Zack Zdrale


lunes, 31 de octubre de 2022

Rafael Cadenas

 


La que encanta las orillas llega sin más escolta que el deseo. Hebra que conduce fuera del pensamiento.

- Rafael Cadenas

De Una isla (1958), en Obra Entera (2009),


domingo, 30 de octubre de 2022

Aniversario

 




Para nuestro tercer aniversario buscamos un sitio especial.
Elegimos el Boroa, que es un magnífico restaurante.

Begoña llevaba un vestido negro, corto, que sugería, que no dejaba indiferente, unos zapatos con un tacón tan alto que a su lado yo parecía un pigmeo.
Después de los entremeses fríos, el primer plato consistía en unos lomos de bacalao a baja temperatura, al pil pil de cardamomo y gelée de pimientos. Delicioso.
Seguimos con una pintada sobre tirabeque con canelón de hinojo y aceite de cítricos que junto con el vino Mauro nos dejó en el helado de queso de oveja y en el centro de la conversación.

Llevaba en el bolsillo mi regalo, un anillo. Pensaba pedirle que nos casáramos.
Estos tres años estaban llenos de momentos felices.




Nuestro reciente viaje a Estambul nos daba tema para recordar. Contrastamos este viaje con los habituales a París o a Roma. Nos reímos del malentendido con aquel camarero que solo hablaba turco y su cara de extrañeza cuando rechazamos, horrorizados, un plato de carne cruda que era la especialidad de la casa.

Teníamos las manos entrelazadas sobre el mantel.
Ni siquiera recuerdo si las mesas de alrededor estaban ocupadas.
No quiero que te acuestes con Arantxa –me dijo-.
Cariño, no sé lo que me estás diciendo. ¿Quién es Arantxa?
Su cara reflejaba serenidad pero soltó mi mano.
No tiene discusión, quiero que termines con esa historia, ya. No lo soportaré ni una vez más.- siguió.
Te lo inventas –mentí.
Sabes que no. Quiero que se lo digas ahora o todo se habrá terminado entre nosotros. Llámale o me voy –dijo-.
Supe que no podía hacer otra cosa y llamé a Arantxa.



La conversación completa merece otro capítulo.
Es más, casi prefiero que usted se la imagine.

sábado, 29 de octubre de 2022

Ya llego.

 


Hermoso día de otoño.

Siento tu caminar por caminos que se borran después de una tormenta de ausencias.

Te miro a través de ti. Te veo con rayos X como si fueras de papel, tu cuerpo de cristal. Veo tus intestinos y los pulmones, veo tus riñones aún doloridos, tu sexo adormecido como un animalillo cansado, hibernando. Te veo ovillada sobre la cama, susurrando mi nombre, llamándome, asustada, sola, como una niña que se baña en la orilla del Cantábrico.

Te grito, resiste, amor, ya llego.

Y el monte se llenó de dialectos, los pastores se escondieron en las cañadas y por alguna razón supiste al instante que era mentira.

viernes, 28 de octubre de 2022

Maya Angelou

 


RECORDANDO

 

Suaves fantasmas grises ascienden por mi manga

para mirarme de cerca a los ojos

mientras yo niego en mi interior sus amenazas

y les contesto con mentiras.

Los mullidos recuerdos representan

un ritual en mis labios

yo reposo en imperturbable desesperanza

y ellos dejan mi alma hecha girones

 

Maya Angelou






jueves, 27 de octubre de 2022

Dem deutschem volke.

 




Momento de Auto-complacencia (Gates, Bill, me corrige en rojo si lo junto), que termino el eneagrama (again, Bill) y da 67, o 13, o no da.

Qué me importa mientras camino entre las jóvenes prostitutas de la Weinmeisterstrosse (es el único  lugar de Berlín en el que una mujer bella me mira con –fingido- deseo), arriba y abajo de la curvada calle con equilibristas tranvías amarillos.

Sigo caminando y barrios más allá, me topo con que los revisores de papeleras se obstinan en duras pugnas dialécticas con guardabosques solitarios.

Nosotros somos el pueblo –dice uno-.
Que vienen los rusos- contesta el Otro.

Der iwan kommit, repite, sonámbulo mantra del viejo guardabosques sin manta que vigila la cúpulas de los árboles de Tiegarten la cúpula del Reichstag, que no se copule entre los zarzales, que se cumpla la floración primaveral, que la nación no sea una obsesión, que las ardillas no muerdan a la niños y viceversa.

Vano intento, la normalidad del caos hace que todo sea como es y las obsesiones por naciones, cópulas, cúpulas y niños devoradores de ardillas crece y ocupa las primeras planas de los periódicos más prestigiosos y d`este blog Glup (2.0)

Al acabar el día el espíritu de Ángel González tiembla entre/bajo/junto a los tilos, se expande y recita:

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Y ya solo queda recoger el catalejo, dar fuego a las farolas y volver al cuarto esquivando las escaleras abiertas, a los gatos negros y a los dobles de Stefan Zweig mientras escribimos por las paredes “verba volant, scripta manent”.

Señoras y señores, esto es lo de hoy.

(Tímidos aplausos de los tímidos lectores mancos)



miércoles, 26 de octubre de 2022

Black Mask

 



Y todo esto, más o menos no importa ya ahora que escucho canciones en lenguas que no conozco pero siento, que crecen en una memoria antigua, todo esto pertenece al pasado ¿no?, no importa ahora que sobre la cama están extendidas mis pobres pertenencias, lo elemental para salir a caminar, a conocer (me), a intentar saber que más allá de la piel, del ombligo, hay otros, iguales, algunos mudos, algunos expresándose con gestos, con silencios, iguales dije, no, superiores, con la mirada limpia, sin subterfugios, sin capotes rojos para citar al toro del miedo, al furioso animal que nos hacer hablar en este zoco absurdo sin visitantes, con apenas unos pocos nombres escogidos, arriba y abajo en la espera del próximo final de mes, y otro, y otro. Etc.

Mientras tanto, debajo de un capirote, dejamos aquí apenas unos gramos de esperanza, de palabras engarzadas, de susurros enmascarados, de mentiras disfrazadas. Etc.

Ya no sé cuándo. Etc.

Pues eso. Etc.

martes, 25 de octubre de 2022

Wendy y yo

 


Mi dulce Wendy, todos gritan que no nos tiremos del andamio cuando tú y yo caminamos por la tabla de los días torcidos o equilibrados, ajenos a los tiburones de abajo y a los de arriba, borrachos de tanto oxígeno que podemos arder, mareados por el movimiento de este buque que cabecea entre las olas inmensas de lo imposible para, al final, dar un brazo por una cama tibia, por una habitación de hotel silenciosa y en penumbra, por horas desmenuzándonos como curiosos insectos que todo lo quieren saber, que quieren llegar a cada rincón de nuestros corazones confundidos y hambrientos, inmensos como yo qué sé, con cabezas saliendo de la tierra en espera de lluvias, de electricidad, de tantas emociones como nos regalamos entre flores y dibujos de alfombras traicioneras, de la puerta que sella y defiende, del miedo a dejarnos llevar y empezar de nuevo. Va, nos tiramos ¿sí?

lunes, 24 de octubre de 2022

Gonzalo Rojas

 


El domingo en persona soñé con Juan Yepes


Soñar con mariposa es párpado,

                                                  con abismo

destello, con Juan tirado ahí encima

de los tablones de su celda aura

y sílaba hambreada de Dios,

                                              encantamiento

con desollamiento,

                               música

con espinas a eso

de las 6,

              piel

al Uno unido, vaciado

el sentido.

De donde se deduce que todo Juan es Juan,

todo seso martirio,

todo obstáculo entonces pétalo azuceno

donde morar páramo,

                                   olfato

de perder, vaciado el sentido.

Aire así hace cántico, sólo aire así

hace cántico

desencarnado, contra el escarnio, estrellas

hace altas con

aceitamiento espontáneo,

                                         sin ruido,

vaciado el sentido.

Actualmente no hay Juan, pasa gente, a lo sumo

pasa y duerme codicia

blanca, tristeza

duerme, la figura

de su rencor,

                     falta

Juan,

de repente aparece uno que otro

volando a tres metros por allí pero falta Juan, el

ventilado del barranco, sin

ruido, vaciado

el sentido.

No llegó a México, pudo

haber venido por orden de Doria según la historia

del aire, alado de sí, sin más motor

que el de su éxtasis, hubiéramos hablado

de volcanes,

                     sin ruido,

vaciado el sentido.


- Gonzalo Rojas, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000). Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, selección de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente.

domingo, 23 de octubre de 2022

James Taylor me canta al oído.

 



Today, today, today, James Taylor me canta al oído su Before this world, entero, melodías dulces, me lo susssurra, así, por el otro oído me entra la voz L, como un eco, contrapunto mágico deslizándose por mis orejas, su recuerdo entra en mí saltando desde la punta de su mensaje de despedida, lacónico pero rico, delicioso, goloso lo chupo, lo mastico, paso mi lengua por él, lo lamo, también lamería la espalda dulce de L, desde el cuello al omoplato derecho, desde el izquierdo hasta las nalgas, final de espalda, se acabó el recreo, mi lengua se ha descontrolado, quiere saber de todo su cuerpo, suena el despertador, estoy bajo las sábanas, sudoroso, en duermevela, soñándola en el día recién comenzado, las persianas bailan, llega la lluvia de otoño y ya no hay nada que hacer, adiós viajera, adiós a la que era, hola frío, pronto invierno, hola espera del regreso y esos poemas que escojo, recojo, pinto con mis dedos mojados en miel, en vino tinto, quisiera escribirlos sobre sus muslos con letra pequeña, apretada, tatuarla de poesía, de misterios como telarañas, araña yo mismo esperando sus pasos de insecto en la noche sobre las paredes que nos separan, picarla y sorberla, comerla pedazo a pedazo, regurgitarla, verla crecer, formarla, bella de nuevo, hermosa, volver a comérmela, que me coma ella mí, asustado por verla, aterrado por no verla, por saberla ahí, rondándome, siempre escondida, presentida, me asusta L embozada en su capa negra y roja, sus ojos de ya no deseo, me inmovilizo, apenas respiro, no sé detrás de que puerta saldrá, desde que esquina saltará sobre mí, aunque estoy dispuesto, rendido, entregado sobre la piedra, desnudo, mis brazos y piernas en cruz, indefenso, también mi alma está indefensa, quiero que me muerda, que desgarre mi débil resistencia, que derribe mis últimas murallas, estoy aquí, y agitar la cabeza, salir a caminar, despejar esta imaginación que no cesa y añorarla, escuchar el hambre por ella como un runrún en el estómago, dibujarla en miradas, seguir las líneas quebradas por las baldosas de la calle, jugar rayuela, cielo o infierno, salir del caparazón, retorcerme, un loco me mira, no son borrones, son lágrimas cayendo desde el borde seco de no saber, de colgar de un clavo en el marco de la ventana esta inquietud que no cesa, que me garantiza una atmósfera húmeda para los próximos cinco días, esperando sentado bajo la aurora, la añoro más y más, cuatro horas después garabateo caricias nuevas ¿nos quitamos la ropa? me mantiene alegre el presentimiento de su sonrisa cuando nos veamos de nuevo, me mantiene ansioso la promesa de su piel entre mis dedos deslizándose por sus piernas que tiemblan, rozando el borde de sus vestidos de monja, mi boca en el hueco del cuello, soltar un botón, otro, otro, la mano explorando, audaz, pero quizás sea demasiado pronto y atar los botones, el teléfono, alguien espera en la antesala, mañana vuelvo, ¿estoy bien peinada? . Wild mountain, final del Cd. Mi doloroso beso de hoy. Al aire.


Nan y Brian en la cama, Nueva York, 1983 • © Nan Goldin | Aperture Foundation, INC (1986)

sábado, 22 de octubre de 2022

Comodidad.



Te lo digo otra vez, no, no es comodidad, ni ese sentido práctico impregnando los consejos del coro, ni esas miradas reprobatorias de los diferentes, ni ese cansancio nuevo después de cada caída. Todo eso es una  cruz liviana, un camino sin piedras o una lluvia de piedras o piedras lapidando nuestro amor. Ya salió la palabra, amor y piedra y miedo y tú y yo y los días separándonos y cada vez nos quedan menos refugios, menos agujeros sin ojos, cada vez hay más ojos, un océano de ojos. Enrolados en un barco de pescadores ciegos, navegando entre la niebla, gritando para no embarrancar, no vemos el faro, no vemos la línea de la costa. Temo llegar al final del mar y caer al vacío de ya no verte nunca más.

viernes, 21 de octubre de 2022

Pilar Cámara

 


 

MATROFOBIA

 

Deletreo matrofobia,
la pronuncio tan despacio
que comienza a perder sentido.

Se escurre por mi boca,
me hace daño en los dientes.

Y desaparece.

Aborrecer a mi madre
es otra manera
de odiarme,
ahora que somos la misma*.

*«Una mujer es su propia madre
eso es lo fundamental».
De ‘Ama de casa’, un poema de Anne Sexton.

Pilar Cámara


https://www.zendalibros.com/6-poemas-de-pilar-camara/


jueves, 20 de octubre de 2022

Pruett Carter

 

Pruett Carter (1891 - 1955)


Te refieres a lo del bufón, claro, le vi llegar sin aliento, con luto y risas bajo el abrigo, la tarta sobre la mesa, la novia llorando en el cuarto de la plancha, sábanas dobladas, una de ellas manchada de carmín, lágrimas, mentiras, semen, vírgenes bañándose desnudas en el estanque detrás del almacén, las heridas secándose al sol de músicas en inglés, himnos que fueron de revolución y ahora suenan ridículos, antiguos, libertad, lucha, justicia y vaya usted a saber qué más y miramos sobre el hombro y nadie nos seguía, quién encenderá las antorchas que iluminen el miedo bajo las gárgolas, quién se esconderá entre el maíz, a quién besaré bajo la viña, olores nocturnos de un tiempo agotado, palabras de sábado para ella que está ciega fuera del espejo, que se hace las ingles brasileñas, se cambia la máscara y la sonrisa, hasta el tono de voz se cambia y ya no es ella, la que fue, mermelada de arándanos entre sus muslos en Tarragona, el desayuno inglés derramado en la cama de un hotel de Cambrils, recuerdo cada segundo incorrecto y apenas puedo mover la pierna, me duele, no sé cuánto tiempo más debo estar aquí, me han dicho que mañana me cambian el vendaje, veremos.   

miércoles, 19 de octubre de 2022

Llevarlo en la frente.




Sería más fácil.
Llevarlo en la frente.
En un cartel.

Soy un asesino, un violador, un ladrón, un maltratador, un delincuente, un defraudador, me llevo bolígrafos de la oficina, me meo en (el agua de) la piscina, fui yo el que se comió el trozo de la tarta que sobró ayer, toco el culo de la mujeres en el metro, soy un cabrón de mierda.

Algunos carteles deberían ser muy grandes.
A muchos les faltaría frente.
A bastantes les faltaría lo que se supone que debe haber debajo (de la frente), portan un vacío, un erial en la inteligencia.

Pero no es así, ya ves, nadie lleva carteles.

Hay caras que despistan, hay gente con cara de bueno que son malos y gente con cara de malo que son buenos.
Siempre sabiendo deslindar qué es lo bueno y qué lo malo, quién lo determina, quién escribe los códigos.

Eso.

Que ves en la tele a un asesino en serie y te extraña que sea “normal”, incluso guapo. O a un terrorista y te sorprende que no lleve capucha negra. O a un tío muy feo y le escuchas hablar y te fastidia que parezca inteligente, un tío majo.

A mí me ocurre con algunas mujeres. Me encantaría que en su frente se encendiera un rótulo con letras fluorescentes corroborando que sus pensamientos/sentimientos corresponden con lo que dice. 
Un suponer, ella dice “te quiero, chato” y por su frente se escribe lo mismo en letras de neón, como esos carteles del Ibex en la Bolsa, como en Hollywood. O que gime entre mis brazos, “ay, churri” y en su frente, letra a letra, traduce “qué pesado, ¿Cuándo terminará?, me tiene aburrida”.

Y viceversa, ellos a ellas.

Sería más fácil.

“Pedro, encantado ¿cómo está usted?” Y al individuo se le ve en el cartel de la frente, “soy un capullo”. Pues no le cuento nada más.

Por cierto, no sé qué pone en el cartel de mi frente pero llevo varios meses que no paro de nuevas experiencias (¿are you experienced? Hendrix, Jimi). Por si acaso no me miro en el espejo para saberlo (sobre todo ahora que he aprendido a trucarlo).

Feliz día, queridos/as míos/vuestras.

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Bilbao, Euskadi
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