Glup 2.0

13.11.19

Higuera




El hombre con una cabra sobre los hombros se refresca bajo la higuera.

Sigue una ruta marcada, puro tránsito, avatar, un frágil trayecto desde la precaria libertad hasta la finitud.

Con un temblor no contenido calcula el fragmento de eternidad que corresponde a los desharrapados que acarrean los pesados fardos desde las barcazas hasta la orilla.

12.11.19

F. Peterson


Tomorrow, 1974 - by Franklyn Peterson, USA

Contarlo como si nada, es decir todo, es decir tanto, es  decir amor y tiempo, probar que aún, desmenuzarlo, alfabetizarlo, de la A a la Z, ¿hace falta?, ¿necesita esto?, puedo torear de salón, puedo quedarme desnudo o vestido,  que se me vea el corazón justo debajo de la camisa, puedo hacer que deje de llover o que truene, ay, mujer de  memoria frágil, ¿qué tienes?, preciosa, digo entonces y digo estoy aquí, digo sí y es un te recuerdo, paseo a su lado por un Bilbao limitado y mi sonrisa es una comprensión absoluta de su universo, de lo que es, ahora, voy a su vera, estoy sentado a su lado en francesas salas y escucho sus pensamientos, sus aciertos, sus contradicciones, sus anhelos, sus problemas y alguna alegría, los dos sabemos, uno más que otro, y viceversa, no quiero estar arriba ni abajo, quiero estar en su corazón sin tener que demostrarlo, ¿hace falta?, ¿necesita palabras y ternura?, ¿quiere ecos?, la vida va, no soy el que era, ni yo mismo me conozco, ¿cómo estás?, detrás de su silencio le informo dónde voy y donde estoy, mis alegrías, quizás alguna tristeza, me abro el pecho, un día de estos me voy de viaje, me parece importante, me llena de una ilusión infantil, no, adulta, me colma, sí, estoy aquí y le pregunto ¿necesitas algo de mí?, ¿puedo?, soy el que era (no estoy seguro) y otro, no, soy, voy, aprendo, olvido, nunca ha salido de mi corazón, con tanta distancia y montes, un mar  en medio, con nuestras familias, ella, aquí dentro, ¿necesita que le diga todo esto?, ¿otra vez?, se lo digo: te quiero. Pero hace dos horas que ella se ha ido y no me he atrevido a decirle todo esto que ahora escribo.

11.11.19

Camisa negra

German Prisoner, Photo by John Morris, 1944


Los de la camisa negra. Por suerte nunca han llamado a mi puerta. Digo suerte y digo silencio, el mío, tan culpable como las voces airadas del otro lado. Digo nunca y digo ahora, desmemoria de cuando la muerte paseaba cada día por nuestras alamedas, por nuestros templos, por la mirada cómplice de los que giraban la cabeza. Digo puerta y digo candados, aburrimiento de liturgias cerradas, de códigos incomprensibles, del capricho de verdugos sin azar.

Luego se cambiaron de camisa, del negro a la roja, al verde, después blanca, no sabías con quién hablabas, que les veías desde fuera y no les conocías, que disimulaban tanto que no había tiempo para asimilar el trueque de máscaras, de casullas, de ideas caprichosas, que hoy era blanco, mañana estaba transparente y nadie veía lo que venía, tormenta o sirimiri, llovizna, calabobos que también se dice y bobos o algo peor éramos, lo somos aún en las filas de una aparente indiferencia, ajenos, con la pintura lista para mimetizarnos en cuanto se oculta el sol, cuando sale la luna.

Ay, la luna.

10.11.19

Bebedores.


Old Man Main, 1959, by Fred Herzog.


No recuerdo cómo se llamaba, bebía.
Todos bebíamos.
Él se quedó en eso.

Caminaba por la calle dando tumbos, desastrado, hablando solo, mirando al suelo.
Era una pena ver así a una persona tan inteligente y tan echada a perder.
Su familia lo llevaba con resignación.
Durante mucho tiempo dejé de verle.

Aquel día estaba tomando con café con Eva en un bar del Kasko, era al principio de nuestra relación.
Aún no nos habíamos acostado, intentaba poner en juego todos mis recursos.
Hablaba de Rimbaud, de Jacques-Alain Miller, tatareaba algo de Händel, Radamisto creo, de Crumb y de Vanesa Martín por ver si por ahí.
Pero nada.

Me tocaron el hombro. Me giré. No recuerdo como se llamaba me miraba desde una cara arrasada, con ojeras, los labios trémulos, una sonrisa tonta
–Hola, Pedro, te he reconocido por la voz, ¿me recuerdas? – preguntó.
–Sí, hola, claro, tiempo sin verte –contesté, con fastidio, me estaba estropeando la actuación.
La conversación, breve, siguió por lugares comunes y terminó cuando me pidió dinero.
–¿Le conocías? – preguntó Eva
No contesté.

De esto han pasado exactamente cuatro años.
Ramón, se llamaba Ramón, lo vi en su esquela unos meses después, pobre chaval.
Y no, no me acosté con Eva.

9.11.19

Tú no.



No sé si aún, no sé si todavía, no me gusta la moda ni el eso ya no se estila.
Siento y escribo, a veces me leo y no me entiendo.

Al de un tiempo sí.

Es sencillo.

Un día y otro día. Esto ya no tiene sentido. O sí. Subía poesía para un amigo, ahora la subo para su recuerdo, sé que me visitaba cada día, allá donde esté también lo hará.  No sé si hay conexión a internet ahí donde ahora está.

Demasiado tiempo, tal vez, pero respiraremos aires nuevos, si no es verde será amarillo, o rojo, pero será. Nunca gris, nunca rendido, menudo soy.

Tú no te vayas, tú no.


8.11.19

Two unidentified boys,



Two unidentified boys, Canada - by Vivian Maier (1926 – 2009), USA


No importa repetir(te), apenas importa lo que cuelgues, importa no estar colgado, importa hacer, lo que sea, no estar quieto, o estarlo disfrutando, importa buscar, buscarte, llegar a ser el que eres, intentar la poesía, olvidar lo que aprendiste, aprender de nuevo, no olvidar quién fuiste, ser otro, seguir empujando los días, reinventarlos…

(Soy un puto ingenuo)


7.11.19

No hay nada que hacer

Morning light, Barcelona, Spain by João Cabral


Un día, aburrido, te callas, por si acaso, renuncias a lo evidente, enjaulas la risa, coqueteas con el disimulo, cubres las sonrisas con el abanico, aprendes la seña de treinta y uno, la de pares, el guiño cuando la partida es favorable y solo apuestas por la victoria -que es esta huida-, señalas el norte desde la proa de un barco varado en la arena, burdo decorado, carcasa de papel, los músicos con laúdes y chirimías sobre carromatos de cartón, el camino al exilio de tu propia dignidad. No hay nada que hacer. Aquí.

6.11.19

Seguridad

Jan Luyken (1649-1712), ‘The Personified Soul Meets the Personification of Sin’, 1678-87


La vida es un bien escaso, frágil, el dolor está repartido en cuotas descompensadas. Alrededor hay llanto, espinas,  pensar no está mal visto, decir lo que piensas, sí. Qué, un suponer, das la mano a un hombre gris y al instante te ves dentro de un círculo con velas y muérdago. Desde entonces ya nada es lo mismo y caminas atento a tu sombra. Un día descubres que mirando hacia atrás no avanzas y leer entre líneas ya no está de moda, que se puede hablar…

¿Estás seguro?

No.

5.11.19

Barquero


El barquero transporta hojas de loto. Atraca en el rudimentario puerto y sobre las maderas reparte su carga entre aquellos que quieren olvidar lo que aún no saben.

Los jóvenes mastican las hojas en la sombra del tinglado mientras en su interior el deseo se rompe en pedazos.

Como un orfebre minucioso, aquel que en la proa va, entreteje nombres, soledades, piel, ansia, minucias anteriores al estallido.

4.11.19

Parker y la pureza

Untitled - by Vivian Maier (1926 – 2009), USA


En el margen, en el punto ciego de la pureza. Parker nunca ha tenido facilidad para los idiomas ni para las lenguas muertas, estudia la geometría de la osamenta del verso, sueña bajo pájaros azules que se refrescan en la mirada limpia, aparta del espanto la alargada sombra de los enamorados. Juega.

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Bilbao, Euskadi
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