Glup 2.0

22.9.19

Coincidencia.



A veces, al terminar un libro, al salir de un museo, de un cine, nos embarga una sensación entre alegría, desconsuelo, exaltación, miedo, deseos de compartir la emoción, la experiencia,  la coincidencia de historias, temblores y sentimientos.

Miramos alrededor por si se nos nota en la cara, en la mirada, un temblor en los párpados, un tic en el alma.

Es inútil, los otros pasan en absoluta apatía.

Justo en esa indiferencia nos sentimos diferentes.

Pero no.

Solo que es difícil la coincidencia.

Por eso añoro aquellos momentos de inquietud en el gozo, aquellos en los que la puerta podía abrirse en cualquier momento y sorprender nuestro abrazo ensimismado, el milagroso estremecimiento en el deseo,  cuando fuimos uno.


21.9.19

Oteiza

Hoy camino sobre escarabajos que crujen bajo mis pisadas que intentan orientarse en un laberinto de almacenes con botellas de líquidos verdes, mágicos, con destellos de flúor, hay una duda tendida en la mitad del pasillo doce, quizás sea el quince, hay un delirio de voces que elogian el intento pero no el resultado, hay un camino de oídos sordos, hay la ambición de continuar, veloz.

Es decir, la búsqueda en el vacío de Oteiza, otro día de palabras brizando en el cuenco de la mano, hoy, nuestra única fortuna.

20.9.19

Una carta importante


An Important Letter (1898). Harry Roseland (American, 1867-1950)


Siempre hay un hueco para la melancolía bajo las tejas mojadas de la universidad,  los símbolos que descifro, el almacén de espejos cóncavos, el caballo entre la niebla de Fisterra, la ciudad dormida a partir de las nueve de la noche, un espacio importante y austero con ojos que se multiplican y miedo,  tungsteno,  el cansancio de la adivina,  las sierpes,  el loco que predica por los callejones de la soledad y el fuego que consumirá todo ello. Luego no digáis que no os he avisado.

19.9.19

Después del postre



The Artist in His Room at the Villa Medici, Rome, Léon Cogniet , 1817, Cleveland Museum of Art

Resistir, en lo conocido, en la ausencia de pararrayos, en ese esplendor de a veces, en la fragilidad de la inspiración, en la fuerza empañada por las dudas asaltando el fuerte de mi infancia y los amores perdidos./ ¿Qué decir sobre esto?, refugiado bajo una higuera repaso los óxidos y el álcali, asomado a la ventana del laboratorio donde vi tanto al pterodáctilo como a una joven Isabel corriendo al colegio con los libros abrazados bajo su sonrisa tímida, páginas blancas, sin cicatrices, tesoro entre el follaje de no saber, aún, flores de magnolio en el basurero, embriaguez de impacientes besos  y el bálsamo de una edad temprana./ Este será un otoño soberbio de lluvia y peces ciegos, de leyes derogadas y, sobre todo, de la añoranza de la ternura, esta asfixiante ausencia de caricias, el veneno de la piel fría y el no./ Resistir, claro, mirando los ojos rabiosos del lobo maltratado en el cepo, las rosas de espinas inalterables, hay una mujer con las manos heridas de esquivar desventuras, está sentada junto a una ventana con cristales opacos, musita venganzas que caen a una hoguera de codicia, de arenales./ ¿Cuánto tiempo más así?, lo dirán los violines y la coartada, un mensaje en la columna, el abanico plegado sobre el rostro. / El amor es una herejía que grito en la noche del Papa argentino que dice A y dice lo contrario y tantos perversos políticos en el lodazal junto al cementerio donde evolucionaban los aeroplanos invisibles, los avestruces y mi Polaroid como el jibión gigante que jamás pescó mi padre o un ruiseñor con las plumas pintadas./ Déjalo ya, escucho mugidos sobre la tierra mojada, los caballos de la rutina se despeñan sobre la marmita de esta literatura maltratada tan lejos de Quignard, de Salter, de Cohen, arrodillado frente al altar de lo inaccesible, a la derecha la verja donde oran las monjas, arriba el coro de las asexuadas criaturas aladas, en mi alma aquella a quién amé ya es otra, yo mismo no sé quién soy./ Hoy.

Se deja reposar y se sirve bien frío después del postre.

18.9.19

Drop City


No había leído nada de T.C. Boyle. “Música acuatica” me deslumbró. Animado por las críticas he seguido con “Drop City”.

«T.C. Boyle ha escrito una novela sobre la locura de la contracultura en los años setenta, así como una extraordinaria y divertida parábola sobre el sueño americano.» The New York Times

«T.C. Boyle maneja la exuberancia y el exceso propios de los años de la contracultura americana con verdadera genialidad. Emocionalmente compleja y muy entretenida, Drop City pasará a formar parte de los clásicos sobre esta materia.» Los Angeles Times Book Review

«Una de las novelas más sutiles y graciosas sobre los años hippies, al mismo tiempo que profunda. T.C. Boyle ha conseguido que la ficción americana avance un poco más.» The New York Times Book Review

Con todos mis respetos para estos tres prestigiosos medios diré que no la han leído o mi sentido del humor está bajo mínimos. No es graciosa, tampoco divertida, al contrario, es compleja, profunda, muy seria, dramática,  una obra que pudo ser grande y se queda en una novela larga, bien escrita y mal terminada. T. C. Boyle tiene oficio para escribir novelas de miles de páginas pero alguien le tiene que decir que aquello del planteamiento, nudo y desenlace sigue siendo válido y en algún momento hay que cerrar la historia.

¿Quiere decir todo esto que no me ha gustado?, pues no, me ha gustado pero se me ha hecho larga y con tantos personajes al final la historia se resiente, incluso ese medio final moralizante de buenos y malos me ha decepcionado, este escritor tiene recursos para haber logrado una magnífica novela, no lo es, se queda en otra más.




17.9.19

Solo resquicios

(Harry Callahan)


A Marie no le gustaban algunas miradas.

Cuando a su padre se le ponían los ojos como flores marchitas.

Las de las madres de sus amigas en la piscina de la urbanización, su padre era el más fuerte, el más guapo de todos los padres, el que mejor nadaba, aborrecía aquellas risas envidiosas.

Las de John, su hermano mayor, estaba segura que le odiaba porque ella era la hija favorita, al menos algunas veces.

Ni la de su hermano pequeño, tan hueca, vacía, pobre niño, apenas se movía, su padre nunca le hacía caso, como si no existiera, una maldición, escuchó un día.

Pero sobre todo no le gustó la mirada de agua de su madre cuando bajó las escaleras la tarde que escuchó su conversación, ¿cómo puedes pensar eso?, por supuesto que no hay otra. No entendía de qué hablaban, quiso darle la mano pero ella la retiró con enfado, déjame en paz, vete a jugar, qué sabrás tú, vete, nunca le había hablado así, antes.

A Marie le gustaba el olor de su padre cuando veía la televisión con la cabeza apoyada en su pecho, siempre se quedaba dormido, como un oso cariñoso. Le gustaba también cuando le daba la mano  al ir a comprar el pan, John en bicicleta llamándole flacucha y él, enérgico, deja en paz a tu hermana.

Detestaba que sus amigas le preguntaran si su padre no usaba nunca corbata.

O la tristeza que seguía a su madre en las últimas semanas, como un perro negro y malo, ¿hoy tampoco vendrá papá a cenar?

Llegó el día de las lágrimas, aquel en que se quedaron con la tía Esther. ¿Dónde está mamá? John no quería salir de su habitación. No fueron al colegio y el tiempo pasaba con lentitud aunque entonces Marie apenas sabía qué era el tiempo, solo sabía que llevaba varios días sin ver a su padre.

Era abril y durante un recreo no supo qué contestar a Juliette, ¿tienes otra madre?

Un domingo supo que papá está trabajando fuera de aquí, cosas de la fábrica, de mayores.

Era mayo y el primer fin de semana fueron a comer a un restaurante elegante, ¿no viene mamá?  Y no sabía quién era la señora que se quería hacer la simpática y tomaba a su padre del brazo y aquello no era normal y a los postres, copa de helado con nata, su padre les contó una historia que no entendió y John se marcho gritando y ella lloró sin saber muy bien por qué y su padre tenía aquella mirada de flores marchitas y la señora le acarició el pelo y en el coche, al regreso, se durmió y desde entonces todo fue diferente.

16.9.19

Parker inventa su vida



Parker no tiene demasiada imaginación.
Por eso desde la cama inventa su propia vida.
O lo intenta.
Desde el principio.
Sin duda mezcla lo que fue y lo que no,  algo sale en limpio.
Se miente lo suficiente para no ser aburrido, incluso a veces encuentra la poesía que hace que merezca la pena su búsqueda no prescrita, su búsqueda.

Quiere contarse una infancia feliz, quiere que el recuerdo de su infancia sea de felicidad; lo fue, así lo siente en lo más hondo de la memoria de su alma.
Puede acogerse al cariño de su numerosa familia del que solo excluye a una prima lejana que abuso de su candor cuando tenía apenas ocho años. También los juegos con los primeros amigos en la calle o entre los helechos de los montes de alrededor de un barrio que era acogedor, protector, estricto, con una moral abrasadora para algunas cosas y demasiado tolerante con otras, visto desde hoy, un absurdo.
Se abriga en el amor inmenso de su madre, en el de sus dos abuelas, incluso en el de la bisabuela que conoció. Lo de los hombres, su padre, sus abuelos, era otra forma de amor. Luego estaba lo de sus muchas tías y tíos, jóvenes, todos aún solteros, le cuidaron y le enseñaron, le quisieron, cada uno de diferente manera, ellos estaban empezando su propia vida.

Tanto amor no quiere decir que Parker no  guarde momentos tristes, no, tiene sobre todo uno perfectamente ordenado, clasificado, sabe qué ocurrió, quién fue, quienes fueron, les ha perdonado, incluso a lo largo de su vida ha tenido relación con los autores. Quizás otros no recuerden, él sí, no es rencoroso pero tiene memoria, quiere aclarar aquella muerte que le obsesiona, que le desvela, que a pesar del tiempo transcurrido vuelve una y otra vez a su cabeza, le atormenta.
No se atreve y por eso desde la cama recurre a la imaginación.
Ni más ni menos.

Cuéntanos, Parker, cuéntanos.



15.9.19

Zuloaga




Bilbao es una ciudad pequeña, rodeada de montes; ahora dicen que es luminosa, antes decían que era gris; ahora hay muchos bares, antes había industria;  ahora está el museo Guggenheim, antes y ahora está el Museo del Parque que presenta hasta el 20 de octubre  Zuloaga 1870–1945, una magnífica exposición retrospectiva dedicada al pintor vasco (Eibar).

He estado esta mediodía. Impresionante. Merece una visita a Bilbao (excepto que vivas en Alaska, por ejemplo). Qué deleite. Para disfrutarla mucho, mucho.

Zuloaga fue un extraordinario pintor (adjunto link con información). Vengan ustedes y lo comprueban, no se arrepentirán.





El Museo de Bellas Artes de Bilbao con el patrocinio de BBK presenta Zuloaga 1870–1945, la primera gran exposición retrospectiva dedicada al pintor vasco Ignacio Zuloaga (Eibar, Gipuzkoa, 1870–Madrid, 1945), uno de los artistas más importantes del panorama artístico de principios del siglo XX y referente absoluto de la pintura figurativa mundial.
Su éxito incontestable en los principales escenarios artísticos internacionales provocó que sus composiciones más emblemáticas terminaran diseminadas por todo el mundo. Tras casi un siglo, y después de años de búsqueda e investigación, muchas de ellas vuelven a reunirse por primera vez en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Se trata de una oportunidad única y extraordinaria para comprender la envergadura y trascendencia de la obra del artista vasco.
Compuesta por 95 obras y articulada en 15 ámbitos, la exposición Zuloaga 1870–1945 es la primera gran exposición antológica organizada sobre el conjunto de la trayectoria del pintor. Compartimentada en tres grandes periodos biográficos, la selección arranca con un nutrido, y apenas conocido, grupo de obras de juventud que Zuloaga pintó en París en la década de 1890.
Un momento en el que se evidencian las influencias derivadas del naturalismo, el impresionismo y el simbolismo francés, y en el que temáticamente se interesó por un realismo de corte social que dio como resultado unas obras de paleta fría y atmósfera poética protagonizadas por figuras anónimas procedentes de los suburbios parisinos.
Asimismo, comenzó su trayectoria como retratista, género en el que Zuloaga terminará convirtiéndose en un auténtico maestro. En estos primeros retratos se reconoce una clara estética simbolista, así como la influencia concreta de pintores como Eugène Carrière o James Whistler.
Después de este primer periodo de tanteos y experimentaciones, en 1898, tras una estancia en Sevilla que le había llevado a replantear su obra y alejarla de la influencia y el cosmopolitismo parisino, Zuloaga descubrió Segovia. Una región que desde el primer momento se le reveló como un universo de inspiración creativa de tipos y escenarios absolutamente genuinos. A partir de este momento, su pintura se apoderó de la arcaica identidad castellana, y mediante una particular fórmula estética que se valía del naturalismo y del simbolismo, y que hundía sus raíces en la cultura rural y en la tradición artística española, inauguró una nueva manera de entender la figuración en el arte europeo. Una genialidad que ha provocado que su obra escape de cualquier clasificación convencional, impidiendo adscribirla a una determinada escuela o movimiento concreto.
Gracias a numerosos préstamos inéditos se ha podido reconstruir con esplendor todo el amplio espectro temático que significó al autor y con el que consiguió fascinar a la crítica y al público internacional. Un rotundo éxito que generó una trascendencia inmediata, provocando una extendida moda por emular y servirse de los motivos y recursos estéticos utilizados por el pintor vasco. En este ámbito clave de la exposición, que biográficamente se extiende hasta 1924, destacan las escenas ambientadas en el inhóspito medio rural de Segovia, su codificación pictórica de la prostitución urbana y rural, su particular acercamiento al humilde mundo taurino sevillano o la captación de las históricas y aldeanas costumbres religiosas de Castilla y La Rioja. Unas obras que fascinaron al público internacional, que las adquirió ávidamente pero que, sin embargo, le costaron duras críticas en España y la acusación de hurgar en la crisis nacional surgida tras la pérdida de las últimas colonias en 1898. Paralelamente, junto a estas singulares composiciones, la exposición dedica una especial atención a su labor como retratista, género en el que, mediante elegantes y distinguidas obras, se terminó consagrando como digno sucesor de pintores como Giovanni Boldini, James Whistler y John Singer Sargent.
El recorrido de la exposición se corona con una obra de madurez íntima y luminosa. Una época marcada por las circunstancias sociopolíticas que afectará directamente a su arte. Desde la redefinición del panorama artístico europeo hacia la tradición figurativa del "regreso al orden" hasta la proclamación de la Segunda República y el estallido de la Guerra Civil, Zuloaga vivió estos acontecimientos en primera línea, viendo como, en gran medida, afectaron directamente a su vida y a su obra.
Al igual que su periodo de juventud, éste se conforma con obras desconocidas pero, en su caso, tienen la particularidad de estar resueltas con una paleta más cara y mayor precisión en el detalle.
A las obras maestras del pintor conservadas en el museo de Bilbao, como El cardenal (1912) o el Retrato de la condesa Mathieu de Noailles (1913), se suman préstamos de particulares e instituciones tanto americanas –Hispanic Society of America, Santa Barbara Museum of Art, St. Louis Art Museum, Misuri, Detroit Athletic Club o Museo Franz Mayer de México– como europeas, –Hermitage Museum de Moscú, Musée d'Orsay de París, Galleria Internazionale d'Arte Moderna di Ca'Pesaro de Venecia, Museum Belvedere de Viena o las universidades de Cambridge y Oxford–. Dentro del ámbito nacional destacan el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el Museu Nacional d'Art de Catalunya.
El comisariado conjunto de Javier Novo González, jefe del Departamento de Colecciones del museo, y Mikel Lertxundi Galiana, historiador del arte, investigador y comisario de arte independiente, ha fundamentado esta gran muestra retrospectiva.







14.9.19

12.2.21



Hasta aquí llegó la marea en el 83.

Cese la poesía y la mentira de los artistas  a quince céntimos la letra, a tanto la rima, a cuanto la inspiración en la voz, el seco golpe del martillo, el quejido, el rasguear de una guitarra, los garabatos subvencionados a real, los lamidos se recompensan con una firma.

Cese el oficio de una mano extendida y un poema retorcido en la otra, nómadas de la conjetura, ventajistas jugadores del verbo, amantes de Dante aborrecidos por políticos ansiosos con rostro de pez que lo mismo te ponen el laurel que te birlan la cartera, innoble oficio de ofidios voluntarios.

No deja de llover.

13.9.19

Samba Saravah



Según me dicen, en 1967 era muy difícil ver una película con un adulterio y mucho menos que terminase en una cama. “Un hombre y una mujer” fue noticia por eso, por sus muchos premios, por la música de Francis Lai y porque era francesa, lenta y terminaba mal. No sé cómo me dejaron entrar al cine, recuerdo el silencio y un grito desgarrador desde el paraíso en el momento culminante en el que se acuestan. Pero sobre todo recuerdo esta película por  esa "Samba Saravah" que Pierre Barouh canta en francés y que me dejó maravillado.



Entonces no la entendí, pero decía así (+ o -).

Ser feliz es más o menos lo que estamos buscando.
Me río, canto y no
Las personas que no son buenos para ser feliz.

Sin embargo, es una samba sin tristeza,
Es un vino que no beba.
Un vino que no beba,
No esto no es la samba que quiero.

Hacer una samba sin tristeza es amar a una mujer que sería hermosa. Estas son las palabras de Vinicius de Moraes, poeta, diplomático, autor de la canción y como ha dicho él mismo, el blanco sobre negro en el Brasil. Y yo soy tal vez el más brasileño Inglés Francia, me gustaría hablar de mi amor por el samba, como un amante no atreverse a hablar con la mujer que ama, hablando con todos los que reunión.

Sé que la canción inconveniente,
Otros para los cuales esto no es más que una moda,
Otros que se benefician sin amor.

Me encanta y he viajado el mundo
En la búsqueda de sus raíces vagabundos.
Hoy en día para encontrar el más profundo,
Este es el samba-canción debía cantar.

João Gilberto, Carlos Lyra, Dorival Caymmi, Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Baden Powell, quien hizo la música de la canción y muchos otros, usted tiene mi salvación. Esta noche quiero beber hasta intoxicarse delirio mejor de todos los que a través de usted, he descubierto la samba que hizo lo que es, Saravah ...

Pixinginha, Noel Rosa, Dolores Durán, Silvio Monteiro y muchos otros. Y todos los que vienen, Edu Lobo, y mis amigos que están conmigo en esta noche, Baden supuesto, Ico, Oswaldo, Bidgi Oscar, Nicolino, Milton, Saravah ...

Todos los que la convierten en una palabra que nunca más, no puedo hablar sin estremecimiento, una palabra que sacudió a todo un pueblo por hacer cantar, levantó sus manos al cielo: la samba.


Me dijeron que vinieron de Bahía,
Tiene su propio ritmo y la poesía
Siglos de la danza y el dolor.

Pero cualquiera que sea el sentimiento que expresa,
Es de color blanco formas y rimas.
Blanco formas y rimas,
Es negro, negro y en su corazón.

Pero cualquiera que sea el sentimiento que expresa,
Es de color blanco formas y rimas.
Blanco formas y rimas,
Es negro, negro y en su corazón.

Pero cualquiera que sea el sentimiento que expresa,
Es de color blanco formas y rimas.
Blanco formas y rimas,
Es negro, negro y en su corazón.

Es negro, negro y en su corazón.
Es negro, negro y en su corazón.
Es negro, negro y en su corazón.


Después vi más cine, mucho, descubrí a Vinicius, me enamoré y un etcétera de actividades muy largo hasta que hoy me entero que 53 años después Claude Lelouch (81) ha rodado la continuación de aquella película contando con el factor milagroso de que los actores siguen vivos. Pero ya no será lo mismo (ni falta que hace). Habrá que ir a verla. “Les plus belles années d’une vie”.


Más información aquí:



Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Páginas vistas en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Desde 08.02.2007