𝐎𝐥𝐠𝐚 𝐎𝐫𝐨𝐳𝐜𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐀. 𝐏𝐢𝐳𝐚𝐫𝐧𝐢𝐤
La conocí mucho. Yo tendría treinta y cuatro años, y ella, diecisiete o dieciocho. La conocí en un bar que se llamaba La Fantasma; se acercó y me preguntó si yo era yo. Me dio unos poemas que tenía, que correspondían al primer libro que publicó después. Ese libro lo hizo desaparecer porque no quedó conforme, se lo pidió a todas las personas a las que se lo había dado. Alejandra era muy especial; en una reunión trataba de ser el centro, brillante, conversadora, alegre, pero cuando se quedaba con las personas con las que tenía mucha confianza, se desmoronaba. Era sumamente angustiada, agónica casi por naturaleza. A mí me pedía certificados; cuando se sentía muy mal, me llamaba por teléfono a cualquier hora. Entonces, yo le daba certificados que decían, por ejemplo: “Yo, gran Sibila del Reino, certifico que a Alejandra Pizarnik no se le cruzará ninguna mala sombra, ningún pájaro negro se posará sobre su hombro, a su paso se abrirán todos los caminos luminosos, etc.”. Le duraban unos días, después me decía: “Bueno, ya se me gastó, haceme otro”.
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𝐎𝐥𝐠𝐚 𝐎𝐫𝐨𝐳𝐜𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐀. 𝐏𝐢𝐳𝐚𝐫𝐧𝐢𝐤
"Tiempo",
A Olga Orozco
Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.
Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.
Alejandra Pizarnik.
https://bcn.gob.ar/uploads/H-5043-articulo-orozco-04-1966.pdf











