.-Pedro M. Martínez-.


Jorinde Voigt


sábado, 31 de marzo de 2018

Me desperté y el Jaguar estaba en el garaje.



El pesebre.
Los intelectuales.
Cuáles.

Me desperté y el Jaguar estaba en el garaje.

Los tres monos, no ver, no escuchar, no hablar. Hablo luego existo, las hadas no existen pero las brujas sí, ir por lana y salir trasquilado, qué engaño.
Hay días que no.
Érase una vez un círculo cuadrado en su mismidad, un perro que hablaba inglés, en la intimidad, la certeza de la finitud, es decir que te mueres.

No.
Sí.

viernes, 30 de marzo de 2018

Todos mienten




Una verdad incompleta es una mentira.

Contar lo de N y omitir el resto del alfabeto es tendencioso (me aplico el cuento).

…total y absolutamente falso salvo alguna cosa que es lo que han publicado los medios de comunicación…

La historia no se escribe en los telediarios, ni siquiera en los campos de batalla, se escribe después.

No veo televisión, no leo periódicos, todos mienten.

jueves, 29 de marzo de 2018

Un insomne desorientado

 

(piloto rojo, la cámara tres efectúa un travelling en el cerebro del protagonista)

…Llevo varios días que no puedo dormir por las noches.

Doy vueltas por la casa, sin saber qué hacer. Estoy enfadado conmigo mismo. Vivo solo, no puedo discutir con nadie, a veces me miro al espejo y me insulto. Es igual, tampoco duermo. Añoro las discusiones, las broncas con Mari.

Me distraigo con películas antiguas. Anoche vi seguidas Cabaret y Barry Lindon, me parecieron muy pesadas, un rollazo. Recuerdo que cuando las vi por  primera vez, hace años, me gustaron mucho. No sé si he cambiado de gustos o que envejecen mal. Yo también envejezco mal, parezco mi padre, o mi abuelo, estoy engordando, la barba de varios días no me sienta bien, me da pereza afeitarme, ¿para qué?, ¿para quién?  Me dedico a pasear por las habitaciones, el pasillo, me asomo al balcón, llamo por teléfono a Mari a las cuatro de la madrugada y cuelgo.

Ya ni siquiera me importa lo del trabajo, no trabajar.
En algún momento se me acabará el dinero, bah, me es igual.
Me gustaría saber escribir para decirle cuatro cosas a Mari, algo que le duela, algo que le haga sufrir, pensar en mí, que sepa cómo estoy.

Está lo de la bebida, soy un sibarita. Al principio de este insomnio me preparaba unos Negroni fabulosos, también unos Blue Moon. He llegado a beberme tres de cada y media botella de Rioja. Ahora tomo ginebra o whisky a morro, sin vaso. Me sienta mal, lo sé, que se joda Mari, que le den por el culo a Mari.

Me duele el estómago, mucho, y creo que tengo varices o algo así, en las piernas, con venas abultadas, los pies fríos, quizás por eso no duermo. Joder, estoy hecho una piltrafa, el más guapo del barrio y mira cómo me he quedado, que fui campeón de España de 200 metros mariposa y ahora jadeo como un perro viejo. Será de fumar, que no había fumado nunca y ahora no paro, huele toda la casa a humazo que tira de espaldas. Una joya, soy una joyita de hombre, esto es lo que ha conseguido esta cabrona de Mari, la madre que la parió. 

Voy a ver esta de “Centauros del desierto” que leí en un Fotogramas antiguo que está bien. Me las grababan mis amigos, ¿mis amigos?, otros cabrones que se han puesto de su parte, unos hijos de puta, vaya amigos de los huevos, se ponen de parte de Mari,  manda narices, que les den, que les den mucho, con lo que he hecho por ellos, con lo que he hecho por todos, cabrones, cabrones y Mari la peor...

(Fundido en negro sobre el monólogo y la cámara interior se desplaza a otros escenarios)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Una leve historia (4 y final)





Sigo con la dieta de ensalada de quesos y lechuga, con la meticulosa medicación y la felicidad fue apenas un reflejo entre la oscuridad de las botellas y el frío, de la lluvia y una puerta siempre cerrada. El mar endurecido, inmenso, sin olas, como el cuadro de un pintor alucinado. Estoy sentado en un charco y es fría la nostalgia como la cuerda en mi garganta. 

¿Cómo se encuentra hoy? 
Mal.
¿Qué piensa hacer?
Escribir.

martes, 27 de marzo de 2018

Una leve historia (3)



Fueron varias semanas de citas clandestinas. En cada encuentro  la relación de nuestros cuerpos  era más atrevida, más extrema. Un día le sugerí que esperase en la habitación a oscuras, vestida solo con unos zapatos negros de largo tacón. Quizás lo había visto en alguna película. En un rincón se consumía una vela olorosa, las sombras flotaban en su rostro como un pájaro de vuelo desmedido. Fue un momento, me sentí como un animal que aúlla, creo que mordí su cuello delicado, que arañé su blanca espalda. Al terminar me dijo que ese era el último día. Me fui arrastrando los pies, sin mirar atrás, en silencio.

La esperanza plegó sus alas y nadé entre los lirios, los insectos y mi terapeuta, jadeé boca arriba en camas ajenas  y perdí la noción de la ida o la vuelta. La luna me miraba, perfumaba las noches disfrazadas. Untaba miel en las articulaciones y mi casa, mi vida quedó suspendida en una espera sentada en el cruce de caminos, los raíles mohosos, la estación clausurada.

¿Sueña con serpientes?
Sí.
¿Volvió alguna vez?
No.

lunes, 26 de marzo de 2018

Una leve historia (2)


Estas cosas no ocurren, nunca, al menos a un tipo como yo. Algo se había movido en el pantano, ardían las libélulas en pleno vuelo y crecían árboles frutales en la distancia de calles de alquitrán y rocío. Comía rosas y me consumía en el tic tac del reloj en un rincón del jardín, el corazón en lo más negro del otoño, ahí, inerme y solitario, enlazado a la ciega nostalgia de haber sido, engalanado con ojeras y circunloquios, pasmado.

Llegué puntual a la cita. Apenas nos demoramos en saludos y caricias. Desnudos, abrazados, besándonos con avidez, como dos supervivientes del incendio de un barco en alta mar, con una enérgica ternura, así, inclínate, ven, gírate, palabras dulces, susurros, sí, gemidos, ella se dejaba llevar y los dos íbamos, flotando en el deseo, me gustaba, tanto, tanto.  

Tiene usted mucha imaginación.
Sí.
¿Se cree todo lo que escribe?
Sí.

domingo, 25 de marzo de 2018

Una leve historia (1)



Pretensión de escape por la salida de emergencia de la literatura.
Es inútil.

Nos encontramos por casualidad, nos reconocimos a pesar de los años.
Me tomó el brazo con delicadeza y caminamos hablando de esto y aquello, de sus hijos, de las coincidencias, del ayer, del paso del tiempo.
Fue un momento agradable y durante varios días estuve pensando en ella.

Madrid es una ciudad peculiar, después de años sin vernos, justo una semana después tropezamos en la misma calle.
Tomamos café en un bar cercano y descubrí que no había perdido aquel brillo en la mirada, la dulzura de su voz, lo interesante de su conversación.
Quedé prendado, intercambiamos los números de teléfono y nos citamos para el siguiente miércoles.

Esa misma semana empecé a escuchar voces y música. El amor me dejaba las manos vacías y una luz se apagaba y encendía en el paraíso. Mi vida era una isla de náufragos desorientados y el horizonte estaba detrás de la niebla púrpura.
Aquel día, a las once, me llamó diciendo que no podía acudir a la cita, que le había surgido un contratiempo. Me sugirió pasar por su despacho, estaría encantada de seguir nuestra conversación nostálgica. Acepté.

El despacho tenía una decoración escueta, muy personal, apenas una mesa, la biblioteca, tres cuadros, un diploma, un sofá y dos sillas. Me senté frente a ella y hablamos. Dijo que la relación con su marido era inexistente. Miró hacia la ventana y advertí una lágrima en su rostro. Le tomé las manos. Luego todo fue muy rápido. Corrimos las cortinas, nos abrazamos, nos quitamos la ropa, nos amamos apresuradamente sobre el sofá, indiferentes a los pasos que se escuchaban al otro lado de la puerta, en el pasillo. Después, ya vestidos, nos sentamos mirándonos sin hablar. Nos citamos para el miércoles siguiente.

¿Piensa usted en la muerte?
Sí.
¿A menudo?
Sí.

(Continuará)

sábado, 24 de marzo de 2018

Una crítica bien intencionada.







Recibo a cobro revertido, divertido –es decir que he pagado yo- un paquete que contiene varios cuadernos de una escritora (¿?) que me presentaron recientemente en una fiesta parroquial (el motivo de mi asistencia al evento merecería una capítulo aparte, quizás lo cuente un día).

Me advirtió que no es profesional (de la literatura) y que solo le guía el afán de transmitir sus conocimientos, su esperanza, caridad y las hondas emociones que quiere compartir y repartir por el orbe. Con todo, me pidió parte de mi tiempo y de mi placer por/con la lectura para conocer/estudiar/criticar su extensa y variada producción. Las cervezas y yo dijimos que sí.

Varios días después.

Para los que no han leído su obra (es decir todos vosotros), empecemos diciendo que eLe (vamos a dejarlo ahí) es una gran escritora, fecunda, imaginativa, llena de inquietudes, arrolladora en el estilo de Carson McCullers (+ o -).

Su avanzada y noble edad, 23 años, le dan el punto preciso de madurez para abordar los variados temas que desarrolla con su audaz prosa. Bien que se nota en ellos su experiencia de vida, su riqueza interior, su dinámico ejemplo (!!).

El recurrir a sus antiguos textos de adolescencia no hace sino reafirmar la persistencia en sus convicciones; la validez de las mismas a través de los años; la intemporalidad de una fe en el ser humano rayando en lo apocalíptico; de un amor hacia los semejantes que se adapten a su tipología; incluso una sutil tolerancia hacia aquellos qué, pobres, no piensen como ella (si es que hay alguno, que no creo).

Es admirable su afán. Después de semanas laborales de 60 horas, marido, hijos pequeños, rosarios, misas vespertinas, perros que piensan y perdonan, futuras recién casadas que se caen de las motos, hablar, reparar con las manos cercas de dos metros de alto y besar con el corazón a todo lo que se menea, todavía tiene tiempo, energía, interés, capacidad para escribir sus dulces consejos al género humano, sus ingeniosas recetas tipo Cómo ser feliz en cuatro días, aunque llueva, o el best seller No seas cenizo, hombre.  

Me gusta, como no, esa endiablada (uy, perdón) capacidad que tiene para conjugar lo que en otros pudiera parecer un tono cursi, almibarado, ñoño, del siglo XX, con el elegante saber hacer de su moralidad  sin medida, ejemplar, de su capacidad para la fábula con moraleja, como Iriarte, como Esopo. Con qué ingenio de maestra de la escritura desliza con continuos guiños en su discurso de orfebre  delicado su presunta pertenencia a la secta de los elegidos, de los tocados con la gracia del cielo sin nubes. Y apenas se nota ¡cuánta sapiencia y elegancia en su voz tronante!

Obama, el espíritu errante de Juan Pablo I, Gandhi, la Madre Teresa de Calcuta, el zar de Rusia, María Sarmiento, Mortadelo, Joaquín Mallorquí, Leticia Sabater, Rasputín,  Bill Clinton,  la becaria aquella, Trump, Manolo el del bombo, Agustina de Aragón, Corín Tellado (maestra, amiga), Julio Iglesias, Sergio Ramos, la abeja Maya, Marcial Lafuente Estefanía, Zinedine (Zidane), tantos y tantos ilustres personajes, precursores,  se dan cita en sus palabras cálidas, hermosas, llenas de vida, de confianza en el futuro, de fuerza sin medida, para que todos nosotros, pobres catecúmenos sin luz, caigamos del caballo, como Saulo.

De su mano fraterna, directora ejemplar, besucona bienintencionada, lider con la antorcha a gas butano, caminemos sin desmayo por los páramos del haber podido vivir hasta ahora sin haberle conocido, tras su estela de espumas, oh, consejera magnífica. Abrazados a su carro ígneo, chapoteamos en la iniquidad de este lodazal que es su ausencia, para poder llegar a la perfección del ser, incluso del estar de su doctrina.

Me libero de mis antiguas convicciones. Todo me sobra ya. Le regalo -soy así- mis mejores bosques extremeños para que se pierda en ellos, para que  en su paz escuche los pajarillos, contemple a las hermanas bestias depredadoras, huela las flores de la noche, se apacigüe en su sombra protectora.

Desnudo como un recién nacido inclino mi frente, me baño en ceniza,  me cambio el cilicio, con golpes de pecho reniego de mi pasado y abrazo esa causa. Va desde aquí esta emocionada admiración que alcanza, casi, la idolatría. Loor a eLe (digamos que quiere mantener el anonimato, no me extraña).

Aunque sé que no soy digno.

Amén.



Mi consejo privado (ahora público) es: publica, eLe, publica, quizás las ventas no estén aseguradas pero eso es lo de menos. Comparte ese corazón tan grande, esa entrega a la humanidad. Escribes regular, pero eres un ejemplo de frescura, de apaisada desfachatez, de honesta exposición de lo que hay ahí. Transmite mis respetos a D. José María (el párroco, dile que un día de estos pasaré a pagar lo que rompí)

P. D : Cualquier parecido con la ficción es pura realidad.

P.D. 2: no me han vuelto a invitar en la parroquia.

viernes, 23 de marzo de 2018

El 322


Diane Arbus, Lady Bartender at Home with a Souvenir Dog, New Orleans, L.A., 1964.


Llueve tanto que escribo en blanco y negro.
Busco color en el 322.
No tanto para ser entendido en la individualidad sino para cumplir una obligación, preguntarme por el sentido de este espacio, impedir la peligrosa tendencia a lo hueco.
No hay censura, de momento.
Tampoco hay tiempo para experimentos, otros lenguajes, estilos pasados de moda aunque a muchos les parezcan nuevos, innovar con asociación libre de ideas, músicas, imágenes oscuras o verdes, trucos de prestidigitador aficionado.
Al final solo hay trabajo, evitar la incomunicación, buscar un personaje, Parker, Pedro o nadie, decir, pintar el absurdo de la existencia, el absurdo de querer recordarlo cada día.
Me baño en el sentido de la vida y recuerdo cuando me ahogaba, no hace tanto.
Ahí fuera llueve, mucho.
Busco el color en el 322.
No es trabajoso, la música viene sola, la comparto.
Agradezco tanto las visitas a media tarde, silenciosas, inconstantes, amables, amistosas.
Solo deseo no perder el estímulo, alimentar la hoguera, que la rutina no me haga olvidar nada.

Cada día la cifra me informa. Ayer 322. Nunca la mirada es sobrepasada por la cifra. 322. A veces dejo de pensar, nunca de sentir.




jueves, 22 de marzo de 2018

Lo que dice/escribe Parker

Victor Ndigwe photographed by Yoo Young Kyu for Avenuel Magazine May 2017.

Lo que dice/escribe Parker en este último siglo trata de la vacuidad de lo terrenal, de las riquezas, de la existencia del más allá, de la conciencia consciente, de la fragilidad del yo, de las contradicciones del arte literario, del mercadeo intelectual, de la sórdida oscuridad de los que aceptan su porcentaje con una mano doblada sobre la mejilla izquierda y la otra en la espalda, la mirada perdida, el problema 30.1 de Aristóteles, de la ruina del cuerpo anciano y trata, sobre todo, de la mujer que le hechiza, que lo cuenta mientras se ahoga en sus ojos limpios, en la voz que enturbia su arroyo de un solo pez, del descubrimiento del lado oscuro, de dejar la música sonar y perderse en un bosque lujurioso y hasta ahí podría llegar, él, Parker.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Miedo

Las vacas bailan en los establos, los pájaros  mueren en pleno vuelo, los virus de gripes terroríficas crecen, se multiplican y nos muerden los hígados, el sida es una enfermedad de transmisión sexual, absteneros pecadores y estaréis sanos, tranquilos, la industria farmacéutica  nos cuida y protege, miedo, llueve hasta ahogarnos o la sequía nos reseca los pantanos, el frío nos atenaza o el calor nos derrite, ya nos avisan los medios, los enteros, los listos, los espabilados, este fin de semana hará un tiempo de perros aunque sea primavera, quédense en sus casas, los que la tengan, no salgan, no paseen, no vivan, miedo, insultan a los pensionistas con subidas del 0,25%, recortan las prestaciones sanitarias, los sueldos, se abaratan los despidos, los convenios se guardan en un armario, miedo, no rechiste que le fulmino, no me mire, no levante la cabeza, escoria, trabaja y calla, habrase visto, sicarios, piratas, contrabandistas, bucaneros de las finanzas, oportunistas, nos quieren llenar la cabeza con fútbol, programas basura, sálvames, proxenetas ensalzados, marqueses, duques, condes, concejales, presidentes de comunidades con presunción de inocencia, inocentes espectadores de una vida que ocurre detrás de la vida, miedo, se lo llevan crudo, en sacos, en bolsas de basura, en arcones, en talones llenos de ceros, se lo llevan por la cara, impunemente, con descaro, con chulería, miedo, nos espolian, nos roban la cartera mirándonos a los ojos, apalean a los que protestan, se cubren bien las espaldas con matones o abogados, miedo, personajes sonrientes, carismáticos, que cobran en una sola tarde los que otros no ganarán en toda una vida de trabajo, miedo, se regalan todo lo que no les regalan, huelgas de transportes, de controladores aéreos, de conductores de tren en ateas semanas santas, de revisores del metro, de metrosexuales, de señoritas de compañía, huelga de brazos caídos, los obispos nos sermonean, nos previenen de infiernos eternos, nos prometen cielos después de muertos, nos dan la absolución si nos arrepentimos, hablan con Dios en vivo y en directo, así cualquiera, con enchufe divino cualquiera mangonea,  hay pederastas con sotana alejados a parroquias inocentes, gentuza, miedo, las pensiones no llegan ni para comer, para pagar la luz, eliminan servicios sociales, algunos se aseguran sueldos vitalicios, los bancos son insaciables, las agencias de calificación, los mercados dominan los gobiernos, son los mismos, el chanchullo, el flete, el chollo, la chapuza, el me lo llevo por la patilla, defraudar, sisar, la miseria, miedo, este fin de semana arderá el horizonte, quédense encerrados, no salgan, no sepan, lo bruto mola, lo zafio, la incultura, no saber, reírse del que sabe, firmar con el pulgar manchado en sangre o en mierda. llévese uno y pague diez, saqueo, la caja B, me factura en negro, economía sumergida, submarina, millones de parados, crecen y crecen los desocupados, los pobres, los sin esperanza, el reparto, todo para uno nada para vosotros, caraduras, faltones, chulos de sainete, sinvergüenzas,  expertos en desfachatez, en mirar para otro lado, para su lado, miedo, no levante la voz que no sabe usted con quién está hablando, jueces condenados, presuntos culpables aplaudidos, princesas del pueblo, infantas distraídas, un rey en el año 2018, otro rey emérito, qué bonito todo, que real, ya nos vale a todos, príncipes para el futuro, sindicatos expertos en formación continua, en cobrar, en agitar banderas para ocultar realidades, miedo, la legalidad, la norma, los delitos prescritos, las leyes modificadas a voluntad, subvenciones, complementos, deudas, cupo, no cabemos, adelgacen, todo es nuestro, no rechisten, populacho, qué se han creído, mano dura es lo que hace falta aquí, se van a enterar, la historia para el que la trabaja, empresas cerradas, miles de pisos desocupados, invendibles, invisibles, prestamos a pagar en cien años, por los hijos, los nietos, deudas para la eternidad, comunidades despilfarradoras, asesinos que reciben honores, panegíricos en su muerte, criminales, defraudar, engañar, mentir, timar, el tocomocho, el timo de la estampita, los bonos basura, invierta en sellos, en pisos, compre a cien y véndalo en mil, como todos, en pupitre, como los blancos, véndanos su oro, viejecitos maltratados en residencias infames, gentes sin corazón, inhumanos, presos de sí mismos, huérfanos, niños por la calle, analfabetos emocionales, brutos sin alma, la sensibilidad es cosa de gente desviada, el dinero, solo vale el dinero, tanto tienes tanto vales, miedo,  recomendación, el hijo de, el amante de, el soborno a, tú me recomiendas, yo te recomiendo si pagas él nos recomienda, contratos amañados, tú me tapas, yo te tapo, si no abres la boca sigues, si hablas a la puta calle, si te agachas sigues, antes quítate las bragas, así, aprendes rápido, hemos decidido prescindir de sus servicios, coja sus cosas y váyase, contratos basura, despidos a la basura, es usted una basura, váyase rápido no vaya a ser peor, ¿peor?, miedo, lameculos, soplones, pelotas, estómagos agradecidos, la decencia, el gusto por lo bien hecho, la satisfacción del deber cumplido, gilipollas, qué ideas tiene usted en la cabeza, es usted un subversivo, así no llegará a ninguna parte, maquinaria, rutina, miedo, olvido de los méritos, de la entrega, de la bondad, de lo ya hecho, ingratitud, desprecio, no sirve la experiencia, la entrega, la fidelidad, el dejarse el alma, le pagan por eso, trabaja y calla, cabrón,  lagrimas en la noche, angustia, enfermedades del alma, hogares rotos, desahucios, no hay piedad, lo dice el contrato, ejecútese, procedan, con la ley en la mano, hecha la ley hecha la trampa, la bendición, la corrupción, la pobreza extendiéndose por pueblos, ciudades, países, las guerras lejanas, en países lejanos, miedo, los intelectuales silenciosos, los artistas de la pista poniendo el cazo, todo dios pone el cazo, los discursos modificados a voluntad, lo que hoy es negro media hora después es blanco, los amigos se convierten en enemigos del pueblo, de repente, los tontos útiles, el insulto a la inteligencia, la maldad sutil, miedo, la crueldad, la indiferencia, la muerte absurda, el paredón mediático, la ausencia de líderes, el exceso de chupones, de jetas, de robaperas, de hijos de perra, de ladrones con corbata de Hermés, de diplomáticos de guante blanco, si tú te callas yo me callo, miedo, no hay castigo para el gran delincuente, el que roba una manzana va a la cárcel, sumarios que se pierden, condenas que se traspapelan, la ley es igual para todos, mierda, miedo, las calles ardiendo, miedo, viene un tiempo nuevo, miedo, estar atentos, miedo, preparaos, miedo, creo que me dejo algo pero me da miedo seguir, miedomiedomiedo,miedo, miedo, miedo.
¡¡¡ No ¡!!


martes, 20 de marzo de 2018

Carta del amante impío.


Impío, arrancando la piedra herida por el rayo, comienzo a golpearme el corazón, dudando entre saltar a un hoyo, al volcán, o romper la lira de Anfión para que cada frase sea una selva, cada palabra una bestia rabiosa, cada perfume rancio un motivo de desprecio y aún así, purgándome la bilis en su otoño, solazándome en mi canto en elodio, para ella, sin requerir sus alabanzas, ni el aplauso del coro de labradores, ni la aprobación de los invisibles pero ruidosos coturnos del anfiteatro, alborotando la esperanza de escuchar las flautas, el ladrido de los perros, de ver las golondrinas del verano, las frutas con que adorna su cabeza, llena de rencores, de cólera, de maquinaciones en el muelle mientras espera mi regreso sin saber que no vuelve aquel que no se ha ido, ignorando que hasta las estatuas de bronce conocen su virtud perdida, mi odio insensato y el desprecio que esgrimo como abubillas que pican su rostro, como lobos furiosos acosándola en el bosque en el que perdimos la esperanza de mañana, la mirada oscura entre las viñas, la piedad de acuchillarla por la espalda para no ver sus ojos, nunca más, sus ojos de nieve, codiciosos, mirando ahora las olas y el tiburón que gira, el gesto de olvidar, bajo las aguas, la traición, el fango de su nombre odiado mientras me alimento de achicoria y uvas, vago entre los hombres escépticos, me abraso en el incendio de no vivir entre sus brazos de leche y tortura, orino en la tierra de su recuerdo y lanzo a todos los vientos las cenizas de nuestro amor arrasado.
Maldigo su nombre, una vez más. Que así sea.

lunes, 19 de marzo de 2018

Ese/este

Erin McCarty


Contra el más de lo mismo, gota a gota, dejando lo que no, solo gano, gano solo, que asuma la pérdida quien no sepa mirar al otro lado, ese/este. (Parker)

domingo, 18 de marzo de 2018

¿Roncas, cariño?



Días vacíos por delante, muchos, algunos, para llenarlos de contenido.
Los caballos pasan a toda velocidad por la derecha, por la izquierda, no me acostumbro a ser rebasado una y otra vez. Recuerdo cuando fui un jinete que ganaba (en realidad ganaba el caballo).
Los fantasmas están ahí enfrente, sin rostro, ensabanados, me miran, puedo llegar a sentirme culpable de lo que hago y de lo que no, en la continuidad, en la finitud, siga o me pare. Un problema.
Este es un espacio de jazz, así somos, es un espejo.

Pregunto a mis amigos si son felices, me miran sorprendidos.
¿Esto es lo que esperabais?
¿Estáis contentos con los que hacéis?

Abrazo a mis amigas y se separan con dulce firmeza.
Menos una.

¿Veremos algún día amanecer en Finisterre?
¿Qué parte de la cama prefieres?
¿Roncas, cariño?
Volver a empezar.

¿Saldrá bien?

sábado, 17 de marzo de 2018

Cita a ciegas.

Oh bella mujer, sorda a rumores y abrazos, ausente de eventos y circunstancias ajenas a tu propia circunstancia.

Las liras de Éfeso se atemperan en un canto de ceremonia a tu mirada, a los intervalos entre el sí o el no.

¿De qué caprichos de tu alma esquiva dependen?, ¿de qué eclipse o catástrofe?, ¿de qué conjuro de dioses sin armonizar? 

Tiende tus brazos al albur y descarta vientos o soles, nubes negras o aleteo de águilas, lánzate al quizás, al acaso, a los signos con tiza en las esquinas, a los nombres prohibidos, a la mano que borra escarabajos de oro pintados en las paredes de tu morada.

Atiende mis requerimientos y antes que cante el gallo deja señales en los cruces, huesos de liebre en los alares del templo de Júpiter, el escudo de un guerrero en los portales marmóreos donde el viento gira.

Alborota tus melosos cabellos, recógete la túnica, abre ventanas al deseo de este cantor a oscuras, temeroso, con los pies en el tedio y la ceniza, con las lívidas ideas que flotan en las sienes, un congrio helado en un mar de lágrimas, los muslos desgarrados en el coral de tu no constante, la garra roja del poema como una batalla para rendirte, oh invicta, que despliego la palabra como flechas o fábulas ignorando tercamente la muralla de tus pupilas, el engaño azul de la música y el juicio de las comadres.

Sea esta súplica rendición, condena, mi frente rozando el suelo que pisas, tan lejos, en la defensa a ultranza de mis acechanzas.

Perdona, que tengo el iPad sin batería, ¿a qué hora has dicho que sale el avión?

viernes, 16 de marzo de 2018

Ruta del Sur

Justo después del terremoto llegaron la peste y los buitres, la sed. No recuerdo si por este orden. Enterramos  los muertos y dimos fuego a los zarzales. Después llegó el saqueo y el hambre, buscar cobijo, guarecernos de la lluvia inclemente. Sobrevivir era la primera necesidad.

Pasaron muchos días hasta que el silencio se quebró por aviones que venían del sur. Nos apiñamos en la pista del valle para recibir alimentos y allí nos ametrallaron, sin piedad, con método. Corrimos aterradas, sin entender, sin esperanza, como animales buscando un agujero.

Cuando se fueron el paisaje de cadáveres era el horror, el miedo absoluto. Gritaban los heridos. Lloramos sin entender, sin saber dónde ir. Llegó la noche. En otro tiempo viví en Londres, en Roma, en Barcelona ¿qué hacía en ese país inhóspito?, ¿cómo había llegado allí? De mañana buscaría la ruta del sur. Me dormí exhausta, en la amargura, en la total desesperanza.

jueves, 15 de marzo de 2018

Moluscos



Entre los moluscos, lo lácteo y el más allá está uno en una afectación de vivir como un torero que brinda al sol y mora en sombras, que si Parker se entera deja la venta de cupones y se dedica en cuerpo y alma a la comercialización de lo suyo, a saber, interés por la contemplación de ideas ajenas y cultivo y desarrollo del conocimiento colectivo, qué decir, cómo, lenguaje deslenguado, cizallas codificadas y esos bichos que viven en el fuego, lo resisten, salamandras de piel curiosa, curtida, ajena al mordisco cálido del elogio, a la dentellada de la duda, al acaso de un final entre sábanas y pechos desmedidos, tú sabes, los de antes, no de aña, no, de amante desimantada de sus deberes de nevera, aquella cama, aquí duermo, a la izquierda, la huella de otro cuerpo al otro lado, a la derecha, que no hay derecho, que los contratos deberían ser renovables, votos rejuvenecedores, cabinas Allen o así  en las que entres anciano y salgas pimpollo, un Brad (Pitt) de estómago liso y culo terso, ya sabes, el espejo, uno que mienta, el de la madrastra, el Peter (Pan) de un Disney que nos engañó una y otra vez, que no todo podía ser tan blando mientras él puteaba a sus trabajadores, que no es nimio, no, agrupémonos todos mirando los alrededores, los conspiradores enmascarados preparando el despido libre y la vuelta a la esclavitud, las sufragistas encadenadas, se lo decía a sus nietos, en tiempo normal,  es decir cuando no había guerra, antes de la estancia de su hombre en los campos de concentración, después el hambre y el frío, la incertidumbre, la represión, el miedo, la muerte vestida de uniforme y bigote, siempre pierden los mismos, nosotros, bienaventurados los pobres de espíritu, lástima que para heredar la tierra o el cielo haya que morirse antes, un adelanto, por favor, seguir caminando, que ya va siendo hora de cerrar esto de hoy, escrito un día de jazz y frío, sin darle muchas vueltas, dos, pensando solo lo justo, la idea única (no me refiero al sexo por esta vez) rebotando en el cerebro, idea Homer, hay que ver, cómo somos, Dickens ahí y tú leyendo estas paranoias, ya te vale, regresa a cien años de soledad que es lo que nos espera a no tardar, estamos en tiempo normal. Ya.

Ya.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Sí.



No tengo ni idea, de nada.
Solo quiero decir NO.
Tampoco sé a qué.
Pero NO.
NO, que quede claro.
A la salida te espero.

martes, 13 de marzo de 2018

Edad


Nicoletta Tomas - Amantes (lovers)


Solo la emoción vencía al miedo, una tan mujer, otro tan joven.

Me impacientaba por las calles cercanas mientras ella llegaba con la compra. Cuando sonaba el móvil –una sola llamada- sabía que podía subir. Nunca me crucé con ningún vecino, nadie me preguntó.
Temblaban los cristales, cantaban pájaros en el patio, se escuchaban pisadas en el rellano.-¿Nos quitamos la ropa?- y era el abrazo hambriento. Tendido sobre el rocío de su cuerpo el mundo era otro, fértil y húmedo, acogedor, inabarcable. Susurraba en mi oído palabras que no entendía, la cabeza se llenaba de deseo y calor, de tentaciones, de una marea de ternura que me dejaba sin fuerzas, aprisionado en su piel que era mía, convertido en esclavo de mis labios, de mis dedos, del ardor desmedido de amarla sin límites. Besaba mis párpados con una dulzura tal que aún con los ojos cerrados podía ver más allá del cuarto en penumbra dónde nos juntábamos, en silencio, en un milagro en el que todo era posible, bello, nuevo. La puerta era un límite entre la vida y aquello otro que eran los días inexpertos, mi novia, los libros, un trabajo provisional, mis amigos cegados por el humo, ginebra los viernes, quizás María.
Nunca tuve en cuenta la diferencia de edad, sólo podía pensar en su cuerpo, cada minuto, enajenado. No entendía nada en lo que no estuviera ella, ni el saludo amistoso de su marido, ni su relación con mis padres, ni que su hijo pequeño fuera mi alumno ocasional.
Fue ese hijo el que nos descubrió, una mañana de marzo, final de la historia, intenso drama familiar incluido.

Han pasado cinco años. Hoy la he vuelto a ver, nos hemos cruzado en el Arenal, caminaba con lentitud, no se ha fijado en mi. Me he acobardado, he pasado de largo, me ha parecido una mujer mayor, casi una anciana. Tampoco yo soy tan joven, me caso en septiembre.

Pero algo se ha movido en mi alma. Me he girado y desde Bidebarrieta la he buscado por las estrechas calles, entre los cantones, en la plaza de Santiago, por todo el Casco Viejo. Nada.

He vuelto a casa con un sabor amargo.

No puedo mirarme en el espejo.

lunes, 12 de marzo de 2018

En la casa de verano




Acabamos de llegar a nuestra casa de verano. Las maletas todavía están sin abrir.

Apoyo mi mejilla en el cristal para pensar en él. Le imagino mirando al sauce triste frente a su ventana. Quisiera escribirle pero no sé cómo hacerle llegar mis cartas y aquí no hay cobertura para internet.

Mi marido me llama con cualquier pretexto, un libro que no encuentra en lo alto de la biblioteca, una sartén demasiado abajo en la cocina. Mi nieto pequeño llora, se ha caído junto a la valla. Mi hija le consuela con ternura. Juan, mi yerno, arregla las flores de la entrada.

Sola en mi cuarto pienso en él. Como antes, como siempre, prisionera a pesar del tiempo, del tiempo que no me queda, que no nos queda. Acaricio el borde del libro que me regaló, beso sus páginas. Evito el reflejo de los espejos. Evito a los otros.

Mi marido  me llama, un pesado mueble que quiere cambiar de sitio – ¿te parece bien ahí? -, unas tazas livianas que teme romper – ¿me ayudas? -. Y sé que no le gusta saberme sola en la habitación, ajena. Escucho la conversación de mi nieto mayor con los amigos que han venido a saludarle. Mi hija juega con el pequeño. Juan canta en el jardín. La televisión emite programas que no entiendo, habla de cosas que no me pertenecen.

Salgo al balcón para mirar pasar las nubes y sé que no son las mismas que las que dejé en el norte. Me ahogo aquí, voy a morirme de nostalgia, de añoranza de sus manos, de su voz, de todo él.

Casi no he llegado y ya quiero volver.

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