Pobrecito Parker.
Parmesan, Luzzara, Italy, 1953 - by Paul Strand (1890 - 1976), American
Sin temblar en
la quietud de los planetas que sin duda Parker verá girar en las mañanas de
caminar junto al río/ría, como una obsesión de la juventud que en cada paso se
le escapa y se refugia en catedrales y otros desiertos, lámpara de aceite junto
al lecho donde un día amó sin otra defensa que la respiración entrecortada, la
mirada teñida de albaricoques y niños llorando junto a la parada de autobús,
con madres que esperaban la libertad del café y la cháchara, la mirada de un
desconocido como una mano acariciando el sopor del martes y la línea de los
ojos pintada con furia ante el espejo que acusa y no miente, madres sin dejar
de ser hijas que piden ayuda porque el amor no era eso que no es y los días tan
largos y la espera y la postura entre sábanas que no les satisface y los imanes
en el frigorífico, uno por viaje, hace tanto, seis años, los que tiene el
mayor, otra historia, imaginar otras historias ahora que el tiempo se ha vuelto
interminable y puede mirar de frente a los paseantes del tedio, hombres que
nadan defendiéndose en su propio naufragio, mujeres ahogándose en una isla que
barre el viento de la soledad, saber que nunca sabrá pero pararse en las
esquinas a ver cariátides y cornisas, detalles arquitectónicos y mirlos,
ancianos en los parques, mejor gozar de los días, de la amistad, de la risa, de la simpatía,
del sol o de la lluvia, lo que venga, contra las noticias no por menos ciertas
no destinadas al miedo, a aprisionarnos en el terror, a inmovilizarnos, a
neutralizar el espíritu crítico, a defendernos, ya, Parker se sumerge entre sus
amigos víctimas de la celotipia, oh celo, del favor verdugo eterno, alerta
cuando se para a charlar con los jubilados de boina y cachaba, con las
panaderas, con el ciego del cupón, con el que vende rosas, relojes falsos y
calcetines, con la rubia que le mira y mide y el que hambre tiene con pan sueña
y vamos que nos vamos. Parker, pobre.

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