Glup 2.0

Pedro M Martínez

lunes, 15 de junio de 2026

Luis Berraquero (15)

 


3

Desde el aire.

 

“La segunda oportunidad de jugarme la vida con el mismo equipo fue en Gran Canaria, en Tejeda desde 1813 metros de altura.”

Durante dos horas rodamos plácidamente el sur de la isla, sus playas, sus paisajes. Después decidimos rodar en el emblemático pico del Roque Nublo.

Lo sobrevolamos a 2.000 metros de altura y al descender, en contraste con el viento que teníamos en el sur, nos encontramos con un fuerte viento del norte que nos empujó violentamente hacia el pico.

En silencio los tres veíamos acercarse las palas hacia la montaña. El piloto, sudando, trataba de separarse del muro, veíamos el aparato a pocos metros de la pared de roca. Nos separábamos y el viento, fortísimo, nos separaba de nuevo.

A esa altura rozar con una pala significaba caer como una piedra.

Javier, piloto joven pero experto, optó de nuevo por parar el rotor en un momento de pánico. Caíamos de nuevo pero dada la altura conectó de nuevo el rotor y el helicóptero se elevó cuando estábamos a punto de estrellarnos contra el suelo.

El piloto era Javier García Prieto, hoy comandante de vuelo, el realizador, Ángel del Pozo y el cámara Luis Berraquero.

En tres años cerca de 3.000 horas de vuelo.

El tercer incidente fue en Cádiz, más simple, se encendieron las luces de emergencia por avería en el motor y aterrizamos de inmediato donde pudimos.

Entre 1985 y 1988 con 40 aparatos en España murieron 28 personas en accidente aéreo de helicóptero.

Por culpa de la niebla, Santiago Amón, crítico de arte, falleció junto a la Directora General de Tráfico, Rosa Manzano y otros acompañantes, al precipitarse su helicóptero en la sierra de Madrid, cuando se dirigían Valladolid.

Por mi afición a volar, desde el aeropuerto de Ocaña hice varias salidas de vuelo sin motor. Remolcado por una avioneta, te dejaban a gran altura y con las térmicas planeábamos hasta llegar a tierra. Una experiencia alucinante.

 

domingo, 14 de junio de 2026

Luis Berraquero (14)

 


Al día siguiente, en los primeros ensayos en el pantano de Entrepeñas nos reunimos en la seda de “Helipsa” en Cuatro Vientos (Madrid) varios representantes de TVE y dos ingenieros de Aeroespacial. fabricante francesa del helicóptero.

El planteamiento inicial fue de unas 4 o 5 horas de rodaje con las mejores horas de luz a la mañana y al atardecer. Planteé que girar siempre sobre el mismo lugar podría ser insuficiente, que necesitaba una ventana frontal para colocar allí una nueva cámara. Los ingenieros se llevaron las manos a la cabeza, ¡era imposible! Ya ir sin puerta lateral significaba unas turbulencias impropias y una nueva ventana era materialmente irrealizable.

Días después ante el suculento alquiler de varios meses transigieron y se instaló una nueva cámara.

Empezamos el rodaje con un aparato sin moqueta, un asiento para el piloto con un mapa en la pierna, un despacho atrás para Ángel del Pozo con todo lo que teníamos que rodar y yo sentado en la plataforma fuera del helicóptero unidos por cascos.

El secreto del rodaje era que al volar bajísimo sin cumplir las mínimas normas de altura y velocidad no podíamos tener ningún control. Aterrizar en un aeropuerto significaba presentar a la salida un plan de vuelo en el que debía especificarse lugar final del vuelo, control sobre el aparato, tiempos, etc.

Eso significó que durante tres años procuramos no tocar aeropuertos, dejar el aparato en un campo de fútbol, en un descampado con vigilancia y repostar con el camión propio. Al ser un helicóptero pequeño en muchos hoteles fuera de temporada aterrizábamos en la pista de tenis a la que habían quitado la red. A Canarias y a Melilla llevamos el aparato en barco 

Hicimos un capítulo de media hora por cada provincia.

Rodando en el valle del Pas, en Cantabria, entramos muy bajos, dimos varias vueltas y al regreso yo rodaba unas ganaderías en un paisaje idílico. Ángel del Pozo en la parte de atrás, entre papeles, intentaba encontrar el próximo lugar mientras el piloto miraba un mapa que tenía en un suplemento en la pierna. Terminé de rodar, levanté de golpe la vista y me encontré con un cable de alta tensión justo enfrente. Grité ¡Javier!, levantó la vista y en décimas de segundo consideró que intentar subir podríamos tocar los cables con la cola y electrocutarnos. Optó por parar el motor en seco y caímos como una piedra contra el suelo.

Al ir en una plataforma fuera del aparato me salieron por la espalda los patines, al estar a tan poca altura y los otros tres pasajeros tener triple cinturón de seguridad, los cuatro salimos ilesos.

Por radio contactamos con el equipo de tierra, nos tumbamos sobre la hierba y esperamos a que vinieran a por nosotros.

Después nos informaron que los naturalistas de la región pintaban de verde las torres de alta tensión para no romper el paisaje. Al entrar pasamos por ellas sin enterarnos.

El helicóptero con el suelo y las palas destrozadas quedó en siniestro total. Prepararon un nuevo aparato y semanas después empezamos otro capítulo de la serie.

Tras la emisión de la serie y el éxito acontecido se aumentó hasta cuarenta capítulos más con el material sobrante para hacer monográficos: castillo, la ruta de la Plata, Cami9no de Santiago, plazas de toros, etc.

 

sábado, 13 de junio de 2026

Luis Berraquero (13)

 

2

Aire.

Como no podía ser de otra manera, Luis Berraquero me fue enviado diferentes recuerdos que sin modificar ni una coma transcribo a continuación:

 

“Puede parecer pedantería, pero en cierto modo me considero un adelantado en rodajes aéreos en España.

En 1972, en la película “Marco Antonio y Cleopatra” de Charlon Heston. Ricardo Navarrete, gran operador en la reciente historia del cine español durante años y segundo operador en esta película se negó a rodar los planos aéreos de los títulos por pánico a volar. Me comprometí a rodarlos siendo ayudante de cámara de esta superproducción que dirigía e interpretaba el mítico actor de “Ben Hur”.

Muchos años después (1986-1981) siendo Pilar Miró directora de TVE se planteó rodar desde un helicóptero sobre todas las comunidades autónomas, sin poner una cámara en el suelo. Se encargó a Eduardo Delgado la dirección del programa con un alto presupuesto, un helicóptero pequeño que pudiera sortear alturas con un piloto que arriesgara, capaz de saltarse las duras restricciones de rodaje, un realizador y un cámara.

Pasaron varios meses en los que no lograron un equipo técnico que lo afrontara.

El rodaje debería hacerse con un helicóptero pequeño que no creara problemas para bajar mucho, mono turbina, sin una puerta para instalar una plataforma anti vibratoria para desde allí utilizar una cámara de 16 mm totalmente manual. 

En un encuentro casual en el parador de Sigüenza coincidieron Eduardo Delgado y Ángel del Pozo, al que el primero ofreció al segundo hacerse cargo del programa. Aceptó y poco después me llamó por teléfono para plantearme si me interesaba. Acepté y se puso en marcha la producción. Un mes después cuando estaba rodando en Suiza me comunica la dirección del programa que regrese rápidamente a España. Llegué un jueves y el viernes me recogía en mi casa un coche de TVE para trasladarme a Guadalajara para las primeras pruebas. 

El helicóptero pertenecía a la empresa “Helipsa” y el equipo lo componían el piloto y un mecánico en un furgón con depósito de bidones “Jeta Uno”, combustible que podía llenar los depósitos del aparato en cualquier lugar, así como realizar el mantenimiento diario. Por supuesto. el equipo de producción de TVE. Y todo eso significaba un gasto de medio millón de pesetas de la época.

viernes, 12 de junio de 2026

Luis Berraquero (12)

 


“Déjame que añada que hice un programa estrella de TVE para emitirlo justo antes de las campanadas de fin de año.

 

En Miami y los Ángeles, con Julio Iglesias, Camilo Sexto, Xavier Cugat, George Peppard (Equipo A) compartimos días de rodaje y amistad con casi todos ellos. Rodamos en Cabo Cañaveral ante el ensamblaje de los Apolos.

 

Tras una entrevista con Jerry Lewis, comimos en su casa, con su esposa (una de ellas) y dos de sus hijos que eran clavaditos a él.

 

Hice varios capítulos como director de fotografía en la serie “Villarriba y Villabajo” de Luis García Berlanga.

 

La Banda de Pérez, con Antonio Resines.

 

La serie de los Escritores

 

Esta es mi tierra”.

 

El verano termina como terminan todas las cosas. Llovió todo el fin de semana. Era tiempo de volver a casa. La despedida con Pepa y Luis fue triste, amortiguada con la esperanza de vernos pronto.

Luis no puede dejar de contar su vida, llena de trabajo, de historias, de lucha.

Ha sido un auténtico lujo, un regalo, conocer a estas dos extraordinarias personas

“Volveremos a vernos pronto, te enviaré más historias por correo”. 

 Nos abrazamos.

Estos recuerdos continuarán.

 

jueves, 11 de junio de 2026

Luis Berraquero (11)

 


Al día siguiente nos trasladaron a la escalerilla del avión, vía Miami, esposados y sin pasar aduana, declarándonos personas “non gratas” por vida.

Al llegara a Miami le dije a Carmen Sarmiento que no creía que el material de rodaje no sufriera ningún ataque. En una tienda de fotografía compré revelador de películas, hice una prueba: todo el material velado por una radiación tan potente que eliminó hasta la imagen latente de los bordes de la película.

Regresamos a España tras cuarenta días de penuria y sin nada positivo.

 

Al volver a TVE nos comunicaron que el Director quería vernos. En Prado del Rey lo que se denominaba “la plaza de toros” era una gran superficie redonda con ocho secretarias alrededor y el despacho del Director al fondo.

Carmen Sarmiento como responsable máxima y yo como cámara llegamos ante los saludos de las distintas secretarias, nada amables, casi todas nos conocían. Entramos en el despacho donde el Director, desde su mesa el fondo preguntó: cuéntame lo que ha pasado.  Carmen le contó que durante cuarenta días en Brasil, con un gasto de unos siete millones de pesetas, -viajes, dietas, alquiler de avionetas para llegar a la selva,- regresábamos sin nada de nada, todo velado, ni una imagen que mostrar. Nos miró largo y tendido, tras una pausa larga nos dijo a los dos que nos teníamos que comprometer a no contar nada de lo que nos iba a decir a continuación. Cuando el régimen de Franco al final de su gobierno decidió los fusilamientos de militantes del Grapo y de ETA, múltiples países, incluido el Vaticano, intercedieron ante el Estado español para anularlo. Olof Palmer, primer ministro de Suecia, al frente de un equipo de Televisión  Sueca entrevistó a varias personas opuestas a la medida. TVE designó a su Director como persona que le acompañara y facilitara todo lo que necesitasen durante su estancia en el país. Tras semanas de trabajo fue el encargado por el Gobierno para que el material obtenido por la Televisión sueca fuera velado. Nos hizo prometer que no lo contaríamos nunca y con un gento en la mano añadió: “preparen el próximo programa y esto está olvidado”. “

 

miércoles, 10 de junio de 2026

Luis Berraquero (10)

 


El verano avanzaba y la borraxeira se volvía más persistente. Los paseos en la playa se hacían menos frecuentes, pero las conversaciones en el pequeño bar frente al mar se prolongaban hasta bien entrada la noche. Luis Berraquero tiene una memoria prodigiosa y una vida nada común. Sigue su relato.

 

“Desde hace mucho tiempo la selva se parcela, Brasil vendía a multinacionales grandes extensiones a Japón, EEUU, Francia, etc. Estas grandes empresas introducen maquinaria pesada que la arrasa, dejan el terreno limpio dedicándolo a plantaciones o para el ganado. 

Por otra parte, los nativos bajan del calor de Ecuador y en un claro de la selva fabrican una choza, plantan mandioca, tienen unas gallinas, algún cerdito, por supuesto sin ninguna propiedad sobre el terreno.

Los facendeiros por las mañanas se presentan a los indios que viven en esos claros y les invitan a desaparecer de sus casas. A los dos días si no se han ido, de forma expeditiva, cruel, dan un tiro en la nuca del padre, la madre, los hijos, disparan a las gallinas y cerdos, hacen una fosa común y los entierran. En unos días la selva los cubre de vegetación. Por supuesto toda esta información la recogíamos de los indios sobrevivientes que nos informaban con la ayuda de los colaboradores de Pedro Casardaliga.

El Gobierno fue informado y antes del regreso a España pernoctamos en Brasilia para recuperarnos de los duros días en la selva. Dejamos en consigna del aeropuerto los trescientos kilos de material de trabajo y con o imprescindible nos fuimos a un gran hotel. Por la mañana, tras el desayuno, partíamos del país.   

Estábamos los cuatro compañeros en el hall del hotel esperando los taxis que nos llevasen al aeropuerto. Bajé al servicio en la planta inferior. Junto a mí se puso una persona de raza negra. Nunca olvidaré que tenía los ojos verdes. Al terminar, empecé a subir las escaleras y este señor me puso una pistola en los riñones, en perfecto brasileño, muy fácil portugués, me dijo que levantara las manos. Al llegar al hall aparecieron tres policías con armas largas y nos pusieron con los brazos en alto contra la pared. Nos incautaron las pocas bolsas de viaje que llevábamos y esposados nos metieron a los cuatro en sendos coches policiales.

En ese momento el gobierno brasileño lo formaban una Junta Militar. Nos trasladaron a la sede de la Policía Político Social. Cada control que caía pensaba si en algún momento los dejaría atrás. Tras tres días de interrogatorios en celdas separadas sin saber lo que mis compañeros decían, pedí al policía que me interrogaba que quería hablar con un superior. A las dos horas apareció y le pedí que me trajeran mi documentación, una cartera de piel con la bandera de España, con las acreditaciones de pertenecer a RTVE y varios carnets de prensa internacional. Le hice saber que los cuatro éramos miembros y funcionarios del Gobierno Español y pertenecientes a la única televisión de España en aquel momento, que sin nos pasaba algo a mí o a mis compañeros sería un serio problema de estado y, lo que más pesó, que en los próximos campeonatos de fútbol que se iban a celebrar en España tendrían serios problemas con nuestro Gobierno (siendo el fútbol un tema tan sensible para ellos).

martes, 9 de junio de 2026

Luis Berraquero (9)

 

Con Helder Cámara y Carmen Sarmiento.

Así, en medio de la niebla y la lluvia fina que acariciaba la Costa da Morte, supe que nuestras conversaciones no eran solo relatos de un pasado glorioso, sino reflexiones profundas sobre la naturaleza de la vida misma. Luis y Pepa no eran solo narradores de historias, sino portadores de una memoria viva, un testimonio de lo que significa vivir plenamente, con todos sus altibajos, sus luces y sus sombras.

 

“El siguiente capítulo con Carmen Sarmiento estaba pensado para varios países. Trataría sobre la Teología de la Liberación -Pedro Casardaliga, Bolf, Helder Cámara, Ernesto Cardenal-.

Empezamos por Brasil, desde Río volamos a Brasilia y desde esa ciudad al último aeropuerto, en Gollania. Después en una avioneta privada, tras varias escalas en mitad de la selva, en improvisadas pistas de aterrizaje, de tierra, marcadas con bidones vacíos llegamos a la isla del Bananal y a San Félix de la Araguaya.  En pleno Mattogroso el río Aragüaya, afluente del Amazonas, al bifurcarse en dos brazos forma la citada isla del Bananal de una extensión aproxima a la de la provincia de Alava. Era tal la distancia que fuera de los márgenes del río al separarse para formar la isla no se apreciaba una orilla de la otra. Allí vivimos en una cabaña de paja con Pedro Casardaliga, obispo de la Amazonía, junto a varios sacerdotes jóvenes y una india sirviente. Recientemente la policía brasileña había matado a su ayudante y hombre de confianza y le presionaban para que saliera del país y no volviera nunca más. La vegetación en la isla del Bananal es tan espesa que intentar avanzar por ella unos metros era una lucha titánica. Solamente se movían por las orillas. Indios Tapirapé y Carayag nos asignaron una cabaña con cuatro chinchorros de cuerda con un imprescindible tul para defendernos de los mosquitos. Comíamos mandioca y el pescado que cogían los amigos indios del río, generalmente pirañas. 

Al amanecer Casardaliga bajaba al río y el mismo se hacía la colada, habitualmente vestía con camisa a cuadros y chanclas. Salimos por uno de los afluentes en lancha con un cura y un indio amigo del obispo. Era un paraje precioso. de pronto vimos unas mujeres y niños indios bañándose en un remanso. Ante tan plácido lugar y escena nos acercamos para rodar una escena con las familias. De pronto del interior salieron varios guerreros que empezaron a fletar piraguas mientras nos lanzaban flechas. Con nuestra lancha a motor salimos con rapidez mientras a nuestro alrededor caían flechas. Nuestro guía nos contó que el encargado de defender al indio “La Funai” la Fundación Nacional Indígena del gobierno les inculcaba para que no tuvieran contacto con los extranjeros y menos que los retrataran pues les extraían el espíritu. La razón de fondo era que toda la producción de artesanía -lanzas, colgantes, cerbatanas, - se las “compraban” para venderlas en los aeropuertos y tiendas de Brasil y no querían ninguna competencia.

 

lunes, 8 de junio de 2026

Luis Berraquero (8)


 


Tras la sorpresa empezó el repliegue de la Contra y los comandos empezaron a tomar la iniciativa. Llamaron por radio y llegaron refuerzos. Resultado, catorce muertos y múltiples heridos. Rodé imágenes impresionantes de esa contienda. Tras el caos regresamos todos al Estado Mayor de Jalapa.

Ante las amenazas de los americanos y algunos periodistas, el comandante consintió que saliéramos en avión, los americanos primero, los nicaragüenses segundo menos el cámara al que, cerca de mí, le partió una ráfaga de ametralladoras.  Los suecos y los cuatro de TVE que teníamos además del resto del equipo decidimos que saliera la directora Carmen Sarmiento que además era la que podía contar periodísticamente lo ocurrido. Deprisa mi ayudante le dio las latas que yo había rodado.

Tras el desmadre regresamos a nuestro estupendo hotel en Jalapa. Cercados, recluidos, en estado de sitio junto a tres camioneros a los que la refriega sorprendió llevando carga al pueblo. Para comer solo teníamos patatas, tomates, cerveza para beber. Ideamos preparar unas patatas a la brava que encantó a todos.

Después de tres días de combate se produjo una tregua.

Los camioneros decidieron salir con la seguridad de que al ser solo trabajadores no les pasaría nada. Les propuse que nos permitieran meternos con nuestro material camuflados tras las cajas vacías. Por supuesto ellos no tenían que saber nada.

Tras tres controles de la Contra llegamos a Managua, donde nos trataron como a héroes. Recortes de prensa, entrevistas, etc. Pude hablar con mi mujer que nos creía muerto. Pero nos esperaba una gran sorpresa.

Carmen Sarmiento al llegar a Managua mandó imágenes que yo había rodado a TVE que mantenía información continua con Informe Semanal abierto y el resto de los informativos. Al no tener vuelo directo de Managua a España, Sarmiento mando a una amiga, vía Miami, el material para enviarlo a Madrid.

Por la mañana tras desayunar en el hotel puse la TV local y vi en el televisor lo que habíamos rodado con el anagrama NBC-CBS. En el trayecto entre Nicaragua y España las imágenes se habían perdido y los americanos las encontraron por el camino….”



domingo, 7 de junio de 2026

Luis Berraquero (7)

 


De madrugada, cuando estaba durmiendo un soldado me despertó con un golpe de culata de su fusil y me dijo que Daniel Ortega venía a visitar el frente, dar moral a las tropas y a la gran cantidad de heridos a los que había sorprendido el ataque. Nos registraron a conciencia, a nosotros y el material grabado. Nos trasladaron en coches oficiales al hospital en que Daniel Ortega visitaría a los heridos para dirigirles una arenga. Para el acontecimiento llegó con sus acompañantes, primero en pequeñas avionetas de seis u ocho pasajeros que aterrizaban en pistas de tierra, trasladándose después en un convoy protegido por sus comandos. Pablo Úbeda, con la delegada y dos periodistas del Washington Post, un reportero francés, tres de la prensa sandinista, un cámara y dos reporteros, los dos asustados suecos que se encontraron por el camino y les obligaron a regresar con ellos.

Se hizo una reunión en la que se entrevistó a Daniel Ortega que después partió hacia la capital. Los americanos pidieron salir en alguno de los otros dos aviones restantes pero el comandante en jefe se negó pues estaban previstos para trasladar a los heridos y a los muertos. A mi lado la delegada del Washington Post amenazaba con meter la Sexta Flota en Nicaragua. Tras duras negociaciones se montó un dispositivo de seguridad para evacuar a los periodistas compuesto por un jeep sin techo con una ametralladora y cuatro comandos en los asientos posteriores, un coche con los americanos, otro Jeep detrás, un coche con los suecos y el francés, y con dos Jeep más de seguridad partieron desde el lugar donde habíamos tenido la reunión hasta Ocotal.

Los cuatro pertenecientes a TVE que habíamos asistido a la reunión volvimos en un camión del ejército, Carmen Sarmiento junto al conductor y el resto del equipo atrás con pañuelos tapándonos el rostro ya que los caminos eran de tierra y el camión estaba sin lona que lo cubriera. Nos despedimos y volvimos a nuestro hotel en Jalapa donde teníamos la mayor parte de nuestro equipo. Después de rodear varios caminos durante veinte minutos, en un cruce de caminos nos paró un soldado, tras unos minutos de espera se cruzó con nosotros el convoy de los americanos, cruzó todo el conjunto de coches y desde el último, un jeep, un capitán nos hizo una seña con la mano. Aún no sé si pidió que nos incorporásemos al conjunto o que podíamos seguir nuestro camino. El soldado que conducía nuestro camión interpretó lo primero y ante nuestras protestas más vivas en la cola de todos, transitando a gran velocidad por pistas de tierra, nuestro camión, poco a poco, entre nubes de polvo, se quedó totalmente solo.

Tras unos minutos en la nada justo delante apareció un jeep de los comandos Pacho Úbeda que al parecer nos estaba esperando. Los espías comunicaron que Daniel Ortega regresaba en el convoy de los americanos y habían montado una emboscada de exterminio. Unos doscientos contrarrevolucionarios con morteros y ametralladoras, se camuflaron en las cunetas, en unas casamatas destinadas a secaderos de tabaco. Volcaron un camión cisterna impidiendo la huida por carretera. Una vez que el último coche del convoy entró en la curva cerraron la emboscada y empezó el ataque. Tres minutos después llegamos nosotros en el jeep, al llegar por su espalda, que no esperaban de ninguna forma, y con las ametralladoras al ataque se produjo una gran confusión. Desde la caja del camión monté la cámara que tenía protegida por el polvo y empecé a rodar lo que veía. El chofer le dio una pistola a Carmen Sarmiento aconsejándola que si triunfaba la emboscada lo mejor que podía hacer era pegarse un tiro. Le hice un plano desde arriba con la pistola. Veía tras el visor de la cámara, como si fuera el rodaje de una de las múltiples películas en las que trabajé.

sábado, 6 de junio de 2026

Luis Berraquero (6)


 

Regresando a la casualidad en la vida de las personas. Viajamos a Nicaragua en un momento apasionante, el anterior presidente, Anastasio Somoza, había sido asesinado en Asunción en 1980 y los sandinistas, seguidores de Sandino, gobiernan el país con Daniel Ortega como presidente de la Junta Revolucionaria junto a un triunvirato formado por un cubano, un miembro de la resistencia y la ayuda de los hermanos Cardenal.

Viajamos al lago Solentiname, frontera con Costa Rica, desde donde el Comandante Cero realizaba incursiones con lanchas rápidas creando el caos en los pueblos de la ribera. En el norte la guerrilla patrocinada por los americanos hacía incursiones periódicas desde el Salvador, Entrevistamos a Ernesto Cardenal y a su hermano, ministro de Cultura. Semanas enteras en el mejor hotel de Managua, la capital, compartiendo piscina con un comando de ETA que estaba por seguridad al lado. Rodamos escenas de la catedral destruida en Solentiname, en Ocotal y viajamos al norte de la frontera con el Salvador.

Vivíamos en una aldea de unos mil habitantes en un hotel en el que las habitaciones estaban separadas por cajas de cerveza vacías. Desde Solentiname, a unos cuatro kilómetros de la frontera recorrimos la zona, la más rica de Nicaragua y patria del presidente destituido Somoza, en calma total aunque los campesinos trabajaban con la protección de soldados armados. Vimos un colegio taladrado por una bomba, a unos cientos de metros una alambrada con los soldados aseándose y preparando la comida con una paz absoluta. Regresamos a nuestro estupendo hotel de Jalapa.     

A la caída de la tarde apareció un coche con una cámara de televisión en el techo con dos estrambóticos periodistas que se unieron a nuestra charla. Eran suecos, con un desconocimiento total del momento, les contamos de la tranquilidad en la frontera, cenamos y a la mañana siguiente salieron para rodar lo mismo que habíamos hecho nosotros. Sobre las once de la mañana del día siguiente los dos periodistas suecos aparecieron despavoridos, temblando, pues en ese instante se había declarado una ofensiva total con fuego de morteros sobre Solentiname, que les cogió en el centro debieron huir corriendo hacia Ocotal, centro de los sandinistas en el norte de Nicaragua. Mas tarde un general del ejército sandinista se presentó en el hotel para comunicarnos que había cinco puntos de ataque sobre nosotros, orden de sitio. Nos prohibió movernos del hotel pues la situación era muy grave.

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