Glup 2.0

Pedro M Martínez

Zack Zdrale


jueves, 22 de febrero de 2024

María (sí, tú)

 


 

Esto ya estaba. Antes. Hace años. Llegó la zahorí, María, y mandó a parar. Callaron las ranas en el eclipse, los tranvías rojos comenzaron su trayecto al revés, de izquierda a derecha. No había demasiada luz. Bajo su oreja se adivinaba un perfume de cristales rosas y sortilegios. Varios la apuntaban con su dedo índice como en aquella fotografía, un Peter Lorre asustado, apoyado en una pared de miedo y culpa, Dusseldorf.   Detrás de cada dedo había un lector compulsivo, unos de Quignard, otros de Corín, algunos de Pizarnik, muchos de Cortázar, una religión, John leía a  Jo Nesbø con avidez y  en todos ellos había un anhelo, un tinte curioso y morado, aunque algunos habían muerto, como las estrellas que se ven en agosto desde O Cebreriro. María calma las pesadillas del personal con humo de Chesterfield y lentejuelas, con brebajes burbujeando en un caldero, con la dulzura de los ansiolíticos, el recuerdo de Annabelle Lee siempre en sus corazones. Time is on my side, yes it is.

A todo esto, perdonen la interrupción, las salamandras descienden optimistas y veloces desde los montes cercanos pretendiendo alcanzar el mar, para algunas especies el mar siempre está lejos, tanto que nunca llegan. Vuelvo a pedir disculpas pero era necesario aclararlo, que luego se me olvida. En cualquier caso María sigue su camino, sigilosa, descalza, extasiada con Brahms endulzando sus oídos de febrero. Todavía no ha amanecido pero estamos en ello, en la lucha, amanecer para todos, incluidos los profetas, los ujieres y los guardabosques, estos sobre todo, por su labor social, por el compromiso. Cuidemos los árboles y el hemisferio.

I´m your puppet.   

María día sí, día no, guarda silencio.

Pero vuelve.

Aparece entre la niebla, como sumergida, un racimo de uvas en la mano, un catálogo de laberintos elementales en la otra, con suspiros y sornas.

Este es un territorio despoblado, de ancianos que olvidaron el sentido de las palabras, reconquista, alubia rubia, circunspecto, rencor, elogio, kalashnikov, colisión, tú. María las envuelve en papel de estaño y las protege en el microondas que recibió de Abanca por un ingreso extra.  

No he olvidado que apenas había luz.

Ni los extraños animales que pastaban junto al arroyo.

Ni a María, meditabunda y excéntrica aun en este corto mes.

Lo del Guggenheim

Soñar, en un mural de Olabeaga.

Bésame -dijo- y justo entonces se quemó la película y volvimos al lujo y al antimonio, al correccional y el alboroto. En términos estructurales, una buena manera de terminar, lindando con Portugal.

María.

¿Cómo lo haría Lubitsch?

miércoles, 21 de febrero de 2024

No insisto

Johnstown, Pennsylvania, 1977 - by Steve McCurry (1950)


La casa se ha llenado de ancianos que miran con ojos suplicantes, la distancia depende del destino, no hay camino, amarnos fue un sueño dentro de otro sueño, alargamos los brazos para espantar el miedo, las sombras nos visten sin remordimiento, se marchitan las alas en las sienes turbias, el dolor no cabe en mi costado, he perdido la armonía, la alegría, bebo tristeza como una leche agria, un líquido oscuro de serpientes, no hay caracolas, no hay bestias copulando en la selva, han muerto siete estrellas,  geometría atroz de no ser nada.


No insisto.
En la distancia ha muerto un sueño.

martes, 20 de febrero de 2024

Sueños muertos

Ulas Merve


Sonreíamos en la orilla desafiando al viento que profanaba nuestras peticiones, cada rincón preservado, los caballos desbocados entre los dedos, la bruma rebelde, los confines, su soledad de princesa agraviada, la errática búsqueda de un nosotros, la estéril ceniza, nuestros cuerpos desnudos, la respiración contenida, la intuición del llanto, la sangre iluminándonos, la enseñanza de ser lo que nunca fuimos, la piel nueva, la mirada inaccesible, mi voz contando, cantando, alargando lo imposible.


No insisto.
En la distancia ha muerto un sueño.

lunes, 19 de febrero de 2024

Robert Rauschenberg


Noman’s Place, Photo by Robert Rauschenberg, 1955



Navegué la geografía de su cuerpo entre el todo y la nada.

A su lado temblaba, me excitaba asustado como un adolescente disfrazado, temía  que el placer se convirtiera en una pieza del engranaje de la vida, temía la posterior prisión de la añoranza.

Como un mendigo ciego palpé sus cicatrices, pretendía encontrar en ellas el principio, el secreto, el estigma, la causa.

Experto en tormentas, sabía del naufragio aún antes de embarcarme, del traidor iceberg de lo imposible, de las mareas vivas, del remolino de la muerte.

La daga del No entró por mi costado.

De la herida del amor brotaron peces rojos, anémonas de sangre, cangrejos locos, barracudas con ojos de odio.

Sobreviviente de otros mares, de huracanes de celos, luché en la resaca, se sumergió mi cuerpo, asomé la cabeza, nadé sin fuerzas, me hundí sin remedio, me ahogué.

Pongo palabras allí donde no vivo.

domingo, 18 de febrero de 2024

Cristina Rivera Garza

 


Las feministas

Pronunciaban la palabra. La escupían. La celebraban.
Corrían.

(Atrás de este vocablo debe oírse el pasar del viento.)
Hablaban a contrapelo. Interrumpiéndose.
Ah, tan descaradamente.
Vivían a la intemperie, que es el mismo lugar donde sentían.
Supongo que así nacieron.
No sabían de refugios, de techos, de amparos,
de patrocinios.
Estaban heridas de todo (y todo aquí quiere decir
la historia, el aire, el presente, el subjuntivo,
el contexto, la fuga).
Agnósticas más que ateas. Impactantes más
que hermosas. Vulnerables más que endebles. Vivas
más que tú. Más que yo. Estoicas más que fuertes.
Dichosas más que dichas.

Intolerantes. Sí. A veces.

¿Mencioné ya que eran brutales?
Caminaban en días de iracunda claridad como musas
de sí mismas
(eso ocurría sobre todo en el invierno cuando
los vientos del Santa Ana iban y venían
por los bulevares de Tijuana, arrastrando envolturas
de plástico y el polvo que obliga a cerrar los ojos
y negar la realidad)
a la orilla de todo, bamboleándose
eran la última gota que cuelga de la botella
(la mítica de la felicidad o la aún más mítica
que derrama el vaso o el sexo
impenetrable en la mismidad de su orificio)
y caían.

El colmo.
La epítome.
El acabose.

(Por debajo de estas frases debe olerse el tufo que deja
tras de sí el viento horizontal.)

Supongo que solo con el tiempo se volvieron así.

Con hombres o, a veces, sin ellos, besaban
labiodentalmente.
Y se mudaban de casa y se cambiaban los calcetines
y preparaban arroz.
Y bajaban las escaleras y tomaban taxis y no sentían
compasión.
Decían: Este es el viento que todo lo limpia.
Y pronunciaban la palabra. Enfáticas. Tenaces.
Prehumanas.

Tajantes. Sí. Con frecuencia.
Conmovedoras más que alucinadas. Sibilinas más
que conscientes. Subrepticias más que críticas.
Hipertextuales. Claridosas.

Estoy segura de que ya mencioné que eran brutales.

Fumaban de manera inequívoca.
Cambiaban de página con la devoción y el cuidado
minimalista de las enamoradas.
Siempre andaban enamoradas.
En los días sequísimos del Santa Ana elevaban
los rostros y se dedicaban a ver (podían pasar horas
así) esas aves que, sobre sus cabezas, remontaban
lúcidamente el antagonismo del aire.

Y el Santa Ana (y aquí debe oírse una y otra vez
la palabra) (una y otra vez) despeinaba entonces
sus vastas cabelleras ariscas. Sus cruentas pestañas
(una y otra vez).

Cristina Rivera Garza 


Jo

 

Me gusta Jo Nesbø. El personaje de Harry Hole es un clásico en la novela negra. He leído varios de sus libros.  Ahora en el escaparate de todas las librerías está su último trabajo “La casa de la noche”. Terminado. No está a la altura, ni de lejos, de sus anteriores títulos. Dicen (los editores, imagino) que es de terror, dicen los críticos (¿lo habrán leído?) que ánimo, que hay que leerla, que os gustará (previo pago, claro), os digo yo, es muy floja, no perdáis el tiempo. Vaya racha llevo.   


sábado, 17 de febrero de 2024

Y eso

 

Celia Reisman, Half Fall Hartford, 2018


Es curioso este trayecto. Voy de aquí (el dedo índice se toca el pecho a la altura del corazón) hasta aquí (es decir, esto que escribo). Entre estos dos puntos hay puertas, cerradas. Abriré alguna de ellas. ¿Qué habrá dentro? También voy de aquí (el otro dedo índice toca un punto inconcreto en mitad de la frente) hasta aquí (es decir, estas cosas que escribí y que ahí están). ¿Alguien me puede asegurar si toda esta matraca seguirá aquíVale. ¿Alguien me puede asegurar que seguirá viniendo? ¿Qué? ¿Alguien nos puede asegurar que este invento seguirá funcionando? Pues eso, no hay nada seguro con esta información volátil pero en Galicia habrá elecciones mañana mismo, ya ves. 

viernes, 16 de febrero de 2024

Carácter.

by Max Beckmann

No necesito arúspices escarbando en las entrañas de los  pollos ni en la harina de cebada. No me hacen falta sacerdotes adivinando en el tripudium, en la actitud de los reptiles, en  el vuelo anómalo de ciertas aves. No quiero presagios en los remolinos de los ríos, en el tintineo de campanillas, en los portentos, ni siquiera quiero augurio de relámpagos. No necesito nada de eso, lo sé,  te quiero, pero tampoco hay que ponerse así, joder, qué carácter.


jueves, 15 de febrero de 2024

Un años más o menos.

Il
Spring afternoon, 2022. Didier Lourenço, Spanish, b. 1968


Decía LacanAmar es dar lo que no se tiene.


Un año, mes arriba o abajo, demasiado, demasiado poco, tiempo, los meses han ido pasando sin darnos cuenta, aquí estamos, sin comunicación, ausentes, lejanos, sin saber si nos hemos amado o si todo ha sido un ejercicio de nostalgia, una barca en alta mar después del naufragio, un rescate boca a boca en el que no sabe quién es el ahogado y quién su salvador, un intercambio de emociones, una búsqueda, un ejercicio de regreso al punto de partida, somos los que éramos tanto tiempo atrás, inútil intentar cambiar la esencia, es así.

Decía Jean-Luc GodardEl amor es querer dar algo que no se tiene, a alguien que no lo quiere. 

miércoles, 14 de febrero de 2024

¿Se lee?

 

El escribano público se instala en una acera y espera a los clientes ofreciéndoles escribir cartas, certificados, documentos legales en español, alemán, inglés y portugués.


El texto que dejo aquí cada día es mucho más que lo que se lee (1).

Quizás ustedes no se han fijado pero también está escrito por el revés, por la parte de atrás de lo que se ve (2), es decir por lo que no se ve.

No solo eso, también descubre el misterio diario de estar vivos, encerrados entre lo que somos y lo que parecemos, no digamos lo que queremos ser (3), la dualidad de contar lo que ocurre cuando no ocurre e imaginar lo que ocurrió y lo hemos reconvertido en un recuerdo cómodo, favorable, amable, éramos así, ocurrió de esta forma aprovechando que nadie puede llevarnos la contraria (4).

Los textos que comparto tan a menudo son un antídoto, para ustedes y para mí. Es curioso que, al oficializarla, les protege de la rutina. Al menos tanto como que, a la vez, me inmuniza contra la tendencia al inmovilismo, a dejar que la mente se paralice, se adormezca, quede mecida en ayeres olvidando el presente.

En el enredo del blog con textos, fotografías, música y colores (5) lo mejor está en el misterio de saber quién somos (6), dónde vamos, de dónde venimos. En esta esquina jamás lo averiguaremos, pero aquí estamos, navegando en el oscuro río que nos lleva de sus fronteras (7) a la mía, de lo íntimo a lo público, de la distancia entre los ojos y el corazón, del oído al sentimiento, de la intuición a la certeza de saber que no hay más (8) de lo que hay.

Ya que estamos, entre nosotros, el texto es un pretexto, da igual lo que diga, lo que cuente, su presunta calidad, su nadería, su longitud o lo breve, que hable de amor o haya un vacío de frases sin sentido. Importa que esté, que se repita, vigilar la constancia, aventurar su cese, comprobar que algo, esta aventura de reiterar que nos leemos (9), tiene vigencia, aún.

De la curiosidad al cariño hay apenas tres pasos. Los damos, lo sé. Llegan los comentarios, los correos personales como presentes magníficos, privilegio de recibirlos, tiempo, criterio, respeto, sabiduría y, sobre todo, amistad. Por mi parte el afecto es una garantía, a los que hablan y a los que no, sin conoceros, sin posibilidad de negarme a ello, con egoísmo, sin condiciones. Estoy rendido, muchas gracias.

El texto que dejo aquí cada día es mucho más que lo que se lee (10).





(1) ¿se lee?
(2) ¿se ve?
(3) y no somos.
(4) excepto la conciencia y suele estar dormida.
(5) incluido el blanco del fondo.
(6) en varios sentidos.
(7) las de ustedes
(8) ni menos.
(9) ¿nos leemos?
(10) ¿se lee?

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

6.711 entradas