Parker Train, New York, 1962. Melvin Sokolsky

viernes, 30 de septiembre de 2022

Elasticidad

 .


Estos muros son elásticos, dan cabida a todo. Me parece perfecto, cada uno a su bola. Pero cuando uno sube algo ahí queda, expuesto a interpretaciones, opiniones, aplausos, silbidos o lo que es habitual, a la absoluta indiferencia. Todo esto es más significativo en los comentarios, ahí sale ese yo real que a veces ni siquiera el propio comentarista conoce. De mis "amigos" de aquí, algunos son mis amigos, a otros les tengo afecto, a todos, siempre, respeto. Soy de la opinión que si alguien no está en sintonía pues le borras y en paz. Porque hay un mínimo. La sensibilidad, la inteligencia, el sentido del humor, la cooperación, la mordacidad, la ironía, la cultura, etcétera, pues eso, lo mismo de antes, cada uno a su bola pero. No es soportable, al menos para mi, volcar en muros ajenos los complejos propios, el miedo, la cortedad, el buscar problemas donde no los hay, el leer con ojos torcidos, o miopes, no digo ya el posible vacile (ahí saco el cuchillo).  No está bien. Que lo pongan en su muro y que no molesten. Cada uno tiene sus opiniones, gustos, creencias, tendencias, carencias, suficiencias y todo lo que quieran, muy bien, pero tonterías las justas. No soporto a los metepatas. Un nivel, leches,un nivel.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Nora Ephron

 

Después de un libro potente necesitaba otro ligero, ágil y corto. Escogí este. Me ha gustado. Que me cuenten historias de NY me gusta, soy un inconsciente, me gusta NY. No esperaba maravillas literarias, quizàs por eso ha cumplido su misión.

A por el próximo.

https://librosdelasteroide.com/libro/no-me-acuerdo-de-nada

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Lío absurdo.



Los minutos corren muy despacio en esta habitación pequeña. Pienso en ella. Digo ella porque no recuerdo su nombre, quizás no me lo dijo. Recuerdo la curva de sus caderas recortadas en la claridad de la ventana mientras fumaba, su seriedad después de habernos reído tanto. En aquella única ocasión fue una amante entregada, exigente, activa, intensa, me exigió que le mordiese los pezones, con fuerza, parecía que aquel acto de amarnos fuese lo único importante en su vida. Por lo que ocurrió después es posible que fuese así. Ahora me llaman y parece que ya puedo marcharme, debo volver el sábado, dicen que seguirán preguntándome. Así, a lo tonto, en vaya lío absurdo me he metido.

martes, 27 de septiembre de 2022

Aquí



Ya. Aquí. Esto de hoy está dedicado a los viajeros de sí mismos, a los que transitan por las interminables distancias interiores, esos que nunca llegan a su propio destino, que siempre están detenidos en andenes intermedios entre la salida y la nada, entre ser o haber sido, entre recuerdos y el tiempo escapándose de las manos que acunan el vacío, dedos que señalan la inmensidad, lo que siempre está más allá, inalcanzable, el miedo a que todo termine antes de llegar, antes de ser, antes del orgasmo o el viento, antes de conocer el verdadero rostro del alma, de la belleza, de romper los espejos, de refugiarse en las ruinas de palacios vacíos, en carros de gitanos volcados en carreteras con barro y perros ladrando en los caseríos, gatos junto al fuego, ancianas que nos miran con zarcillos en las orejas, con una maldiciónen la lengua, con un gesto de cruces e intermitencias, lejos de lo conocido, lejos de la historia, de lo que antes, del sí, de haber salido de México y llegar a New York, de un pueblo perdido en una esquina de Galicia, rumor de polvo, zorzales colgados de los alambres, vencejos acariciando los arroyos, un hombre de uniforme revisa las entradas, un hombre ciego ve el futuro, una mujer lleva en su seno la promesa del cambio, de lo que tú no has podido ser, de los inventos, de higrómetros y cachivaches, de melenas sumergidas en una corriente de tiempo y viento que nos abandona justo allí donde confluyen las líneas que delimitan la impotencia y subir y bajar a vagones huecos, ventanas cerradas, calefacción para el invierno y carbón desgranándose por vías y vías, hierro y madera, minutos triturados, la muerte agazapada en los túneles que nos atemorizan, nunca entramos a los túneles, saltamos en marcha, nos golpeamos con rocas y peñascos, con carteles que avisan “menos uno, menos dos, menos tres...”, nos engañamos, nunca llegaremos. Etc. Aquí. Ya.


lunes, 26 de septiembre de 2022

Aquí móvil


Carl Spitzweg, c.1850s


En este aquí móvil lo mismo veo un desfile militar amenizado por la Unidad de Música del Tercio Sur de Infantería de Marina, que me lleva la corriente en una playa infinita, que por estas cosas de la vida tengo que cambiar de provincia pero llego a tiempo de asistir a un multitudinario concierto de la Mari (la de Chambao)(lo especifica ella) y, atención, procesión de la Virgen de las Mercedes, como lo digo, adornada de nardos y recogida con el himno. Planazo. Ya te digo. Que me he dejado de llevar. Qu’el aquí sea móvil da mucho juego. Hay que moverse y me muevo dentro de las limitaciones del espacio tiempo. Estas cosas nimias que cuento, a usted (sí, a usted, no se haga el despistado) le importa un higo. Ya. Puedo contar otras cosas con más enjundia (de hecho lo hago, contarlas) pero también sé que a usted (al de antes y a usted, el de verde) le importa un carajo o menos. Es igual, no hay cristal. Llevo casi tres meses sin ponerme jersey y sin ver llover (exagerando). Menos mal que no he ido a Tenerife. Ojalá no sea nada. Eso. Esto. Lunes. Seguimos. Feliz semana.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Comparar


GEORGE HARDING

On The Road To Paris


Debo decir que no lo sé, se me da muy mal comparar la desesperación o qué corazón está más desnudo, la sinuosidad de un gato, la amarilla intensidad de la coreopsis, la duración de una tarde de otoño, ahora anochece antes pero antes es solo una forma de verlo, como la realidad, nuestra realidad,  Cris, que no me asomo a menudo por el vértigo, por ese miedo a despeñarme monte Taigeto abajo, el alma incendiada pero no solo, arden los árboles, los edificios, el mundo que fabricamos entre coordenadas desconocidas, ya ves, esta es solo una versión del mito, de la distancia de septiembre que también termina y sí, ha sido raro. que no cunda el pánico, buscaremos soluciones.


sábado, 24 de septiembre de 2022

Hartazgo.

 


Te contesto. 

Mi vida, no, no soy una desagradecida, aplaudo, vaya que sí, aplaudo como una espectadora de las últimas filas, mira, estaba a punto de salir, si hasta tengo puesto el abrigo y el sombrero. Está la noche fría, qué sabes tú de la noche, qué sabes tú de mí si tienes mi recuerdo con el regulador de tu cabeza en off. No me cuentes cuentos chinos que soy japonesa ¿no ves mis ojos rasgados?, ¿no ves mi color amarillo?, no ves nada, no tienes tiempo, estás encerrado entre las cuatro paredes de tu destino en lo universal, en el idilio constante con tu saber, con tu vocación por encima de todo, de todos, la inercia de los días te lleva sin espacios para otra cosa que no sea el cumplimiento del deber, almirante en un portaaviones con los dedos en la sien, aguerrido luchador ninja contra la elección del corazón del trigo y los peces silenciosos. 

Ya.

Sé que ahora mismo no sabes de qué demonios hablo, otro absurdo discurso frente a tu ventana. Lo atribuyes a mi proverbial mal carácter, a las cajas destempladas, a las cajas pequeñas, al cajón de la inmadurez emocional donde estoy metida, Houdini femenina bajo las aguas heladas atada con las cadenas de mi ceguera, burbujas antes de ahogarme. A nadie le importa este disturbio entre tú y yo, pero no te soporto. 

Me tienes harta, chaval.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Vivir abajo


 

Ya, lo terminé, “Vivir abajo” de Gustavo Faverón Patriau, el libro mejor escrito que he leído en los últimos meses. Este señor utiliza el lenguaje  con tal dominio que abruma. Tiene muchas páginas, sí, páginas que hablan de torturas, torturadores, torturados, dolor, amor, pero no solo eso, entremezcla cien historias, personajes, referencias, va de atrás adelante, vuelve, alterna fechas, te atrapa, te seduce, te horroriza, tienes que dejar de leer, retomarlo, seguir, soportarlo, disfrutarlo, un gran libro. Me ha costado terminarlo, por su dura temática, pero está tan, tan bien escrito. Lo recomiendo: no. Ustedes deciden.


 Vio los astros, la pirotecnia, el acertijo de las estrellas en la aurora, los pechos de las mujeres cuando llega el verano, los candelabros? ¿Vio las balaustradas y las torres y las cúpulas bizantinas y las neobizantinas y las ciudades que se levantan sobre ciudades y se agachan sobre ciudades y los puentes frágilmente construidos que los caminantes de Europa cruzan para mirar el resto del planeta? ¿Vio el aleteo de los arcángeles en la Iglesia de San Josipa, en Sarajevo? ¿Vio Jajce?”





“Dijo que el hombre hablaba como un saxofonista que interminablemente toca acordes inarmónicos, hasta que de pronto se encuentra con una serie de compases insólitos imposibles de componer adrede, y que por eso parecen proceder del azar, pero no vienen del azar, dijo. Vienen de la locura del músico empeñado en buscarlos o en dejar que lleguen, la locura del músico que toca eternamente porque sabe que en algún momento encontrará algo que de otra forma jamás existiría. Esa impresión daba el hombre cuando hablaba sin cesar, dijo, y dijo que, desde que lo conoció en San Francisco, él quería ser ese hombre, y por eso escribía sin cesar. Regresó a la cabaña, encendió una sola luz. Lo vi sentarse ante un escritorio pequeño con tapa de acordeón. Después ya no volvió a salir…”


Pasajes de Vivir abajo

Gustavo Faverón Patriau


http://unlibroaldia.blogspot.com/2020/01/gustavo-faveron-patriau-vivir-abajo.html


https://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2019-07-10/gustavo-favelon-vivir-abajo-candaya_2113763/


https://elpais.com/cultura/2019/07/29/babelia/1564392599_400242.html




jueves, 22 de septiembre de 2022

Carta del amante al otro lado de la nueva frontera.

 



Mi niña, que es una pena que aunque  correligionarios (de una forma de sentir), solo seamos corresponsales a tantísima distancia, correveidiles de cuentos y fábulas de Samaniego, corredores de fondo en esto de ser así (un así muy particular), correctos escritores sin manchones de tinta ni gazapos,  correosos amantes sin habernos amado (solo en el concepto bíblico, aunque esto es corregible), nunca cobramos corretajes en corridas (de toros), no formamos corrillos de comadres que difaman y bucean en su soledad, corroboramos que amar es ese temblor en los poros de la nuca, no nos corrompemos por halagos ni lisonjas, nos comemos el curruscu del pan blanco antes de llegar a casa y así, en esta resaca del día después, antesala del 27 ¿o es el 29?, ¿cuándo es? ¿cuándo nos veremos?, ¿cuándo sabré quererte como tú quieres que te quiera? que pienso en ti cada momento pero como esto no es la televisión lo que no se ve no pasa (pero pasa) y así mis pensamientos no son objetos solidos que puedes poner sobre la mesilla de noche, al lado de tus jarrones chinos, china tú misma, una china de lujo, que te imagino gritando consignas por las calles como una partisana albanesa y se me abren las carnes de gozo,  no tanto gozo como cuando abro mis carnes y mi alma, mi todo para ti, que es como llegar a una esquina del cielo y quedarse allí, arrebujado junto a ti,  susurrándote ternuras y pícaros avisos de lo que haremos después y ponte así, nena, que no sé cómo no sabes que te quiero como un turco de largos bigotes, haciéndote cosquillas en los muslos de nácar, morenos ahora, de indígena de algún lugar del Empordá, belleza autóctona que deseo y canto, que sabes que tienes una cuerda alrededor de mi cuello y haces mohines de enfurruñada y salto como un mastín del Pirineo, atento a tus chiss, chiss y me paro, chiss, chiss y corro, eres mi dueña sin haberme comprado, voluntariamente tuyo, sin voluntad, guiándome por tu estrella, estrellado en la estelada de tu balcón, un cantante sin tuna detrás, un enamorado con flores marchitas en el comedor, este hombre del mismo centro de Bilbao que te ama, sin boina pero a lo clásico, sin ochotes detrás que canten habaneras ni el txoria txori de Laboa, que soy un pájaro con las alas cortadas pero tu pájaro, que cómo volaba entonces, cómo nadaba cuando era pez, cómo entraba en la tierra cuando fui topo ciego, cómo amaba cuando era un niño atolondrado y crédulo y ahora te miro desde los que soy, desnudo y cierto, este, el que ha ido y vuelto, el que se perdió en tantos bosques con lobos aullando y sombras fugaces, con nombres y corazones tallados en árboles de ramas retorcidas, antes del incendio y, con todo, íntegro, fuerte, mirando al frente, pudiéndote mirar a los ojos con honestidad y, espera, vienen a prenderme, maldita huida continua, seguiré desde el otro lado de la frontera. Te quiero, mimosa, y lo sabes. Agur, hasta pronto. 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Minotaure


 

La revista “Minotaure” (1932-1939) y Joan Miró.


La revista “Minotaure” (13 números entre diciembre de 1932 y mayo de 1939), fue editada en París por Skira y dirigida por E. Tériade. Participaron casi todos los intelectuales y artistas del grupo surrealista y lo mejor de las vanguardias de entreguerras: Aragon, Arp, Bataille, Brauner, Breton, Buñuel, Dalí, Óscar Domínguez, Duchamp, Ernst, Miró, Man Ray, Magritte, Masson, Matta, Onslow-Ford, Picasso, Tanguy, Ubac..


La revista “Minotaure” tuvo una tirada de 1.500 a 3.000 ejemplares. La tenía como objetivo oponerse a todas las revistas existentes y ser portavoz del surrealismo. Apareció el 1 de diciembre de 1932, con una cubierta de Picasso, y prosiguió el 1 de junio de 1933; estos dos números especiales a menudo de datan juntos en 1933. Había de salir cinco veces al año, 15-II, 15-IV, 15-VI, 15-X y 15-XII, más tres números especiales Su director era Albert Skira (1904-1973) y su director artístico era E. Tériade.





La financió al principio la madre de Éluard, Mme. Jeanne Cousin (Grindel tras su matrimonio), una mujer muy adinerada, hasta que se hartó de subvencionar las cuantiosas pérdidas, y por ello el segundo año pasó a tener sólo 4 números, uno por estación. La información en las primeras páginas sobre la datación es confusa (el nº 6, que consta como de invierno del 1935, se imprimió el 5 de diciembre de 1934), pero se puede reconstruir la datación con una atenta observación de las fechas de impresión, que constan al final de cada índice de colaboraciones.(Antonio  Boix)



martes, 20 de septiembre de 2022

Búnker



Parker perdió su brújula y va de acá para allá, lo mismo está escudriñando la Gomera desde Teno, en un estado próximo a la criogenización en aguas gallegas o de forma voluntaria recoge basura en la Punta del Boquerón, detrás del búnker. Eso va así y le alabo el gusto porque son cuatro días (la vida) y ha calculado (Parker) que entre el tiempo que pasa dormido, algunos miércoles lluviosos, que te pilla una pandemia (muchos no son conscientes de lo trágicos que han sido estos dos años), la visita al urólogo, las comidas con los amigos, etcétera, es que no le queda tiempo para nada (piensa él). Que escriba (le dicen), que lea (le ordenan), que no pase tanto tiempo sin hacer nada o (le amenazan), que què piensa de la vida (le preguntan). Parker se encoge de hombros y sigue a lo suyo que consiste, básicamente, en ser consciente de que ayayayay esto es lo que hay; aleluya, aleluya, cada uno con la suya (se refiere a que cada uno con su vida, con la que le ha tocado o escogido, que esa es otra); disfrutar cada minuto con lo que tiene (poco o mucho, eso siempre es relativo, comparado con quė, con quién) y estar feliz en lo sencillo, en lo natural, en lo básico. Eso. Ah y hacer el bien sin mirar a quién. Parker no es sabio pero tiene la conciencia tranquila (o eso dice).


lunes, 19 de septiembre de 2022

Experimentos


 

Si al acariciar la cabeza de un perro no mueve el rabo, o el perro es de madera  o es que eres ciego. Si te muerde la mano es que tiene miedo. Si echa espuma por la boca tiene la rabia. Por eso a muchos les gustan los gatos. O los ratones colorados. Incluso los seres humanos. Tengo una vecina que solo habla con su perro, ella le habla, de momento no le contesta (el perro). Este agosto, en misa de siete, conocí a una señora a la que se le aparecía la Virgen cada día, en su jardín (en el de la señora), incluso le invitaba a café con pastas (a la Virgen). A mí también se me apareció un día una virgen, me casé con ella, claro. Eso. La cuestión es seguir aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Lo de escribir y tal.

 


Siempre hay un roto para un descosido, dicen, pero con la cara de Henry Cavill debe ser más sencillo emparejarse (incluso temporalmente) que con la mía (con mi cara, digo). O con la cara/cuerpo/curva del culo de   Hande Erçel, por decir alguien. Con la mía (con mi cara, repito), es prácticamente imposible (a las pruebas me remito). Por eso es importante la capacidad de imaginar aquello que no pasa (ni por casualidad).

Escribir de nieve en Islandia es más sencillo que hacerlo en Libia. Digo. Escribir para escritores tiene el mérito del yo más/ pues que se habrá creído/ es largo/ es corto (el escrito del escritor)/ pues si no me lees, no te leo/ lo mío sí que sí/ pues vaya/ que le den. Y la cuestión es que si te dan y no te enteras no tiene el mismo goce que si sí te enteras. O algo así.

Esto tiene el valor de la imaginación de cada uno, lector o escritor.

Esto.



sábado, 17 de septiembre de 2022

Repetición

 

Charles Hewitt. A London Taxi-Driver. 1950

Manteniendo una absurda honestidad pasada de moda, en un tiempo intenté no repetir temas que ya había compartido antes  en Glup 2.0. Sin comparar,  Arnold Böcklin pintó cinco versiones de la isla de la muerte, no veo la razón de no repetir por ejemplo una carta a un Príncipe sin posibilidad de trono, incluso repetir el pre destrono, no reinar en el reino no reinado, re no reinar, Es decir un re de re de re, como en los mensajes que se repiten hasta el infinito (y más allá). No me voy a justificar, me vi “Que noche la de aquel día” no sé si diez o doce veces, me gustaron todas. “El que lo prueba, repite, yo no sé por qué será”,  cantaba la Otxoa. Me repito, me repito, pues sí. ¿Qué pasa?

viernes, 16 de septiembre de 2022

El desenlace pajaril


 

No, la vida se para.

Con Mariam no seguí adelante. Un día se quitó el abrigo y no tenía nada por dentro, su atractivo se quedaba en los bellos ojos verdes Y no es que fuera delgada o gruesa o qué, es que literalmente estaba hueca, sin sustancia, suspiraba bien en eso del coito pero hasta ahí, me aburría. Con esas premisas, claro está, no había posibilidad de un idilio continuado. Además me dejó, la muy...

Mi tía María, que me quiere mucho pero que es espabilada, mientras me preparaba el bacalao al pil pil para los desayunos murmuraba –este chaval no tiene remedio, ni con pájaros.-

Y me centré en Txomin, mi pingüino. Lo primero que hice fue comprarle una bufanda y una gorra de béisbol, verde. Después saqué entradas para el cine – “Don´t come knocking” de Win Wenders-, nos gustó. Al salir fuimos a cenar al hostal junto al bosque rojo -que preparan muy bien las anchoas en vinagre-; nos pusimos ciegos, él untaba el plato y palmeaba de gozo.

Txomin era poco exigente, teniendo comida y frío estaba contento, yo también. Así, la relación duraba, duraba Los vecinos nos miraban con cara rara en la escalera. Bueno, también miraban así cuando viví con Laura, esa es otra historia, gótica, Laura.

Todo iba bien hasta que llegó el circo Americano. Le llevé, claro. Allí fue donde vio al oso polar. Un flechazo. Ese mismo día desapareció. Con todo lo que yo le había dado. Ingrato. Lo peor es que se llevó mis ahorros. Dicen que les han visto de gira por la zona de Almendralejo. Forman el Dúo Gélido. Se quitan las pieles, serán...Y conmigo que era tan recatado.

Mi tía María ya no se atreve a decir nada, ni viene a almidonar los calvinklein, ha empezado un cursillo de filatelia por correspondencia y no tiene tiempo de nada.

Yo, ya, estoy bien, gracias, no os preocupéis. Es solo que tengo mala suerte en mis relaciones. Lo único, si sabéis de alguna buena chica, que le gusten los animales, aunque ella también lo sea –un poco, eh-, que tenga algo por dentro -además de lo que tiene que tener, claro- darle mi dirección, en estos momentos estoy solo, sin compromiso.

Le he echado el ojo a un canario flauta, que me han dicho que son muy fieles, pero la verdad no me decido. Ay, con todo lo que he pasado, no gano para disgustos.

Hasta mañana.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Mi pingüino favorito

Mari Fe era morena, huraña, apenas hablaba. No sé cómo pude dormir a su lado durante tantos meses.

Cuando me dejó, mientras planchaba las camisas, mi tía María me sugirió – necesitas un pájaro-.

Al año siguiente me abandonó Txus. Con ese nombre, sin cortarse, dijo que era un aburrido y un maniático, que prestaba más atención a mis libros y discos que a ella. Aunque las tres cosas eran ciertas me molestó, no tanto como para caer en una depresión, pero sí para estar permanentemente triste.
Al verme así, mientras me enseñaba a preparar huevos con bechamel, mi tía María repetía –tengo la solución, un pájaro-.

Era sábado y muy temprano me despertaron varios timbrazos. Abrí la puerta medio dormido y ahí estaba mi tía con un pingüino. Ante mi sorpresa me dijo que era lo que necesitaba, que este animal me ayudaría a combatir la soledad. Y se fue.


Pasé al pingüino al salón y allí nos quedamos los dos, mirándonos sin saber qué decir, era bizco y tenía el pico triste. Como era invierno, lo primero que hice fue apagar la calefacción y ponerme un jersey, después abrí una lata de berberechos, que era lo único adecuado que había en la despensa para una supuesta dieta del ave. El pingüino ni la miró y entré a Google para conocer las costumbres de estos bichos.

Ya instruido, en el centro comercial compré krill, sardinas y calamares y volví a casa con la idea de ser un buen compañero para mi nuevo huésped. Me puse un abrigo, dejé las ventanas abiertas y una generosa ración de pescado en un cuenco. El pingüino palmeó, me miró con ojos agradecidos y se zampó su ración, después se quedó dormido apoyado en la tabla de planchar.


Han pasado dos semanas y entre nosotros se ha creado una buena amistad. Me recibe cuando vuelvo del trabajo y se queda a mi lado, silencioso pero atento, no pide nada y es cariñoso. A veces se mete al frigorífico y está allí horas, me da miedo que se ahogue. Me está saliendo un poco caro en la comida, se ha vuelto un sibarita, tengo que pelarle las gambas ya que de otra forma no las traga, pero me da tanto afecto que me enternece. En este pueblo hace mucho frío, los domingos me lo llevo al estanque, allí el pobrecito está muy a gusto. Cuando llegue el verano no sé dónde lo llevaré.

No he vuelto a tener novia pero mis sobrinos están encantados cuando me visitan. Me he apuntado a un club de propietarios de mascotas y allí he conocido a Mariam que tiene dos, pingüinos, y unos ojos verdes preciosos. Como siempre va muy abrigada no sé bien cómo es, pero creo que me estoy enamorando.
Nunca podré agradecer bastante los consejos de mi tía María.
La vida sigue.

(Y este relato)

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Teoría absurda


En el principio, el Príncipe desarrolló (lo intentó) una (absurda) teoría de la vida en planos paralelos, es decir (es mucho decir) que no se tocaban por mucho (tiempo) que se alargaban. Vivir en una A matutina, junto a B vespertina, C entre horas y D… dónde (es una pregunta sin signo de interrogación) se puede desarrollar tamaña actividad, mental, sentimental, irracional (que a la sazón quiere decir opuesto a la razón) hasta el roce casual, causal, circunstancial, elemental de cuerpo con cuerpo sin sellar las pólizas del alma, capricho (no pongan mi capricho en entredicho) de comer un cacho de merluza en el estrecho nicho entre sus obligaciones (muito obrigado) y el deseo en la proa del rompehielos cruzando un desierto (¿hace falta definir/lo?) blanco donde los osos se comen a los pingüinos (hace falta definir/lo), cuervos sobre los cuerpos colgados cabeza debajo de una higuera (estar en ella, en la higuera, higos con queso saben a beso). Ahora, a través de una rígida rendija de la religión, ese ruin rimbombante descubre el amor libre (¿Qu´est-ce qu´elle dit?) 

martes, 13 de septiembre de 2022

Le boeuf écorché de Rembrandt

 



Le boeuf écorché de Rembrandt (1655)


El término extimidad de Jacques Lacan (“es lo más íntimo justamente es lo que estoy constreñido a no poder reconocer más que fuera”), cuya estructura ha sido dilucidado minuciosamente por Jacques-Alain Miller, define algo así como la exterioridad de lo más íntimo.

Con rapidez, los listos, los expertos, los gurús, se han apropiado de él aunque lo usan con un significado ligeramente diferente al del psicoanalista francés. Serge Tisseron asegura que “…es la exposición literal de los aspectos íntimos de la persona, pero, lejos del supuesto fin de las redes sociales, esta sobreexposición no se hace para compartir. De hecho, FB se ha convertido cada vez más en interminables monólogos. El individuo usa a los otros para reafirmarse como si fueran un espejo porque tiene la imperiosa necesidad de crear un personaje diferente a sí mismo, una autoimagen más brillante”. Es decir lo que ahora se llama postureo, algo no autentico, una pose.

Es cierto, millones de personas formamos parte de alguna comunidad virtual, de las redes sociales léase blogs, Facebook, Twitter o cualquiera otra parecida, incluidas la que seguro saldrán mañana mismo. Zygmunt Bauman dice: “… Internet abre posibilidades que “la vida real” negaba. La posibilidad de lograr reconocimiento para una identidad sin siquiera adoptarla realmente.” Cada día utilizamos estas vías de comunicación, usamos la tecnología que permite compartir nuestra identidad, o construirla, imaginarla, hacerla nueva. Quizás esta sea la verdadera y la inventada es la otra, la de antes.

Según Paula Sibilia “En este contexto, irrumpe la "extimidad". Esta especie de neologismo, que foguea la idea de hacer externa la intimidad, parece ser el gran protagonista de la escena contemporánea, acompañado por los diversos modos que asume el "yo". (…) flota en el aire una suerte de "narcisismo exacerbado" –u "ombliguismo"– que deriva en sociedades que privilegian las "apariencias" por sobre las "esencias". De esa manera, el ser y el parecer se (con)funden.”

Bauman afirma que :” …todo el perfil de un usuario está armado de tal forma que produzca en el otro algo, es una personalidad virtual, no real. También queda en evidencia la redundancia del “otro” en cualquier rol que no sea el de avalar y aprobar. En el juego identitario de Internet, el “otro” queda reducido a su núcleo duro de instrumentos manipulables para la reconfirmación personal, despojado de todos o casi todos los rasgos irrelevantes para la tarea que todavía se toleran en una interacción offline. (…) La socialización virtual sigue el patrón del marketing, y las herramientas electrónicas de ese tipo de socialización están hechas a la medida de las técnicas de marketing.” Pues tiene toda la razón ¿no?

Cuando tantas personas nos apuntamos a esta forma de expresión está claro que un cambio importante se ha producido en la forma de entender la intimidad. Por supuesto la clase social, los conocimientos o la edad no son un obstáculo,  no es solo un fenómeno adolescente. Lo que no está claro es dónde nos llevan estos cambios. Dado que no controlamos el futuro limitémonos a construirlo.

Me encanta esta posibilidad de jugar entre lo que siento y lo que exteriorizo. Como ejemplo, cada día dejo mi blog y este muro perdidos de extimidad.


(¿He dicho jugar o he dicho escribir?)

lunes, 12 de septiembre de 2022

Mejilla

  Carlo D’Anselmi (American, b. 1991)
The Secret, 2022

Comida. Comerse con los ojos. Dieta. Ayuno. Alimento. La boca. Los ojos. Mirarte. Mirarte. Hablar. Tú. Hablarte. Ayer. La vida como sucesión de días. A es rojo (no, es verde) (no, es azul) (no, es amarillo) (no, no es) (pues vaya). Escucharte. Los silencios. La raya del ojo. Tu vestido. La línea oblicua desde tus pupilas hasta más allá del límite de lo que no se ve. No sé si esto es un intento o solo algo embarullado. Es lo que te escribo ahora. Contento/desconcertado. No sé. Pero ni siquiera sé si quiero saber (sí quiero, sí quiero). Comida. Regalo. Tú. Los ojos. La boca. La boca que come. El silencio. La voz. Las gracias por el regalo de compartir contigo 144 minutos. Un beso (uy, casi esquivamos la mejilla).

domingo, 11 de septiembre de 2022

Números primos hermanos



De Bilbao a Santander, cien kilómetros, llueve a mares, tengo demasiado trabajo, frío, sueño, hambre. Sigo atado a un bolardo emocional, lo necesito para seguir aquí (y allí) (y allí). Me siento expuesto en el escaparate de una pastelería blog, tarta que entra y sale de este absurdo frío de septiembre, que no se derrita la cobertura del chocolate, que aún no, tocarla con el dedo y chuparla después con los ojos en blanco, dulce golosina, néctar, así. Creo que todo esto ya lo he dicho antes (¿antes de qué?). Esta es literatura de bitácora, circular, inexacta, absurda, sin principio ni final. Hoy no tengo el día, será la lluvia. O el frío.




-Oiga, aquí es verano ¿qué dice?
-Perdone, no hablaba con usted.
-¿Tiene algo contra mí?
-De momento, no.

¿?

-Pues yo le hablo desde el desierto, aquí hace calor.
-¿De qué desierto?
-A usted qué le importa, no ve que soy anónimo.
-Vale, corto y cierro.



“Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error. El primer curso de la Universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos ya que entre ellos siempre hay un número que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.“ (La soledad de los números primos.-. Paolo Giordano)

sábado, 10 de septiembre de 2022

Nancy

 


Ya está la luz apagada, ¿qué quieres que haga ahora?

Supongo que supones que debo saltar alborozada como si nada hubiera pasado, dar volatines de espaldas y caer de pie, romper un alfabeto y contestar con gracia, con salero, esparcir flores en los altares de vírgenes negras, darme golpes de pecho, agradecer tu gesto, tu deferencia, el altruismo hacia las desocupadas emocionales, las personas con desiertos en sus bulbos raquídeos, de otra condición cultural, sentimental. No

No, no me toques, ni me roces.

Me hablas, magnánimo, frío pero generoso, distante pero correcto, con el gesto regio de dejar un óbolo en la cestilla del pobre que se sienta a la puerta de la catedral, con la simpática inclinación de cabeza al que limpia las ventanas subido a una escalera, sumo sacerdote sin tiara, sin plegarias ni incienso, patrón en la proa con el índice de la mano derecha señalando el norte, la dirección correcta. Jo.

No soporto ni un minuto más que me trates así. Adiós. Que te den.

(Al dar la luz vi sus lágrimas)



viernes, 9 de septiembre de 2022

God Save the Queen

 

Tantas cosas ocurriendo en el mundo, siguen las guerras, fallecen las reinas, la mayoría pasan tan lejos que parece que no pasan (pero pasan), la diaria ración de muertos, el sufrimiento, la doble soledad de la incomprensión, el absurdo dolor que nadie detiene. –seres como usted, como yo-. No me atrevo a enumerarlas. Etc.

Palabras, juntamos palabras, estas ventanas de internet nos permiten decir (¿nos?) emociones que antes nos callábamos, comentábamos a los íntimos. ¿Aún quedan íntimos? Etc.

La vida sigue, nos aferramos a ella a pesar del dolor de otros (de momento les pasa a otros). Una vez estuve en un hospital, yo era el visitado, me miraban los familiares, los amigos, con gesto incrédulo –pues no parecía...- me miraba a mí mismo con resignación, con miedo, esa es otra historia. ¿Aprendí? ¿He aprendido algo? ¿Qué hacemos aquí usted y yo?, intercambiando fragmentados discursos llenos de buenas intenciones y vacío, palabras, metonimia, hablar, sin conocernos, sin saber Lo dije: escribir no es vivir, vivir es salir ahora a la calle y estar con los otros (o no, yo qué sé). Etc.

Viernes, termina la semana.  Cuídense. Etc.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Trampolín.

 


Érase que se era uno que, una vez, se olvidó del mañana. Su ahora era tan intenso que ni tiempo tenía para pensar en futuros, como para hablar de previsiones. Se bañaba en la piscina del cielo en una adolescencia perpetua, impropia, cómoda excepto para el desafío del trampolín, para saltar al vacío de la realidad insumisa. Quizás las alas estaban pintadas, quizás en el espacio azul no había lugar para latidos fuera de la juventud, para madurez de Amor, la Palabra, Dios, Patria, Responsabilidad, no había lunes ni domingos, solo un largo día sin amaneceres ni ventanillas ante las que sellar pólizas y vuelva usted mañana. No existía el después, el hoy lo ocupaba todo, se enseñoreaba en la belleza de los cuerpos, en el calor del deseo y su satisfacción inmediata, en la acumulación de momentos creciendo, desbordando los límites de la garganta, el hígado, los recovecos del cerebro que apenas alcanzaba a intuir que detrás de todo solo había una huida. Por eso en un instante de luz entre dos nubes el hombrecillo que se sentaba a la derecha de su cabeza le susurró al oído: esto es así pero no es, será, pero no todavía. No es una disculpa, sonaba Led Zeppelin por lo que es posible que ni siquiera escuchara ese acertijo, al menos no modificó la hoja de ruta. El choque fue brutal, el calendario se enrabietó, le saltó a la cara, le mordió con la saña del espejo. Era viernes y el lunes estaba en relieve. Existía el dolor y aquel vehículo no tenía marcha atrás. Al entrar al hospital se encontró con que el mañana era pasado y perdió la noción de lo real, de lo irreal y del arco iris. El hombrecillo que se sentaba a la izquierda de su cabeza le gritó al oído: ¿ves? Te lo dije. Y lo que sigue es ya otro capítulo.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

No compares y no serás comparado.

 

Des Moines, Iowa pedestrians fighting the wind during a winter storm in January 1946.


Debo decir que no lo sé, se me da muy mal comparar la desesperación o qué corazón está más desnudo, la sinuosidad de un gato, la amarilla intensidad de la coreopsis, la duración de una tarde de verano, en Bilbao anochece antes (¿que dónde?) pero antes es solo una forma de verlo, como la realidad, nuestra realidad, Cris, que no me asomo a menudo por el vértigo, por ese miedo a despeñarme monte Taigeto abajo, el alma incendiada pero no solo, arden los árboles, los edificios, el mundo que fabricamos entre coordenadas desconocidas, ya ves, esta es solo una versión del mito, de la distancia en un agosto casi olvidado y sí, todo es muy raro, que no cunda el pánico, buscaremos soluciones. Sin comparar.

martes, 6 de septiembre de 2022

Woodstock (creo)

 


Tanta ambigüedad (aquí) pretende ser un puente entre el caos literario y el orden que se supone debo tener por mi edad, dignidad y gobierno (en otro aquí).

Es decir, lo de siempre. Nada.

Quizás soy un refitolero, no lo sé. Escribo sin saber lo que escribo. Luego, un día, me leo y sé. Es un milagro para un agnóstico que hizo los primeros viernes (en el mismísimo aquí).

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