Jackson Browne
Niña morena y ágil
Por cierto, Lowell salía (un eufemismo) con Valerie Carter, gran cantante con mala suerte. Los dos compusieron Love needs a heart que Browne incluyó en otro de sus discos.
Valerie Carter
Pedro M Martínez
Una tarde, cuando los dos viajeros se fueron a Tánger, pasaba cadenas de
televisión sin encontrar nada digno de perder tiempo. Apareció en la pantalla
un desmejorado Jesús Puente. La película se llama “Tarzán en la gruta del oro” y
creo que no he visto una película peor en mi vida. Al de diez minutos la quité
pero tú, si eres masoquista, la puedes ver ahí abajo. Ánimo.
Francis Bacon
Parker sabe que es un ejercicio ingrato eso de reconstruir la soledad a partir de una estricta dieta de currywurst, brotsuppe, bockwurst y esbein mit sauerkrauts, engordar los recuerdos antes del siguiente paso, trocear los versos y rendirse, dejar caer las letras desde 36.001 metros en caída libre hasta romper la barrera del sonido sin más protección que el escudo de la voz. Atentos que las tira, menudo es Parker.
No sé muy bien para qué sirve cada uno, pero tengo la casa llena de electrodomésticos. Por eso y por muchas cosas más durante muchos años, a las 14,20H llegaba del trabajo a mi casa y tenía un plato de comida humeante sobre la mesa, cada día un menú diferente. El armario era un prodigio de puntualidad, siempre había varias camisas limpias, planchadas, los trajes cepillados, los zapatos relucientes, la casa entera también relucía. No voy a decir siempre, pero algún fin de semana practicaba sexo con mi chica.
Summer Night by Akageno Saru
"Nadie comprendía el perfume
Era el límite de mi territorio, bajaba la ría, melancólica y oscura, entonces todavía volaban gaviotas sobre las aguas revueltas. Por poco dinero, Nazario y Txomin cruzaban en sus barcas a los pasajeros de una a otra orilla.
(Debo decir que desde el principio, en aquella reunión, mis pensamientos y deseos no eran obscenos, no, al contrario, la ternura me desequilibraba y ansiaba fundirme en abrazos de entonces, tanta dulzura goteando, horadando el gesto sobrio, calando hasta el punto de no retorno y enfermedades, ellas y ellos solo hablaban de enfermedades. Entonces dije la palabra mágica…sexo. Todos rieron, pasados unos segundos siguieron contando sus desgracias.)
El destino se consuma mientras florecen los almendros, los patos vuelan hacia el sur, la actriz se empolva el rostro antes de salir al inhóspito escenario, un señor rubio deshace los nudos del azar con dedos torcidos, un dios agoniza en el extrarradio, los ángeles velan las creencias de las mujeres piadosas e inmóviles rezando en la pérgola donde los perros buscan sus límites antes de la condena final. Eso es todo.