Por respeto.
Artist Mårten Andersson
Pedro M Martínez
Artist Mårten Andersson
Mårten Andersson - Kaffedrickarna (Coffee Drinkers) 1959
De vagar por sus piernas en el después, del somnoliento paseo desde los omóplatos a los tobillos, exploración lenta de su sexo en la penumbra, bostezos y ronroneos, palabras dulces como rosquillas de anís, ni siquiera sabíamos nuestros nombres, éramos un tú y yo, onomatopeyas, gruñidos, ay, anónimos amantes, egoísta intercambio de líquidos y caricias, se daba, le entregaba, nos exigíamos sin otro contrato que desearnos, ven, ahora, me gusta, así no, sí, otra vez. De ahí, digo, alumbró un sentimiento mutuo que fue creciendo, lento al principio para después apresurarse, arrebatarnos y brillar.
Esta es una página vegetal que se nutre de recuerdos en cuarentena, de amargas sombras de catecismo y escaramuzas contra la tapia de la ermita, de la sospecha de que ya nunca volverá aquella balada que escuchábamos de madrugada, mis manos recorriendo su espalda como una selva, abriendo la puerta de sus muslos a las sombras, a los besos, el leve chasquido de los labios excitados, el ay, el sigue, el así, sudor y versos, susurros, se inclinaba y entrábamos en el cielo abrazados en deseo, querubines y leopardos, mordía sus hombros y el cuello me tentaba como un cordero perdido en la niebla, cazador de sugerencias y latidos, blasfemias y llanto, risas, luchando como bestias en el orgasmo, inútil y desvencijado tiempo sin cabida para el sentimiento, maquinaria sexual, animal atracción, primaria, de azúcar e imposibles, la sangre en rebelión, monumento insensible, mercaderes violentos, los relojes rotos, alguien esperando nuestro regreso, no había cama, solo la pasión ardía como en San Juan, enmudecieron los violonchelos, Haendel, Quignard, estaba cerca el tiempo de la locura.
La
construcción del museo Guggenheim en Bilbao en unos momentos de crisis de la
ciudad supuso una sorpresa y bastante incomprensión por parte de “la ciudadanía”.
Su inauguración y desarrollo han servido para dar renombre y atractivo al
Bilbao gris, industrial de un tiempo. También para aportar una visión de un
cierto “arte moderno” no apreciado por todos. Confieso ser de uno de los
convertidos, desde el primer día que entré al museo me apasionó. Sigo en esa
pasión.
Terminé
ayer “Peggy Guggenheim. Confesiones de una adicta al arte”. Un libro que me ha
gustado mucho por lo que cuenta y dejo aparte el tono natural de cómo lo cuenta,
ingenuo a veces, no demasiado “literario” pero que se lee con curiosidad. Qué
señora, qué interesante, con independencia de tener mucho dinero, escoger invertirlo
en arte, en un arte nuevo, debió ser arriesgado pero le proporcionó una vida privilegiada y no solo en el aspecto
material.
Dejó unas
líneas del último capítulo.
“Durante
los doce años que llevaba fuera de Nueva York había cambiado todo. Me quedé
atónita: todo el movimiento artístico se había trocado en una enorme operación
comercial. Solo unas pocas personas se interesan de verdad por los cuadros. El
resto los compra por esnobismo o para evitar pagar impuestos, dona cuadros a
museos y puede quedárselos hasta que muera; así no se priva de nada. Algunos
pintores no pueden vender más que unos pocos cuadros al año, pues ahora son
ellos los que tienen que pagar impuestos. Los precios son algo inaudito. La
gente solo compra lo más caro y no tiene fe en nada más. Hay quien compra solo
como inversión, almacena los cuadros sin verlos siquiera y llama a su galería
todos los días para preguntar por la última cotización, como si estuviera
esperando el momento más propicio para vender acciones.”
(Está
escrito y publicado en 1960)
Novela negra sueca, magnifica.
Me asombra que hayan pasado tantos años. Llegó por correo
certificado, la revista se llamaba Nueva Dimensión. A partir de ahí la recibí
cada mes. Fue un regalo, una sorpresa de Elena, curioso porque nuestra relación
había terminado hacía tiempo. Esa suscripción cambió mi concepto de la ciencia
ficción (y de Elena) y me leí todo lo leíble de ese género que hasta entonces,
tan lleno de Cortázar, no lo había tenido en cuenta. Descubrí cosas buenas
y otras no tanto, llegó un momento en el que me aburrí y volví a lo que solía.
Un verano de récord de lectura alguien me sugirió “Solaris”
como “la experiencia más fascinante de ciencia ficción que he leído”. Intrigado
y obediente la leí (tenía/tengo varios libros pendientes de Stanislaw Lem). Es
una obra maestra si eres fan del género, si no lo eres es una buena novela,
escrita con absoluta maestría y conocimiento de un mundo del futuro tan
ficticio como el del presente (solo hace falta ver las noticias en televisión).
Es ágil a veces y otra tan descriptiva que puede aburrir si no logras entrar en
el universo solariano (o algo así). Me ha gustado (ese es el resumen).
Leer es una actividad muy gratificante, a veces aprendes,
otras te entretienes y como mínimo te da motivo de conversación (¿con quién?)
Nadando
en la selva que amamanta lobos, descubro en un espejo vacío a un hombre
chamuscado en el fuego de su propia hoguera, salamandra que se burla a gritos
de los tigres que nunca lloran, que no escucha su daimon, que antepone la
imaginación sobre la razón (no, no es William Blake).
Queda
aquí la vacía crudeza de un lenguaje limitado de día de fiesta, la metáfora de
una búsqueda basada en la esperanza, la realidad aprehendida de la soledad
final.
Este blog
como tránsito, como aeropuerto intermedio, como parada entre y hacia, sin olvidar
jamás el camino de regreso.
Todo esto
lo aderezamos con un poco de estragón y añadimos la salsa. Cocemos durante tres
minutos más, espolvoreamos con perejil y servimos. Rico, rico.
BALDESSARI JOHN (1931-2020)
Aquí
encontré una constante.
No lo
entiendo.
Y allí.
Ida y
vuelta.
Aquí aprendí
nuevas palabras sobre enfermedades antiguas: el tedio romano, la melancolía del
XV, el spleen del XIX, la depresión del XX. Se me atraganta la voz, me cuesta
pronunciar. Son palabras anudadas, palabras que devastan.
Allí
busco, desde hace tanto, palabras que formen la palabra:
Ella es
una obsesión esférica.
Él se
enamora de una ilusión sin cuerpo -spem sine corpore amat-, ya. Sus héroes ni
siquiera salen del puerto.
Ella es
su derrota naval. Sin batalla, sin barcos.
Ellos son
dos ahogados en un lecho submarino de sombras y silencio.
Lanzo al
agua del Abra una corona de laurel.
Una interesante propuesta con los suficientes temas como para
pensar, sentir, comentarlos, llegar a conclusiones, discutir, aprender.
Me ha gustado y la sugiero con entusiasmo.
Si alguien la ve me encantaría cambiar opiniones.
https://serielizados.com/un-hombre-mejor-filmin-un-hombre-mujer/
https://cinemagavia.es/un-hombre-mejor-serie-estreno-filmin/
Ah, y he aprendido que es INCEL.
Miedo me ha dado.
https://es.wikipedia.org/wiki/Incel
https://www.uoc.edu/es/news/2025/incels-frustracion-masculina-odio
Blue-Monday-Brighten-Your-Day-Through-Photography
Una vez estuve
lejos de donde suelo, unos 60 días más o menos, tampoco los conté, no sé si
demasiados, un exilio, exagero, recuerdo que alguien cantaba aquello de “¿a
quién le importará?”, después volví a lo mismo sin saber si lo mismo no sería
esto de ahora, el ahora, el sentido de la vida, hay que haberlo perdido alguna
vez para conocer el desamparo, el miedo, la angustia, calma, miro por la
ventana y veo otras ventanas, me miro dentro y con días claros me veo, llueve
como llovía en tiempo normal, cumplo los rituales, un etcétera largo, los otros
se quedaron allí, lo mejor la compañía, un derroche de buena gente, debería ser
obligatorio salir del ombligo, tener una cuota de conocer a otros, compartir
palabras, sonrisas, abrazos, darse a otros, siempre recibes más que lo que das,
“como lo nuestro no hay nada”, solo hace falta saber lo ilimitado de lo
nuestro, puedo seguir pero me estoy mentalizando para la siguiente partida, ese
tiempo entre que no sé si voy o si vuelvo, adiós a mi faceta de zahorí de
ilusiones, el resto será igual, o así, veremos.