.-Pedro M. Martínez-.




11/5/21

Besos.


Un solo beso, breve, a destiempo, un solo beso.

Llegar a la cita por el lado oscuro de la calle.
Aguardar su señal merodeando el portal.
Subir, furtivo.

Ella se soltaba las cintas de pudor que la ceñían, 
nos amábamos contra la pared, 
con lenta insistencia, con ahínco. 
Después la pasión nos derribaba.

Regresar luego con la mirada baja, 
oliéndome los dedos, sabiendo que 
todos me miran, que saben.
Inquieto, esperar su nueva llamada.

Un solo beso, breve, a destiempo, un solo beso.

10/5/21

Athena Farrokhzad

 


 Mi familia llegó aquí a bordo de una tradición marxista

 

Mi madre llenó enseguida la casa de adornos navideños

Sopesaba los pros y los contras de los pinos de plástico

como si el problema fuera suyo

 

En los días diferenciaba las vocales largas de las cortas

como si los sonidos que salían de su boca

pudieran lavarle el aceite de oliva de la piel

 

Mi madre derramaba el blanqueador a través de la sintaxis

Al otro lado de la puntuación sus sílabas se volvían más blancas

que un invierno del norte

 

Mi madre nos construyó un futuro basado en cantidad de vida

Apilaba latas de conserva en el sótano de la casa

como para enfrentar una guerra

 

En las tardes buscaba recetas y pelaba patatas

como si fuera su historia la que estuviera cifrada

en el pastel de pescado de Jansson

 

Pensar que yo chupé de esos pechos

Pensar que metía su barbarie en mi boca

Athena Farrokhzad

 
Poeta, dramaturga, traductora, crítica literaria, activista, sueca nacida en Teherán, vive desde temprana infancia en la ciudad de Gotemburgo. Su poemario Suite en blanco (Vitsvit, 2013) sitúa varias voces poéticas en contextos relacionados con el exilio, el racismo, la blanquitud, los lazos entre lengua e identidad, la escritura como un arma que deconstruye el orden jerárquico en que estas voces poéticas existen.


Léelo lento.

 


Léelo lento.

No quiero estar más tiempo sin ti, nena, no puedo.

El reloj de la pared es un puzzle por donde se filtra la tarde descorazonada. Me siento, recuerdo y escribo, escribo recuerdos, escribo e imagino recuerdos, imagino que escribo, recuerdo que escribo.

Este es un link, dentro de otro link que a su vez te invita a otro link y hay un pespunte de amor en los visillos.

Escribo, imagino, recuerdo, siento.

Siento, (me) miento y (me) escribo.

Vértigo de alturas. Escribo mentiras para calmar mi hambre, mi culpa, mi dolor, mi curiosidad, mi miedo, mi gozo, mi necesidad, para definir todo aquello que veo desde donde no se ve.

Dos chinos aplauden.

Imagino verdades para creer en lo que escribo, en lo que no vivo, para olvidar lo que viví, para construirme un ayer habitado, para soportar el desierto y poblarlo de oasis que muevo por los mapas, tribus trashumantes de emoción, caravana de camellos errando por los arenales de los lunes, tormentas de los viernes, aquella catástrofe que borró el mundo conocido, nuestro pequeño Gobi, la soledad.

Sonrío a mis errores, a la vacuidad de estos trabajos preñados de buena voluntad, tanta como fragilidad, contradicciones, nada, escritos de ida y vuelta, saltos de una ribera a otra, el mismo río, la misma lluvia, mezcla silvestre de colores, incluso de técnicas, hermetismo, silencio de los otros. Se me acaba de quebrar un ala. Estas líneas se entienden, son visibles las huellas, el rastro, demasiados referentes, no precisan una lectura entrenada. Por eso, ahora que viene el calor del verano, te digo que eres la única razón de ser de esta esquina perdida en el viento.

Léeme lento.

No puedo estar más tiempo sin ti, nena, no quiero.

Todavía ahora me pregunto dónde está el camino de regreso a casa.

9/5/21

Los 108 deseos mundanos del budismo

 


De acuerdo con el budismo, el ser humano nace con 108 deseos terrenales,  que nos torturan a lo largo de nuestra vida, el objetivo final debía ser perderlos todos y así llegar al nirvana

.
 abuso
 afán de poder
 agresión
 aislamiento
 alcoholismo
 ambición
 apego
 arrogancia
 avaricia
 bajeza
 blasfemia
 burla
 calcular
 capricho
 celos
 censura
 codicia
 confusión
 crítica
 crueldad
 daño
 descaro
 desenfreno
 deseo de fama
 deseo sexual
 desinterés
 desmesura
 desprecio
 discordia
 divergencia
 dogmatismo
 dominio
 dureza de corazón
 egoísmo
 engaño
 enojo
 ensañamiento
 envidia
 estafar
 falsedad
 falta de atención
 falta de comprensión
 falta de fe
 ferocidad
 flojo
 gula
 hipocresía
 hostilidad
 humillación
 ignorancia
 impetuosidad
 impostura
 indiferencia
 inflexibilidad
 ingratitud
 iniquidad
 insaciabilidad
 insatisfacción
 insidia
 intolerancia
 intransigencia
 ira
 irrespeto
 irresponsabilidad
 juego
 lascivia
 locuacidad
 maldecir
 malignidad
 manipulación
 masoquismo
 murmurar
 negatividad
 obsesión
 obstinación
 odio
 opresión
 orgullo
 ostentación
 pesimismo
 poco generoso
 prejuicio
 prepotencia
 presunción
 pretensión
 prodigalidad
 rabia
 rapacidad
 reniego
 reñir
 ridículo
 sabelotodo
 sadismo
 sarcasmo
 seducción
 sigilo
 sinvergüenza
 tacañería
 temperamento violento
 testarudez
 tramposo
 vanidad
 vengativo
 violento
voluptuosidad



Para dar la bienvenida al nuevo año, la gente acostumbra un rito de limpieza para evitar seguir teniendo influencias impuras, para ello, visitan templos budistas para oír las campanas tañer 108 veces a medianoche con lo que dan paso del año viejo a la llegada del nuevo. La razón por la que se tañan 108 veces es la creencia budista de que los seres humanos estamos acosados por los 108 deseos (pasiones terrenales) que se disipan con cada golpe en la campana. 
.

Smog

 


A couple walking in London wearing smog masks on a foggy day, 1953. Photograph by Monty Fresco.

Hay que lanzarse a vivir. Conozco a muchos que dejaron de vivir demasiado pronto, se bajaron de todo temblor hace ya tanto que ni se recuerdan. No, la cuestión es ser feliz. Para eso estamos en esta historia. Es mentira lo que nos dijeron, vivir es ser feliz, cueste lo que cueste. Hay que empaparse cada día, cada uno de ellos, no sabemos cuándo terminará la pandemia, no sabemos si llegará el lunes, si lloverá en mayo, si esa mano se posará en la nuestra hoy también. Ahora que lo tengo, no quiero perder el tiempo. Antes se decía, sé tú mismo, ahora se dice sé quién quieras ser (que al final es tú mismo pero no lo sabemos hasta que lo somos). Al lío.

8/5/21

Ana María Rodas.



 

Hoy he descubierto la belleza

                        de ser yo misma.
-no,
no fue así;
me lo enseñaste-

Pero al hacerme mujer
al mostrarme que los seres
                             son tan libres

Comprendí
que libre-yo
y libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin anularnos.

Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta salir las lágrimas
y en el pelo
se me prende
el sabor salado del olvido.

Algún imbécil dijo
que el poeta es la clave del mundo.

¡Mentira!
A mí sólo me queda encogerme hacia dentro
y esperar
ciegamente
un sonido, una expresión cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una señal diciéndome que existo.

 

Ana María Rodas.



Lavémonos el pelo

y desnudemos el cuerpo.

Yo tengo y tú también

hermana

dos pechos

y dos piernas y una vulva.

No somos criaturas

que subsisten con suspiros.

Ya no sonriamos

ya no más falsas vírgenes

Ni mártires que esperan en la cama

el salivazo ocasional del macho.

.

Ana María Rodas.






Diez años

 


Me recuerdo en Cádiz, sentado en el jardín, los pies desnudos en la hierba, las pantorrillas rojas del sol de otoño, pensando en nada y quimeras, escuchando amanecer y el canto de la tórtola que se posaba en la chimenea.

Ahora, aquí –a determinar dónde-, alguien me envía una carta y pregunta: “¿Cómo te ves dentro de diez años?”.

Consulto mi cara en el espejo, me quito la ropa, como en un mapa me vuelvo a mirar, me hablo, mimesis de mí mismo.

¿Ese soy?

Ay, no sé quién soy ahora como para -si aún estoy vivo- saber quién seré dentro de diez años.

No contesto, corro un velo de inquietud y ya veremos.

Vivo.

Ahora.


7/5/21

Duo Salteño - Balderrama


Para Eli Méndez (o cómo te llames) con mi total agradecimiento, esta canción salteña del Cuchi Leguizamón que la tengo grabada en el cerebelo desde la primera vez que la escuché. Refleja un mundo que, entonces, entendía en cada nota y que hoy, además, me recuerda a mi padre, es decir pura nostalgia, añoranza y es que dónde iremos a parar si se apaga Balderrama.

Tengo los recuerdos plagados de Balderramas.


Sin memoria

 



Tanto caminar arriba y abajo, para volver allí donde crece la vengativa flor del olvido.

La felicidad es mi cabeza en tus muslos, un café, Zelenka, la lluvia en los cristales de una terraza en Roma, mientras inventamos el amor.

No quiero olvidar tu nombre.

Cuando salgas, anótalo en ese cuaderno azul junto al teléfono.

Y cierra la puerta.

6/5/21

Pido

 

 


Pido 

Prisionera de un pánico invencible,

y aunque sé de la inutilidad de todo sueño,
desde esa cárcel torturante que es la vida,
pido la autonomía total del hombre
y el derecho a no justificar para nada
su existencia.


Clara Janés






Los perros

 



Llegué cuando se ocultaba el sol.

El negocio, apenas unas casuchas frente al Pacífico, lo llevaba un francés de aspecto inquietante (me recordó al Papillón de McQueen) .

Tenga cuidado en la playa, ayer se ahogó un gringo –me advirtió.

Apenas había amanecido y ya el sol lucía fuerte.

Salí a caminar. El hombre estaba sentado bajo un palmeral, me llamó, hablamos, como dos Robinsones, nos entendimos, él se quedó allí, mirando el horizonte, seguí caminando por la orilla.

Pájaros ahítos de peces, apenas podían levantar el vuelo, cuando me acercaba saltaban por la arena de forma cómica.

Estaban los perros, aparecían en la noche vagaban entre las palapas, sentía sus patas furtivas, las uñas en la madera, algún ladrido aislado.

La isla me dio una dimensión diferente de la soledad.

Al cabo de unos días llegaron los gordos de miradas aviesas y tuve miedo.  Pedí que me llevasen a tierra firme.

5/5/21

La anomalía

 

  

 'La anomalía' de Hervé Le Tellier ganó el premio Gouncourt 2020.

Es una novela inteligente, inquietante, sorprendente, que me ha hecho pensar, disfrutar, reírme a ratos y tener fe en que todavía se pueden encontrar regalos como este libro.


 


Ladridos

 






Querido lector/a, me están ladrando. 

Después de un apresurado proceso de aprendizaje soy capaz de entender (la/lo/le). 
Otras cosas no, pero sí esos ladridos de buena mañana. 

Comienza el día tan pronto que a veces es casi la víspera y me sorprendo en lecturas antiguas, leo, me leo (léeme) y entonces era más viejo. Creo que por eso me ladran, no me reconocen. Me miro al espejo, pronuncio lentamente…Dylan…Thomas…y en el espejo se superpone otro rostro que no es el mío, ni siquiera el de Elena, tan seria (sigue debajo del fragmento de -qué cosas- Dylan Thomas

Aprendí los verbos de la voluntad y supe mi secreto; 
las claves de la noche golpearon en mi lengua; 
dónde antes había sólo una, hubo de pronto muchas mentes sonoras. 

Me está ladrando y lo entiendo (no que me ladren sino los ladridos). 
Esto es algo así como un viento paráclito

"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban.
Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse"
 (Hch 2, 1-4).)


Y me reconcilio conmigo mismo y con ese que me ladra y me mira con los colmillos brillantes, niño lobo, día lobo, día con una cicatriz y alergias, milanos volando en círculo y un rumor en la carballeira. 

Es decir que hoy es el día cinco (5), apúntalo, 5 (cinco) , sal a la calle que ya es de día. 

Si te ladran recuerda, puedo traducir(te)lo. 

 Hala, a lo tuyo.


4/5/21

En el principio

 




En el principio.

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero



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