Txalaparta (1965) Remigio Mendiburu


domingo, 31 de julio de 2022

!Que llega agosto!

 


Que cantan hasta los que no cantan. Que sería fácil, o bastante, sorprender a los pacientes seguidores del intento, del cambio, de la mudanza en estos tiempos con fotografías de paisanos que viajan a países a los que antes no se viajaba, (antes no se hacían demasiadas cosas). Por ejemplo Alin Coen, que es una señor(it)a a la que no conoce casi nadie pero que en “Einer will immer mehr” lo borda, que es original y otras cosas. O la Kat Frankie esa, que parece que solo haga ruiditos con la boca y  ahí la ves, en Alemania creo, delante de una cámara con un par dando una lección de cómo. Hay fantasmas en las esquinas, ya lo creo, sobre todo en Galicia, que lees a Cunqueiro y no te extraña. De Galicia sólo te extraña una cosa, que sea una tierra tan, tan hermosa, luego te acostumbras. Y no es que uno no viaje, no, uno viaja, ayer mismo estuve al borde de un espejo, casi paso al otro lado pero recordé a Alicia y teniendo en cuenta que el viernes me dije, alto, no, quieto. O cuando estuve en Estambul, con tantos turcos, está aquello lleno de turcos, que al principio me daba cosa, que si las comidas picantes, que si los taxistas, que si el peligro, bah, el peligro está dentro, en el miedo, no se debe tener miedo. O en México, pero eso ya lo he contado demasiadas veces. Me vuelvo en nada a NY y allí nunca tengo miedo, solo alegría y asombro. Eso no quita para que a veces me tenga miedo a mí mismo, sobre todo cuando me miro, siento en la cabeza como una red que se inflama, dentro, que me llena eso del cerebro y me duele, es cierto, me duele y no puedo pensar, que se me alteran los circuitos y temo volverme majara. Esto no se lo he contado a nadie pero vosotros sois de casa. Está también lo del hilo, usted aparta el polen, el vaho, se quita el bozal y ahí está el hilo, brillando a veces, desde un tejado desvencijado hasta otras azoteas, tenso y vibrando, emitiendo, ni un gato podría hacer equilibrios sobre él, es un hilo tensado, conductor, made in China, ahora casi todo se hace en China, que levantas la tapa del y es chino, que la bajas y no, que te compras un jersey de angora y no lo es, es chino, claro. Creo que es posible que yo mismo sea chino, al menos hasta (o desde) el jueves, o tengo reminiscencias, lo de los ojos, lo de los remos entrando en el agua de los recuerdos, alterando la superficie, lo superficial, entre los brezos y los sabores de regaliz, sobre el mármol del mercado con peces boqueando, con vacas o lo que quede de ellas, en República Dominicana les gusta el chivo, en una boda en la que estuve hubo cabrito, me dijeron que tengo familiares en el Bierzo, el edredón nos cubre y ya es casi la hora de olvidar, los espantapájaros se quedan aquí el jueves, creo que son los únicos, ah, y los chinos, no tengo ni idea qué tiempo hará ahora en China (en inglés se pronuncia chaina, o así), lo mismo están con monzones, o con terremotos, o tsunamis, por esos sitios tan raros pasan cosas raras. Aunque me gustaría saber si para ellos no somos nosotros los raros, como ellos son muchos quizás todo es inverso y comer dragón cocido es lo normal y no esos rollitos de primavera con quién sabe qué, que están ricos sí, pero ¿qué tienen?, col dice ese listo de verde, que es justo debajo de dónde nacían antes los niños, los niños nacíamos en sitios muy raros, nos traía la cigüeña, esas tonterías, y lo de la semillita, qué cosas nos han contado, y dicen que somos especiales, pues claro que lo somos. Mi primer beso lo di con casi cincuenta años, mi primer...como decirlo –polvo me parece grosero-, mi primer eso fue con casi sesenta, tanto tiempo esperando y mira, para esto tanto misterio, me dije yo a mí mismo, que ella tenía por ahí, que igual también era eso, que las ves con el ombligo al aire y te entra una cosa que ya, ya, que me lo dice Paquita, la enfermera del turno de mañana, ustedes los hombres solo piensan en dos cosas, que digo yo cual será la otra, que no me lo imagino, que solo tengo tiempo para pensar en el jueves (o sea mañana) por la mañana, que me voy, como tú, como todo quisqui. Mira, te lo digo otra vez por sí, que me voy a Finisterre o Fisterra, me voy, entre otras saludables actividades, a pensar, que no sé sí, quizás esto no es demasiado bueno, hay personas que piensan y aprenden, o entienden, entender no es bueno, ni saber, una vez que sabes una cosa quieres saber otra y así no hay quién viva, que no se puede saber de todo, o todo, por eso hay que quemar libros, uno al menos cada mañana, antes de desayunar, comida energética, nada de tonterías, hay un tabú con lo de la cultura, hay demasiados cultos, en cambio listos hay pocos, o muchos según cómo se mire,  que uno no sabe ya quién le dará la próxima extremaunción, aunque hay temas que no se pueden tratar en estos muros, hay mucha peña con cara de enfado y poca sentido del humor, debe ser cosa del estómago, que no van de vacaciones al sitio adecuado, pero el jueves (o sea mañana) espero estar ya allí, o antes, no  lo había dicho, por pudor, que no me gusta comentarlo, que uno es así, tímido, apocado, de pocas palabras, se asusta con facilidad, que todo esto y más lo había escrito ayer y me lo mandé a mí mismo y me equivoqué de cuenta de correo y resulta que el mensaje estará en el portátil guardado en el cajón de una mesa que no abriré hasta el 1 de septiembre, ya ves que cosas, que un despiste lo tiene cualquiera pero me ha hecho reescribir lo escrito aunque no se ha perdido nada ya que estoy disperso, con lo del viaje no me centro en lo esencial, la poesía, quizás no hay que saber, solo hay que sentir, lo siento, por ejemplo digo eso de Uso palabras ciegas, como palomas acurrucadas, / la súbita fragancia del azahar embriaga al viajero/desprevenido que llega en busca del destino. y me quedo tan ancho, tan bien, o aquello de Me sacaré los ojos si miro/ lo oscuro, cuando termine/ la espera de aguas turbias,/ líquenes, brocados que/ ocultan una daga en los/ labios abiertos del pecho. Esto de los blogs, de los muros es lo que tiene, que lo soporta todo, obra de arte o esto, farfullar, hablar por no callar, incontinencia verbal trasladada al papel que no lo es, superficie en blanco para gritar al viento, que me voy, queridos míos, procuraré escribir desde donde esté, si alguien quiere algo de mí, menos dinero, que lo pida. A la vuelta hablamos, señores, señoras, pasen y lean, aquí hay material. Agradezco su amabilidad y resistencia. Los besos a todos sin excepción.  

Muchas gracias.

sábado, 30 de julio de 2022

Pero sí.

 


El tiempo es así, le da por pasar y pasa. Resulta que mañana termina julio y anda el personal revuelto por volver donde solía o escaparse a lugares menos vistos, más aireados, soleados o meterse en un agujero y escarbar en sus intimidades para intentar encontrarse. Yo qué sé, pero Parker esta tan agobiado como tantos y necesita oxígeno, necesita saber quién es dentro de este carrusel de subir y bajar, de dar vueltas de campana. O no saber pero estar más tranquilo, sosegarse. Por eso baja sus persianas hasta que conozca los nuevos límites, hasta que intuya donde empieza la realidad y donde termina lo que no. Es un trabajo casi imposible pero  quiere dedicarse a ello con toda la intensidad de no hacer nada o eso dice.  En realidad espera que un arcángel, un demonio o alguien así se pose en su hombro y le dicte nuevos alfabetos para poder decir lo que no dice, para sentir…no, de eso  va bien servido, para perderse en paisajes, horizontes, nubes, acentos y eso, que se va de viaje, de viajes en realidad. Ahora, como los niños, mete la cabeza debajo de las sábanas y si no le ven no existe. Pero sí. 


viernes, 29 de julio de 2022

Cabras

 


Ni Gregg Allman ni yo hemos vuelto a ver al rebaño de cabras. Sí, aquel que pastaba (el rebaño) alrededor del Faro. Debe ser que ya solo subo (al Faro) en coche y a horas “normales”. Ahora me siento y veo al personal que va y viene, variopinto, entusiasmado como un salvaje inverso, como un Tony Soprano con sus patos. Luego bajo y  me como una  tortilla de patatas y añoranza. My sweet Melissa. Decía que no cuento todo, casi nada de esa fenomenología cotidiana (no nos vemos a nosotros mismos, no tal como somos), ese mirarte en el espejo y salir a cortar lirios para adornar el altar de los dioses que ciegan a L para que aun le quiera, para que la distancia no estrangule el amor y cómo explicarle que aquí escribo como un hombre primitivo, embadurnando las paredes con mis dedos mojados de nostalgia pero sabiendo que cada garabato es un grito, una afirmación, un espérame, nena, traduciendo el amarillo por miedo a la jauría de perros negros, gritando que el verde es lo contrario a la amnesia, que el blanco del silencio es pura impotencia por no salir a las calles a gritar que me dejaría cortar tres dedos por volver a aquella habitación del hotel con tambores, llorando en su pecho, amándonos mientras el sol se ocultaba en montes extranjeros y julio (quedan pocos  días para terminar el mes) es este mundo deslumbrante de Siri Hustvedt que me lleva de la mano bajo nubes de lluvia y viento y ojalá hoy pueda ir a la playa para nadar en aguas de ardentía, nadar hasta la boya y al tocarla, tocar su piel morena y que sepa que sí, que cada minuto pasea por mi cabeza aunque no pueda ya contar a las cabras que esta es una carta de amor. Es posible que este material esté protegido por copyright. O no.

jueves, 28 de julio de 2022

Análisis diacrónico

 




José Iglesias  Novoa, “Pepe el gallego” ha cumplido 107 años y desde Gernika dice “no mires atrás”. Con esa edad mirar atrás debe ser tan complicado como mirar adelante, incluso hacia los lados, pero  él, mira.  Sigo su consejo y miro el ahora, doy vueltas a mi cabeza como la Niña del exorcista pero en lento, en modo disfrute, en plan esto es lo que hay y no sabes lo que tienes, chaval, pero sí lo sé y saboreo cada minuto de dolce far niente y la felicidad era/es esto o muy parecido y no he olvidado cada nombre, la historia que hay detrás, pero no se pueden vivir varias vidas a la vez y seguir cuerdo, no.  Es cierto, la felicidad es un artilugio con un delicado mecanismo. Sigue el sol nuestro de cada día y eso nos lleva a la playa y a la sequía, a caminar por la orilla ajeno a  Ucrania, al calor inusual, a encuestas electorales, a cálculos de los políticos, insisto en mí Ribeiro a la mediodía con fisterranos que me cuentan anécdotas de cuando no había peregrinos ni veraneantes y las gentes se buscaban la vida en Suiza, en Alemania, en Madrid, en Baracaldo. Este país tiene poca memoria, este país no mira para atrás, yo qué sé, quizás Pepe el gallego tenga razón y solo hay que caminar, tipi tapa, voy, seguimos.



miércoles, 27 de julio de 2022

Carol Ann Duffy

 



CALENTANDO SUS PERLAS

Sus perlas tocan mi piel. Mi señora
me dice que me las ponga, que las caliente hasta la noche
cuando le cepillo el pelo. A la seis las coloco
en su cuello blanco y lozano. Pienso en ella todo el día

mientras reposa en la habitación amarilla, rodeada de seda
y tafetán, ¿qué traje se pondrá esta noche? Se abanica
mientras hago mi trabajo complaciente, mi calor poco a poco
se adentra en cada perla. Su holgado lazo rodeándome el cuello.

Es hermosa. Sueño con ella
en mi cama de arriba, me la imagino bailando
con hombres altos turbados por mi tímido y persistente
aroma mezclado con su perfume francés entre las piedras blancas.

Le cepillo los hombros con delicadeza,
veo el fino rubor que se filtra por su piel
como un vago suspiro. En su espejo
mis labios rojos se abren como queriendo hablar.

Está llena la luna. Su coche la trae a casa. La tengo
todo el tiempo en la cabeza. La imagino desnudándose,
quitándose las alhajas, veo su mano suave alcanzando
el joyero; la veo meterse en la cama, desnuda,

como siempre hace… Y yo aquí, tendida y despierta,
sabiendo que las perlas ya se enfrían
en la habitación donde mi señora duerme. Las echo
de menos toda la noche. Y ardo.

Carol Ann Duffy


martes, 26 de julio de 2022

Marcello

 

. Paolo Di Paolo, Marcello Mastroianni


Me lo dijo Coetzee en Desgracia : “A esto tendré que acostumbrarme, a esto y a mucho menos que esto”. Y así andamos, en el esto, que no se diferencia demasiado de aquello y mucho menos de eso, pero cuesta. Después del ritmo continuado, del fragor de la lucha sin ejército detrás, vuelva usted mañana, la amnesia, cortar los hilos de la propia marioneta, olvidarse de aquel que fuiste, de tanto, voces, el antes, la peripecia, lo que no se cuenta, lo que sí, lo absurdo, lo inútil, la queja, alfileres en el mapa, cabezas rojas recordando, aquí, aquí, aquí también, el ahora como un elefante en una despensa, ocupándolo todo, sin huecos, con tiempo, cuando me acostumbre seguro que pido la vez para volver a empezar, me han dado el siete, o el ocho,no lo distingo bien, el ahora, aquí, es todo lo que hay. 

lunes, 25 de julio de 2022

Incons/ciencia



Vamos a ver, vamos a ver, que me frustra este sin sentido. El planeta Tierra, ¿si? Los seres humanos ¿si? Vamos bien. A uno le nacen, donde le toca, en Gabón o en Albacete, una lotería, no se puede escoger. A partir de ahí uno crece, vive y muere. En ese ratito que es vivir puede hacer algunas cosas, no demasiadas. Por ejemplo es interesante ser buena gente, no joder al prójimo en demasía, adaptarse al medio ambiente, estar orgulloso de lo de uno (sabiendo que no es de uno, que es de todos), interesarse por lo de otros (sabiendo que también es tuyo), crecer por dentro y por fuera, reírse (es muy bueno reírse), empatía, viajar, es muy bueno viajar (se conocen paisajes y paisanos), el sexo también es interesante (y no solo con fines reproductores, no, el polvo de toda la vida, lo que es follar), está lo del amor, enamorarse de otro/a/e y disfrutarse mutuamente, querer a los otros (en general y en particular) aunque sean amarillos, verdes o descoloridos, aunque no les entiendas o te pongan de los nervios, probar alguna vez a mirar con los ojos de otro, salir del círculo, pisar la raya y que sea lo que dios quiera, entender que aunque lo tuyo es lo mejor (es discutible pero tampoco es cosa de acabar a bofetadas) lo de los otros puede que también este bien o tolerable o magnífico, ser humilde, ser tolerante, ser majo, ser sociable, ser íntegro, ser comprensivo, cada uno es como es y es bueno mirarse al espejo pero no mucho rato, lo suficiente para saber lo que das de sí, ¿sí?, pues eso, que Galicia es un país maravilloso, tanto como Andalucía o Chiapas o Connecticut o algunas regiones del sur de Francia o Islandia o etcétera y aquí estoy encantado, integrado, feliz y que el sol o la lluvia o las nubes no dependen de nadie y que los tópicos están muy bien para el que le guste pero estoy de vacaciones o algo parecido, que haber trabajado tanto tiene su recompensa (la que me doy a mí mismo, mismamente). Están los muros llenos de frases excelsas de Coelho, esas cosas de la autoayuda y tal, señor, señor, ahora voy al mío y subo esto. Un inconsciente.


domingo, 24 de julio de 2022

Vanna Andreini


 

Qué lejos estábamos de imaginar

qué lejos

qué lejos estamos
de nuestros encuentros
los cuerpos transpirados
tus manos sobre mi boca

qué lejos estábamos
mientras reíamos desnudos
de saber que un gen
nos volvía idénticos
nos hacía portadores
de su fibrosis quística

Qué lejos

qué lejos
mi vientre redondo
su corazón galopando
nuestras lágrimas de amor
¿dónde estabas antes
pequeña imprescindible?

Qué lejos estábamos de imaginarnos
uno de cada lado
sosteniendo su cuerpo
repitiendo sus palabras

buen día
buen día

con las que quiso liberarnos
de la tristeza de perderla

mi dedo pasa
sobre este tatuaje
lee sin ver
buen día Agos.

Vanna Andreini

sábado, 23 de julio de 2022

Atardecer veintitantos

 



Julio se desliza como un animal escurridizo, con calores desigualmente repartidos por la tragedia de un país en llamas. Intento aprovechar cada minuto en no hacer nada y saberlo, haciendo ejercicio de cuerpo y mente (he escrito alma pero lo he borrado, no me la encuentro, el alma). 


La fotografía de hoy es la puesta de sol de ayer, creo, no sé, una puesta de sol, aquí, hay una cada día, creo, yo quė sé.

viernes, 22 de julio de 2022

Amanecer 23

 



Lo dice Pete Townshend, " a medida que me hago viejo, y feliz, me entra el pánico". Los ingleses tienen un verbo para eso, to panic, y es que allí los guitarristas entran en pánico con facilidad.
Nunca he sabido tocar la guitarra pero a veces me entra el pánico.
Está lo de hacerse viejo, que tire la primera piedra el que no, etcétera.

Queda lo de ser feliz, sí, en ello andamos.
Aquí, en mi aquí de ahora no hay relojes, el mar, tan cerca, confunde su maquinaria, también el viento, el sol a veces, por eso el tiempo está tendido como un amante complaciente, tiempo para inventar caminos y cruces, para decidir si las palabras son una herramienta o un velo.
También estoy en eso.

jueves, 21 de julio de 2022

Nadie llora


 
Nadie llora

Deben ser inútiles las rosas
que tanto se prodigan
y deben ser inútiles los ríos
que están aquí y en todas partes,
y debe ser inútil el aire
que se esconde y agita.

Toda esta tarde
ha sido
una tarde de pájaros,
con pupilas que extienden
una belleza hablada.
Nadie llora la inútil
parición de la tierra,
pero los muertos y los que tienen hambre
quizá le encuentren
algún sentido oculto
a todas estas cosas

Jorge Medina Vidal 

Montevideo, Uruguay, 1925 – 2008.

Photo: Jean Moral 

Solitude 1926

miércoles, 20 de julio de 2022

Amanecer 21

 



Eran los otros y gritaban. Un libro sobre la mesa, aquel que lee y la cámara lo atrapa desde arriba, no puedo verle porque soy el que lee. La tarde se ha llenado đe caminos de caricias, mastico la dulzura de julio. Miro las nubes rojas del atardecer y forman el rostro de alguien a quién conozco (y amo). Creo que me lo imagino, tengo delante el catálogo de ensueños y raíces y al menos hasta la página treinta no hay noticias de cristales rotos, solo fotografías de la vida como un material redondo y tembloroso. Me refugio en la siesta, sé que alguien me despertará y esa voz será un pozo donde quedarán los secretos de aquello que va y viene en lo oscuro, allí donde gritan los otros.

martes, 19 de julio de 2022

Amanecer 20



Salir del tedium vitae de la ciudad del perro y venir al lugar donde llegan los peregrinos disconformes. Aun no amanece y ya suben por la carretera hacia el Faro. Voy con ellos. Por el camino pienso en tanta gente que he conocido, aquellas profundas amistades de un tiempo herido, ignoro si están vivos y dónde. Recuerdo a las mujeres que amé, de algunas he olvidado su nombre. Nada es como era. "El pasado se ha transformado en algo incomprensible. No intento entenderlo, solamente describirlo" decía Natalie Ginsburg. Los niños de ayer son hoy hombres con águilas tatuadas en la espalda, con aros de pirata en las orejas y la vejez es el insomnio y no pensar en luego. El mundo se ha llenado de gente extraña y seguimos subiendo al Faro mientras el sol ya ha salido y a veces se muestra entre las nubes.


lunes, 18 de julio de 2022

Cees Nooteboom,



 ¿Quién yace en la tumba de un poeta? El poeta, desde luego, no, eso es bien sabido. El poeta está muerto, de lo contrario no tendría una tumba. Pero el que está muerto ya no es nadie, por lo tanto tampoco está en su tumba. Las tumbas son ambiguas. Conservan algo y, sin embargo, no conservan nada. Naturalmente, esto se puede decir de todas las tumbas, pero cuando se trata de las tumbas de los poetas con eso no está todo dicho. En su caso hay algo diferente. La mayoría de los muertos callan. Ya no dicen nada. Literalmente, ya lo han dicho todo. Pero no sucede así con los poetas. Los poetas siguen hablando. A veces se repiten. Esto ocurre cada vez que alguien lee o recita un poema por segunda o centésima vez. Pero hablan también para quienes todavía no han nacido, para unas personas que aún no han vivido cuando ellos escriben lo que escriben. ¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado, que nos sabemos de memoria y de vez en cuando repetimos, en voz baja o en voz alta. Con alguien cuyas palabras siguen estando presentes para nosotros mantenemos una relación, del tipo que sea. Por esa razón, no es imprescindible visitar su tumba. Cuando se trata de tumbas, todo es irracional. Llevamos flores a nadie, arrancamos los hierbajos para nadie y aquel por quien vamos no sabe que estamos allí. Sin embargo, lo hacemos. En algún rincón secreto de nuestro corazón albergamos la idea de que esa persona nos ve y se da cuenta de que seguimos pensando en ella. Pues eso es lo que queremos; queremos que los muertos reparen en nosotros, queremos que sepan que seguimos leyéndoles, porque ellos siguen hablándonos. Cuando nos hallamos al lado de sus tumbas, sus palabras nos envuelven. La persona ya no existe, pero las palabras y los pensamientos permanecen. Podemos al menos rememorar. Cada visita a la tumba de un poeta es una conversación en la cual la respuesta ya está ahí mucho antes que todo lo que nosotros mismos pudiéramos decir. Es una paradoja. Algo se ha dicho ya, pero sin que se haya formulado una pregunta. Hemos venido a dar nuestra aquiescencia, a estar cerca de las palabras que ya se han dicho.


Cees Nooteboom, 

Tumbas de poetas y pensadores.

domingo, 17 de julio de 2022

Cosas que escribía antes (antes ¿de qué?)

 


Tu voz me mata, me desarma, me inmoviliza, me abraza, un ratón entre las garras del búho, me seduce, me hipnotiza, pobre ardilla ante los ojos de una serpiente, me rompe, atado a cuatro carros de mulas, abona las flores de mi esperanza, me excita, tanto; trae tus caderas a mis ávidos brazos, me hace soñar, me acaricia, me disturba, me gusta, me gusta tanto, abre mis ventanas de par en par, se cuelan por ellas el sol y las dos lunas de Marte, me hiere dulcemente la afilada daga de tu voz, me golpea con manos de seda, me agita, una a una caen gotas de agua caliente sobre mi frente, se desbordan ríos gélidos por el cuerpo; como dicen que ocurre el segundo antes de morir, pasan por mi cabeza cada una de las veces que nos hemos amado; se desbocan los potros de mi deseo, se pierden cabalgando por fértiles campos de alta hierba; se abre la puerta de la imaginación y escapan todos los pájaros amaestrados, los que me cantan por las mañanas, los que alegran mis noches, el gavilán de tu prudencia se los come, en el aire, sin tiempo para posarse; mi caballo de lujuria se encabrita y piafa, babea y emblanquece sus belfos, el elefante asiático de tu realismo tapona la calle y no tengo hueco por donde pasar, ni lugar donde hacer cabriolas; me lleno de ay, como un cantaor flamenco, me vuelvo Camarón, suenan guitarras en mis oídos, yo soy una guitarra que tañes con esa voz hoy tan musical, como un aria desde el balcón de Julieta, no tomes el veneno, como un canto de bellas sirenas posadas en la roca de tu habitación que tan bien conocía; tu voz evocando los años pasados, tu voz lejana, cruel, de aristas, voz de modelo de Versace; tu cuerpo desnudo ondulando sobre aquella cama, precisamente sobre aquella; voz de ángel exterminador, voz de rencores y reproches -no me llevaste, no me diste, no quisiste, no pudiste, no fuiste capaz, no, tú no, pobrecito mío-; voz de reina de oriente y occidente, voz que me ata y remata, que me empareda, que me llena de gatos negros, de tarántulas, de ecos de mundos olvidados, de noches recordadas, de días arriba y abajo junto a la casa nueva esperando tu llamada, de caminar por la cuerda floja de mi cordura, de mis más luminosos días, de los más sombríos, de mi éxtasis, de sentirme pequeño entre tus brazos, de sentirme gigante contigo entre los míos, de ser capaz de saltar desde la más alta torre sabiendo que extenderías tus alas para amortiguar mi caída, aviadora de mediana edad que atravesaste mis océanos, mis desiertos, geóloga que entraste a mis cuevas más recónditas, a las más profundas, que me llevaste de la mano a lugares de mi interior que desconocía, de los que jamás había hablado a nadie, ni siquiera a mi mismo; tu voz es como un suspiro de los dioses, una uña subiendo por mi espalda, un hálito de la eternidad, abrir la caja de los truenos, como la lluvia del sur que arrastra todo en torrenteras, como ese hielo en la carretera, patinan mis carruajes, chocan contra los taludes, mueren los conductores; tu voz me deja en la jaula y tira la llave al fondo del lago donde aparece, trémula, la airada señora de la venganza; tu voz me llena de moratones, de estigmas, de huecos en los muslos, de telegramas, de pensamientos blancos, de nubes de tormentas sobre el Abra, de pensar y pensar en ti cuando corro y te veo vestida de azul y sonrisas, olvido que tu puerta está llena de cerrojos. Tu voz de hoy, la de hace un rato, es la primavera que no llega, el frío de ayer junto al molino, mis jadeos cuando subía la cuesta, mi impotencia de rodillas frente a ti, dos veces, mis lágrimas, mi depresión, mis gritos bajo el puente cuando pasa el tren, mis quejas al cielo aunque están comunicando, mi lastimera queja que yo no, que nunca antes, orgulloso como un hidalgo, como un samurai, como un hombre pobre que no extiende la mano aunque se muera de hambre, como el que fue rico y duerme en los soportales, sobre cartones, sobre el colchón de recordarte sin remedio, irremediablemente atado como el mono que baila al son de un organillo melancólico que maneja un músico cruel, tú misma con barba y sombrero, tu voz me arrastra sobre brasas encendidas, me pone una capucha negra, me quema los ojos como a Strogoff, me da cinco tiros en el pecho, me ametralla, me envenena, tu voz envenena mi delirio, ay ¿qué me ha dado amarte? ¿qué me ocurre desde que te has ido? ¿qué embrujo es este? ¿qué va a ser de mi? sin ti

Tu voz.

sábado, 16 de julio de 2022

Sé que me escuchas.

 


Oh, Mujer sin niñez ni adolescencia, adulta constante, desde que nació. 

Mujer Jericó, te he rodeado tocando trompetas, nada. 

Mujer Lugo, he roto mi frente contra tu muralla, nada. 

Mujer Reina me he postrado de rodillas frente a las escaleras de tu palacio, la frente humillada, nada. 

Mujer Obispo, he orado, me he dejado un cilicio en el alma, he puesto velas a todos los santos, vivos y muertos, nada. 

Mujer ornitóloga, soy ese pájaro desplumado que no paraba de chocar contra tus cristales. 

Mujer miope, soy esa sombra que ha optado por el silencio. 

Mujer sorda, soy ese hombre que ya no gesticula al otro lado de tu mundo, no, no es una película muda, es que no hablo, esta película no la has visto.

Soy este hombre desarrapado y orgulloso que recoge los cartones de su propia entrega, ese que silba por otras calles, el que ha decidido cambiar de cara, de dientes, de ojos, de discurso y aquí estoy, en el reino del silencio. 

Sé que me escuchas, cabrona.

viernes, 15 de julio de 2022

Rotura



Hoy quiero romper esta página, separar sus líneas a mordiscos, cortarle las manos, liarme a puñetazos con las sombras, golpear la distancia, espantar las palabras por los prados de esta red inmensa y fría, sin alma, negra, miedosa, con nombres que no lo son, con absurdos alias que disfrazan y permiten decir lo que no decimos mirando a unos ojos vencidos por el desasosiego, el miedo, la necesidad de reposar la cabeza en un hombro amado.

Hoy no hay dulzura, no, tengo este amargo sabor de saber, esta certidumbre de que aquí está el pescado vendido, que este rincón se ha quedado pequeño, mínimo, lejano, que aquí hay trampa, son mentira los besos, las lágrimas, lo sagrado, es mentira el miedo y los deseos, solo es real la soledad y el tiempo escapándose por un agujero negro.


Va, un aurresku de honor y abajo el telón, mañana más.


Y mejor (espero)


jueves, 14 de julio de 2022

Zel Cabrera

 


Instrucciones de uso.

Mi madre dice que mujeres como yo

sin traza para labores hogareñas

nunca encontrarán marido

con corbata y mancuernillas.

Varias veces me ha dictado

instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína,

cómo quitarle el sarro al inodoro,

también me recuerda

que levante mi cabello después de la ducha.

Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma;

soy el molde en el que amasa sus virtudes.

Pero yo demoro el proceso,

dejo secar las pequeñas plantas

que compro para adornar mi departamento,

recojo un mes después los abrigos que dejo en la tintorería,

pago el gas en días extemporáneos

y pocas veces como ensalada.

Porque es muy probable que no tenga un marido

que acuda con puntualidad

a las liturgias del domingo.

Porque las mujeres como yo se casan con sombras

y polvo que se consuela entre los libros,

porque no sé tejer bufandas,

ni rebanar pimientos

y hasta hace un día, aprendí a usar la lavadora. 

Zel Cabrera 

(Instrucciones maternas)

https://revista.poemame.com/2020/04/24/cosas-comunes-de-zel-cabrera-ed-liliputienses-2020/


miércoles, 13 de julio de 2022

Carta abierta a una mujer cerrada




Te he escrito antes tantas cartas con toda mi alma que la que te envié anoche es una niñería, una pataleta, apenas un juego tonto, un apunte en los márgenes de nada, una travesura ridícula, un harakiri sin anestesia, un quiquiriquí de gallo desplumado y mojado en un gallinero sin gallinas, un brindis a la luna, una chiquillada resentida solo para darte una vez más la razón, tú, la más lista, oh, alabada sea tu alma pura, tus altas miras, tu capacidad para decir no, nunca, y ser consecuente, tu valentía para desgarrarte el corazón con los dientes y dejarlo ahí, en la alambrada que divide, tú ahí y yo aquí, prohibido el paso, no hemos podido ser ni siquiera amigos y además es imposible. Buf.

Te he escrito a borbotones, con rabia. 
¿A qué viene esto? –dirás-. 
Me callo y tú no hablarás, ya, pon cara de no entender, enfádate, menea la cabeza, si ya lo sabías, tú lo sabes todo.

Sigo frente a tu ventana.

martes, 12 de julio de 2022

Franz von Stuck


Franz von Stuck (1863-1928, German) ~ The Evening Star, before 1912



Es triste no provocar ni siquiera entusiasmo en quienes uno aprecia. A veces me creo susceptible de notarlo por el dolor que guardo de sentir que no soy querida por nadie; o, peor todavía, me creo susceptible de imponer el peso de mis expectativas en expresiones específicas de entusiasmo.

Contengo mis anhelos y necesidades; no quiero que nadie lo note ni sienta lástima por mí. Trato de pensar de dónde beber. Siempre ha sido un problema para mí beber y dónde.
En fin, todo este rodeo solo por no querer reconocer cuánto hubiera querido un beso y una palabra de ternura.

Aschemblumen.






lunes, 11 de julio de 2022

Series



Ya lo sé, llego tarde a muchas cosas, no se puede estar en dos sitios a la vez  (y no estar loco), tengo muchos libros pendientes (por falta de concentración y por priorización), no he estado en Pekín (de momento), no he escuchado según qué músicas, no he visto algunas películas, me falta de conocer (personalmente) a varias personas interesantes (sé que están ahí, esperando), no digamos del amor (no lo decimos, no vaya a ser qué).

No me agobio, no hay tiempo para todo.


Sí, llego tarde a muchas cosas, algunas por pura ignorancia, por la prisa, porque he optado por otras actividades, gustos o por estar sentado debajo de una parra viendo a las hormigas.


Tampoco es para cortarse las venas.


Por ejemplo la tele, no me gusta la tele, solo me permito el pecado de algunas series. Ahora, de vacaciones, disfruto con dos, tan dispares: Succession y Strangers things. Y me lo paso tan ricamente. Si las habéis visto podemos comentarlas (sin spoilers).


Pues eso, aquī, pasando el día.





domingo, 10 de julio de 2022

Y ya está

 Uno se pasa los días y los meses tratando de escribir algo. Algo: un párrafo, una frase que contenga un poco de verdad, que resulte —uno es soberbio y vil, vanidoso— mejor, más grande que la vida. Sale bien, sale mal, sale peor. A veces —uno cree— sale. Y entonces un lunes cualquiera uno se sienta a escribir y recuerda unas líneas que leyó hace tiempo. Una de esas cosas que se escriben en cinco minutos y se dejan sobre la mesa. Algo sin importancia. Algo como “son las cinco, voy al mercado y vuelvo”, o “te dejé tarta en la heladera”. Una anotación, una pequeña nota. Solo que esta era una nota que la escritora brasileña Clarice Lispector le escribió a un linotipista, el encargado de armar, con letras de plomo, los textos que ella publicaba en el periódico. La nota decía: “Disculpe que me equivoque tanto con la máquina. Primero, porque mi mano derecha resultó quemada. Segundo, no sé por qué. Ahora un pedido: no me corrija. La puntuación es la respiración de la frase, y mi frase respira así. Y si a usted le parezco rara, respéteme también. Incluso yo me vi obligada a respetarme. Escribir es una maldición”. Cuatro renglones. Cincuenta y nueve palabras cargadas de agresividad y de devastación, de insolencia y de hartazgo. Una enervada y humilde y arrogante plegaria en defensa de las comas y los puntos que es, en verdad, el rastro de un cuerpo, la cicatriz de fuego de una vida entera. Y ese mismo lunes, en plan de recordar barbaridades, uno recuerda aquel poema de cuatro versos (ay, de cuatro) que escribió la uruguaya Idea Vilariño: “Si te murieras tú / y se murieran ellos / y me muriera yo / y el perro / qué limpieza”. Y uno se dice —con rabia, con el corazón cubierto de espuma, con celo, con furia, con colmillos— que mejor callar. Que para qué. Que ya está”



Leila Guerriero


sábado, 9 de julio de 2022

Turismo rural

 


Ella tosía, mucho. De preocupar. Turismo rural, piérdase en el Naturaleza, mierda. De la cabaña al pueblo con farmacia más próximo había una hora andando por el monte, mi coche a unos cuarenta minutos. Viva la experiencia de la desconexión tecnológica, hostias. Ella tenía fiebre, seguro, me miraba con ojos de haz algo, tío, estoy muy jodida. Desde que la conocí, Ella se encargaba de lo serio, escoger los viajes, contratar los alojamientos, las mejores fechas, la comida, el equipaje, los horarios, discutía los precios, controlaba los contratos, todo, pero ahora tosía, mucho. Cari ¿qué hago? Empecé a dar vueltas por aquella habitación con vistas al mejor monte de Soria (o Segovia, no sé, por ahí). ¿Estás mejor? No, no lo estaba. Sin cobertura para el móvil, sin tener ni puta idea de remedios caseros. Ella era pura energía (me refiero a cuando no tosía, antes de esto), esa cara, ese silencio, no era normal. Me decidí. Gordi, voy a buscar ayuda, aguanta, resiste, vuelvo pronto. El camino, una ruta de esas de expedición, estaba marcado con flechas rojas y blancas, a veces amarillas, ahí me fui, bosque adentro. Aquí sigo, ni brújula ni hostias, está anocheciendo, he pedido ayuda, he gritado, no me escucha ni dios, Ella estará preocupada, tosiendo, mucho ¡Cari!


viernes, 8 de julio de 2022

Comunicado.


La dirección del Hospital Blogger Center de New York comunica que ante las reiteradas quejas de diferentes ciudadanos alojados en esta institución por el acaparamiento de espacio y tiempo en el uso del ordenador ZZTop de la sala principal del segundo piso y los problemas de convivencia y orden generados por esta circunstancia, ha decidido:

1.- Retirar el disfrute del citado servicio y material al alojado número 1234765Pj33.X página Glup, sección 2.0.

2.- Impedir el uso de la sala del ordenador a este alojado incuso en horas nocturnas para evitar insomnios o desajustes eróticos en el resto de beneficiarios.

3.- Castigar con el corte progresivo de los dedos de la mano derecha a este asociado no solidario por su reiterada indisciplina en la publicación de su “Blog” sin los debidos permisos de esta alta dirección.

4.- Asimismo, para escarmiento y aviso a navegantes, se está estudiando la implantación de elevadas multas a los usuarios de la tecla Ñ del teclado, ya que solo sirve para que, año tras año, los risueños niños congoleños sean motivo de engaños en los aledaños de los roñosos caños de estaño de los albañales donde sueñan con ruiseñores y señores ñoños que hacen guiños a las niñas españolas en los baños, se extrañan de los pequeños paños con que se ciñen el moño, tañen cañas de gran tamaño y a pesar del empeño de las carantoñas de las añas extremeñas se emponzoñan sus ceños mientras empuñan puñales bruñidos por un tacaño y con las señales de puñetazos no hay mañana que no haya riña con piñas y leños, con daños en las uñas de los tiñosos hasta que las doñas ponen cuñas en los gañotes del coñac y desde las espadañas santiagueñas hasta las peñas mañas resuena el español ¡coño!.

5.- Lo que hacemos público para su general conocimiento.

6.- Se va a enterar.


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