domingo, 29 de enero de 2023

Clark

 


Series. Hay demasiadas. ¿Cómo escoger una? Después de Kleo (que recomiendo absolutamente) y después de leer esta crítica (https://www.hobbyconsolas.com/reviews/critica-clark-serie-netflix-bill-skarsgard-sindrome-estocolmo-1055889) me decidí por Clark. Me la he visto entera y verdadera. Cierto, es todo lo que dicen y más. Saco varias conclusiones, a saber. 1.- Los suecos son muy especiales. 2.- El personaje Clark Olofsson es, sin paliativos, despreciable pero  Bill Skarsgård lo hace suyo y nos convence que no, que el pobre, con esa infancia, era así, que no podía ser de otra manera   3.-  Jonas Åkerlund, director y guionista, es un fenómeno capaz de utilizar tantas técnicas, tantos recursos, tanto ingenio, con una gran habilidad para convertir un gánster en un personaje (casi) asimilable. 4.- Aviso que hay escenas de gran violencia, tanto física como emocional, junto a otras divertidas. 5.- En conjunto, una vez terminada esta serie me voy a la siguiente con un sabor amargo a pesar de los colorines, el ritmo, la música y el dinamismo de este “Clark” (6 capítulos. Netflix).

https://www.mondosonoro.com/criticas/cine-series/clark-serie/

https://noescinetodoloquereluce.com/2022/05/critica-clark-serie-netflix.html

https://www.cine.com/criticas/critica-clark



Parker y las buenas intenciones

 

Ellen Kooi


10. Tenía halo, el cuerpo de aquella mujer era inaccesible, una isla virginal en la mitad del lago de la pureza. Todos aquellos que, nadando,  quisieron llegar hasta ella perecieron ahogados en el intento. En otro tiempo, Parker lo intentó, esforzado nadador de lo imposible, braceó sin éxito entre olas. Derrotado, se retiró de espaldas dejando gladiolos en el altar de sus convicciones, de su firme propósito de divinidad. Los sueños piden orillas pero con los años creció un bosque dentro de un bosque, de las nubes caían ranas, un meteorito acabó con los dinosaurios del jardín, los hippies se cortaron el pelo y Jimi Hendrix gustaba a las abuelas. En el 83 un diluvio inundó la ciudad, las aguas desbordaron las riberas y subieron, subieron, inundando las calles. Ni siquiera entonces apareció en lontananza un apóstol. Nadie señaló el horizonte para amansar la gota fría. El mar se retiró al mar, una paloma blanca se posó en lo más alto de una torre blanca, alguien escribió en sus muros, “¿Y si fuera solo sexo?” Por casualidad Parker lee esa inscripción, la repite, se lo pregunta bajo una catarata, lo grita entre los rosales, evoca los momentos en los que los brazos de aquella mujer eran una prolongación del paraíso, sus muslos eran la ciénaga donde se ahogaban las peores intenciones, encaramarse sobre su cuerpo era otear otro mundo, allí donde todo era posible. Entonces el agua se hace murmullo y sabe que ese es el castigo de los dioses. 






sábado, 28 de enero de 2023

Parker y el Concilio de Trento

 

Ellen Kooi

09. Parker sabe  bastante bien lo que ocurre cuando ocurre, es decir el tiempo que pasa, es decir lo que pasa cuando pasa el tiempo. Nunca ha soportado que le digan lo que tiene que hacer y menos ahora con todo lo que está pasando. No le gusta perderse aquello a lo que cree tiene derecho, no por un absurdo concepto de lo que debe ser, pues no es, mira,  no pasa nada aunque sí pasan, pasan muchas cosas extraordinarias que pueden ser maravillosas, lo son. Parker se mira  espejo y ve a un señor lo suficientemente mayor para  no peinarse, que tiene toda la energía o la suficiente para ir, venir, subir, bajar y comerse el mundo, al menos la parte que le toca y se la come a pesar de sus obligaciones porque  es cumplidor, porque lo ha sido siempre y cuando hay que estar está el primero hasta que se apaga la luz y entonces es el mismo, también, diga lo que diga el cabrón de espejo, las gentes murmuradoras y todos los cardenales del concilio de Trento asomados a una barandilla de envidia. Parker recuerda aquello que le decía su abuelo: muerto el burro la cebada por el rabo. Al loro.


viernes, 27 de enero de 2023

Parker y su ticket to ride

 

Allen Kooi 


 8. Sigue lloviendo, es un día triste de enero. Parker sueña con una mujer de cristal, sabe que no le conviene pero su sonrisa... Entra en esa mujer, por sus oídos, elude la lengua, entra a sus pulmones, la recorre por dentro, inventa lo que piensa, adivina lo que siente, pequeño, un insecto mínimo, ve los intestinos, el bazo, un apunte de sentimientos que en tiestos rojos se plantó en el hígado, el deseo en cuadros colgados en su aorta, el miedo que pende de la tráquea, las ilusiones que corren por sus venas. Ya en el colmo la imagina desnuda, la abraza como un náufrago, nadador hasta su playa, esforzado amante que acaricia sus muslos y ese espacio que se abre como una magnolia, que le embriaga, se pierde en ella, goza, muere de placer, despierta, sabe cuál fue el camino de ida, no tiene billete de regreso.  


jueves, 26 de enero de 2023

Parker se pone una careta

 

Ellen Koo1


7. Ya que eso de la resurrección no está muy claro y que el despliegue de colores del atardecer está dejando todo perdido de añoranzas, Parker se pone una careta y se dedica a clasificar y ordenar trozos de su alma, no como despojos, no, canta números para organizar mejor cada sentimiento. Connecticut es un himno, el tres enseña álgebra, la amargura se asocia con el color morado, las perlas abren bocas como llagas, el siete es una cabra, un diccionario es un pozo sin brocal, dos es uno más uno más uno. Recuerda que su madre murió cuando su padre tenía la edad que él tiene ahora. Nunca lo había pensado. Además del dolor sin fondo, de quedarse huérfano de ternura, marcó un punto desde el que ahora se mira, desde arriba, espectador atónito, piensa que su padre le parecía entonces muy mayor. Corre al espejo y la cara que se refleja es la de su abuelo, se ha saltado una generación. Florecen los cerezos, su alma es una naranja azul, pisotea un jardín con sangre A negativo, una barca regresa sin pescador, el horizonte está detrás de las dos columnas donde está atado Sansón, caen hojas desde la acacia rosa, se arrodilla y canta un himno, mañana será otro día. Eso esperamos.



miércoles, 25 de enero de 2023

Prefiero que no me lo pregunten, por favor.

 


Miércoles, me miro al espejo y descubro el truco, los de siempre, con mala sombra proyectan desde el otro lado una imagen de alguien que no soy yo, de alguien que quizás seré en otra dimensión pero no ahora. Qué manía.

Lo peor es que ese individuo del otro lado del espejo se mueve como yo, más lento, tiene mis tics, se peina con mi peinado y gesticula, tiene un aire pero no soy yo. No tengo pruebas pero estoy seguro.

T cantaba en el pórtico y desde sus labios se movilizó la ternura, trajo un río con peces luminosos y libélulas verdes que sorteaban los juncos de las orillas. Se lo conté a J y ahí empezó la cosa.

La vida caminaba sobre zancos amarillos entre geranios y azafrán. La suerte era un caballo trotando sobre una cinta sin fin delante de una sábana donde se proyectaban viejas películas de Hopalong Cassidy  en cámara rápida.

Un día disfruté de la hermosura de la traición, tú no sabes querer y la puerta se cerró, me quedé en el quicio, sin apuro, sin tocar en la madera leve, en la aldaba de bronce, en el corazón que corría y justo entonces se puso a llover.

Hice un voto de tinieblas y lo seguí con obstinación. En aquella soledad aprendí, entre otras cosas, que las ecuaciones diferenciales tienen que ver con la evolución de las estrellas y con la meteorología.

Thomas Mann sostenía que el arte es moral cuando despierta la conciencia, así se lo planteé al hada envenenada, aquella que utilizaba una varita mágica estropeada, incapaz de convertirme en príncipe azul, continuidad en los parques y en mi estado de batracio.

Quizás soy un refitolero, no lo sé.
Sé que hoy, hoy mismo, 25 de enero, es mi cumpleaños.
Qué cosas.

Mi primer recuerdo es el de un niño que caminaba de la mano de su tía Marina, bajando por las rampas de Uribitarte los gorriones volaban sobre los almacenes de grano cercanos al puerto.

Mi último recuerdo es este, tú sabes, que cumplo años aunque no quiera y que la vida corre y corre sobre zancos amarillos entre geranios y azafrán.

Tanta ambigüedad pretende ser un puente entre el caos literario y el orden que se supone debo tener por mi edad, dignidad y gobierno.

Es decir, lo de siempre.

Escribo sin saber lo que escribo. Luego, un día, me leo y sé. Es un milagro para un agnóstico que hizo los primeros viernes.

Mis abrazos y mi agradecimiento por estar ahí.

Y, por favor, no me pregunten la edad, lloro.


martes, 24 de enero de 2023

Parker y Victorio.

 

Ellen Kooi


6. Nadie sabía quién era Victorio Gassman y por supuesto a nadie se le ocurrió llevar flores a su tumba. No era joven, en el infierno no hay sitio para los viejos, sus pasillos están decorados con retratos de dioses enfermos, con lirios que crecen en las riberas del estanque de fuego, donde se tortura a los poetas, las calderas donde gritan los escritores con libros que hierven en sus cabezas huecas. Hay una habitación con artilugios para hacer confesar a los sacristanes equilibristas, al párroco que se dormía en el confesionario, al implacable perseguidor de herejes, al azote de la adultera presa de sí misma. Parker escucha el eco de los salmos, el plash de los saltos de los salmones, el trueno de motocicletas en la carretera de vuelta, el silbido de un diablo de cuernos rojos parado en la señal de limitación de velocidad, prohibido aparcar, los actores italianos se mueren en el escenario, ya no quedan plazas en el infierno. 





lunes, 23 de enero de 2023

Kleo

 


Kleo

(Netflix)

Yo qué tú la vería.

No te digo más

Parker embellece el silencio.

 

Ellen Koo

i

5. Libélulas y anfibios, el agua clara de un arroyo bajando mansa, Parker alivia el cansancio y el remordimiento de sus pies sumergiéndolos en esas aguas frías. Mientras, lee/mira el Eternauta de Hector Germán Oesterbeld, un comic con cicatrices, el árbol bajo el que se cobija está floreciendo en un insólito enero, quizás se deshoje en mayo, las estaciones están cambiando y nadie comprende lo que ocurre, el amor brota sin medida en el pecho. Alguien estudia a fondo la batalla de Stalingrado, cuando termina la última frase del último capítulo muere de frío. Es excitante suponer que quizás la mujer de Lot vive en el salero de la cocina. ¿Se equivocó Chabosky a sabiendas? El torturador entra a la cárcel veinticinco años después, nunca es demasiado tarde. Junto al Sena, cerca de la Torre Eiffel, un dibujante chino ejecuta con ágiles trazos el retrato de un niño mexicano, sus asustados padres lo mecen en sus brazos mientras miran a diestro y siniestro no vaya a ser que, ¿qué?.  El amor es austero, fugaz a veces, hay que sujetar sus alas cuando pasa cerca, aprovechar el vuelo, no acercarse demasiado al sol. Aladino lleva varios meses sin venir, los deseos se están pudriendo en la repisa del luego.  Rrrrrrrrac (onomatopeya de cierre de una persiana). La belleza es el silencio. 




domingo, 22 de enero de 2023

Parker y la musa ausente.

 Ellen Kooi

4. Parker dibuja, la punta del lapicero va definiendo un contorno, un esbozo de sonrisa, un brillo de lujuria, un cuerpo exánime sobre la niebla abandonada. Sus dedos bailan, dejan trazos de carboncillo que iluminan con su negrura, emborronan el paisaje hasta que, oh milagro, surge el retrato de la ausente, de la viajera de los desiertos, la guía de la caravana de camellos, la introductora en el territorio de la inspiración. “Necesitas una musa” y Parker asiente, cabizbajo, austero en manifestaciones, prendiendo velas, en fila, kilómetros de ellas, de océano a océano, tocar pared y vuelta. No hay noticias de Pessoa, hambriento, se come sus versos, poeta inmóvil, los pincha con un tenedor, los sazona y traga sin entusiasmo, ausente. Un fado se rompe en las marismas. La grúa tarda en llegar. 


Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Desde 08.02.2007

6.298 entradas

27.442 comentarios