Glup 2.0

Pedro M Martínez

George Brecht

martes, 28 de abril de 2026

Mariscal.

 

I Had A Dream That You Were Mine (2017), Gregory Ferrand


Disculpen que hable otra vez de lo mío. No conozco mucho de lo suyo y tengo que cumplir con la tarea diaria del blog. En realidad me importa un pimiento que a usted no le importen los míos, mis pimientos, es lo que hay. Es sorprendente la cantidad de personas que pierden el tiempo contando sus miserias, su nada, el hueco, no habrá nada mejor que hacer. No sé si esto es una pregunta o una afirmación. Parece que no. Lo mío, hoy, ni siquiera es la nostalgia, evocar nombres medio olvidados, aquella vez que, en realidad tengo pocas aventuras emocionantes, una vez estuve en Burgos, otra vez subí al Pagasarri, a Teresa casi la abrazo. Cuando aún veía muy lejano eso de la jubilación, en algún texto dije “mis amigos están pensando en jubilarse”. Era otro momento, otro clima, otras circunstancias, otro gobierno, otra forma de pensar. Hoy ha pasado el tiempo y algunos de mis amigos, los que sobreviven, tienen dolores diversos, en el hígado, en las articulaciones, en la planta de los pies, no oyen bien, no ven bien, no sienten bien, no les gustan los pimientos, fritos, están hechos polvo. Seguimos mientras podamos. Como diría Mariscal “Señora ¿Me puede coger en brazos un rato? Por favor”.

lunes, 27 de abril de 2026

Disculpas-

Consequatur (2018) - Adam Burke (1971-2018)

Sin querer embozarme en el desánimo escucho los pájaros y el viento en la alameda, el camino está cortado por flores, a los lados hay estatuas de mármol en jaulas de colores. Escribo yo y no otro, gozo, temo y el cazador está apostado en el brezo. Llega una carta de Ella que me desbarata, me arma, me desarma. Estaba en un cuadrilátero insoportable de sal, de lágrimas y desde hoy he claudicado, he traspasado el límite, he pasado al otro lado y ya no entiendo nada, además sé que no se puede entender. Siempre tengo la idea que es pasajero, pero no, persiste sin que pueda hacer nada por remediarlo. La hierba se quema de lluvias y la vida es como la recordamos, su sonrisa -la de la fotografía en la pared- me mira, alegrándome. Pienso en Ella (¿o en una ella?) sabiendo que no debo hacerlo, me obstino en su sonrisa y el pecho se me llena de catedrales con las piedras ardiendo y menesterosos escondidos en la sombra de las cruces. Escribo lo que no debo y aun así me grabo el óvalo de su cara, la pienso, la describo, su cara feliz, o lo parece, o estar con ella en una esquina puede ser tan mágico que puedo equivocarme y pintar de nostalgia lo que no es sino presente pero sé que no y la niña pertenece al pasado y queda la mujer que me mira, a la que no puedo tocar sin temor a que algo ocurra, a la que hasta su olor me atrae y me evoca recuerdos de los que no tengo constancia pero están ahí, cuando en el mundo no había un nosotros y su mirada y su halo y una alimaña detrás, escondida pero ahí, esperando que desfallezcamos para devorarnos y el cristal, también ahí, separándonos irremediablemente en este territorio de ríos azules, de otoños, de nostalgias heredadas, de arbustos negros, de olas sobrepasando la escollera del ayer, pataleo sobre el ayer, mecagüen el ayer.  

domingo, 26 de abril de 2026

Excepto tú.



Emperatriz en el territorio del Sí, no podrás vengarte de las mujeres que te precedieron en mi corazón. No tendrás tiempo. No podrás reunir sus destinos aventados a los cuatro puntos cardinales. No podrás plantar alfileres de cabeza colorada en los mapas de las tierras medias. No podrás explorar las selvas de pasiones hirviendo detrás de las cortinas de las casas de pacíficas abonadas a caridades diversas, de respetables señoras de misa diaria y pucheros. Déjalo, no aprietes el botón rojo del holocausto, no quieras girar el facistol donde monjes piadosos cantan gregoriano y mambo. Déjalo, sigamos vestidos de blanco, con la frente marcada por los hierros candentes de nuestro nombre girando ardiente en aires de ida y vuelta, en brisas que nos consuelen de tanto maullido, de señores de corta estatura, vestidos de negro, avinagrados, señalando con el dedo la dirección donde empieza el vacío, donde terminan los sueños heridos por los otros, los que se fueron, los que no estuvieron en treinta años, los mismos años que se pasaron sentados en el sillón del comedor; fumaban y leían la prensa (poco más, ahora ya nadie lee, nada. Excepto tú).

sábado, 25 de abril de 2026

Ni me acuerdo.



Reina en este país del No, recibe ahora estos susurros que circulan entre los cráteres de la luna herida por astronautas inexpertos. Abracémonos, construiremos entre los dos un mundo de gemidos y ternura donde no lleguen  olas negras ni meteoros, donde ni siquiera el canto de los gallos portugueses disturbará nuestro ensueño,  lejos de diablos travestidos y gatos de porcelana. Comprueba mi pulso enérgico, saltemos de la mano al agujero no explorado de querernos, al abismo de besarnos sin medida. Amémonos con la avaricia del deshabitado, con la ternura del déspota, con la pasión de una recolectora de fresas de Huelva, con la inexperiencia del preso de sí mismo, con el hambre del ciudadano que pide justicia a la puerta de un ministerio, con la trémula ansiedad de la primera vez (la verdad, de eso ni me acuerdo, tú sígueme la corriente).

viernes, 24 de abril de 2026

El futuro.

 


El futuro.
.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
.
-Julio Cortázar


Gordo de feria.

 ...


Esther García Llovet escribe bien, con toques literarios y un humor entre el trazo fino y el grueso. El libro, de título mejorable y siendo exigente, se queda corto en su desarrollo, me parece, adelgaza tanto la trama que termina en un sin más. Con todo se lee con agrado porque el oficio de esta escritora permite disfrutar de unos personajes reconocibles y muy importante, me he reído con ganas en varios pasajes. Como contrapunto a lecturas más serias.

jueves, 23 de abril de 2026

No soy Batman pero tú no lo sabes.



Cada día me quito el séptimo velo, aliso mis plumas, me perfumo las sienes, me abrazo al firmamento, escucho el golpear de canicas en el parque perdido de la infancia, los días pasan como una brisa sutil, trepo hiriéndome las uñas, los codos,  con los cristales rotos del borde del muro literario, me embriago con líquidos cantoneses en botellas con gusanos verdes, tiro por la ventana renegridos libros de poetas perdidos en el último incendio, entro en la noche y la deshojo pétalo a pétalo hasta que llega la ternura del amanecer y alguien inclina su cabeza en mi cuello, me inunda con una melena negra, pego una patada a un ciego, le robo la recaudación del día, me la gasto con mujeres malas que me dicen cosas buenas, me embozo en la capa negra. Estoy buscando la luz.

miércoles, 22 de abril de 2026

Un hombre que se parecía a Orestes



Álvaro Cunqueiro. Qué dice este. A buenas horas. Tenemos las librerías llenas de jóvenes promesas y nos vamos a fijar en este viejo al que además le quisieron quitar su nombre de una  calle en Madrid. Algo haría. Pues sí, escribir, escribir tan bien que si en vez de gallego (Mondoñedo 1911) hubiese sido colombiano, un suponer, ahora los periodistas alabarían su premio Nobel. No exagero. O sí, quizás me dejo llevar por el regusto de releer su “Un hombre que se parecía a Orestes” en el que he disfrutado con su dominio del lenguaje, su capacidad para hacer real lo que no existe, su cultura, su ironía, el humor y su imaginación para la que faltan adjetivos. Lo admito, es posible que se deba conocer y querer Galicia para entender mejor su prosa, vale, viajar y leer se complementan bien. Desde esta esquina del mapa se lo cuento al oído, lea a Cunqueiro, le gustará, mucho, si no le entusiasma siempre se puede dedicar al marisco o al albariño. Un placer. De nada.

martes, 21 de abril de 2026

O mañana

 


Esto…la verdad es que…no sé…bueno, yo…lo que quería decir es que…no sé cómo empezar…bien pensado…pufff…es difícil, aquí vienen muchas personas…¿Qué digo?...érase una vez…no…recuerdo cuando…no…ella me miró…no, tiene que ser creíble…bah, lo dejo, me voy de paseo y luego sigo. O mañana.

lunes, 20 de abril de 2026

Nada (y así sea)

Edinburgh, Scotland, Photo by Alfred Buckham, about 1920

La voz, la mirada del consentimiento, la desnudez del alma, la puerta sin llave, la caricia prolongada, sin sábanas, los cuerpos tendidos, el cuerpo, el placer retenido, el tiempo eterno, los ojos cerrados, en la oscuridad lo sincero aparecía como un fantasma de luz, la esencia, una, el instante de la comunión, las lágrimas, el goce del corazón y los muslos, la simiente derramada, la calma, la nostalgia después, el desconsuelo de la partida.


El frío del no. 
El tiempo. 
Hoy. 
Nada.

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Bilbao, Euskadi
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