Historia mínima de un gánster.
Cuéntalo.
Pedro M Martínez
Cuéntalo.
La chica del árbol me recuerda lo que decía/escribía en otro tiempo.
Se lo agradezco.
Fui, hacía, entonces, he sido, recuerdo qué, de nada sirve si el ahora contradice lo anterior.
Actores y actrices principales
con los que ha trabajado Luis Berraquero.
- George Peppard (Desayuno con diamantes. Equipo A)
- Charlton Heston. Hildegarde
Neil (Marco Antonio y Cleopatra)
- Gina Lollobrígida ((No encontré
rosas para mi madre)
- Stephen Boyd. James Mason. Jean
Seberg. Curd Jürgens (Kill 1973)
- Helmunt Berger. Sydney Rome.
José Ferrer (Clan de los inmortales)
- Alfredo Di Stéfano. (La batalla
del domingo)
- Marisa Mell. Gabriele Ferzetti
(Alta tensión)
- George Ardisson (Hijo de papá)
- Mirelle Darc. Marilu Tolo
(Zarabanda Bing Bing)
- Analía Gadé (Coqueluche)
- Vicente Parra. Marianne Hold
(Cariño mío)
- Anne Baxter. María Perschy (Las
7 magníficas)
- Mark Damon (Repóker de
bribones)
- Cameron Mitchell ((Minnesota
clay)
- María Schell (Bajo el polvo del
sol)
- Ornella Muti (Experiencia
prematrimonial)
- Paul Naschy (El espanto surge
de la tumba)
- Anthony Quinn (La noche de los
castillos)
- Richard Widmark. Topol.
Geneviève Page, (Un talento para amar)
Y con la mayoría de actrices y
actores españoles.
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Semana Santa
Al jubilarme años después la
empresa “La punta del diamante” que trabajaba para la Junta de Andalucía me
contrató para rodar por tierra y aire “Andalucía es de cine”. Otros tres años
que me llevaron a cerca de las 5.000 horas de vuelo.
Con el realizador Manuel
Gutiérrez Aragón rodé la Semana Santa durante tres años. Por cierto, le vi en
rodaje un solo día.
El productor de la serie me pidió
que rodara “la madrugá” – en el Viernes Santo, un momento sagrado para muchos
sevillanos-. Traté de explicarle que mi madre había nacido en Sevilla y que
sabía lo que significaba ese momento. Ante su angustia económica cedí. Al
amanecer esperamos en el helipuerto de la Expo y en el momento exacto salimos
con un aparato Aluette III con una sola turbina. Sobrevolamos la Catedral sobre
el palco de autoridades -Cardenal. Alcalde, Jefes militares- a muy baja altura.
Rodamos justo cuando entraba en la Catedral el Cristo de los Gitanos. El ruido
del aparato en el silencio del amanecer creó que miles de personas sacaran sus
pañuelos al grito de “fuera, fuera”. Los costaleros al pensar que los gritos
eran para ellos golpearon el paso con la puerta. Al regresar a la base nos
esperaban dos coches de la policía que nos esposaron y detuvieron porque entre
otras cosas habíamos salido sin permiso del vuelo con un aparato mono turbina
sobre miles de personas y a una altura no permitida -alteración del orden
público-. Al piloto trataron de quitarle la licencia de vuelo de por vida pero
con la ayuda de algún miembro de la Junta de Andalucía el castigo quedó en una
elevada multa.
Al día siguiente, Burgos,
cronista de ABC Sevilla titulaba su artículo “Luis Burraquero, porque los
burros también vuelan”. Diario 16 incluía un chiste en el que se veía a un
helicóptero sobrevolando a un paso con un Cristo y y yo le decía al piloto
“Vamos que nos van a acusar de matarlo”
Las imágenes son una
impresionante historia de la Semana Santa en Sevilla.
Un años después la televisión de
Andalucía nos invitó a un programa en hora punta como desagravio.
La Semana Santa de la “Punta del
Diamante” sigue siendo el mejor documental sobre el tema rodado en cine 35 MM y
aumentar la exposición a 500º ASA sin ningún aparato eléctrico y solo a la luz
de las velas.
La película sobre Semana Santa en
origen fue para la promoción de la Expo y las imágenes son enteramente rodadas
por mi aunque por motivos comerciales aparezca Gutiérrez Aragón y director de
fotografía José Luis Alacaine que solo fue tres días al final del rodaje. Es
indignante pero forma parte del Sistema.
4
La Expo de Sevilla
En 1989, Colón de Carvajal, amigo
del Rey Juan Carlos I, viajó por distintos países y en 1992 consiguió traer a
España, la Exposición Universal que se celebraría en Sevilla. La idea era dar
al mundo una imagen del desarrollo español.
El lugar elegido, la Isla de la
Cartuja, era en ese momento un patatal con la fábrica de Cerámica en ruinas y
un monasterio abandonado por años, debíamos ofrecer al mundo otra imagen.
Se creó una sociedad al 33% entre
el Estado, TVE y la televisión andaluza.
Para promocionar la Expo, TVE me
propuso preparar un banco de imágenes por tierra y aire. Durante los tres años previos
y durante el acontecimiento realicé ese trabajo. Por aire, toda Andalucía
-Huelva, Granada, etc-. Por tierra rodé documentales sobre Sevilla, la ciudad,
el Alcázar, la Catedral, etc. Con un permiso especial entré en un agujero lleno
de telas de araña y esqueletos donde estaba documentado que se enterró
temporalmente a Cristóbal Colón.
Al restaurar el antiguo
monasterio aparecieron restos de bebés enterrados bajo el suelo de las celdas
de las monjas.
La antigua Fábrica de Cerámicas
en ruinas y la Cartuja se restauraron durante tres años.
En un día de preparación, el 18
de febrero de 1992, nos llamaron urgentemente, el Pabellón de las Ciencias,
casi terminado, estaba ardiendo. Salimos con el helicóptero y lo sobrevolamos
durante un gran rato. Al llegar al helipuerto de la Expo nos esperaban varios
responsables de la organización y nos confiscaron el material rodado.
Según supimos después, durante
tres horas, en el emblemático Pabellón de los Descubrimientos, poco antes de la
inauguración y prácticamente terminado, se quemaron objetos de gran valor,
entre ellos uno de los primeros aviones que volaron en el mundo, el primer
coche fabricado en España, etc.
Durante el casi un año que duro
la Expo la cubrí como cámara desde un cochecito de golf de Pabellón en
Pabellón.
Empezaba en la Cartuja cubriendo
a las diferentes personalidades que nos visitaban cada día, desde los entonces
Príncipes de Mónaco hasta los presidentes de casi todos los países. Realicé
varios monográficos.
Aquel verano me sacaron de
Sevilla para enviarme al lago de Bañolas para cubrir las pruebas de piragüismo
de la Olimpiada de Barcelona.
Posteriormente me integré de nuevo a la Expo
trabajando ahí hasta el final.
3
Desde el aire.
“La segunda oportunidad de
jugarme la vida con el mismo equipo fue en Gran Canaria, en Tejeda desde 1813
metros de altura.”
Durante dos horas rodamos
plácidamente el sur de la isla, sus playas, sus paisajes. Después decidimos
rodar en el emblemático pico del Roque Nublo.
Lo sobrevolamos a 2.000 metros de
altura y al descender, en contraste con el viento que teníamos en el sur, nos
encontramos con un fuerte viento del norte que nos empujó violentamente hacia
el pico.
En silencio los tres veíamos
acercarse las palas hacia la montaña. El piloto, sudando, trataba de separarse
del muro, veíamos el aparato a pocos metros de la pared de roca. Nos
separábamos y el viento, fortísimo, nos separaba de nuevo.
A esa altura rozar con una pala
significaba caer como una piedra.
Javier, piloto joven pero experto,
optó de nuevo por parar el rotor en un momento de pánico. Caíamos de nuevo pero
dada la altura conectó de nuevo el rotor y el helicóptero se elevó cuando
estábamos a punto de estrellarnos contra el suelo.
El piloto era Javier García
Prieto, hoy comandante de vuelo, el realizador, Ángel del Pozo y el cámara Luis
Berraquero.
En tres años cerca de 3.000 horas
de vuelo.
El tercer incidente fue en Cádiz,
más simple, se encendieron las luces de emergencia por avería en el motor y
aterrizamos de inmediato donde pudimos.
Entre 1985 y 1988 con 40 aparatos
en España murieron 28 personas en accidente aéreo de helicóptero.
Por culpa de la niebla, Santiago
Amón, crítico de arte, falleció junto a la Directora General de Tráfico, Rosa
Manzano y otros acompañantes, al precipitarse su helicóptero en la sierra de
Madrid, cuando se dirigían Valladolid.
Por mi afición a volar, desde el
aeropuerto de Ocaña hice varias salidas de vuelo sin motor. Remolcado por una
avioneta, te dejaban a gran altura y con las térmicas planeábamos hasta llegar
a tierra. Una experiencia alucinante.
Al día siguiente, en los primeros
ensayos en el pantano de Entrepeñas nos reunimos en la seda de “Helipsa” en
Cuatro Vientos (Madrid) varios representantes de TVE y dos ingenieros de
Aeroespacial. fabricante francesa del helicóptero.
El planteamiento inicial fue de
unas 4 o 5 horas de rodaje con las mejores horas de luz a la mañana y al
atardecer. Planteé que girar siempre sobre el mismo lugar podría ser
insuficiente, que necesitaba una ventana frontal para colocar allí una nueva
cámara. Los ingenieros se llevaron las manos a la cabeza, ¡era imposible! Ya ir
sin puerta lateral significaba unas turbulencias impropias y una nueva ventana
era materialmente irrealizable.
Días después ante el suculento
alquiler de varios meses transigieron y se instaló una nueva cámara.
Empezamos el rodaje con un
aparato sin moqueta, un asiento para el piloto con un mapa en la pierna, un
despacho atrás para Ángel del Pozo con todo lo que teníamos que rodar y yo
sentado en la plataforma fuera del helicóptero unidos por cascos.
El secreto del rodaje era que al
volar bajísimo sin cumplir las mínimas normas de altura y velocidad no podíamos
tener ningún control. Aterrizar en un aeropuerto significaba presentar a la
salida un plan de vuelo en el que debía especificarse lugar final del vuelo,
control sobre el aparato, tiempos, etc.
Eso significó que durante tres
años procuramos no tocar aeropuertos, dejar el aparato en un campo de fútbol,
en un descampado con vigilancia y repostar con el camión propio. Al ser un
helicóptero pequeño en muchos hoteles fuera de temporada aterrizábamos en la
pista de tenis a la que habían quitado la red. A Canarias y a Melilla llevamos
el aparato en barco
Hicimos un capítulo de media hora
por cada provincia.
Rodando en el valle del Pas, en
Cantabria, entramos muy bajos, dimos varias vueltas y al regreso yo rodaba unas
ganaderías en un paisaje idílico. Ángel del Pozo en la parte de atrás, entre
papeles, intentaba encontrar el próximo lugar mientras el piloto miraba un mapa
que tenía en un suplemento en la pierna. Terminé de rodar, levanté de golpe la
vista y me encontré con un cable de alta tensión justo enfrente. Grité
¡Javier!, levantó la vista y en décimas de segundo consideró que intentar subir
podríamos tocar los cables con la cola y electrocutarnos. Optó por parar el
motor en seco y caímos como una piedra contra el suelo.
Al ir en una plataforma fuera del
aparato me salieron por la espalda los patines, al estar a tan poca altura y
los otros tres pasajeros tener triple cinturón de seguridad, los cuatro salimos
ilesos.
Por radio contactamos con el
equipo de tierra, nos tumbamos sobre la hierba y esperamos a que vinieran a por
nosotros.
Después nos informaron que los
naturalistas de la región pintaban de verde las torres de alta tensión para no
romper el paisaje. Al entrar pasamos por ellas sin enterarnos.
El helicóptero con el suelo y las
palas destrozadas quedó en siniestro total. Prepararon un nuevo aparato y
semanas después empezamos otro capítulo de la serie.
Tras la emisión de la serie y el
éxito acontecido se aumentó hasta cuarenta capítulos más con el material
sobrante para hacer monográficos: castillo, la ruta de la Plata, Cami9no de
Santiago, plazas de toros, etc.
2
Aire.
Como no podía ser de otra manera,
Luis Berraquero me fue enviado diferentes recuerdos que sin modificar ni una
coma transcribo a continuación:
“Puede parecer pedantería, pero
en cierto modo me considero un adelantado en rodajes aéreos en España.
En 1972, en la película “Marco
Antonio y Cleopatra” de Charlon Heston. Ricardo Navarrete, gran operador en la
reciente historia del cine español durante años y segundo operador en esta
película se negó a rodar los planos aéreos de los títulos por pánico a volar.
Me comprometí a rodarlos siendo ayudante de cámara de esta superproducción que
dirigía e interpretaba el mítico actor de “Ben Hur”.
Muchos años después (1986-1981)
siendo Pilar Miró directora de TVE se planteó rodar desde un helicóptero sobre
todas las comunidades autónomas, sin poner una cámara en el suelo. Se encargó a
Eduardo Delgado la dirección del programa con un alto presupuesto, un
helicóptero pequeño que pudiera sortear alturas con un piloto que arriesgara,
capaz de saltarse las duras restricciones de rodaje, un realizador y un cámara.
Pasaron varios meses en los que
no lograron un equipo técnico que lo afrontara.
El rodaje debería hacerse con un
helicóptero pequeño que no creara problemas para bajar mucho, mono turbina, sin
una puerta para instalar una plataforma anti vibratoria para desde allí
utilizar una cámara de 16 mm totalmente manual.
En un encuentro casual en el
parador de Sigüenza coincidieron Eduardo Delgado y Ángel del Pozo, al que el
primero ofreció al segundo hacerse cargo del programa. Aceptó y poco después me
llamó por teléfono para plantearme si me interesaba. Acepté y se puso en marcha
la producción. Un mes después cuando estaba rodando en Suiza me comunica la
dirección del programa que regrese rápidamente a España. Llegué un jueves y el
viernes me recogía en mi casa un coche de TVE para trasladarme a Guadalajara
para las primeras pruebas.
El helicóptero pertenecía a la
empresa “Helipsa” y el equipo lo componían el piloto y un mecánico en un furgón
con depósito de bidones “Jeta Uno”, combustible que podía llenar los depósitos
del aparato en cualquier lugar, así como realizar el mantenimiento diario. Por
supuesto. el equipo de producción de TVE. Y todo eso significaba un gasto de
medio millón de pesetas de la época.
“Déjame que añada que hice un
programa estrella de TVE para emitirlo justo antes de las campanadas de fin de
año.
En Miami y los Ángeles, con Julio
Iglesias, Camilo Sexto, Xavier Cugat, George Peppard (Equipo A) compartimos
días de rodaje y amistad con casi todos ellos. Rodamos en Cabo Cañaveral ante
el ensamblaje de los Apolos.
Tras una entrevista con Jerry
Lewis, comimos en su casa, con su esposa (una de ellas) y dos de sus hijos que
eran clavaditos a él.
Hice varios capítulos como
director de fotografía en la serie “Villarriba y Villabajo” de Luis García
Berlanga.
La Banda de Pérez, con Antonio
Resines.
La serie de los Escritores
Esta es mi tierra”.
El verano termina como terminan
todas las cosas. Llovió todo el fin de semana. Era tiempo de volver a casa. La
despedida con Pepa y Luis fue triste, amortiguada con la esperanza de vernos
pronto.
Luis no puede dejar de contar su
vida, llena de trabajo, de historias, de lucha.
Ha sido un auténtico lujo, un
regalo, conocer a estas dos extraordinarias personas
“Volveremos a vernos pronto, te
enviaré más historias por correo”.
Nos abrazamos.
Estos recuerdos continuarán.
Al día siguiente nos trasladaron
a la escalerilla del avión, vía Miami, esposados y sin pasar aduana,
declarándonos personas “non gratas” por vida.
Al llegara a Miami le dije a
Carmen Sarmiento que no creía que el material de rodaje no sufriera ningún
ataque. En una tienda de fotografía compré revelador de películas, hice una
prueba: todo el material velado por una radiación tan potente que eliminó hasta
la imagen latente de los bordes de la película.
Regresamos a España tras cuarenta
días de penuria y sin nada positivo.
Al volver a TVE nos comunicaron
que el Director quería vernos. En Prado del Rey lo que se denominaba “la plaza
de toros” era una gran superficie redonda con ocho secretarias alrededor y el
despacho del Director al fondo.
Carmen Sarmiento como responsable
máxima y yo como cámara llegamos ante los saludos de las distintas secretarias,
nada amables, casi todas nos conocían. Entramos en el despacho donde el
Director, desde su mesa el fondo preguntó: cuéntame lo que ha pasado. Carmen le contó que durante cuarenta días en
Brasil, con un gasto de unos siete millones de pesetas, -viajes, dietas,
alquiler de avionetas para llegar a la selva,- regresábamos sin nada de nada,
todo velado, ni una imagen que mostrar. Nos miró largo y tendido, tras una
pausa larga nos dijo a los dos que nos teníamos que comprometer a no contar
nada de lo que nos iba a decir a continuación. Cuando el régimen de Franco
al final de su gobierno decidió los fusilamientos de militantes del Grapo y de
ETA, múltiples países, incluido el Vaticano, intercedieron ante el Estado
español para anularlo. Olof Palmer, primer ministro de Suecia, al frente de un
equipo de Televisión Sueca entrevistó a
varias personas opuestas a la medida. TVE designó a su Director como persona
que le acompañara y facilitara todo lo que necesitasen durante su estancia en
el país. Tras semanas de trabajo fue el encargado por el Gobierno para que el
material obtenido por la Televisión sueca fuera velado. Nos hizo prometer
que no lo contaríamos nunca y con un gento en la mano añadió: “preparen el
próximo programa y esto está olvidado”. “