Parker Train, New York, 1962. Melvin Sokolsky

domingo, 30 de abril de 2023

Momento Cortázar



Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien, y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara.

Estas son las primeras líneas de 'El perseguidor', un cuento de Cortázar que me gusta especialmente.

Aunque de Cortázar me gusta casi todo.

Tuve un momento Cortázar.

También un momento Beatles, Moebius, Valente, Pavarotti, Taylor, Fellini, Corben, Lorca, Dylan Thomas, Bach, Gamoneda, Kandisnky y tantos y tantos.
Añoro esos momentos.

Temo haberme convertido en un descreído, desilusionado, haberme quedado sin capacidad de sorpresa, de entusiasmo.

Es tal la abundancia de artistas, escritores, cantantes, músicos, poetas, pintores, escultores, museos, obras de arte, manuscritos encontrados debajo de piedras encontradas que no sabe uno por dónde empezar.

¿Has visto a?¿Has leído a?¿Has escuchado a?¿Conoces a?¿Has ido a? Que no, que no se puede, que es imposible, que no hay quién controle tanto arte, tantos “artistas” que descubren artistas, que venden “arte” como arte y quizás es arte pero, arte con precio, arte como mercancía, arte con cifra, arte sin parte, arte artero bajo el parterre que reparte euros, dólares, money al X por ciento, comisión, gurús que marcan opinión, tendencia, intelectuales con precio, alquimistas del gusto, esculturas contra más grandes mejor, escultores cuanto más caros mejor, Serra, museos de diseño, Guggenheim en cada barrio, ponga un Guggenheim en su vida, coñoesolopintoyo, desbarro, cuadros blancos, cuadros negros, facturación, flautistas con un oso que baila ¿es arte?, ciervos perseguidos por perros ¿es arte?, llegar a fin de mes ¿es arte?, ¿es milagro?, revistas de arte, anuncios artísticos, cocineros artistas, artesanos del gusto, el gusto es mío, el que más cape, capador, de Capadocia, arte cibernético, del aire, modistos, perfumeros, torneros, camareros, salvavidas, asaltatrenes, bandoleros, pilotos de helicóptero, controladores aéreos, blogueros, escritores corta y pega, perezosos, trabajadores del porno, descuideros, volatineros, proxenetas, soplapollas variados, aquí todo dios es artista, de la pista, señoras y señores queda abierta la veda del artista, el que quiera que se apunte.

Feliz día.

sábado, 29 de abril de 2023

Todo hombre es mentiroso

 


Omnis homo méndax. Simular escribir desde la periferia de uno mismo, sin implicarse, sin proyectarse en demasía, no es más que un vano intento, nada.

Buscar un tema, escribir otra vez como hoy, desierto día de finales de abril, sobre la escritura, es como hacer una película sobre cómo hacer una película. (Ejemplo Truffaut. La noche americana)

Entre el reflejo narcisista, el psicoanálisis de diván oscuro y la inventiva está el campo de juego. No hay en absoluto un sentido de trascendencia, el armario rebosa de disfraces, las máscaras esperan sobre la repisa, junto al espejo los maquillajes alineados, un enjambre de miedo zumbando bajo el árbol de lo leído, la curiosidad no es suficiente.

Dejo al enfermo junto al camino por si alguien que lee entiende la enfermedad.

En ausencia de crímenes propios que contar, sin demasiados pecados que confesar, hago balance y solo un error me muerde la conciencia, aun. Invento pues, simulo escribir, intento hablar sobre lo que nunca ha sido, siendo, espectador acodado en recuerdos de lo que no ha ocurrido, en lo que envidio o temo, en remolinos de viento en las esquinas de lecturas de otros tiempos, aun así sé que se me ve el alma.

¿La ves tú?

(Todo hombre es mentiroso.)


Begoña Abad

 

Frank Horvat (April 28, 1928 – October 21, 2020), Telephoto Paris, Christmas at Galeries Lafayette, 1956.

Cociendo arroz

 

En este momento,

en el silencio de mi cocina

mientras vigilo el arroz que cuece

 y escucho gotear un grifo imperfecto,

pienso en las mujeres lejanas

 que se cuelgan un fusil a la espalda

para adentrarse en la selva.

 O en las que se cuelgan el hijo

y caminan horas en busca del agua.

O en las que se desvisten

en un cuarto triste para venderse.

Las desterradas hijas de Eva

del imperfecto mundo que gotea.

 

Begoña Abad

viernes, 28 de abril de 2023

Erato

 


Que no maree. A un poeta se le coge por el cogote,  se le saca a la ventana, al viento, se le sacude el polvo de las alas y ya, que hable solo.

Es igual lo que diga, la rima, el ritmo, la piel, lo de dentro, el hueso del albérchigo, la descripción exacta de la agonía de un mirlo, versos de hombres brutales y mujeres silenciadas, flores de papel amarillo, a quién le importa.

Un poeta apenas roza las altas lilas de primavera, no se baña en el rocío que cubre los sepulcros, salpica luz en los corazones equivocados, apaga las zarzas que arden en el atardecer de Elantxobe, con un estilete corta las sábanas que ocultan la alameda.

Pero.

Nadie ha visto a un poeta comiendo espaguetis en un bar de la plaza Catalunya; nadie ha compartido con el poeta ese momento en el que es penetrado por el espíritu de Erato, por la inspiración, el zumbido o la onomatopeya; nadie sabe que en el piso quinto derecha de su misma casa vive un poeta; nadie ha matado a un poeta con sus propias manos ni lo ha desollado después con una navaja de cristal comprada en Albacete; nadie sabe en realidad para qué diantres sirve un poeta.  

Que siga en la ventana, que le den al puto poeta.

Erato.


jueves, 27 de abril de 2023

‘The Ballad of Sexual Dependency’

 



Apocalipsis Capítulo 2

 


Apocalipsis

Capítulo 2

1 "Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas: 2 Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia; que no puedes soportar a los malos, que has puesto a prueba a los que dicen ser Apóstoles y no lo son, y que los has hallado mentirosos. 3 Además, sé que tienes perseverancia, que has sufrido por causa de mi nombre y que no has desfallecido. 4 "Sin embargo, tengo contra ti que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de Dónde has Caído. ¡Arrepiéntete! Y haz las primeras obras. De lo contrario, yo vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar, si no te arrepientes. 6 "Pero tienes esto: que aborreces los hechos de los Nicolaítas, que yo también aborrezco. 7 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré de comer del árbol de la vida que Está en medio del Paraíso de Dios. 8 "Escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el último, el que estuvo muerto y Vivió, dice estas cosas: 9 Yo conozco tu Tribulación y tu pobreza--aunque eres rico--, y la blasfemia de los que dicen ser Judíos y no lo son; Más bien, son sinagoga de Satanás. 10 No tengas Ningún temor de las cosas que has de padecer. He Aquí, el diablo va a echar a algunos de vosotros en la Cárcel para que Seáis probados, y tendréis Tribulación por diez Días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venza, Jamás Recibirá daño de la muerte segunda. 12 "Escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice estas cosas: 13 Yo conozco Dónde habitas: donde Está el trono de Satanás. Y retienes mi nombre y no has negado mi fe, aun en los Días de Antipas, mi testigo fiel, quien fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 14 "Sin embargo, tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes Allí a algunos que se adhieren a la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer de lo sacrificado a los ídolos y a cometer inmoralidad sexual. 15 Asimismo, Tú también tienes a los que se adhieren a la doctrina de los Nicolaítas. 16 Por tanto, ¡arrepiéntete! Pues de lo contrario vendré pronto a ti y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. 17 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza le daré de comer del Maná escondido, y le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, que nadie conoce sino el que lo recibe. 18 "Escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego y sus pies semejantes al bronce bruñido, dice estas cosas: 19 Yo conozco tus obras, tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu perseverancia; y que tus últimas obras son mejores que las primeras. 20 "Sin embargo, tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a cometer inmoralidad sexual y a comer lo sacrificado a los ídolos. 21 Le he dado tiempo para que se arrepienta, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad. 22 He Aquí, yo la echo en cama, y a los que con ella adulteran, en muy grande Tribulación, a menos que se arrepientan de las obras de ella. 23 Y a sus hijos mataré con penosa muerte, y todas las iglesias Sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el Corazón. Y os daré a cada uno de vosotros conforme a vuestras obras. 24 "Pero a los Demás en Tiatira, a cuantos no tienen esta doctrina, quienes no han conocido las cosas profundas de Satanás (como las llaman), os digo: No os impongo ninguna carga Más. 25 Solamente aferraos a lo que tenéis, hasta que yo venga. 26 Al que venza y guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27 --él las Guiará con cetro de hierro; como vaso de alfarero son quebradas--, Así como yo también he recibido de mi Padre. 28 Además, yo le daré la estrella de la mañana. 29 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.


miércoles, 26 de abril de 2023

Una mujer desnuda.

 


-¿Nunca habías visto una mujer desnuda?

-Nunca antes he visto mujeres sin ropa, solo el breve tiempo de entrar a la habitación, en una penumbra absurda. Además siempre voy medio borracho. No es contemplación lo que busco.

-Te conozco, esta te ha marcado, no dejas de pensar en ella.

-No digas tonterías, vamos a tomar otra copa.

-Como quieras.

(Su piel es de marfil, de porcelana, es blanca, de la substancia de la que están hechos los dioses. Flota sobre las sabanas, sin peso, es perfecta. Ríe y me llena de luz, me abraza y el mundo se detiene.)

-Tenemos que volver al hotel, mañana salimos temprano.

-Vete tú, me tomo otra y voy.

(Me mira y siento que ve todos mis pecados, que me absuelve, con un dedo hace cruces en mi frente y olvido quién soy, qué hago en el mundo, oculta mis abismos.)

Etc, etc.



Ludwig Wittgenstein,

 


6.522 Existe en efecto lo inexpresable. Tal cosa resulta ella misma manifiesta; es lo místico.

6.54 Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas –a hombros de ellas– ha logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella.) Tiene que superar esas proposiciones; entonces verá el mundo correctamente.

Ludwig Wittgenstein,

Tractatus logico-philosophicus.

Traducción de Luis M. Valdés Villanueva.


martes, 25 de abril de 2023

Floriberto Díaz Gómez

 

Lucas Cranach, Against the Papacy at Rome, Founded by the Devil, Anti-Papal pamphlet by Martin Luther, 1545 


Evolución // organismos microscópicos que durante decenas de miles de años se transforman en organismos más perfeccionados, los peces, los mamíferos, el hombre. Qué diablos estoy contando (te), me dejo la historia de la humanidad, un suspiro, llego a la Red de redes con sus propias normas, reglas de un grupo diferente a los usos de otro grupo, los viajeros las imponen, el que escribe ha perdido el significado de aquello que escribió, al dejarlo en el quicio ya no le pertenece, extranjero en su propio país, forastero, usurpador de miradas, dicen que digo que dije.

Digo.

En cualquier caso, Floriberto Díaz Gómez dice que en la variante tlahuitoltepecana de ayuujk (mixe), la comunidad se describe como algo físico, aparentemente, con las palabras de najx, kajp (najx: tierra; kajp: pueblo). Interpretando, najx hace posible la existencia de kajp, pero kajp le da sentido a najx. A partir de aquí podemos entender la interpelación e interdependencia de ambos elementos y en este sentido se puede dar una definición primaria de la comunidad como el espacio en el cual las personas realizan acciones de recreación y de transformación de la naturaleza, en tanto que la relación primaria es la de la Tierra con la Gente, a través del trabajo.

Eso, así se entiende mejor.
¿No?

lunes, 24 de abril de 2023

Dubravka Ugrešić

 


Mirando las fotografías de los álbumes me doy cuenta de la simetría entre las fotografías y la memoria. Allí donde se acaban nuestras fotos (y empiezan mis fotos del colegio, mis fotos de los veranos con el colegio, mis fotos con mis amigas) se acaba la zona gris del recuerdo. Desde ahí, como si no me acordara de nada más. Como si solo las fotografías comunes fueran garantía de cualquier recuerdo. Ahí donde nuestras fotos se dividen (cada vez más numerosas las mías y cada vez menos numerosas las suyas) empieza la zona gris del olvido. Quizá me acuerde de los hecho (aquel año viajamos aquí o allí, aquel otro cambiamos eso o aquello), pero esos ya no producen imágenes.

Dubravka Ugrešić, «El huevo kinder» (La zona gris del olvido) en El Museo de la Rendición Incondicional. Traducción de María de los Ángeles Alonso y Dragana Bajić.


Apocalipsis Capítulo 1

 


Apocalipsis

Capítulo 1



1 La Revelación de Jesucristo, que Dios le dio para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y que dio a conocer Enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2 quien ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo, de todo lo que ha visto. 3 Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta Profecía, y guardan las cosas escritas en ella, porque el tiempo Está cerca. 4 Juan, a las siete iglesias que Están en Asia: Gracia a vosotros y paz de parte del que es y que era y que ha de venir, y de parte de los siete Espíritus que Están delante de su trono, 5 y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos Libró de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos Constituyó en un reino, sacerdotes para Dios su Padre; a él sea la gloria y el dominio para siempre Jamás. Amén. 7 He Aquí que viene con las nubes, y todo ojo le Verá: aun los que le traspasaron. Todas las tribus de la tierra Harán Lamentación por él. ¡Sí, amén! 8 "Yo soy el Alfa y la Omega", dice el Señor Dios, "el que es, y que era y que ha de venir, el Todopoderoso." 9 Yo Juan, vuestro hermano y Copartícipe en la Tribulación y en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 10 Yo estaba en el Espíritu en el Día del Señor y Oí Detrás de Mí una gran voz como de trompeta, 11 que Decía: "Escribe en un libro lo que ves, y Envíalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea." 12 Di vuelta para ver la voz que hablaba conmigo. Y habiéndome vuelto, vi siete candeleros de oro, 13 y en medio de los candeleros vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una vestidura que le llegaba hasta los pies y Tenía el pecho ceñido con un cinto de oro. 14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve, y sus ojos eran como llama de fuego. 15 Sus pies eran semejantes al bronce bruñido, ardiente como en un horno. Su voz era como el estruendo de muchas aguas. 16 Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca Salía una espada aguda de dos filos. Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. 17 Cuando le vi, Caí como muerto a sus pies. Y puso sobre Mí su mano derecha y me dijo: "No temas. Yo soy el primero y el último, 18 el que vive. Estuve muerto, y he Aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. 19 Así que, escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas. 20 En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candeleros de oro: Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros son las siete iglesias.


domingo, 23 de abril de 2023

Vías (no, las respiratorias no).

 

Viktor Vasnetsov - Acrobats at a feast near Paris (1877)

Anteayer, nadie las recuerda, por unas vías sucias (ahora paseo magnífico) iba y venía el tren a Santurce (hoy Santurtzi), con trabajadores y otras gentes, viajeros, margen izquierda, (definían los que después fueron poderosos) esos, no nosotros (decían). Ahora, por vías paralelas a aquellas, por un paisaje de titanio, árboles y estatuas absurdas, corre un tranvía verde, brillante. Recuerdo que las líneas paralelas, las coplanares, son las que nunca se encuentran, las que nunca se cruzan. Igual que ayer y ahora, igual que los márgenes, a veces parece que sí, que van a coincidir, ilusiones, demasiados empujan para que nunca sea posible, la divergencia, tú blanco, yo negro, tú ahí y yo también pero sin mezclarnos. Exagero (o no).  Escribo y lo dejo aquí como si lo que cuento fuera importante (¿no lo es?) Lo dejo aquí como en el centro de un laberinto, nadie llegará, hace demasiado frío en Austria. Sé un poema que recito en las despedidas de mis conocidos. Ellos se ríen, no quieren saber, escogen la parte amable del abismo. La duda se balancea, hay que ser valiente para subir a ese tren oscuro, perdido en lo que era, a veces la memoria es un harakiri, no estamos ya para emociones fuertes, mejor esta prisión mullida, no ver, no escuchar, no sentir. Hagan juego señoras, al final del pasillo hay un espejo.    

sábado, 22 de abril de 2023

Antes

 


Antes (defíneme antes), aquí (o sea, aquí) escribían cuatro, quiero decir que publicaban cuatro (Frank G. Slaughter, Vicki Baum,  Maxence Van der Meersch y otro que no recuerdo ahora su nombre). Es un decir. Lo mismo en la música, cantaban cinco y grababan discos tres (Los Javaloyas, el Dúo Dinámico, los Beatles), te conocías a todos, los hits. Ahora, con la crisis todo dios escribe, publica sus libros en autoedición, con pastas duras o blandas, en letra redondilla y con dibujos, que manía, si no lee nadie. Con la música igual, con eso del  crowdfunding, quiero decir  micromecenazgo (que no me digas que no es bonito, micromecenazgo) se siguen publicando lo que antes eran discos pero ahora todo es Spotify, inventos así o lo que sea, pero no casetes, que eso sí que era un invento (hasta que se salía la cinta). Pues eso, que me salgo de mí mismo. A lo mío. ¡Voy! (la monja, que toca maitines)

viernes, 21 de abril de 2023

Los caballos

 


Los caballos
.
Cumplido un año del letargo
En que sumió al mundo la guerra de los siete días,
Hacia el atardecer llegaron los extraños caballos.
Para entonces habíamos pactado con el silencio,
Pero era tal la calma de los primeros días
Que nos oíamos respirar y sentíamos miedo.
En el segundo día
Nuestras radios fallaron; probamos las perillas; sin respuesta.
El tercer día un barco de guerra avanzó con rumbo norte:
Pilas de muertos sobre la cubierta. En el sexto
Un avión nos sobrevoló y cayó en el mar. Después de eso:
Nada. Las radios mudas; sin embargo
Continúan en nuestras cocinas
Y, quizá, continúan encendidas en un millón de salas
A lo largo del mundo. Pero si ahora hablaran,
Si repentinamente hablaran otra vez,
Si al dar el mediodía una voz nos hablara
La ignoraríamos, no la dejaríamos traer
Ese malvado mundo que de un trago
Engulló vivos a sus niños. Ya no lo toleramos.
A veces pensamos en naciones que duermen
Acurrucadas, cegadas por el sufrimiento
Y ese pensamiento nos sorprende con su frialdad.
Nuestros tractores yacen en los campos. De noche
Semejan húmedos monstruos marinos que aguardan.
Los dejamos allí a que se oxiden:
“Se desintegrarán hasta volverse abono”.
Los bueyes tiran nuestros olvidados arados.
Hemos regresado a una vida
Anterior aun a la de nuestros padres.
Y luego aquella tarde,
Avanzado el verano, vinieron los extraños caballos.
Oímos un lejano repique en el camino
Que se profundizaba. Paró, empezó otra vez
Y al llegar a la esquina retumbó como un trueno.
Entonces vimos sus cabezas,
Una ola salvaje que arremete, y tuvimos miedo.
Tiempo atrás los habíamos vendido
Para comprar tractores nuevos. Ahora nos resultaban
Corceles legendarios en un escudo antiguo
O ilustraciones de un libro de Caballería.
No tuvimos valor para acercarnos. Ellos esperaron
Obstinados y tímidos, como si un mandamiento
Primario los enviara a buscar nuestro hogar
Y la arcaica amistad hace tiempo perdida.
En un primer momento no se nos ocurrió
Que eran criaturas para ser poseídas y usadas.
Había unos seis potros junto a ellos
Criados en la desolación del mundo,
Pero lozanos, como si vinieran de su propio Paraíso.
Desde entonces soportan nuestras cargas, tiran nuestros arados:
Esa libre servidumbre aún desgarra nuestro corazón.
Nuestra vida ha cambiado; su llegada, nuestro comienzo.
Edwin Muir


Roberto Fernández Retamar

 

DEBER Y DERECHO DE ESCRIBIR SOBRE TODO

Absurda la idea de que sólo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido
(Lo pequeño, lo ínfimo que le ha ocurrido a ese cuerpo, a esa vida entre sus fechas),
Como si todo no te hubiera ocurrido, como si
Hubiera una tarde que no cayera para ti,
Como si todos los imperios destruidos, aventados por los desiertos, devorados por las selvas,
No hubieran conducido hasta ti;
Como si el más lejano astro, extraviado al borde del universo,
Y también los astros que hoy ya no existen,
Y las nebulosas pensativas,
No hubieran trabajado, sabiéndolo o sin saberlo,
Para ti, para este instante, para este poema
Que se escribe gracias al aliento exhalado por Miranda o por Jenofonte,
Con un trozo sobrante 
de Casiopea.

Roberto Fernández Retamar

jueves, 20 de abril de 2023



Vamos a ver,  cómo lo hago para que no parezca qué, aunque ya puedes dar volatines que si a alguien le parece  No será  No aunque todo haga indicar que es un Sí absoluto. 

Sí. 

Era un barrio extremo, periferia, gente trabajadora, normal que se dice, no sé si lo normal era trabajar, yo no trabajaba, no por mi decisión, me habían despedido de una empresa después de quince años en su plantilla. Salía por las mañanas a buscar un empleo, en lo que conocía, en lo que había trabajado, ingenuo, es difícil pasar del nueve al tres, al dos, es difícil mirar las facturas que llegan y el dinero que no entra por la ventana. Es decir, que las pasas putas.
Aun así conservaba la manera de andar, de llevar la cabeza levantada, de mirar de frente, de subir las escaleras corriendo, de tener cuidado en las esquinas de los callejones, de saludar al tendero y a la frutera, de comprar el pan por las mañanas, de escuchar a Bach, leer a Cortázar, acostumbrarse, qué remedio.       

Pero el tiempo pasaba y no, los números estaban entre el rojo y el índigo, barría la esperanza en aquel barrio de gente normal que me miraba raro, que me hacía sentir diferente.
Por eso empecé a mimetizarme, progresivamente, con una gabardina que jamás me hubiese puesto antes (antes era hace tanto),  que empezaba a no reconocerme con aquellos jersey azules, anodinos, pantalones grises sin raya, uno más, otro, el del cuarto del portal doce, con la mirada entre desafiante y vencida, en equilibrio entre el recuerdo y el gris. No, no me compré una boina.     

Qué tiempos, duros.

Entonces llegó la riada, se llevó todo y supe que después de lo malo llega lo peor.
Ya no sé si estoy en el Sí o en el No ese que dicen pero aprendí a nadar, visto como me da la gana, incluso me desvisto con rapidez, subo las escaleras corriendo aunque jadeando, puedo detenerme a sentir la brisa, ahora leo de todo, escucho el roce de las estrellas y me olvidé en un banco del parque el catalejo con el que observaba el cambio de las mareas.

Sí, siempre sí.

miércoles, 19 de abril de 2023

Marina Perezagua

 


TRES LUNAS DESPUÉS

El primer día que nos conocimos
le pedí un hijo.
Esa noche se corrió fuera
y todas las noches siguientes
durante tres meses.
Cuando notaba que ya estaba cerca
se apresuraba a retirarse,
apurado,
casi demasiado pronto,
demasiado precavido para mi gusto,
que aún le consideraba más como procreador
que como hombre.
Si en ese momento yo estaba encima,
me agarraba de la cintura con sus manos extremadamente fuertes
y me levantaba y me retiraba y me soltaba donde cayera,
no fecundada.
Casi diría que en esos momentos le odiaba,
le odiaba como excepción,
aunque el amor no era la regla,
aún no podía amar a aquel extraño.
Me quedaba mirando cómo terminaba él solo,
me sentía desperdiciada,
los escasos segundos que transcurrían
entre el momento de la retirada
y el momento en que el semen comenzaba a salir
me parecían una ofensa,
en mi cabeza de pre-madre no cabía la posibilidad
de que él no compartiera ese deseo.
Cuando me masturbaba a solas,
fantaseaba con que tres o cuatro hombres
se disputaban a la vez mis óvulos
y me venían destellos de mis adentros,
un amasijo de células formándose,
y esa breve imagen era suficiente para correrme
en un momento, eyaculadora precoz de mí misma.
A los días me venía el periodo
puntual, brillante, flotando en el agua del retrete
como una constelación viscosa que se burlaba de mí.
Así durante tres lunas.
Un día él mismo empezó a cogerme a todas horas,
su mirada cambió,
resultaba incisivo, exacto,
me llenaba como si quisiera recuperar los óvulos perdidos,
y cuando se corría se quedaba ahí un rato,
ya no había semen que limpiar.
Por aquel entonces (y era pronto)
ya nos amábamos.
Hoy, con nuestra hija mamando,
hay veces en que le aparto
como él me apartaba a mí,
me molesta un poco,
estamos nuestra hija y yo, a solas,
no sé por qué tiene que venir en este momento,
mi leche es para ella,
mis pezones son más para ella que para él.
Entonces veo cómo él mismo se aparta
y me observa,
en sus ojos hay un brillo con trazos de ese odio que yo sentía
cuando me retiraba de su semen,
y me pregunto qué es eso que quiere,
qué es eso que yo le estoy quitando
y si alguna vez podré dárselo.

Marina Perezagua


***

martes, 18 de abril de 2023

Pesada digestión



La digestión fue pesada. El zapato parece simple, sin adornos, pero me costó, sobre todo el tacón, ese mismo que había pisado mi pecho desnudo. Quizás lo he contado antes. Llegaba a sus brazos desde el viento, nos encontrábamos en una habitación en penumbra, me esperaba trémula, vestida solo con esos zapatos, su pelo mojado, nos abrazábamos de inmediato. Me desvestía mirándola, nos acariciábamos ya con los ojos. Saltaba a mi pecho como una pantera pálida y mis piernas resistían esa primera embestida, el ataque que precedía a las manos explorando la piel, los pliegues de los muslos, la cara interna de los brazos, el lóbulo de las orejas, el cuello en el que me demoraba hasta conseguir los primeros suspiros, el ven que yo retardaba, cruel, sus nalgas duras, sus pechos breves, la húmeda circulación en la que nadábamos sabiendo que íbamos a ahogarnos en el deseo, marea creciendo, subiendo por los muebles, la biblioteca, libros húmedos, mesas húmedas, sofá húmedo, palabras que resbalaban entre nuestros sexos tan sensibles hasta que todo eran gemidos y gritos y fricción y pasión, los dos dentro de un horno, abrasándonos, chamuscados, descontrolados, nos besábamos, nos insultábamos, luchaban los labios, los dedos, sudorosos, otros, perdidos, volcándonos, lejos, más lejos, inhumanos, animales que se apareaban y subían, arriba, más arriba, irresistible, cuando estábamos a punto de morir llegaba la explosión del placer y en cada músculo, hueso, piel, venas, sangre, cabello, dientes se producía un terremoto y nos rompíamos en diminutos trozos de amantes amándose, de enamorados enamorándose, perdidos el uno en el otro, exhaustos, definitivamente prisioneros de los cuerpos, enajenados, ambiciosos, egoístas, maldiciendo aquel primer momento que nos vimos y nos encadenamos, qué otra cosa podíamos hacer, qué sino perdernos en nuestros desiertos, en nuestros laberintos, rompernos el alma, el consuelo, la calma, la soledad anterior, la cordura, enajenarnos, enfrentarnos como fieras que defienden su espacio, los límites, que quieren traspasarlos, llegar más lejos, donde nunca, exploradores de tierras negras, subterráneos con grilletes y risas en lo oscuro, con miedo y tangos que advertían, rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido, que extendíamos la alfombra de los reproches, esgrimiendo los agravios, la cobardía de abandonar la tibieza que se posaba en lo obvio, en el ya veremos, en el luego, no quemar las naves, imperfección del claroscuro, rehenes detrás de la puerta, un guante negro sobre su espalda blanca, lenguas de cisnes chupando su vientre, moscas venecianas, errores repetidos, lo táctil frente a la idea, el principio, los remolinos en el pantano de hablar sin decir, tumulto en el mercado, a la salida me comí su zapato, el otro, a ella, me comí a mí mismo y la vida fue ya, es, una digestión absurda, sin paisaje, sin globos aerostáticos fotografiando los instantes claves, magos con sus juegos de manos, diarios detallados de lo que paso, día 17, día 18, el 31, calígrafos chinos viviendo en el cuerpo de un buey, de un burro, de un cerdo, de un mono, hasta aquí he llegado y, querida mía, mi corazón lo partiste a machetazos, guerrera, tutsi implacable, indígena de un país de psiquiatras y jugadores de fútbol, de payadores y comedores de peces, alterada que me alteraste, ausente de la realidad de mi realidad, avisada de mi ardor usas botas de clavos, es inútil, volveré a comerte igual, a bocados, Peter Sloterdijk se pregunta dónde estamos cuando escuchamos música, yo me pregunto dónde estábamos cuando nos apartamos, sin preguntas, sin entrañas, sin reconciliación posible, extraños en nuestros fugaces yo, exiliados de la patria que inventamos, ciegos, malditos para otros amores, cercenada la esperanza, colgada de un clavo en la blanca pared que espera sombras de nubes velazqueñas, aturdidas damas con ropajes enlutados, organistas onanistas, impíos revolucionarios que quieran quemar nuestras ermitas, las catedrales, el tiempo, joder, que pasa el tiempo y están las vides rezumando, los temporeros sentados bajo la tejavana esperanzada del país prometido, la belleza insoportable de ser, soy, no somos pero soy, mi mano escande, mide este verso desproporcionado, absurdo, inútil, cuenta sílabas, los signos articulados, el meollo del poema, el amor a ras de suelo, escarbando con las uñas, con las yemas de los dedos, sangrando, recordando el rotundo adiós, los argumentos, el sentido de seguir manteniendo esta página sin brújula, I glup you, si Cortázar levantara la cabeza, Rayuela insomne sobre mi mesilla de noche, al lado del vaso de agua, del microscopio, de la vuelta a las fuentes, enciendo candiles alrededor de la bañera, ella es Marat y esta Carlota Corday que soy, que puedo ser, clavará un simbólico cuchillo en su impiedad, en su silencio, alemanes invadiendo Polonia, páramo, que la vida se agostó, yermo campo sin liebres embadurnadas, sin águilas conejeras, sin documentales de la 2 que diversifiquen la cultura de animales en la sabana, jirafas entrometidas, leones de la Metro después del Nodo, películas de exploradores, de piratas, de romanos, de ciudadanos perdidos en la gran ciudad, en sí mismos, en las idas y venidas de la fortuna, tan caprichosa, tan desigual, tanto alboroto por un zapato, me lo comí, su pareja, a ella, Gargantúa despiadado, despistado, comiéndola me comía, antropófago desorientado mordiendo el aire, airado, estafado, tocando el tambor con la frente, buscando cuevas donde ocultar la miseria, la vergüenza, la ternura que ondula en los codos con heridas, su peso que no pesaba, su sexo que me encandilaba, su frente con una luz guiándome por la espesura de una selva sin gorilas, sin salacot, sin hombres mono saltando de liana en liana, aquí, así, se me cae la baba, lelo, así estoy, ya no sé qué ni a quién escribo, sé que es lunes. Hasta mañana

lunes, 17 de abril de 2023

Un zapato (y su dueña)



Una vez estuve enamorado de un zapato. Y de su dueña. Tanto. Me lo comí, al que hacía su par y a la persona que estaba dentro de ellos. No me duele decirlo, no me arrepiento, no me avergüenzo, es más, lo proclamo, lo esparzo, lo grito frente a un acantilado de ojos incrédulos, haciendo equilibrios sobre el palo de mesana de este barco que va. 


El amor arrolla, es misterioso y fértil, sin cálculo previo, desmedido, incontrolable, avasallador, es una motocicleta que te atropella cuando estás descuidado. Si no es así no es amor, es otra cosa, costumbre, rutina, pobre cariño, necesidad, interés, egoísmo, algo mercantil, un asco.

Me comí ese zapato, sí, claro. Debo decir que es el primer zapato que me comía. Luego me comí el otro. Un tiempo después me comí a la dueña. Sé que es extraño pero así fue. Quiero aclarar que ella había intentado comerme primero, con lo que fue un caso de defensa propia. Fue gula, lo sé, debí conformarme con morderla de a poco, como antes, como entonces, pero no, se abrió tan magnífica ante mí, onírico pavo real femenino, que me la comí, entera.

(Mañana sigo, estoy todavía en digestión)

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