.-Pedro M. Martínez-.


Jorinde Voigt


sábado, 31 de octubre de 2020

Sir Sean Connery.

 

Descanse en paz, 

Sir Sean Connery. 

(25.08.1930 - 31.10.2020) 

Mayo 1998

 


Un necio presentimiento se ha sentado en mi corazón y corre una cortina de plumas y tempestades, alguien canta un tango y no eres tú. Los maquinistas se afanan, hay una manzana sobre el tapiz de la mesa, hay un jilguero, hay un vaso de vino amargo, hay una revista abierta en la página central con la fotografía de una mujer desnuda, en el margen, a bolígrafo, está escrito: mayo 1998. ¿Entiendes algo?

viernes, 30 de octubre de 2020

Llamada

 


Estamos a la par, tú no me llamas yo no te llamo. Pero debes saber que espero  tu llamada con ansiedad, que lo sepas. Añoro todo de ti. Esa canción mezcla de Gainsbourg y boleros a 45 rpm, ese susurro de gallos y roce de espejos, el nerviosismo por equivocarme de chalet, de puerta - cielo, sabes que todos me parecen iguales-, el reto de adivinar el color de tu ropa interior, la dirección de tu humor, si lo haremos en el sofá o en la habitación de invitados –descarto lo de la alfombra por lo de mi espalda-, si accederás a la postura de la controversia, si me besarás los párpados, si has comprado ginebra y angostura para los vermuts de después, si bajaremos las persianas o desafiaremos la crueldad de la luz, si dejaremos las puertas bien cerradas, eso.  Jo, llama.


jueves, 29 de octubre de 2020

No puede ser



No puede ser, que no, que te veo y se me cruzan todos los cables, incluido el del acelerador y los del freno, que te miro y me pareces el hombre más atractivo del mundo y se me olvida quién eres, quién soy, que estamos  en octubre y que no para de llover un agua que solo a mi me moja desde un entonces colgado de una roca negra, inmensa, como un castillo sin torreones, como un animal prehistórico que ruge o grita o grazna o no sé ya que es este ruido intenso en el pecho, en el alma, en los muslos en cada vena que vibra cuando te veo, rozamos nuestras mejillas y haces ese gesto involuntario de rechazo, de distancia, que corra el aire, como si mi gesto tierno y amoroso se pudiera convertir en una violación contra la barra del bar donde tomamos café o un blanco o tu aliento de lo cerca que quisiera estar de ti, digo cerca y digo tú dentro de mi, o en tu mente, en ese corazón que latía a otro ritmo, con otra música, con canciones que sonaban en...tú sabes, que hay palabras prohibidas, casi todo está prohibido, excepto mirarte, admirarte, degustar esta atracción hacia ti que no cesa, milagro, qué bien, qué rico, saber que estás ahí si hubiera un incendio en el texto, una inundación de sentimientos, una grieta que divida el mundo en dos mitades, en tres, en saberte ahí, tan lejos, con las veces que he rondado tu ausencia cuando no podía vivir sin ti ¿puedo ahora? pues no, pero el oxígeno es un bien escaso y respirar en una necesidad, las obligaciones también, que me doy cuenta que me escuchas y no me cuentas, que recibes pero no das, que te has vuelto una esfinge bella con la nariz al viento de la opacidad y esto no es literatura, ya me gustaría, cada día lo tengo más claro, más oscuro, esto fue por esto, esto fue por esto otro y mi perdida de la realidad fue una consecuencia lógica, que no sé cómo pude regresar al país de los vivos, en serio, que lo pasé tan mal que estaba más allá que aquí, curación de perro, método bestia de salir de lo profundo, nada de viajes a París, a otras orejas, a otros, remedios caseros, de partera con agujas de hacer punto, de hierbas, absurdo, cruel, salvaje, una tonta, una mujer desesperada, sin saber simular, sin vuelta atrás, fin de la nostalgia, fin de una era, que no puede ser, que no, que te veo y se me cruzan todos los cables, pero no te preocupes, estoy vacunada, grandes dosis de medicina emocional, un filtro en la cabeza (creo que el mío está estropeado), se me termina el tiempo, me llaman, me saludan hasta los que no me conocen, me palmean la espalda, qué sabrán, ay, te beso y beso, rey mío.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Odio

 



Griterío de los sedientos, llanto por los recuerdos evaporados, lamentable hociquear en los posos, los charcos hediondos, los desagües atascados, lo sucio, lo triste, aquello que no. Aljibe desecado de amor.

Ojos antes limpios y ahora con las legañas del desencanto, tragaluz bloqueado con rencor, penumbra, uñas pardas chirriando en los espejos agrietados, un ladrón repulsivo defeca sobre los legajos amarillos.

Magia ausente, cuchicheo de viejos en las esquinas con viento, plumaje de aves de rapiña cayendo como nieve negra, intemperie de emociones, vaivén que marea, vómito sobre el oleaje de calendarios.

Rabia retenida en los cauces cegados, las ortigas ahogan las flores, barro esparcido sobre las baldosas del patio que ayer brillaban, columpio de sensaciones contrapuestas, tentación de dar fuego a las cosechas.

El rostro ajado del destino toca flautas de caña ante la barrera, postes de odio que delimitan una frontera eterna. Trazando comportamientos hostiles, cabalga con el fracaso y la incomprensión en la grupa.

Masacre de la inocencia, el caballista disfrazado con su capa roja se acerca a paso lento a la sombría ceremonia del macho cabrío, escupe monedas falsas, después junto con los otros sacrifica al puerco y se baña en su sangre.

martes, 27 de octubre de 2020

Parker y la desconfianza

 


Parker desconfía, después de tanto tiempo de gira duda que vuelva la misma mujer que se fue, demasiados halagos, aplausos, críticas elogiosas en la prensa, flores en su camerino, lo sabe, lo sabe, ha seguido sus actuaciones por la prensa. No le importa, casi prefiere que vuelva otra, estaba aburrido de que aparentase una sencillez que no tiene, le gusta más de diva, de reina a punto de abdicar en la apoteosis de sus cuerpos mezclados, de los jadeos y el carmín de su boca pintada tatuándole, sí. Pero, en el fondo, Parker recela.

lunes, 26 de octubre de 2020

Parker delineante.

 

Angelo Cozzi

Parker se vuelve a contar los dedos,  uno a uno, da vuelta a los malignos planos y lo que estaba arriba ahora está al oeste, ha pintado de amarillo la viga maestra y hay pájaros en los balcones, en el del norte y en los dos del sur. Es el momento exacto para cambiar de profesión y volver al principio. Lástima que apenas recuerde donde empezaba la historia, solo de vez en cuando intuye quién fue.

Por supuesto el pasado ya no sirve porque está lo del zumbido y lo de la pandemia.

Y eso sí que no, así no hay quién escriba con coherencia.

Qué rabia.

domingo, 25 de octubre de 2020

Caledonia

 I don’t know if you can see
the changes that have come over me In these last few days I’ve been afraid
that I might drift away
So I’ve been telling old stories, singing songs
that make me think about where I come from
And that’s the reason why I seem so far away today
Oh and Let me tell you that I love you
and I think about you all the time
Caledonia, you’re calling me and now I’m going home
If I should become a stranger
you know that it would make me more than sad
Caledonia’s been everything I’ve ever had
Oh and I have moved on and I’ve kept on moving
proved the points that I needed proving
Lost the friends that I needed losing
found others on the way
Oh and I have tried and I’ve kept on trying
stolen dreams, yes there’s no denying
I have travelled hard, with my conscience flying,
somewhere with the wind
Oh and Let me tell you that I love you
and I think about you all the time
Caledonia, you’re calling me and now I’m going home
If I should become a stranger
you know that it would make me more than sad
Caledonia’s been everything I’ve ever had
Now I’m sitting here before the fire
the empty room, the forest choir
The flames that couldn’t get any higher
they’ve withered now they’ve gone
But I’m steady thinking, my way is clear
and I know what I will do tomorrow
When the hands have shaken and the kisses flowed
then I will disappear
Oh and Let me tell you that I love you
and I think about you all the time
Caledonia, you’re calling me and now I’m going home
If I should become a stranger
you know that it would make me more than sad
Caledonia’s been everything I’ve ever had


 

No sé si puedes ver
los cambios que me han sobrevenido en estos últimos días,
 he tenido miedo que podría alejarme
Así que he estado contando viejas historias, cantando canciones
eso me hace pensar de dónde vengo
Y esa es la razón por la que parezco tan lejos hoy
Ah, y déjame decirte que te amo
y pienso en ti todo el tiempo
Caledonia, me estás llamando y ahora me voy a casa
Si me convirtiera en un extraño
 sabes que estaría más que triste
Caledonia ha sido todo lo que he tenido
Oh, y yo he seguido y me he mantenido en movimiento
probé los puntos que necesitaba probar
Perdí a los amigos que necesitaba perder
encontró a otros en el camino
Ah y lo he intentado y lo he intentado todo el tiempo
sueños robados, sí, no se puede negar
He viajado duro, con mi conciencia volando,
en algún lugar con el viento
Ah, y déjame decirte que te amo
y pienso en ti todo el tiempo
Caledonia, me estás llamando y ahora me voy a casa
Si me convirtiera en un extraño
 sabes que estaría más que triste
Caledonia ha sido todo lo que he tenido
Ahora estoy sentado aquí antes del incendio
la habitación vacía, el coro del bosque
Las llamas que no podrían obtener más alto
se han marchitado ahora que se han ido
Pero estoy constantemente pensando, mi camino es claro
y sé lo que haré mañana
Cuando las manos se sacudieron y los besos fluyeron
entonces voy a desaparecer
Ah, y déjame decirte que te amo
y pienso en ti todo el tiempo
Caledonia, me estás llamando y ahora me voy a casa
Si me convirtiera en un extraño
 sabes que me sentiría más que triste
Caledonia ha sido todo lo que he tenido

Mx

 

 

Nos detuvimos en un pueblo. Pasó un entierro. El segundo ataúd estaba cubierto por un echarpe blanco. La comitiva estaba precedida por una banda de música. Al autobús subió un policía que recorrió el pasillo y en su mirada había un reto que se posaba como un pájaro negro en los párpados de cada pasajero. Desde fuera nos miraban caras oscuras, serias, también niños y mujeres que ofrecían comida,  agua de colores,  fruta, botellas de mezcal, alebrijes. Dentro, el aire estaba lleno de relámpagos, como si el aliento de un buey de temor inundase cada rincón. Seguimos.

sábado, 24 de octubre de 2020

Robert Motherwell

 


En aquel tiempo mandaban a sus hijas a Londres. Ella fue sola. Me lo contó al lado de una escultura de Chillida. Lloraba recordándose sobre la camilla. No supe qué decir.

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https://elpais.com/elpais/2011/11/24/actualidad/1322120268_850215.html

viernes, 23 de octubre de 2020

Saber o no saber

 



Querida mía, en un tiempo de tu vida decías que no querías saber.
Ahora, hoy, sabes algo más e ignoras lo mismo que entonces.

Hay cosas que no sé si sabes.
Durante un tiempo viví en una jaula.
Tú -lo que tú eras para mí- me daba de comer, sin saberlo.
Ahora, hoy, camino por el borde de la ría, voy, vuelvo y ya utilizo la pala de pescado, las diversas cucharillas y soy capaz de limpiarme los labios con servilletas de hilo, de papel o con la bocamanga.
O sea, que he aprendido a comer solo. 
Aunque siempre he preferido comer en compañía. 
De hecho prefiero hacer casi todo en compañía.
También he aprendido a mirarte de otra forma.

Aún no sé, no tengo ni idea de casi nada, pero entiendo mejor las historias.
Por eso te miro desde varios kilómetros aunque –qué cosas- te veo como si estuvieras a mi lado. O yo en el tuyo, que por eso no vamos a discutir, ni por eso ni por nada.

Veo círculos, ideas circulares, unas cuantas, se repiten, van y vienen pero están ahí.
A veces te veo a ti en una jaula.
Tú misma te alimentas, una cosa extraña, sacas la mano entre los barrotes y te acercas el tenedor a la boca desde fuera. Con lo fácil que sería que comieras desde dentro, pero no, tú eres así, tuya, tú.

Claro, estas son divagaciones, ¿qué sabré yo?, pero miro tu fotografía -¡qué guapa eres!- y pienso estas cosas y otras y sigo sin saber nada pero entiendo, una luz aquí, tenue, de vela, y quisiera abrazarte, acariciarte el pelo y siento una ternura suave, un manto dulce de cariño y emociones sin nombre, tan ricas, soft, como una almohada de plumas mientras camino por el borde de todas las rías hasta que sé y tengo miedo, ahora sí, pobrecito mío (yo). Sé que lo que ocurre, es que todo va demasiado rápido y a este paso terminaremos sin saber nada. De nada.

O algo así.

jueves, 22 de octubre de 2020

Parker arquitecto

 

Iliko Kandaveli.


Parker hace cálculos y cree que levanta puentes, es curioso esto de la arquitectura del aire. Por alguna causa, cimientos, vientos, malos cuentos o algún segmento mal acotado, el paisaje se llena de tapias Parker con resorte y  no hay quién vea las otras huertas, ni el horizonte, ni a la vecina tomando el sol desnuda, ni nada de nada.

Está también lo de las zarzas.   

miércoles, 21 de octubre de 2020

Forgivme

 


No te muevas, ahora no. En lo oscuro estoy mordiendo estas frases para que mañana las entiendas, cuando vuelvas al estúpido sueño donde nunca debiste entrar. Tengo los brazos tatuados de flores de sol, de sangre, tengo un arma en tu garganta, tengo un rojo manto de odio sobre los hombros, tengo tantas ganas de romperme la puerta del alma y contártelo que como sienta que te mueves no sé qué seré capaz de hacer. Quieto ahí, el otoño se deshoja en olvido, mutila la esperanza de un invierno afilado, llena de obscenidad los recuerdos que no fueron, me asaltan  los rencores y grito por las calles, me es igual el estado de alarma, ¡no me mires!

martes, 20 de octubre de 2020

Lo invisible

 


Ayúdame a amontonar a los heridos, ahí en esa esquina, organízalos, prepara el fuego. No es necesario que entiendas esto que te digo, limítate a seguir el reguero de cadmio, el escarnio, las torpes caricias de palabras que no entiendes, el terciopelo en el borde mi herida, la luz del zaguán donde salía a respirar, el hotel frente al mercado de los artesanos, la agazapada bestia del ahogo, el abrazo del miedo, las espantosas criaturas sin ojos, lo invisible

lunes, 19 de octubre de 2020

Señores mayores en Spotify

 


Algunos señores mayores se enroscan en un ya lo sé y caminan a pasos cortos, titubean, escogen siempre el norte porque  el sur está lejos, suelen ser sordos de un oído,  no cambian de idea ni a tiros, su equipo es el mejor y como sigamos así no vamos a tener tiempo de olvidar. Todo es como siempre ha sido y el futuro es un engaño. La nostalgia es un engrudo. El progreso es un atraso. El ayer nunca será mañana. Antes sí que sí. Ay si yo te contara.  Se ha perdido el respeto, la urbanidad, la educación, el temperamento, la cartera, el tranvía,  darrera d'aquesta noia vaig jo, cada uno llevaba su cántaro y de tanto ir a la fuente al final se rompía. Para música la de antes,  no estos gorriones de ahora que no saben ni lo que cantan. Stones, Beatles, Kinks, CSN&Y, BST, Van, Band, Joni,  Dylan. Bueno, estamos en otro siglo, en otra dimensión, quizás no te guste nada de lo que cabe en esta playlist, pero no digas bah, haz un esfuerzo, inténtalo, está hecha con mimo, con cariño, como todo, aquí. Algo sobrará, algo faltará. Este señor mayor va y viene, se choca consigo mismo y contra otros, maldice detrás del muro. $#%*ç}{ç “|✔✔×Maldición.

https://open.spotify.com/playlist/4HL7ZJzUUlX1AFdGX9kT19?si=fK-51fFDSZe0BfmDiMz1-g

domingo, 18 de octubre de 2020

Mitchell

 



Un Reto. Tú el poeta. Tú el que firma. Tú el que escribe. El que lee. El que dicta. Él. O sea tú. No artista invitado. No primera figura. No. No solo. Todo. Amo. Dueño. No. Empujar. Desplazar. Tomar el lugar de. Ser el que. El poeta acaricia la semilla entre los dedos, planta, abona el jardín, riega, sujeta los brotes con cordeles de seda, escarda, poda, reparte pétalos por la blanca pared, pinta tiestos, mira al cielo, regala ramos de hortensias a los ateos eb la salida de la misa del domingo. Lloverá. El poeta vive en el húmedo destierro al otro lado del desierto. Ser tú el poeta. Suplantar. Matar al poeta. Hoy. El poema de hoy. (Carcajadas)


sábado, 17 de octubre de 2020

Wassily

  



En el azar está el  instante de intento constante. Intentar contar, aquí dentro, lo que ocurre, ahí fuera.  Definir qué ocurre. Intentar que ocurra a partir del propio intento. Intentar la poesía más allá de la palabra. Inventar el poema desde el sentimiento de la no palabra. Del grito incluso. Es decir. Generar la historia que prenda la mirada con ganchos de interés. Lo irreal. Buscar la historia compartida a partir de aquello que conmueva. Lo real. El acontecimiento. Interés. Imposible la mirada desde el cotidiano despliegue de voces. Sólo. Hacer partícipe del suceso. Sin abstracciones. Buscar al protagonista en el coro. Dejar que transcurra la actuación bajo el foco que da relieve, que hace más grandes las letras en los carteles, que eleva el nivel de en la sangre de, que llena el anfiteatro de silbidos o de aplausos. Hay que ver. No sé yo si…

 


viernes, 16 de octubre de 2020

Boca del Cielo

 


Escarbo bajo el musgo para saber si aún están escondidos el anillo de plata y el relámpago, los ojos abiertos de la niña que fue y la mariposa en el pelo de Gretel.

Si es que sí habrá merecido la pena, si es que no, también.

Nado hacia el sur, me dejo llevar por la corriente, el vendedor de cocos me ve pasar y sonríe, seguro que  se pregunta quién será ese pálido extranjero solitario.

No quiero llegar, el camino es ir, el resto es un regreso, no quiero volver, voy.  

El italiano flaco saldrá de madrugada con fuel y panes, con una luz en la proa de la canoa, volverá con un fardo, con dos. Nadie sabe, todo el mundo lo sabe, nadie habla de ello.

La cocinera lee un libro en el que busca a Dios.

Al atardecer el matrimonio francés vestirá de punta en blanco a sus cuatro hijos y descalzos pisarán la espuma del Pacífico, recorrerán sus bordes justo hasta que el sol muera, volverán con risas, con las mejillas enrojecidas de libertad y tortugas escondiéndose de las gaviotas.

Amanece pasadas las seis, el sol se oculta pronto, el resto es  noche cerrada con pájaros ciegos, perros solitarios y una única luz al extremo del mundo, de ese mundo.

Estuve allí.

Y eso hace que me sienta muy feliz.

jueves, 15 de octubre de 2020

Asha

 


Vino el tiempo de los que se cambiaron de camisa, del negro al verde, luego roja, después blanca, no sabías con quién hablabas, que les veías desde fuera y no les conocías, que disimulaban tanto que no había tiempo para asimilar el trueque de máscaras, de casullas, de ideas caprichosas, que hoy era blanco, mañana estaba transparente,  nadie veía lo que venía, tormenta o sirimiri, llovizna, calabobos que también se dice y bobos o algo peor éramos, lo somos aún en las filas de una aparente indiferencia, ajenos, con la pintura lista para mimetizarnos en cuanto se oculta el sol, cuando sale la luna, ay, la luna.

 Salgo un momento a respirar.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Calder


 


Los de la camisa negra nunca llamaron a mi puerta. Digo alivio y digo silencio, el mío, tan culpable como las voces airadas del otro lado. Digo nunca y digo ahora, desmemoria de cuando la muerte paseaba cada día por nuestras alamedas, por nuestros templos, por la mirada cómplice de los que giraban la cabeza. Digo puerta y digo candados, aburrimiento de liturgias cerradas, de códigos incomprensibles, del capricho de verdugos sin azar. Tuve miedo.

martes, 13 de octubre de 2020

Oehlen





No me canso de esta presunta poesía, tiene la ventaja que no te mojas, no te manchas, sorteas la baba negra con laberintos y ciervos sobre el altar de lo inaprensible, utilizas el alfabeto de los náufragos. Me atraganto con tanta mentira.

 

lunes, 12 de octubre de 2020

Bruce



En el margen, justo en el punto ciego de la pureza. Nunca he tenido facilidad para idiomas ni lenguas muertas, estudio la geometría de la osamenta, sueño bajo las mariposas azules que abrevan en la mirada limpia, aparto del espanto las sombras de los enamorados. Me rindo.

domingo, 11 de octubre de 2020

Viajes.

 

Kazuo Shiraga 

Viaje de ida con cifras a la espalda, sangre, sudor y lágrimas por carreteras que corren por pueblos diminutos, montañas envueltas en membrillo de nubes, escarcha de nombres, azucenas amansándose en la garganta, los recuerdos que afloran, tímidos primero (el chalet ahora abandonado, que nos metíamos en la cama el viernes por la noche y no nos levantábamos ni para comer; las persianas de las ventanas que daban al camino, cerradas; el culo empinado de E. cuando se asomaba para ver los peces rojos tiritando en el cauce transparente del arroyo bajo la cocina; nuestros cuerpos dándose calor; juegos desnudos; mi niña E. que dio vuelta a mi vida, que la llenó de amarillos pétalos de diferencia, etcétera), el pantano detenido, con juncos helados, pellizco de árboles blancos, frío en las orejas aguzadas por el silencio, tanto olvido, aroma de nada, calma en mis manos cóncavas que reciben cuchilladas de la nostalgia, creciendo (que tenía MC tanta necesidad de amor que se entregaba sin medida a nuestra impaciencia; que se perdía su caudal de Caperucita equívoca por bosques absurdos; que enfrentaba mi razón y mi instinto; que nunca fue; que murió de forma trágica después de una vida trágica; justo paso ahora por la casa donde nos vimos por última vez, etcétera) soledad de campos con aves de paso acurrucadas en el vacío, caseríos salpicados por las laderas, unas ovejas mudas, un caballo, un gato que huye por los charcos, una bicicleta en un balcón, el coche del panadero, el camión del butano, mi coche atravesando el ahora y el ayer, mi memoria arrodillada (A, su padre desaparecido; su madre vestida de rencor; ella y yo entrelazados en la torre, jadeantes mientras B nos miraba, excitada, desde la puerta; la única vez que he amado sin deseo; que era un engaño aquella pasión; que los dos queríamos otra cosa; que me sentía sucio, confundiéndola, traicionándome; etcétera) la ermita destacando entre los pinos, suena una campana que acaricia mis oídos como una hebra de luz, me duelen las costillas de recordar, lástima de vida que corre tan rápido, que me deja atrás en esta mañana brumosa que se mece por carreteras que había olvidado, por nombres que me muerden como perros negros, que se me abren las heridas y también fui ese, viaje de vuelta.

sábado, 10 de octubre de 2020

Buen viaje.

 


Helen Frankenthaler  

Desde el andén. Ay, mi bella amante en tu plenitud, tan inteligente, sensible, dulce, especial, diferente, sonriente a veces, llorosa otras, deliciosa siempre, apasionada, milagro al que quiero besar la mano en esta mañana luminosa, regalarte mi mirada limpia, mi promesa de que intento con todas mis fuerzas poder corresponder al caudal de emociones intensas que dejas en mi puerta, así, como si nada, de forma natural.

Quiero acariciar tu frente para que estés tranquila, feliz, relajada antes de tu viaje, aunque te vayas tan lejos y no nos veamos nunca más. Después, recoger los pañuelos mojados de lágrimas, tenderlos en una cuerda sobre la vía de ese tren que te lleva a no sé dónde, acurrucarme entre las piedras de las vías y quedarme ahí, inmóvil, indiferente a la locomotora de la tristeza que viene a toda velocidad y que de forma irremediable me arrollará. Buen viaje.

viernes, 9 de octubre de 2020

Desenfocado

 


Desde 2007 este Glup 2.0 intenta ser un blog, todavía hoy. Un blog es un blog, aunque esté desenfocado, de hecho no se le puede pedir más. Está empapado de colores, palabras, ojos que miran. A veces las imágenes se comen  texto y concepto, ya, lo sé. Los textos ajenos se apelotonan y se superponen,  se mezclan y apartan, disturban, distraen. Llevo tiempo intentándolo, ni sé los días. Se trata de un clic. Pero no sólo. Hay un lenguaje, uno se asoma a la azotea de la bitácora, aparta al remolino de estorninos y ve un panorama; eso si no es de noche o hay niebla o el que se asoma es ciego. Hay un estilo, está feo que lo diga, está feo hablar de lo que hace uno, sin embargo en un blog se habla de lo que hace – y de lo que no hace- uno, a veces de lo que hace uno con una, o sea dos, o sea, uno doble, o sea voces en el desierto, nada. Se me han caído las hojas, amarillas, mustias, me pongo la piel de otro, los ojos de otro e intento no resbalar por las escaleras que bajan al cansancio, al olvido. Son estos días invisibles mientras llega lo que no llega. Aquí sentados, esperando, nos. Mala cosa esta de escribir sobre el continente en vez de llenarlo de contenidos, de vaciarme de amores, o rencores, o aniversarios como frágiles velas flotando sobre los nenúfares en la oscura charca de la noche. Un blog es un blog, aunque esté desenfocado. Este Glup 2.0 ahora en este año de la pandemia todavía intenta ser un blog. Gracias por seguir viniendo.

jueves, 8 de octubre de 2020

Obras

 


Lo han hecho otra vez (o yo, no sé).

En agosto compartí un vídeo de un grupo de hard metal y de forma fulminante FB me cerró el muro por 24 H. Les dije que no sé noruego pero nada.

Como cada día, ayer me recordaron lo que compartí en años anteriores. Una foto de hace tres me pareció curiosa y la subí. Total, otras 24 horas de retirada de carnet.  

La foto (borrosa) en cuestión era de Adolfo H. sonándose los mocos (no es broma). La encontré en alguna revista y me pareció muy curiosa, muy desmitificadora, muy normal. Creo que a nadie se le ocurriría que es apología de nada, a FB sí. Pues eso, 24 horas en estado de ver pero no se tocar.

Estoy harto de algoritmos censores.


miércoles, 7 de octubre de 2020

Nunca el de ella.

 



Al salir del confinamiento, lento, muy lento, las ideas tomaron sentido, forma, encajaban poco a poco. Podía distinguir el contorno de un animal aún indefinido (podría ser una vaca, quizás un alce, un perro negro), nubes, un rostro borroso no se sí de ángel o de extranjero.

 Nunca el de ella.

 Aún era muy pronto.

 Escribo  esto ahora para no olvidarme.

martes, 6 de octubre de 2020

Pánico

 


Vale, sí, cierto, tuve pánico, lo reconozco, estaba sólo, el miedo a lo desconocido, la noche,  lo jure, cierto, ¿qué quieren?, ¿nunca se han sentido así? vale, me duro un día, es verdad, pero ya no, ya todo va bien, créanme, o no, quizás el santo no se enteró, tantos juraran cada noche, prometo que esto, prometo que lo otro, los santos no pueden estar a tantas promesas, la mía la hice de corazón, es así, pero ahora no me veo con fuerzas para no, además cuando vuelva no creo que ella me lo permita, ella es mucho ella y la carne es débil y no creo que necesite insistir en que los milagros no se pueden desperdiciar y que el hombre, etcétera, quizás sí, quizás deba convencer a usted y al santo que hay trenes que pasan sólo una vez y si uno está en la estación equivocada no llegara a ningún sitio, al menos a ningún sitio interesante, ese concepto es como mínimo discutible pero, ya ven, no quiero discutir, tuve pánico, juré, hubiera dado mi vida por liberarme de ese agobio en el pecho, aquello que me ahogaba, que no podía más, que si tal, que si cual, pero ella, al final esa ella desnuda, a mi lado (sobré, bajo, contra, con) en la cama, es el delicioso pecado mortal que me llevara al infierno. Allí les espero. 

lunes, 5 de octubre de 2020

Alma Thomas

 


Alma Thomas

Ya no tiene ningún  sentido  esta colección de palabras, sonido de un grillo que se desliza por la blanca camisa de seda que en la percha espera la fiesta, convencimiento de que S es igual a M tanto como a G y que todo el alfabeto es la misma letra, silueta de la mujer que acaricia lánguidamente a su gato, la mirada crítica del que sabe, la frase amable del que ha leído otra cosa con sus gafas sin graduar, silencio de los camaradas apoyados en el muro, poetas subiendo una escalera mecánica con una rosa en una mano y un humeante vaso de leche en la otra, geishas que envían sus fotografías, desnudas, sin cabeza, alzheimer, desmemoria, olvido de nombres, plazas, estremecimientos, la alfombra sobre la que nos amábamos, temor al extranjero, al diferente, evocación del 2.019 sin mascarillas, cáliz en el altar roto por el terremoto, exorcistas atentos en el punto de salida, fórmula que se está agotando en este océano donde todo está por decir y sin embargo, búsqueda en los cajones de la memoria para atrapar golondrinas al vuelo, saber que el eclipse alteró mi percepción y ya nada es como era, días luminosos, noches inundadas de luna, cobijo en el vientre de un animal que salta por las estancias con candelabros sobre las mesas engalanadas,  olor a resina, poemas colgados de las paredes, poetas cabeza abajo, yoga de la voz, escribo por mí y para ti, solo para ti, suelto palomas de versos al aire detenido del comienzo de una semana de octubre.

domingo, 4 de octubre de 2020

Buenas noches

 

Helen Frankenthaler  

Me voy a la cama pero antes me pierdo en tus ojos, me busco en tu escucha atenta, me crezco entre la hiedra de querernos así, como adolescentes asustados, ilusionados, maravillados porque aún sean posibles los milagros cuando ya nos habíamos borrado de la nómina de creyentes, de la relación de regantes de olivos en Jaén, de malabaristas ebrios que saltan de tu ventana a la mía, se retuercen, gritan y viviría en tus caderas o cerca de ellas, encaramado al andamio de besarte el ombligo, los músculos de tus brazos, la barbilla, entraría de cabeza en tu sexo, te nadaría por dentro hasta conocerte entera, espeleólogo de tu intimidad, con mi uniforme de submarinista, con mi curiosidad de novicio, con mi hambre insaciable de ti porque te descubro facetas nuevas cada día, resquicios por los que me cuelo y fisgo en tu interior y me siento ahí, escuchando tu respiración, tus vertientes, tus subidas y bajadas a territorios que ni imaginaba, pobre hombre limitado a disfrutar del prodigio de haberte conocido justo ahora cuando ya las aguas se retiran, cuando la tormenta amaina, cuando el sol se esconde entre la niebla, reina de mis 25, antes de mis 18, emperatriz de mi actividad amorosa, diplomada en hacerme feliz, enmarco tus suspiros y los cuelgo en la pared de mi yo, donde me reúno conmigo mismo, con mis circunstancias, con mi soledad antes de irme a dormir. Buenas noches.

sábado, 3 de octubre de 2020

Convento bajo la lluvia

 

 …Es decir, el convento bajo la lluvia, un viejo monje alucinado, así quería empezar un cuento, un texto, escribir en esta esquina llena de miradas amables en exceso, que me malacostumbran, que luego recibo un esbozo de crítica y afilo la navaja, que se me altera la vena de la frente, que estas historias de páginas volanderas crean una interesante y nueva forma de comunicación, virtual, virtuosa, en algunos no tanto, en algunas con sublimaciones varias, en otros con trasposición de hoy por ti mañana por mí, en otras convirtiendo un sapo en el príncipe azul que les desliza onduladas frases por la espalda con tanta sensibilidad que a veces hay que separar las palabras  con cuidado para no cortarse los dedos del alma, hay que leer dos veces para cerciorarse de tanta energía, madre mía, que planto flores en la cerradura de las puertas para no equivocarme, para volver a esos rincones, que pongo cirios a los lados que iluminen estos pasadizos oscuros, tantos, ay, tantos, que es fácil perderse, laberinto que nos lleva a ningún lado, porque los días pasan y vean, esto es lo que nos quita tiempo para tocar el brazo real de los de al lado, para holgar con A, con B, con C, o con ABC, a la vez, que cada uno es muy libre, siempre que el otro también lo sea, por ejemplo, que uno le escribe a S pero el que lee es L (el alfabeto completo) y uno sabe quién es (era) S pero no sabe si lee, en cambio sabe que H lee pero no sabe quién es (señor, señora, guacamayo, gato sabio, interventor de aduanas o equilibrista china), en principio uno no sabe nada, uno sólo escribe, escribe solo y ese tiempo solitario es el que no dedica a caminar por las riberas, a ver series en Neflix, en Filmin, a escuchar a la Señora Tomasa (un grupo guapo), a leer a Quignard, a hacer el amor debajo de los puentes de la emoción, a alimentar esta esquina con pretensiones literarias que se queda en una conjunción de colores, fotos y esfuerzo de este que firma (a vuestra disposición), pero eso, que puedo seguir hasta mañana divagando aunque –ya ves- estoy preocupado por mi falta de imaginación, que no sé cómo continuar ese texto del convento, de la lluvia y del monje, además ¿a quién le importa una historia así? mañana escribo algo de piel y suspiros. Poneros ropa que viene frío y lluvia y el covid no distingue. 



  

viernes, 2 de octubre de 2020

Luz

 



Me centro, que me disperso. Dije un día qu`estaba sentado frente a una gruta, pero no recuerdo si lo era o en realidad (la realidad, qué cosas) era pozo, agujero sin fin o ventilación antípoda, oquedad magnífica o simplemente se trataba de una metáfora, la ausencia como gruta, el no como oscuridad, el silencio como una interminable cueva de Zugarramurdi (o así)

Es igual, el caso es que he visto su luz, he escuchado su voz y la pandemia había terminado. Como si se tratara de un pase de magia han empezado a brotar flores entre las baldosas, las calles están llenas de arcos iris, los señores con corbata, buzo o arpillera al hombro sonríen, las damas agitan los bolsos de la compra –unas- y los bolsos de cocodrilo –otras-, algunas agitan los dos a la vez. En una esquina ríen dos niños y el coro infantil de Viena les acompaña. Un joven me cede el paso y golpeo mis tacones en el aire Kelly, una dama acalorada tiende su chaqueta sobre un charco y debajo está el olvido, chapoteo con claqué ¿qué? y empujo a los pobress gansoss hasta el límite insoportable de ser feliz. Es curioso, que fácil es todo, sumo dos y dos y me da dos. Increíble.

jueves, 1 de octubre de 2020

Trenza

 



Un muro para dibujar lo que no, ¿a quién le importa lo que sí?, para inventar lo que sí, ¿a quién demonios le importa lo que no?

Con intensidad digo aquí lo indecible.

Descubro lo impronunciable entre un fulgor de voces.

Esta noche tampoco lloverán estrellas, no chocarán falenas contra la ventana, no se escucharán suspiros detrás de la puerta, la cigüeña crotorá en el campanario y él, ella, estarán lejos (si están cerca no tiene sentido escribir).

Ayer lució un sol de septiembre, ya no llueve, vendrá el invierno, ella está dormida pero el afán tenaz, inmoble, sigue sentado a este lado del puente. La ría baja lánguida.

Arrugando papeles descubro que es igual lo que esté sobre la mesa, corazón o escuerzo. En el aire igualitario de medianoche no hay más voluntad que el azar, la coincidencia en experiencias y un pellizco sentimental esparcido como canela sobre el pan nuestro de cada día.

Amén.

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