Los Viajes de Gulliver
Pedro M Martínez
Ciertas obras y objetos no se pueden exponer mejor que haciendo como que no escribes para nadie, incluso ni siquiera para ti, sino para el objeto enteramente.
En agosto
de 2018 la sonda Parker inició su viaje hacia el Sol.
Parker se
enfadó, con razón, nadie le solicitó permiso para utilizar su nombre, la NASA
le ignoró. Eso que Parker ya había estado en el Sol y ni siquiera le pidieron
información, colaboración, que compartiera su experiencia, algo
Rencoroso
como es, Parker sigue enfurruñado, encerrado en sí mismo, se agobia y no
respira, hale.
.
Por cierto,
¿llegó la sonda Parker al Sol? Voy a informarme de la tecnología, de ese largo
viaje y de la salud mental de mi amigo.
Os lo iré
contando.
Nos hemos vuelto pobres. Hemos ido perdido uno tras otro pedazos de la herencia de la humanidad; a menudo hemos tenido que empeñarlos a cambio de la calderilla de lo ‘actual’ por la centésima parte de su valor. Nos espera a la puerta la crisis económica, y tras ella una sombra, la próxima guerra.
Llegan correos de Kisvádra, de
Nyír-Bátor, de Püspókladány. En cada caso el mensajero se aferra al lomo
sudoroso del caballo, extiende el brazo derecho, en su mano un sobre lacrado,
en el rostro cansancio y miedo.
Las órdenes recibidas son
contradictorias, en una piden resistir, en otra dejar la guarnición, en la
última pasar a cuchillo a los habitantes de Nyiregyháza y dar fuego a sus
humildes viviendas.
Sentado sobre una piedra, los
pies mecidos por la corriente del melancólico río, Parker piensa qué decisión
tomar. Bajo la tejavana, los hombres de la unidad, inquietos, alborotan, nerviosos en la
espera, atentos a cualquier señal.
Entonces llegan, los enemigos,
nadie lo advierte, sigilosos toman posiciones, actúan, crueles, implacables,
hacen su brutal trabajo.
Al primer grito Parker salta al
agua, el uniforme le impide nadar, se deja llevar por la corriente, atento a
cualquier ruido se refugia en un recodo. Cuando el río forma remolinos rojos se
da cuenta que todo está perdido. En el bosque, se quita la ropa y desnudó corre
hasta Hadjú-Tarabos. Al entrar en el pueblo lo sabe, es un cobarde pero está
vivo.
Aquel
agosto decían no sé qué sobre un
país en el que no se ponía el sol o algo así y se puso a llover como en
invierno, joder con la unidad de destino en lo universal, que en
televisión salían fragmentos de personal de aquí y sobre todo de allí que decían
cosas sobre el tiempo que no entiendo por cómo lo dicen aunque en teoría
hablamos el mismo idioma y esto no deja de ser una paradoja, que se comían
vocales o consonantes o sílabas o que te pongan un micrófono delante
impresiona y balbuceas, te trabucas o dices frases absurdas que eso es lo
que buscan pero el resultado es penoso que, de momento, lo de meteorología no
es controlable y siempre que llueve escampa y al calor se opone el frío no hay
mal que por bien no venga y hoy por ti mañana por mi hasta que llega el
helicóptero y confusión que informaban no sé qué de un tiburón que se había
comido a un niño y otros decían que si el viento se había llevado mar adentro a
un niño (otro niño, no el del tiburón) que estaba en un flotador de unicornio y
a sus gritos de socorro se había tirado el padre (el del niño) al agua y no
sabía nadar y el socorrista estaba en la otra punta de la playa (2 kilómetros
240 metros de largo) y que para cuando llegó ya se había comido el tiburón a
los dos niños, al padre de uno de ellos (el padre del otro niño estaba en sus
asuntos en Coruña) (Carmiña se llama el asunto) y no se comió más (niños o
padres) porque cerraron la playa, llegó el
helicóptero ese, una lancha rápida (rapidísima) y con el viento norte empezó a
llover y esto es lo que decían. Entonces.
Parker está
agotado, desbordado, tan cansado que debería escribir sobre ello, relajarse y
contarlo, una forma de terapia. Me dice que está desfondado, se ahoga, que tiene
una crisis de ansiedad de espanto, que le dan miedo las noches y sus fantasmas
de insomnio, que está muy preocupado. Le digo que debería ir al médico o qué sé
yo dónde. Confiesa que le duele el pecho, que no puede respirar, que no duerme.
Pero ¿qué le puedo aconsejar? Seguro que usted que lee está peor o que tiene un
cuñado que está peor que Parker. Eso, que qué le voy a contar.
Estas
confesiones me han dejado tan triste que no puedo ni tirar del mal humor.
No me
hagan caso.
(Encuentro estas confidencias perdidas entre aquellos
papeles viejos que me mandaba Parker. No sé qué tiene que ver con Walter
Benjamín pero ya puestos…)
El método dialéctico no podría captar esta pregunta dentro de la ideología del progreso, sino sólo con una concepción de lahistoria que logre superarla por completo. Habría que hablar por lo tanto en ella de la siempre creciente condensación (e integración) de lo real, una en la cual todo lo pasado (a su tiempo) se encuentra en condiciones de recibir un grado superior de actualidad al que tuvo en el momento en que existía. [...] El penetrar dialéctico en contextos pasados y su capacidad para volverlos presentes es la prueba final de laverdad para toda acción contemporánea. Lo que quiere decir que hace estallar la materia explosiva contenida en lo sido(cuya figura auténtica es la moda). Ir hacia lo sido de este modo ya no equivale, como hasta ahora equivalía, a tratarlo a la manera de lo histórico, sino en modo político y con categorías políticas.