.-Pedro M. Martínez-.



domingo, 28 de febrero de 2021

Termina febrero

 


Un día cualquiera antes de marchar, no sé si ya me he marchado. Escribo a ratos, como sé, como me sale, intentándolo en cada página, más allá de la posibilidad de que alguien lo lea o queden las palabras suspendidas en el silencio, cristalizadas, transparentes, sin sentido, humo, nada.

Un día cualquiera preparando guisos, textos llenos de defectos, escuchando en el tejado la lluvia de finales de febrero. Tomando a sorbos un ribeiro que me regalaron en Finisterre. Huelo la hierbabuena que me recuerda a mi abuela Lucía. Doy vueltas en una caminata imaginaria desde Roncesvalles a Pamplona. Me miento como necesidad. Añoro amores imposibles. Miro en el espejo la cicatriz de mi espalda. Acaricio el brazo de la mujer que amo. La calle está llena de corredores imaginarios que esperan el final de la pandemia como una meta que no acaba de llegar.

Un día cualquiera, por sorpresa, las palabras reviven, se llenan de colores, se vuelven perlas que desbordan la cesta de la voz y rebotan en la mesa, caen al suelo en hilos de oro, iluminan y poco importa lo que quise decir, dice lo que lees y eso es tan nuevo, tan milagroso que me callo y dejo seguir este día cualquiera. Termina febrero.

sábado, 27 de febrero de 2021

Letanía para la supervivencia

 



LETANÍA PARA LA SUPERVIVENCIA

Para aquellas de nosotras que vivimos en la orilla

de pie al filo constante de la decisión
crucial y solitaria
para aquellas de nosotras que no podemos permitirnos
el sueño pasajero de elegir
que amamos en umbrales yendo y viniendo
a todas horas entre amaneceres
mirando adentro y afuera
a un tiempo antes y después
en busca de un ahora que pueda engendrar
futuros
como pan en la boca de nuestros hijos
de modo que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros;

para aquellas de nosotras
a las que marcaron con el temor
como una leve línea en el centro de nuestra frente
que aprendimos a tener miedo con la leche materna
pues mediante esa arma
esa ilusión de que se puede alcanzar cierta seguridad
los torpes tenían la esperanza de silenciarnos
Para todas nosotras
este instante y este triunfo
No se suponía que fuéramos a sobrevivir.


Y cuando sale el sol tememos

que no permanezca
cuando el sol se pone tememos
que no salga por la mañana
cuando nuestro estómago está lleno tememos
la indigestión
cuando nuestro estómago está vacío tememos
no volver a comer jamás
cuando nos aman tememos
que el amor se desvanezca
cuando estamos solas tememos
que el amor no regrese jamás
y cuando hablamos tememos
que nuestras palabras no sean escuchadas
ni bien recibidas
pero cuando callamos
seguimos teniendo miedo

  

Así que es mejor hablar

recordando
que no se suponía que fuéramos a sobrevivir

 

“Letanía para la supervivencia”, 1978.
Poemas completos de Audre Lorde, W. W. Norton & Co., 1997.
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús


Foto: Audre Lorde en Staten Island.

© Robert Giard, 1987. .


Esto te pasa por preguntar.



Pues sí y etcétera.

Esas cosas del sí pero no.

Lo decía Pirandello “Yo soy él que fue Matías Pascal”.

Evidentemente tú no eres la que eras o quizás yo no soy Matías Pascal.

Sé que hay contradicciones entre alegrarme tú a mí y contagiarte yo a ti un vago desasosiego.

Que no, que resistir con red es menos resistente, en las barricadas el sonido de los tambores es más real, incluso se oye.

No solo estoy triste, también aburrido y eso es peor, la desgana, el ya no, el a mí que me cuenta, es decir el pedir un abrazo y que te den una coliflor, cuestión de sensibilidad, posiblemente de falta de tiempo, ya el matiz es lo de menos, lo más es el abismo, la negrura, lo imposible, que no son los años que es el frío, la frialdad de dos figuras mirando cada una para un lado, ensimismadas en su sombra, en atribuir al otro nuestras carencias o nuestros deseos o así lo siento aunque siento tantas cosas que me falta pecho para contenerlas, que no me escribo, que te escribo una y otra vez aunque no me leas como yo quisiera que me leyeras pero ya sabes que llueve donde llueve y a veces a destiempo, las cosas nunca son como eran, seguimos, sigamos, aún como autistas, esas cuatro paredes, Tú, tu vida, lo que eres, yo sin saber quién soy, si aquel Matías o este hombre que duda y se confunde, que resiste tanta emoción ya no sé cómo, que se rompe cada día y disimula, que es tan débil pero no es eso, quién lo diría, que levanto la barbilla y corro, nado, subo al monte o me arrodillo, yo no resisto, yo vivo, estoy vivo y habitado por todos los colores, que te hablo con el alma, ha subido el pan, ayer la leche, hay confusión en los mercados, las lechugas son verdes, el mar azul y el cielo que a veces se ve de tu ventana también, han muerto ya las mariposas y no te creas todo lo que sabes, no dudes, hay un agujero en la duda, hay un nido de golondrina en el alero, hay el eco del ladrido de un perro que desapareció en diciembre, hay la certeza de que hasta aquí no has llegado, linda, cuestión de forma y fondo, ay, señor. Señor. 

viernes, 26 de febrero de 2021

Audre Lorde.

 


"Pues las herramientas del amo jamás desmantelarán la casa del amo. Pueden permitirnos, temporalmente, ganarlo a su propio juego, pero nunca nos posibilitarán generar un auténtico cambio."

Audre Lorde. 

“Las herramientas del amo jamás desmantelarán la casa del amo”. Hermana outsider. 1984. 


https://historia.nationalgeographic.com.es/a/audre-lorde-poeta-critica-feminismo-blanco_16361


Kandinsky



(Al salir de una exposición de Kandinsky)


Una obra de arte no necesita del espectador.

Funciona por sí sola.

Una obra de arte perdura aún enterrada, ignorada, ajena a modas y tiempo, independiente a la fecha de su descubrimiento (incluso por un único y eventual espectador).

Es.

Indiferente a imposiciones estéticas, a cual sea la fórmula de expresión.

Está.

Por encima del soporte, pared, lienzo, papel, idioma, instrumento, medio, método, plástico, técnica, pantalla, celuloide, vinilo, hierro, voz, estilo, piedra, viento.

¿Quién define qué es una obra de arte?

Los sabios, los críticos, los poetas, un consejo de ancianos, los vendedores de obras de arte, los directores de periódicos, los intermediarios, los oportunistas, un loco, un niño. (No intenta ser una respuesta)

A falta de otras revoluciones, el uso de internet abusa de artistas, una legión de virtuosos, de creadores, de genios, de poetas,  de autistas pintando en la pared con el dedo, de visionarios de nubes, de fenómenos sin abuela que emborronan cuadernos que ya estaban escritos, palimpsesto sobre palimpsesto y así indefinidamente hasta el aburrimiento, el bostezo, la falsedad, hablar por no callar, lo necio, a veces (hoy se me han terminado las adulaciones).

Una obra de arte no necesita del espectador.

Nietzsche decía que los griegos levantaban blancas estatuas sobre el abismo, para ocultarlo.

Soy griego.



jueves, 25 de febrero de 2021

Viajando en metro con cabeza de conejo

 


Es un rito soltar mariposas de papel escrito por las dos caras y verlas volar desde los parques.

Sin florituras se encadenan las voces que cuentan los días, fijan el acontecer cotidiano. Absurdo, no ocurre nada. Este espacio acumula textos de aire. También olvido.

Comencé en un extremo del puente, iluso, esperando que alguien lo cruzara. Envié invitaciones invisibles en un incendio de jilgueros. No hubo respuesta, se perdieron en el aire. Seguí de guardia, noche a noche, barquero insomne, con el farol encendido aún en las más frías madrugadas. El zahorí se quedó solo, mirando correr el agua. Nunca volvió la alienista habitante del país Jacques, acumuló mutismo en la frontera hasta hacerla inexpugnable, tan alta que no hubo signo ni método que traspasara la alambrada.

Pobre hombre en la niebla, no sabía entonces que aquel préstamo de goce extremo traería después un tan elevado pago de intereses, usura cobrada en silenciosa distancia, frío fulcro trucado.

Me vacié los bolsillos del alma, quise pagar las deudas, aún en la quiebra, aún en mi pobreza de enamorado sin recursos; imposible, todas las ventanillas estaban cerradas. No vuelva usted mañana.

Después enjuagué las lágrimas con pañuelos prestados y me dediqué a ser otro, insumiso, constante, tejiendo mentiras hasta convertirlas en verdades.

Aquí.

Lawrence Ferlinghetti

 


A medida que envejezco.

 

A medida que envejezco
percibo que la vida
tiene la cola en la boca
y otros poetas y otros pintores
ya no encarnan para mí
ningún tipo de competencia
El cielo es el desafío
el cielo
que aún debe ser descifrado
ese alto cielo
ante el que caen agobiados
los astrónomos
con sus grandes orejas electrónicas
ese cielo
que nos susurra constante
los secretos finales del universo
el mismo que respira
hacia adentro hacia afuera
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el mismo cielo
que es el borde de la tierra
y del mar también
el cielo
de voces múltiples y ningún dios
rodeando un océano de sonido
que devuelve ecos
como las olas
que estallan en el murallón
Poemas enteros
diccionarios completos
enrollándose
en la explosión de un trueno
Cada atardecer un cuadro instantáneo
cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan salvajes
las vocales de los pájaros
que llorarán repentinamente
Ese firmamento para el pescador
está despejado
a pesar de las nubes oscuras
Él lo observa
lo estima por lo que es:
el espejo del mar
a punto de precipitarse sobre él
en su bote de madera
al filo del horizonte oscuro
Nosotros lo imaginamos como un poeta
siempre cara a cara con la vieja realidad
donde los pájaros nunca vuelan
antes de la tormenta
No lo dudes
él sabe lo que caerá desde las alturas
antes de que amanezca
él es su propio vigía
en su embarcación
atento al sonido del universo
dando cuenta de las visiones
de la tierra de lo viviente
con su voz poderosa
 
Lawrence Ferlinghetti


(Combatió en la Segunda Guerra Mundial, se dedicó al periodismo y era el último poeta superviviente de la Generación Beat. Descanse en paz)

https://elpais.com/cultura/2021-02-23/muere-el-poeta-de-la-generacion-beat-lawrence-ferlinghetti.html


miércoles, 24 de febrero de 2021

Pier Paolo Pasolini

 


AL PRÍNCIPE

 

Si regresa el sol, si cae la tarde,

si la noche tiene un sabor de noches futuras,

si una siesta de lluvia parece regresar

de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,

ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:

ya no siento delante de mí toda la vida...

Para ser poeta, hay que tener mucho tiempo:

horas y horas de soledad son el único modo

para que se forme algo, que es fuerza, abandono,

vicio, libertad, para dar estilo al caos.

Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte

que se viene encima, en el ocaso de la juventud.

Pero por culpa también de este nuestro mundo humano

que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.

 

Pier Paolo Pasolini


martes, 23 de febrero de 2021

Cliffhanger

 

Han pasado dos semanas y Arantza aún no me habla. He inventado las cosas más disparatadas. No me cree. Algo se me ocurrirá. No puedo decir la verdad. Sería peor. Si supiera que es Bego nos fulmina a los dos. Tantos años trabajando juntos. Aprecio mucho a su marido. Soy padrino de su hijo pequeño. Fue tan de repente. Espero que nadie nos viera entrando en el hotel. En los últimos años Arantza estaba, no sé, desganada, no le apetecía demasiado… Qué diferentes son. Quizás debí discutirlo con ella. ¿Qué digo? Arantza jamás me


 



“Se llama «efecto Zeigarnik» al fenómeno psicológico de tensión o evocación que deja una tarea o una experiencia que quedó inconclusa o incompleta. El efecto de Zeigarnik indica que la gente recuerda las tareas inacabadas o interrumpidas mejor que las terminadas. Fué Bluma Zeigarnik quién primero estudió el fenómeno después de notar que los camareros se parecían recordar órdenes solamente siempre y cuando la orden estaba en el proceso de ser servido. Algunos sugieren que los estudiantes que desean recordar mejor material dejen aprender inacabado al tomar roturas, según el efecto. También se sugiere que el efecto está detrás del dispositivo del diagrama del cliffhanger.”

 


lunes, 22 de febrero de 2021

Admiración.

 


La isla de los muertos de Arnold Böcklin, que no voy a ser menos, que pensaba que lo pintó solo una vez y no, que hizo una serie, admirada por cierto por personas y personajes tan dispares como Hitler, Freud o Lenin. En cuestión de admiradores no sabe uno lo que tiene cuando los tiene. Recuerdo que una vez tuve una admiradora, se personó en mi oficina y dijo “te admiro”, recuerdo que estaba ensayando el I'd Rather Go Blind y, la verdad, no pude dedicarle demasiada atención, una lástima porque una admiradora en cuerpo y alma es muy difícil de encontrar, sobre todo en cuerpo, tú sabes, el caso es que no volvió más y no tenía su teléfono, menos su dirección, norte o sur, y seguí cantando hasta cuando estaba en silencio y me salieron escamas, me creció la barba, caían con denuedo las hojas de los árboles del parque y nadie me admiraba hasta que un día, oh milagro, me admiró un señor de provincia que venía vestido como un lord (inglés, claro) con monóculo y todo, “te admiro”, dijo (lo dijo en inglés pero como hice un cursillo en el 78/79 le entendí perfectamente, es proverbial mi buena memoria, sobre todo para alabanzas y agravios), el caso es que me casé con él, no están los tiempos para desperdiciar admiraciones y ahí nos tienes/tenías, escribiendo y publicando en el blog, a cuatro manos, que con él también aprendí a tocar el piano, se me/nos da/daba/dabadabada muy bien el Nature Boy de Eden Ahbez nos quedaba bordado, también la cocina, la repostería y ay, todo iba bien hasta que con el nuevo estilo literario/musical/gastronómico empezaron a llegar admiradores al blog y el muy cabrito se fue con una dama de Teruel, un ingrato, que hacía unas magdalenas de vicio, hablando de vicios, You don't know what it's like/ To love somebody, que de vicios puedo escribir libros y libros, la Enciclopedia Británica, un google en euskera, yo qué sé, daría tres dedos por tener una admiradora virtual, no virtuosa, vítores y aplausos, que es una raza prácticamente extinguida, la mimaría en secreto, no la dejaría ir, la uniría a mí con hilos de ternura, contestándole con frases subidas de tono, le enseñaría el ombligo, el lóbulo de la oreja derecha, la cicatriz de la operación de apendicitis, una foto de cuando iba los domingos a San Mamés  y sigo con esto del blog que lo paso muy bien. Agur.


Grace Paley

 


Grace Paley en la Protesta de Mujeres frente al Pentágono. Washington D.C., 1980. 

© Dorothy Marder.


La alternativa ocasional del poeta


Iba a escribir un poema

en su lugar hice una tarta       me llevó

más o menos la misma cantidad de tiempo

por su puesto la tarta fue la versión

final    a un poema le habría faltado

un buen trecho para estar listo           días y semanas y

un montón de papel arrugado


la tarta ya tenía un público

que parloteaba y daba tumbos entre pequeños

camiones y un coche de bomberos en

el suelo de la cocina


a todo el mundo le gustará esta tarta

estará rellena de manzanas y arándanos

orejones          muchos amigos

dirán                por qué demonios no

hiciste más que una


esto nunca ocurre con los poemas


a causa de indecibles

tristezas decidí

conformarme esta mañana con

unos comensales receptivos              no quiero

tener que esperar una semana            un año             una

generación a que aparezca

el consumidor adecuado


domingo, 21 de febrero de 2021

Mujer con un velero en el pecho.

Christian Schloe

Mujer con un velero en el pecho.

Me lo dicen las ranas, mujer con un velero en el pecho, falta poco para volver a verte, unas horas quizás, unos días, semanas, la eternidad. Necesito tiempo y morfina para soportarlo, ginebra, humo que me obligue a olvidarte, pero ni todas las selvas del Brasil ardiendo pueden hacer que te olvide. Los informativos no hablan de nosotros, nadie sabe quienes somos, no somos, no saben quien eres tú, no intuyen quien soy yo, no nos relacionan, pero algunas mañanas, como la de hoy, están llenas de terremotos granadinos y aún me duran los temblores. He alquilado una caja de seguridad en el banco de España para llenarlo de tiempo, de todo mi tiempo, para pensarte, para ser en ti. Quisiera que te peinaras como Ava, quisiera que me cantaras al oído el “love me, please, love me” como una Polnareff travestida, pero tú solo quieres estar inerme y yo no puedo hacer más que lo que hago. ¿O sí? Sí, puedo disfrazarme de Sean C., vestirme de buzo con escafandra, ponerme alas, desnudarme a pesar de las adversas condiciones climáticas, pintarte cuadros con los dedos mojados en tu saliva después de morderme. Me miro al espejo y veo a otro, suena el teléfono y no eres tú, te recuerdo y vuelve tu sonrisa abrigada con una gabardina sobre tu camisa nueva, tu cuerpo de siempre, el que amo, el que ansío mientras tú me guardas en el cajón de los llaveros encontrados, de los tenedores de plástico, de los cuchillos retorcidos, de las lenguas de gato. Coloco una piedra sobre otra piedra, sobre otra piedra, para poder atisbar detrás de la tapia. Quita el biombo, que quiero verte con tus medias de rayas, con tu falda con una abertura en el costado, con tu tanga rojo, con tu culo alto. Y jazz, mucha música de jazz; mira, ese del trombón es negro, y blanco, la batería suena así, el del piano es manco. Pero lo sé, sé que si me llamara Hawking no me querrías, no me pasearías con mi carrito eléctrico aunque te hablase sin cesar del rayo sobre la Gran Pirámide, de la deriva de los continentes, de la influencia de la soledad en las mujeres de mediana edad. Qué te importa a ti, tan atareada, sin tiempo -te he regalado el mío, todo mi tiempo- con niñas haciendo de madres, con madres haciendo de supervivientes. Ah, y las damas melancólicas. No es broma, da idea de los compartimentos de tu mente aunque me obstine en saber dónde estoy yo, en que caja me has metido, entre las hojas de qué libro me has abandonado, flor cansada de un verano lluvioso. Si yo fuese Dylan sabría que no hay respuestas en el viento, pero como no lo soy me obstino en bañarme en el cierzo, en revolcarme en la tramontana, en sumergirme en el levante gaditano, en nadar por tus alisios, braceando hasta alcanzarte, hasta llegar a ti, mujer inerme por decisión propia. ¿He entendido bien?, ¿te entiendo? puede ser que quererte me haya dejado en este estado en el que solo sé correr por mis propias indecisiones, arriba y abajo, firmando este contrato en blanco, esta impenetrable sensación de provisionalidad. Ser hombre cada día es más difícil y más descubrir mi parte femenina cuando tu actúas con la frialdad de un cirujano. Un día pasearemos por una playa, tú la eliges, y allí me lanzaré a nadar en la galerna, amor, nado muy bien, pero creo que estoy demasiado cansado para llegar hasta el horizonte de ese velero en tu pecho, ese barco que se balancea y me marea,  Maga Morgana, ladrona de mi tiempo, diosa de mi mente, pirata que ha asaltado mi bergantín, madrugadora sin imaginación, amante que quiere que le amen como ella quiere querer, como ella quiere que le quieran, yo sí que estoy inerme ante ti, por ti, desarmado y cautivo como un ejército derrotado, lleno de cicatrices, las de recordarte pedaleando en tu bicicleta por una carretera bordeada de árboles de la desesperación. Mis ranas, una verde, la otra azul, son sabias, saben, mientras toca la trompeta Miles Davis me obliga a recordarte y Steely Dan y Pániker y la tortilla francesa que me ceno y el vino de Rioja que bebo y mientras me cepillo los dientes todo me recuerda a ti y creía que mi día estaba lleno de lluvia pero tú lo has llenado de sol aunque te sienta tan mudable, tan desmemoriada, tan práctica, tan diferente. Hoy, también hoy, te he dedicado todo mi tiempo y mientras dejo salir mi tristeza a pasear recuerdo que te quiero, recuerdo que me querías. Fea.



"... sentimos en nuestro corazón que somos

hijos predilectos del tiempo y que, si hoy amamos,

fue después de haber amado ayer.

El tiempo es silencioso y enigmático

inmerso en el denso calor del vientre.

Guardado en el silencio más espeso,

el tiempo hace y deshace la vida..."

 

Fiama Hasse País Brandao




Para compartir en:

https://varietes-ginebra.blogspot.com/

https://lovelybloggers-alwais.blogspot.com/

https://paraisodeletras-blogueros.blogspot.com/

(Muchas gracias)



 


 

sábado, 20 de febrero de 2021

T. C. Boyle

 


Leí “Música acuática” de T. C. Boyle y me encandiló, un libro extraordinario.



Seguí con “Drop City”, una novela larga, bien escrita y mal terminada. T. C. Boyle tiene oficio para escribir novelas de cientos de páginas pero alguien le tiene que decir que aquello del planteamiento, nudo y desenlace sigue siendo válido y en algún momento hay que cerrar la historia.



Como no espabilo y me lo creo todo, animado por algunas críticas, ahora he terminado “Los terranautas” y no me ha gustado demasiado. En 600 páginas   T. C. Boyle demuestra que puede ser  un buen escritor para los editores, es técnico y rácano, va dejando pequeños sucedidos, tampoco de mucha enjundia pero los suficientes como para que no dejes de leer. Al terminarla te queda una sensación de promesa incumplida, de desilusión, de ¿esto era todo? Yo que tú no la leería.

 

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2020/09/14/terranautas-boyle-novela/0003_202009G14P25992.htm


Tierra/Marte

 



Según los datos más recientes de la ONU (2019), que es la fuente más fiable al respecto, se puede estimar que en el mundo hay actualmente unas 7.700 millones de personas.  

Informe de la FAO 2020: el hambre en el mundo está en aumento desde 2014 y afecta a 690 millones de personas

El 1% más rico de la población posee más del doble de riqueza que 6.900  millones de personas. (OXFAM International)

Entre los conflictos bélicos vigentes en 2020 destacan las guerras de Siria y Yemen, el conflicto en Oriente Próximo -agravado por la tensión entre Estados Unidos e Irán-, las complejas y múltiples luchas en el Sahel (Malí, Níger o República Centroafricana) y la guerra olvidada de Sudán del Sur.(Ayuda en ACCIÓN.ORG)

El coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad COVID-19, avanza por todo el planeta sumando más de 2,4 millones de fallecidos y más de 110,4 millones personas infectadas. (RTV.es)

Una sonda robótica que transporta el mayor y más caro vehículo de exploración extraterrestre jamás construido ha aterrizado esta noche en un cráter del hemisferio norte de Marte para hacer historia. El objetivo principal de la misión es buscar rastros de vida. (El País)

 

 

viernes, 19 de febrero de 2021

Maria Mercè Marçal

 


"CUANDO, en pleno deshielo,

el río remonta

hacia la fuente,

y su curso sesgado se alimenta

lo mismo que un espejo

de tu faz, y apartado

de ti me lo devuelve,

convertido en tiniebla

y en deslustrado espanto...

Názcanme ojos de ciega,

unos ojos vivientes

en la punta del dedo

con el fin de leerte y no perderme

en viejos simulacros

sin contornos

que al igual que un remanso

me devoran la noche."

 

Maria Mercè Marçal


Perímetro.

 

Walter Schnackenberg

Nena, tú sabes que hay realidades simbólicas como la ausencia de alfombras, la coincidencia de fechas, los espejos ahumados, la inquietud por la salud mental, transgredir la rutina tan nuestra. Cien mastines que no nos dan miedo aúllan su propio miedo y solo puedo enviarte mis cartas que tratan de ser diferentes, mis sentimientos, que tratan de ser los mismos, mis caricias y besos que tratan de ser balsámicos para tus otras necesidades y qué, pobre de mí, no puedo o no sé o no debo proporcionarte. Aquí estoy, imaginando tu piel y tus suspiros, sin poder salir de esta ciudad perimetrada. Resistiremos.

jueves, 18 de febrero de 2021

André Breton

 André Breton

(18 February 1896 – 28 September 1966)




Silueta de paja

 

A Max Ernst

Dame joyas de ahogadas
Dos pesebres
Una cola de caballo y una manía de modista
Después perdóname
No tengo tiempo de respirar
Soy un destino
La construcción solar me ha retenido hasta ahora
Y ahora sólo tengo que dejarme morir
Pide el baremo
Al trote con el puño cerrado sobre mi cabeza que suena
Un fanal en donde se abre una mirada amarilla
También se abre el sentimiento
Pero las princesas se agarran al aire puro
Tengo necesidad de orgullo
Y de algunas gotas comunes
Para calentar la marmita de las flores enmohecidas
Al pie de la escalera
Divino pensamiento en el cristal estrellado del cielo azul
La expresión de las bañistas es la muerte del lobo
Tenme por amiga

La amiga de los hogueras y los hurones

Te mira en dos veces
Lee tus penas
Mi remo de palisandro hace cantar tus cabellos
Un sonido palpable abandona la playa
Negra por la cólera de las sepias
Y roja junto a la banderola

 

Traducción de Manuel Álvarez Ortega

 


 

Rayuela

 


El 18 de febrero de 1963 se publica "Rayuela" de Julio Cortázar.

miércoles, 17 de febrero de 2021

Nobody


 

Reverencia

 


Creo que es mejor que dejemos las cosas claras antes que esto llegue a mayores, tú dijiste, yo dije, los malentendidos, las disputas. No, lo de la rodilla no tiene nada que ver con esto, no mezclemos, me duele, sí, la derecha, a  veces, de caminar tanto, las carreras, total para no ganar nunca, lo importante es participar, mierda, lo único importante es ganar. Con esa idea empecé aquí y antes allí,  mucho antes escribiendo versos a las secretarias del laboratorio que, pobres, no entendían nada y, cierto, quería acostarme con ellas, no hubo manera. La cuestión es que  en el 2007 este rincón estaba lleno de voces que decían que sí, que bueno, que vaya, escribían con nicks como defensa, anónimos y nombres que me hacían salivar al leerlos, personas con las que logré una amistad de comentario, que es algo así como una amistad que sí pero no, nos contábamos al margen del texto diario, con algunas/os seguíamos por correos que iban y venían. Hasta aquí voy a seguir para que no llegue la sangre al río y se ponga todo perdido que con esto de la ecología medioambiental hay que tener mucho cuidado. Bueno, abrevio, pasaron los años y esto era un jardín de tú me das yo te doy, maravilloso, no sé de dónde sacaba tiempo, imaginación, ganas, el impulso para tropezar aquí cada día, sin promesas pero con constancia. Y, stop, de un día para otro, como quien deja de fumar de golpe, no vino  nadie. Pasaron meses, años, muchos y por aquí no pasaba ni dios (lo escribo es minúscula por si lo lee algún obispo sin vacunar y me excomulga que ya, si eso, me he excomulgado a mí mismo). Me acostumbre, a todo se acostumbra uno, como un estilita seguí sobre la columna compartiendo voces, roces, males y bienes, lo mío, sin desfallecer, era lógico, a quién coño le puede importar lo que uno escriba. Ya, ya, voy. Hasta hace dos o tres meses, tu tu tu tú (trompetas), esta página perdida ha empezado a recibir comentarios –muchas gracias- y, lo confieso, de corazón, en serio, no estoy acostumbrado,  apenas lo asimilo que no sé qué contestar y balbuceo, grubs, blafg, hork,  os pido paciencia, comprensión, cierta tolerancia, los señores mayores no estamos acostumbrados a tantas voces y se nos come la lengua el gato. Hay otra cosa, en el fondo uno tiene su corazoncito y en cierta manera esto es como cuando te deja una novia/o, te quedas resentido, desconfiado, te dices que esto no te vuelve a pasar. El miedo. Lo que quiero decir es que estoy como un niño con zapatos nuevos y agradezco este regalo diario y mis disculpas si tardo en contestar, si contesto raro, si a alguien le molesta lo que digo, si me quedo corto o si me paso. Estoy aprendiendo. Si a alguien no le gusta como escribo tampoco me voy a tirar por un barranco, de momento. Que eso, que muchas gracias a todas las personas que pasáis por aquí, comentéis o no, es igual, profundamente agradecido. Mi reverencia.

martes, 16 de febrero de 2021

Mario Montalbetti

 



Lleva al marrano más allá de los cerros

y regresa antes de que comiencen las lluvias.

Cenaremos, me dirás que me amas y encenderás

la última vela que nos queda en el armario

para que pueda leer y tú jugarás con el perro

pastor que mantiene unidas las ovejas del rebaño

y luego

saldremos juntos a contemplar la Luna (Las lluvias

habrán cesado) y entonces me dirás

(Los pinos apenas se mecen con el viento

La cerca de las vacas necesita repararse)

Que mañana partes para las montañas.

Me propondrás dormir

afuera y entonces

entendí que tu serenidad era real y un beso

y con el arte como solitario desayuno

no tendré noticias tuyas sino hasta después

de un año. El tono de mi vida habrá cambiado.

Perderé la costumbre de leer y pasaré

las noches (los días me serán casi imperceptibles)

tratando de entender las constelaciones.

Miraré Orión y también algún capitán extraviado

en el Indico lo hará y hasta llegaré a ver la

estrella polar desde el hemisferio sur.

Las noticias dirán que lograste llegar

a Europa, que te civilizas,

y que un finlandés próspero maderero

te divierte interminablemente entre los pinos

(sus pinos) marrones. Recordaré entonces

nuestra última noche. Y luego de dos, tres, cinco

hijos y dos cesáreas y el finlandés

en Nápoles y luego en Grecia

y luego en Austria tu salud comenzará con la tos

a derrumbarse pero el finlandés en Dinamarca

y entonces quedará muy poco de ti apenas

un borroso recuerdo mío y una tarde y el

finlandés perdido en el mejor desierto africano y

entonces ya no tendré las redondas constelaciones

encima y todo paraíso estará

irremediablemente perdido.

Vete ahora;

Lleva al marrano más allá de los cerros.

.

Mario Montalbetti




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