.-Pedro M. Martínez-.



martes, 3 de agosto de 2021

Libros de verano

 


Más de un millón de lectores no pueden estar equivocados. 
O sí. 
Novela negra. 

¿Me ha gustado “La reina roja”? Sí, me lo he leído en un plisplás, es adictivo (como esas porquerías químicas que añaden a los yogures para que los consumas sin parar). Juan Gómez-Jurado escribe bien, ágil, hábil, fácil, con soltura, con dominio, tiene oficio, ingenio, da envidia que escriba así,  tan sencillo.   Pero, entonces, ¿te ha gustado o no?, que sí, leches, lo que pasa es que no quiero que me haya gustado porque tiene mucho de artificio, de aparato, de producto y no sé si mucho de literatura (no seas petardo, me digo). Es un best seller, típico, lo terminé hace unos días pero he querido dejar reposar mi apreciación (contra más lo analizo mas peros le pongo). Las he leído mejores, incluso mucho mejores, muchas. Para  leer en verano.   

lunes, 2 de agosto de 2021

Parker en su tema

 


Parker encauza su tristeza en canales que dirige al pequeño río bajo su casa, allí donde los cangrejos se esconden de los recolectores de ribera. La penitencia es alejarse de los hostigadores, de los que han sufrido tribulaciones (“todos tenemos nuestra corona de espinas”). Con mimo y ramas construye delicadas presas para que no vayan más allá los agravios, las intenciones de regreso al deleite, (“nadie recuerda ya la Kon tiki”). Escribe un nombre en un papel (“ella es la que está sola”) y lo entierra en un agujero en la arcilla, lo cubre con piedras redondeadas del arroyo, un símbolo primario. (“los niños sin madre tiene un largo camino de regreso a casa”). Las dificultades vendrán con el invierno, con los animales oscuros rondando la realidad de los ahogados pero ahora Parker está absorto en la deriva de los continentes  (“y en lo del espejo roto”).

domingo, 1 de agosto de 2021

Parker no lo sabe

 Lovers at the movies, New York, ca. 1943, Weegee (1899 - 1968)


Parker está(ba) más en el luego que en el ahora,  iluso, cree que se inventa. Lo que dice dibuja lo que es, quizás sin serlo, traza la silueta de su propio engaño y a la vez su realidad. Acercamiento positivo, tocar el brazo de aquel con quien habla (se asegura que lleve mascarilla), tocar el alma de aquel a quién mira a los ojos (se asegura que no lleve máscara), tocar el corazón de los que escuchan, de los que leen “te quiero” dónde en realidad dice “voy a encontrarte por todos los caminos” (¿qué es la realidad?). No olvida acariciar el cuerpo de esa persona tendida a su lado, naufraga entre sus muslos, escala su espalda, nada en un mutuo deseo de ternuras y besos, de pasión hasta olvidar quién es (es Parker) y ser ella (no, no, ser él), uno sólo y ceremonia de volver a meter los pájaros en sus jaulas, trampas, lazos, gritar sus nombres debajo de las camas, engaños rojos para los canarios, silbidos verdes para los jilgueros, simulación de papagayos, alpiste para los colibríes que tocan con sus largos picos la superficie de la piscina en la que se sumerge mientras pasa un día, otro, perezoso, vacío de romanticismo, gris (aunque luce un sol de justicia), con un cuchillo clavado tras la puerta, alegría para el viernes, cita en un café perdido entre calles, nadie les ve, “calla, no hables, dame la mano, dame los labios, nadie nos oye, sí, háblame al oído, dime lo que me decías cuando aún podía ver”. Ay, Parker, ciego sin lazarillo cojo, sin medida, habitante de las cuevas del Bierzo, no, sopla la brisa, bandadas de gorriones se posan en los tendales, y un grajo, sale a atraparlos con flautas y rumores, con mentiras. Luego salta la cuerda del reloj (plinggg) y avisa que este es un tiempo  incierto, sin uvas (es decir, desabróchense los cinturones que sigue la fiesta del calor). El otoño aún está lejos (aquí) y Parker no lo sabe.

sábado, 31 de julio de 2021

En el pozo.

 


Bajar al pozo.
Saltar.
De cabeza.
Sin pensarlo.
Sin poder pensarlo.
Estar allí.
Solo.
En lo oscuro.
Animal saciado
de oscuridad.
Angustiado.
Sin estrellas.
Nadie asoma.
Por siempre.
Caído.
En cautiverio.
Sin alondras.
Ahíto
De sombras.
Grito inútil.
Prisión voluntaria.
Sin memoria.
Pared que sangra.
Tiempo ahogado.
Herido de miedo.
En silencio.
Dolorido.
Sin paisajes.
Soledad tenaz.
De piedra.
En el pozo.
Solo.

viernes, 30 de julio de 2021

Bajo el olmo.




Es casi agosto y nieva fuera, o dentro, no recuerdo, no llegan cartas, las que llegan (oh, glups, ayer dije que aquí no hay cartero) se atoran en el tornillo del buzón y se rompen en regulares tiras de papel, matemáticos pedazos que me impiden leer, empiezo por mi querido Pedro y ahí se corta, sigo con no me llames, me aburro (es Marie la que escribe, creo) y hago zapping por las cadenas de televisión de mañana, incluso de pasado mañana (estoy siguiendo “Better call Saul”) . Nieva fuera y alrededor todo está blanco como un cuaderno donde anoto que nieva, aunque me lo invento en este final de julio que sube y baja y he perdido el pulso del enfermo (de hastío), seguro que se muere y lo inmortalizan subido en un caballo de bronce con una antorcha en el brazo extendido, metáfora de la muerte, o de la libertad, o de la libertad muerta, demasiado complicado y bien abrigado me siento bajo el olmo a leer a Gómez-Jurado (ay, señor, con lo que yo era)

jueves, 29 de julio de 2021

Aquí

 



Marie, aquí no hay cobertura, este es el fin del mundo, te escribo pero –te lo juro- lo que quisiera es compartirlo contigo delante de un taza con chocolate, churros y un vaso de agua fría con limón y menta, quedarnos en silencio mirándonos a los ojos y escuchar el zumbido del mundo mientras da estas absurdas vueltas y vueltas aunque -qué cosa más curiosa- no nos caemos. Las palabras no sirven para expresar el vacío y aquí andamos entre lo que pensamos, lo que sí, lo que no y esta espesura de sentimientos que nos desconcierta, un maltraer de emociones, un atisbo de otra realidad. Te escribo y aquí no hay cartero, quisiera contarte la soledad, el dolor en el pecho, el caminar sin rumbo fijo de cada mañana, los perros que quieren salir a correr por la playa. Aquí no hay tiempo, amanece y al rato ya no hay sol, aquí no hay memoria, ni siquiera recuerdo si te quiero. ¿Lo quieres con azúcar?, el chocolate. 

miércoles, 28 de julio de 2021

Lorrie Moore

 


 "El cura sólo aludía a Dios de forma muy imprecisa, en unos términos que hacían que Dios pareciera un diseño y una fuerza, pero también un poco indiferente a nuestros destinos y por lo tanto imposible de adorar. Como un sistema ferroviario. Te podía llevar adondequiera que te dirigieses, a cualquier sitio. ¡Una empresa de transportes! Sin embargo, no estaba dispuesto a corresponder a tu devoción con amor."


Lorrie Moore

 Al pie de la escalera


Repe

 

De cuando cambiábamos cromos. 
Repe, repe, repe, repe. 
Pues eso, los tengo. 
Repe.
Así lo siento.

Me aburro (Homer Simpson)


martes, 27 de julio de 2021

Andrés Neuman

 


 "Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a nuestra cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar, los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como si, deseándolos, su resplandor alcanzase nuestros cuerpos. Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto te admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, las luces de sus velas, el sabor por venir de sus platos. Me gusta cómo queda nuestra casa cuando la describimos con reformas, sus sorprendentes muebles, su ausencia de paredes, sus colores atrevidos. Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el año próximo, mientras nos sonreímos bajo la ducha. Escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos, sus palabras me llenan de razones. Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos. Eso es lo que prefiero de compartir la vida. La maravilla abierta en otra parte. Las cosas que no hacemos."

 

Andrés Neuman

Hacerse el muerto


Arden los campos


En Castilla arden los campos de cereales, fuera o dentro, no recuerdo dónde lo he escuchado, una pena borbotea en el jarro bajo la fuente de la plaza, lugareños con sombreros de paja mirando a las lagartijas que suben por la pared del cementerio, el cura vociferando en el púlpito y el río se ha evaporado de  cangrejos y verde. Aquí no llegan aquella cartas que caían como lluvia aunque ya no llueve, lástima, justo ahora que he aprendido a leer las letras borrosas, la sintaxis extraña, la tinta diluyéndose en papel portugués, saudades de verano, nostalgias de otros veranos Ahí fuera está el mar, azul a ratos,  negro otros, fuera o dentro, escribo sin pararme a  ver/leer qué demonios quiero decir, si quiero decir o si esto es solo cumplir mi absurdo empeño de seguir aquí.   Lo último.

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