Glup 2.0

Pedro M Martínez

viernes, 11 de septiembre de 2026

Un hombre que escribe cartas de amor ¿es un escritor?

Jessica Lisse

Erase una vez un hombre que escribía cartas (de amor)  a diestro y siniestro, a conocidos y a desconocidas,  con pulcra letra de pato, retorcida pero legible, intensa actividad maridada con dibujos, fotografías y nubes, un mosaico de sentimientos e invenciones, un regalo, un error, una carga, un psssst.

"Aún guardo las cartas que me mandaste a África"- le dice Iñaki.
(Algún día contaré la historia de Iñaki.)

Ese hombre iba por el carril, pian pianito, sin salirse, claro, para no descarrilar pero un día, hablando con Cohen (Leonard), se dijeron –"somos tontos, qué hacemos aquí, primero conquistaremos Manhattan y después conquistaremos Berlín"-.

Ese hombre estuvo herido por flechas y silencios, por distancias y mujeres frías con imaginarios gatos de angora en el regazo. Por eso, tan entretenido, no supo, perdió los mapas y empezó su particular conquista al revés, primero Roma, París, Estambul, Viena, Praga, Budapest, Londres, por fin Berlín y sí, también Manhattan. No se imaginaba que el mundo era tan pequeño y New York tan fascinante. Lo era y es (ahora menos, fascinante).

"¿Y le quedaba tiempo para escribir cartas (de amor)?"- pregunta Antonio.
(Sí. Solo es ponerse. Esto lo añado yo, ya que el de las cartas (de amor) está en un preocupante estado de shock Algún día contaré cosas de Antonio.)

Un día, leyendo a no recuerda quién, el hombre que escribía cartas (de amor) pensó –escribo más que este, no sé si mejor, pero sí más – y se dedicó a buscar a quién escribir, además de qué, además de a, además. Con toda la mar detrás.

"No vas a tener tiempo"- le advierte Paqui.
(Algún día contaré lo de Paqui.)

Pero sí, ese hombre que ahora está mudo se está cambiando de ropa y viene en nada, siéntense por aquí cerca, debajo del magnolio, que ya.



A mí también me escribió una carta (de amor). Y a mí.   Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí. Y a mí.  Y a mí.


Y a mí.

jueves, 10 de septiembre de 2026

3 Leído, final.

 



Vuelvo al libro con las tres damas no sin antes aclarar que colgarme de alguna lectura me regocija (15) después de abandonar muchos libros en la página 10. En esta he seguido los nombres de artistas que conozco y he descubierto a muchos famosos y famosillos, un disfrute, algo diferente, unas vidas que parecen envidiables hasta que rascas un poco la superficie y son como tú o yo. O peores.

 


Como nada es perfecto, al terminar el libro de Anolik me desengaño de la Joan persona (16) me compadezco absolutamente de Eve (17) y envidio a Lili por su constancia y sus contactos (18). Es decir paso del deslumbramiento a la cruda realidad, otra vez, no son vidas ejemplares, escriban, canten o busquen luces en sus oscuridades, nada nuevo, lástima. Pero, Joan Didion es una magnífica escritora, Eve Babitz buscaba su salvación escribiendo y Lili Anolik yo qué sé, busca su hueco y sus alubias. Gracias.

(15)         En un momento de saturación por exceso, por esto ya lo he leído y por a mí que me cuentas a estas alturas.
(16).       Ser tan buena escritora no influye en ser buena persona, dicen,
(17)        Ya, lo del paternalismo y eso.
 (18).       Muy agradecido por esta experiencia.




miércoles, 9 de septiembre de 2026

3 Inciso

 



Un inciso que me pierdo personas interesantes. De Duchamp (13) conocía su urinario y algo que vi en el Pompidou (14). Leyendo “Minimosca” de Gustavo Faverón le reencontré, digamos, me interesó, me empapé de su obra y milagros. Este señor, su vida, es fascinante, me interesa más que sus trabajos artísticos.



No paso la página de Edie Sedgwick pero será en otro momento que se me acumulan los temas.



Tampoco me olvidaré en Lee Miller que no tiene nada que ver con lo que intento contar pero sí con mi fascinación por personas con vidas así  


(13)         En la lápida de su tumba se lee: «Por lo demás, siempre mueren los otros».

(14)         No puede uno saber de todo.





martes, 8 de septiembre de 2026

3 Eve Babitz

 /




Y está Eve Babitz que cito como última pero que es la primera en aparecer en esta historia (8). Me tiro de cabeza a “El otro Hollywood” (https://elasombrario.publico.es/locurasl-hollywood-eve-babitz/) y esa fotografía de una Eve (9) de 20 años jugando al ajedrez con Marcel Duchamp (10) me vuela la cabeza. Lo que cuenta me trae a un mundo con el que quiero establecer paralelismos, pero aquella Sopelana (11) no tiene nada que ver con Los Ángeles de los 60/70 (12).




(8)             Que es mi historia, la que me estoy montando en la cabeza al leer a estas tres señoras.

(9)             Desnuda,

(10)         Vestido

(11)          El que viví, la playa.

(12)         Ni de lejos.


"Ahijada de Igor Stravinsky y graduada de Hollywood High, Eve Babitz posó en 1963, a los veinte años, jugando al ajedrez con el artista francés Marcel Duchamp. Ella estaba desnuda; él no. La fotografía la convirtió instantáneamente en un ícono del arte y la sensualidad. Babitz pasó el resto de la década triunfando en el Sunset Strip, consolidando su fama. Diseñó portadas de discos para Buffalo Springfield y The Byrds, entre otros. Sedujo a hombres como Jim Morrison, Ed Ruscha y Harrison Ford, por mencionar solo algunos. Casi a los treinta, con sus días de estrella en la mira, Babitz fue descubierta como escritora por Joan Didion. Publicaría siete libros, generalmente catalogados como novelas o colecciones de cuentos, siempre autobiografías y confesiones. Poco conocida y leída durante su carrera, desde entonces ha alcanzado un gran éxito. Ahora, a mediados de sus setenta, está en la cúspide del estrellato literario y el reconocimiento como una escritora esencial, la más esencial, de Los Ángeles. Su prosa logra ese ideal americano: arte que se mantiene suelto, conserva su serenidad y es tan simplemente disfrutable que se confunde con simple entretenimiento. Lo que Hollywood's Eve tiene a su favor en cada página es la absoluta negativa de su protagonista a ser aburrida... Te hace correr a leer la obra de Eve Babitz." The New York Times "Lee el libro de Lili Anolik con el mismo espíritu con el que leerías una nueva Eve Babitz, si la hubiera: por los chismes y por la escritura. Ambos son extraordinarios." Jonathan Lethem "No hay mejor manera de ver Hollywood en esa década mágica, los años setenta, que a través de los ojos de Eve Babitz. Eve conocía a todos, se acostó con todos, usó, divirtió y abusó de todos. Y luego está la propia Eve: una figura de culto convertida en leyenda en el electrizante libro de Anolik. Este es un retrato tan misterioso, enloquecedor y seductor como su protagonista." -Peter Biskind, autor de Easy Riders, Raging Bulls. Para Babitz, la vida era de días tranquilos y compañía rápida hasta que un incendio inesperado la convirtió en una reclusa, viviendo en un condominio en West Hollywood, donde la autora Lili Anolik la localizó en 2012. Hollywood's Eve, mitad biografía y mitad historia detectivesca, "devuelve a la vida una escena ridículamente glamorosa, añadiendo algunas sombras por el camino" (Vogue) y "te hace correr a leer la obra de Eve Babitz" (The New York Times).

https://recordart.net/2020/11/28/eve-babitz-a-los-angeles-icon/



El otro Hollywood

Sinopsis

Fotógrafa y escritora, Babitz encarnó en su juventud una mezcla única entre la California más liberada y la élite cultural del momento. Jim Morrison le dedicó una canción, se dejó fotografiar jugando al ajedrez desnuda con Marcel Duchamp, presentó a Dalí y Frank Zappa, y contó entre sus amantes a Harrison Ford, Ed Ruscha o Steve Martin.

Babitz define sus memorias como «novela confesional», pero lo que aquí nos regala es más parecido a pasear con ella mientras la ciudad se rinde a su pedigrí provocador. Con un humor afilado, nos cuenta su vida como una amiga que ha tomado unas copas de más. Vemos a los jóvenes de L.A. a través de los ojos de una Eve adolescente tumbada en Venice Beach, compartimos viajes de LSD regados con champán en el Chateau Marmont en compañía de futuras estrellas del rock y nos enamoramos de esta bonne vivante capaz de dedicar un capítulo a los mejores tacos de la ciudad.

El otro Hollywood es el universo de una chica que adoraba las fiestas tanto como los libros de Henry James, Colette o Virginia Woolf. Es el paraíso de una joven que se entregó a la provocación y el ensueño de una ciudad que fue su razón de ser. Es, por encima de todo, la historia de una mujer que, en esa sociedad hipnótica y volátil, entendió las ventajas que comportaba mantenerse fiel a sí misma.

https://www.elboomeran.com/obras/el-otro-hollywood/

lunes, 7 de septiembre de 2026

3 Lili Anolik



Buscando en Google salió “Didión y Babitz” de Lili Anolik y esta trinidad me abrió un cielo.

Lili Anolik escribe como una chismosa, como se habla en el reservado de un bar con amigos cotillas, esparciendo chismorreos que no por menos ciertos parece impúdico airearlos, secretos que dejan de serlo (7) y alguna exageración que ya nadie podrá desmentir. Una trepa que lo hace bien, muy trabajadora.


(7)             Por dinero, esta señora cobra por lo que escribe. Lógico

domingo, 6 de septiembre de 2026

3 Joan Didion.


Veía fotografías de Joan Didion, una mujer menuda, con cierto atractivo juvenil (6), después con un rostro que reflejaba dolor o estupor o déjenme en paz. No había leído ninguno de sus muchos libros. Al hacerlo disfruté, entendí su valor y su fama.(https://www.educaciontrespuntocero.com/libros/joan-didion-libros/)


Joan Didion y John Gregory Dunne, por Denis Piel. 1983

(6)             Mientras lo era, joven.




sábado, 5 de septiembre de 2026

3 (abrir una puerta)



Siendo sincero (1) a Parker solo le interesaba una cosa (2) y de una u otra manera todas sus actividades después de la química, lo familiar y el aprendizaje de la supervivencia (3) se dirigían a ello. Había, cierto, una preparación previa copiada de actores, la premonición de Yul, Bob Morane, la serpiente y la espada, West Side Story, la estrella solitaria, después vino Albinoni hasta que los Beatles arrasaron con todo. Con ese mínimo bagaje y contando con la ignorancia del otro lado, las batallas por lo menos no eran sangrientas porque el amor estaba encerrado en la torre (4).

No sé por qué empiezo por aquí, así, de quién realmente quiero hablar (5) es de ellas tres: Joan, Eve y Lili.



(1)       En realidad no hay necesidad de serlo, la sinceridad está sobrevalorada. Además Parker no existe.

(2)            Disculpen que no me levante.

(3)            Que no era poco.

(4)         Ahí siguió varios años para su desdicha, la de Parker, que como ya he aclarado, no existe.

(5)             Yo.


viernes, 4 de septiembre de 2026

Parker no sabe interpretar sus sueños

Francisco Goya, Capricho No. 43: El sueño de la razón produce monstruos 1799, Museo del Prado, Madrid, Spain.

Parker disecciona anguilas entre el heno, el cieno y el cielo. Después las dibuja, sinuosas, elementales, años antes de interpretar los sueños, las pesadillas, la eternidad.

Entonces se sentía nadando en un río turbulento, negras anguilas de tiempo le rozaban le angustiaban. Ahora no sabe interpretar qué significaba todo aquello, ya no puede recordar los  sueños, ni dibujarlos, muchas veces se pierden en la madrugada.


Duerme, vive y la corriente le lleva río abajo.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Parker no comprende nada.

Pieter Bruegel the Elder, The Triumph of Death, 1562, Museo del Prado, Madrid, Spain.

Parker no comprende cómo ha podido mantener ese engaño consigo mismo y con los demás, simular ser un elegido, tener grabado en la frente el signo de los diferentes, pretender vivir en un paraíso sin tentaciones de serpientes arteras, inventarse episodios con perfumes de eternidad, adaptarse a la emboscada del lobo del miedo que acosa a la ausencia, romper las vasijas que contenían su dignidad.

No ocurrió nada de nada y entre las cenizas de su vergüenza es ese que mira con espanto las nubes negras, la tormenta que se acerca. 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Parker descubre la mentira de septiembre. Y otras.

José Casado del Alisal, The Legend of the Monk King, 1880, Museo del Prado, Madrid, Spain.

El tiempo pasaba y.

Parker ahora lo sabe, se lo inventó, nada ocurrió, ninguno de esos recuerdos que mantiene como banderas en la colina. Por eso los sicarios del olvido se lo susurran simulando con sus manos un embudo de seda, los sayones de la negligencia emocional borran las huellas de sus dedos sobre la alacena que contiene las cartas que no escribió, que no recibió. Entre todos entierran los mastines muertos que defendían su torre de ceguera. 

Fue mentira, nada de aquello pasó.

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