Agosto 17
Abrir las ventanas al caliente viento del desierto.
O ahogarse en un remolino del oasis descubierto apenas ayer.
Pedro M Martínez
Por todo esto que dije tantas veces, para traducir el olor del viento, para que el recuerdo no se adelgace en los días con demasiado sol, este verano herido, mi coche siniestrado, vida gastada en trabajos de Sísifo, una larga playa casi vacía, insólito, entiendo cada grano de arena, cada suspiro que sale de la pared de piedra que limita el mar, reino del sí pero no, del no pero sí, lanzo mi pena a la tercera ola, zamarreo el dolor y no es lo mismo, no cierro los ojos, no quiero dormir.
Permanezco insomne, atento, en vigilia.
No dejaré que muera la zarza florecida.
La conocí mucho. Yo tendría treinta y cuatro años, y ella, diecisiete o dieciocho. La conocí en un bar que se llamaba La Fantasma; se acercó y me preguntó si yo era yo. Me dio unos poemas que tenía, que correspondían al primer libro que publicó después. Ese libro lo hizo desaparecer porque no quedó conforme, se lo pidió a todas las personas a las que se lo había dado. Alejandra era muy especial; en una reunión trataba de ser el centro, brillante, conversadora, alegre, pero cuando se quedaba con las personas con las que tenía mucha confianza, se desmoronaba. Era sumamente angustiada, agónica casi por naturaleza. A mí me pedía certificados; cuando se sentía muy mal, me llamaba por teléfono a cualquier hora. Entonces, yo le daba certificados que decían, por ejemplo: “Yo, gran Sibila del Reino, certifico que a Alejandra Pizarnik no se le cruzará ninguna mala sombra, ningún pájaro negro se posará sobre su hombro, a su paso se abrirán todos los caminos luminosos, etc.”. Le duraban unos días, después me decía: “Bueno, ya se me gastó, haceme otro”.
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𝐎𝐥𝐠𝐚 𝐎𝐫𝐨𝐳𝐜𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐀. 𝐏𝐢𝐳𝐚𝐫𝐧𝐢𝐤
"Tiempo",
A Olga Orozco
Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.
Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.
Alejandra Pizarnik.
https://bcn.gob.ar/uploads/H-5043-articulo-orozco-04-1966.pdf
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Buscando inspiración para mis collages comparto hoy otro hallazgo dentro del descubrimiento continuo de mi ignorancia: la revista AIZ.
Arbeiter-Illustrierte-Zeitung o AIZ ("El Periódico Ilustrado de los Trabajadores") era una revista ilustrada semanal alemanapublicada entre 1924 y 1938 en Berlín y más tarde en Praga. Abiertamente antifascista y procomunista, era publicada por Willi Münzenberg y es recordada por los brillantes fotomontajespropagandísticos del artista dadá John Heartfield. (Wikipedia)
https://www.catedracosgaya.com.ar/tipoblog/2013/la-revista-como-arma/
https://www.merzmail.net/heartfield2.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Arbeiter-Illustrierte-Zeitung
Cada día disfruto mucho revisando páginas. Busco fotografías que pueda utilizar en collages que comparto cada día en stories de Instagram. Suelo encontrar verdaderas maravillas. La semana pasada me sorprendió esta: Vali à St-Germain-des-Prés (Rêve), Photo by Ed van der Elsken, c. 1952. Por alguna razón me impactó. También me sorprendió esa familiaridad al nombrarla solo como Vali. Busqué aquí y allá. Este es el resultado:
Vali Myers fue una artista, bailarina, bohemia y musa australiana cuya cobertura mediática fue principalmente en las décadas de 1950 y 1960 en Europa y Estados Unidos. Wikipedia (Inglés)
Después encontré muchas más en páginas variadas. Tengo predilección por personas que fueron diferentes, que fueron ellas mismas, que triunfaron en busca de su felicidad aun en tiempos y ambientes difíciles. Pues eso, Vali Myers.
https://womanarthouse.wordpress.com/2020/05/08/vali-myers/
http://floresdelfango.blogspot.com/2017/05/vali-myers-la-bruja-buena-del-positano.html
https://detrasdelabiblioteca.blogspot.com/2016/11/la-artista-bruja-su-misterio-arte-y.html
No hay garantía de que lo que escribimos tenga calidad certificada. Recuerdo una conversación con Roberto Bolaño en la que llegamos a la siguiente conclusión: la única prueba confiable de que un texto “estaba bien” ocurría cuando nos parecía escrito por otro. Esta repentina despersonalización permite la autonomía necesaria para que una obra respire por cuenta propia. Al mismo tiempo, nos priva de la posibilidad de sentirnos orgullosos de ella, pues su mayor virtud consiste en parecer ajena. Escribir significa suplantarse, ser una voz distinta. Por eso Rimbaud pudo decir: “Yo es otro.”
Esa sensación triste cuando regresas de un viaje largo y no tienes a quién llamar para tranquilizarle.
Ana Jaren
Esas personas con la que tuvimos una relación intensa, bien por parentesco o profesional, de amistad, sentimental, de amor incluso. Personas que tuvimos cerca durante tiempo y tiempo hasta que la vida nos alejó por cambio de trabajo, de residencia, de ciudad o de país tal vez. Aún así, sin vernos, mantuvimos una comunicación social, que se dice, un whatsApp en Navidad, en el cumpleaños, días así.
Pero, esa persona que fue especial para ti, una vez no contesta a un mensaje. Se habrá olvidado, piensas. Y lo dejas pasar. Al siguiente mensaje sin respuesta temes que quizás se haya enfadado. No se te ocurre pensar que puede haberle ocurrido algo. Pero una intuición te previene y te preocupas. Sobre todo porque no puedes recurrir a nadie para interesarte por esa persona.
Me ocurre ahora con alguien a quien quise mucho.
Quiero vivir en América.
(Algún día viviré en Manhattan)