Pasaporte caducado.
Pedro M Martínez
Dylan Thomas nació en Swansea, Gales, un 27 de octubre de 1914 y murió en Nueva York el 9 de noviembre de 1953.
AEMET alerta para esta madrugada: clima severo en el Estrecho. Esos tres están al otro lado. El levante de ahora, he barrido dos veces el porche, ya avisa movimiento. No tengo manera de avisarles porque la deslumbrante geometría de Chauen ha enmudecido al gavilán y a las palomas. Africa extiende sus carreteras como tortuosos brazos negros. Que el cielo protector de Bowles acoja a los aventureros y los traiga de regreso sanos y salvos, bastante tiene alguno ya con el lento deterioro del perfil, del tatuaje, Baiona, en el hombro izquierdo, como un bucanero, como un recolector de ceniza y pacientes detrás de las rejas. El viento, oh el viento, Aviso Amarillo por Fenómeno Costero y esos tres ahí, al otro lado.
Continuará
(Eso espero)
Solo, sin vocación de náufrago, perdido en el destierro de chozas blancas, geometría desbordada por el exceso. Sus amigos viajan hasta Nairobi para comprar marfil. Él sale a buscar provisiones entre alhelíes morados y árboles cargados de lluvia. Al regreso no encuentra su morada ni su destino. Da vueltas y vueltas, no conoce el dialecto local, no sabe orientarse, no hay estrellas. Sufre la veracidad de la distancia. Siente que los nativos le miran con desconfianza, sin bondad. Insistencia de la desventura. Animales en sus madrigueras con niebla en el hocico. El mar se come el sol y el cielo se rompe en jirones rojos que aúllan. Temor del solitario. Llama a su secretaria, quizás no vuelva el martes, que aplace las citas.
Chris Gilvan Cartwright painting
(Las chinas hablan en tono alto y ríen, dejan momentos uno tras otro, como naipes en equilibrio antes del viento, como pájaros verdes en selvas de voces, el verdugo avergonzado girando sobre su cabeza el hacha del tiempo, de todos los tiempos y aromas de cunas de recién nacido y coquetería y limones y uno, dos, tres gin tonic antes de la negativa, siempre un no delante de la puerta al cielo)
Islandia
Manuel Vilas.
“Ya no estoy enamorado de ti”, con esta frase que dice la
mujer del protagonista, el autor, monta un libro de casi 300 páginas y al
empezar a leerlo pienso que son demasiadas para estar tanto tiempo dando
vueltas a la noria de su separación. Manuel Vilas dice que es autobiográfico y
escribe bien sus penas y sus alegrías. Sigo hasta la página 100 (+ o -) y ahí
empieza a describir con naturalidad, de forma explícita, sus relaciones
sexuales. Oiga, que me ha dado rabia, que no me ha parecido correcto, desnude
usted su alma y su pesar, pero no me cuente como folla que me importa una mierda
(perdón). Es decir que lo que me parecería oportuno, incluso necesario, en un
libro de ficción no me parece ético en una confesión de su vida real. Agur.
La noche de los maniquís
Stephen Graham Jones
Ganadora del Bram Stoker de 2020
Leo esto: “Manny constituye su magnánima obra: la cúspide de sus travesuras infantojuveniles. Refleja la pura diversión, la creatividad y el riesgo bien saboreado. Es mucho más que un hallazgo rescatado y customizado para una fugaz ocurrencia. El misticismo que lo rodea es espeso desde los primeros instantes que se habla de su relevancia en torno al grupo de amigos.”
Comienzo el libro y en la página 30 pienso que qué hago aquí,
vaya rollo, puede ser que no pillo el estilo, el género, el tema. Un peñazo. Lo
dejo.
Los Netanyahus
Joshua Cohen.
Premio Pulitzer en el año 2022. ¿Existe el humor judío? Woody
Allen dice que sí y yo añado que hay un humor de los judíos norteamericanos,
muy suyo. Este libro inspirado según él en una charla informal con Harold Bloom
(es decir se marca un pegote elitista) habla de los campus universitarios en
los años 60, mezcla realidad y ficción, tiene muchas referencias cultas sobre
el sionismo, ¡la Inquisición!, etc, pero. sobre todo, nos hace maldecir a los padres
y hermanos de Benjamín Netanyahu y debería hacernos reír, pero esa familia es
tan odiosa y lo que ocurre puede ser tan real que en mi caso solo me molesta
que el protagonista sea un pusilánime.
Con todo esto diré como humilde opinión que me ha gustado,
que es una mezcla de estilo culto, americano (del norte), satírico, crítico, de
humor y combinar todo esto es muy difícil, pero Joshua Cohen escribe muy bien,
es un favorito de los críticos (y de los editores, claro) y se lo sabe. Es un sí.
Edith, la mujer de Blum dice: “Estoy harta de oír hablar de judíos (…) Conocer a ese hombre horrible y a su horrible mujer me ha hecho darme cuenta de algo. Me ha hecho darme cuenta de que ya no creo en nada, y no solo eso, sino que además no me importa. No tengo creencias y me parece bien; me parece mejor que bien, me encanta… Me encanta estar envejeciendo sin convicciones”…
https://leeresvivirdosveces.com/2023/10/21/resena-de-los-netanyahus-de-joshua-cohen/
https://lecturassumergidas.com/2022/02/28/jonathan-cohen-y-los-netanyahus-idiosincrasia-judia/
El Misterio del Cisne Negro
Tetsuya Ayukawa
Publicada en Japón en 1959 es una novela policial “Galardonada con el Premio de la Asociación de Escritores de Misterio de Japón, esta novela convirtió a su autor en uno de los autores más importantes del género. Esta ficción es una joya clásica del honkaku, un puzle narrativo con mapas, gráficos y pruebas ocultas donde cada detalle cuenta.”
Son 400 páginas que sorprenden más que por la trama en sí por las
costumbres en ese país que seguía en plena posguerra y que dan cierto sentido a
leer esta novela porque la historia es una más. Demasiado largo para poco
provecho.
La leí en agosto y ya puesto en el lío la terminé.
Me dejó en un sin más.
https://jordivalerointerrobang.blogspot.com/2025/12/el-misterio-del-cisne-negro-de-tetsuya.html
Se mete un individuo en salmuera y al de unos días, sin mucho miramiento, se le saca al aire, a la intemperie, a la cegadora luz de la verdad, se le sopla en las orejas y a por el siguiente.