.-Pedro M. Martínez-.


Jorinde Voigt


lunes, 31 de mayo de 2021

La cárcel de Ventas


La cárcel de Ventas (1931-1969) fue la prisión femenina más poblada de la historia de España. Concebida originariamente como "Prisión Modelo" para mujeres por Victoria Kent - dentro del nuevo proyecto penalista de la Segunda República- en 1939 acabó convirtiéndose, con el triunfo franquista, en todo lo contrario: un gigantesco "almacén de reclusas" en el que mujeres y niños se hacinaron en las peores condiciones imaginables.



 Victoria Kent con las aspirantes a la nueva Sección Auxiliar Femenina del cuerpo de Prisiones, 1931




Procesión del Corpus en la cárcel de Ventas, 1939. 
SANTOS YUBERO /ARCHIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID


Visita de niños y niñas en la cárcel de Ventas por el día de la Merced, finales años cuarenta.

.https://carceldeventas.madrid.es/history/el-almacen-de-reclusas







One

 


Estoy sentado bajo la lluvia buscando el punto exacto del manantial, el puente, el espejismo y la brasa, el experto que me guíe para poder decir palabras como felicidad, dulzura, paz sin que ardan las imágenes en las hornacinas, sin que la imperturbable realidad de los días se resquebraje.

Sí, he olvidado las historias que escogí en el insomnio, la enumeración de los signos, el atropello de voces  detrás de puertas que esconden recuerdos de sed y sumas, de tribus y víctimas, soy un desvalido historiador amnésico que solo puede pensar, obsesivo, en aquello, tú sabes.

Escribo una carta sin murallas ni Josué combativo, sin datos, vuelta del revés, sin narcóticos vocablos ni alegorías, quiere estar desnuda, tendida en los peldaños que lleven al rosal y a lo necesario, a saber entre líneas y soledad de whatsapp, asfixia de no ver.

La escribo y no se la mando a nadie.

domingo, 30 de mayo de 2021

Regreso a Hope Gap

 


·        

"Un drama modesto y elegante 'Hope Gap' atraerá a los espectadores más maduros y a los fans de los dos protagonistas" dice Tim Grierson en su columna de  Screendaily.

Fausto Fernández, en Fotogramas, dice:  "Drama de tempestuosa calma Una amarga reflexión a tres voces, en off o en diálogos demoledores, para una película tan dura y veraz como desnuda de artificios.”

Muchos otros críticos de cine dicen otras cosas, para eso están los críticos, para criticar (https://www.filmaffinity.com/es/film956950.html)

Como espectador y admirador absoluto de Annette Bening, no demasiado propenso a dramas pero sí maduro (a punto de caer del árbol)  debo decir y digo que me ha gustado. Para ver después de comer y comentarla con su pareja (quién la tenga), con su vecino (quién lo tenga) incluso con uno mismo (en voz baja, por favor, que se oye todo).  

Ya me dicen, si eso.



Umbral.

 



Sería muy triste que a Francisco Umbral solo le recordasen dos o tres  supervivientes nostálgicos y que ahora algún coleccionista de anécdotas repitiese lo de “vengo a presentar mi libro”. No. Muy por encima de la imagen pública que alimentó está su envidiable maestría escribiendo,  sus miles de artículos, sus más de cien libros y todos los premios literarios que le concedieron.

He visto el documental “Anatomía de un dandy” (en Filmin) y me ha producido sensaciones diferentes: admiración por su trabajo; comprensión por su lucha interior; certificación de  que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor (eso, el tiempo, que pasa); emociones varias y complejas (tampoco es cosa de extenderme en ello).

Resumen, me ha gustado.

He buscado algún artículo –qué manera de escribir, que soltura- y los comparto.




Salvador Pániker

Hay un hindú de Barcelona, un catalán de la India, que cruza de vez en cuando por Madrid (en estos días ha vuelto a hacerlo), dejando un rastro luminoso y oscuro, misterioso e irónico, oriental y catalán: Salvador Pániker. Pániker, desde que nos trajo sus prodigiosas Conversaciones en Madrid, que pronunciaban la democracia en pleno franquismo, es un madriles por derecho propio, el asiático raro y dandy que le abrió y le miró a Madrid las entrañas como no lo había hecho ningún intelectual madrileño. SP por su cruce Oriente/Occidente, un poco goethiano, por su interior diálogo Este/Oeste, por su duda nada metódica entre el ying y el yang, ha buscado siempre la integración del todo en todo, o a la inversa, más la apertura a lo abierto, y uno se lo tiene dicho de siempre:

-La literatura, Salvador la literatura.

Hasta que SP se ha lanzado a escribir sus memorias (acaba de presentar aquí el segundo y último tomo) y ha encontrado en la prosa creativa narrativa (pero libre, como él nos recuerda, de "la odiosa deliberación de la novela", denunciada por André Breton) El empeño de SP, dada su voluntad de abrirse al mundo con los cinco sentidos y otros que no conocemos, pero ejercemos, no podía lograrse desde la prosa filosófica. Todo eso se razona, pero luego hay que ponerlo en acto. Y el acto, para el escritor, es escribir.

De nada vale vivir dualidades sexuales o de otro orden si se sigue racionalizándolas en la escritura. Pániker ha comprendido que el proceso es inverso: primero escribir y luego vivir. Y se ha lanzado a una prosa rica en nombres (propios) y adjetivos, creadora, descriptiva, sensual, descarada, lírica a veces (la búsqueda del padre en la India), logrando así unas memorias que no haría hoy ningún escritor español, y mucho menos un filósofo. SP, soñando siempre con infinitos desdoblamientos, como esas flores japonesas con/sin raíces en el agua, se nos desdobla hoy en prosista eficaz, plástico, ágil, insolente (ah la insolencia de los dandies) y sonriente. La correcta melena gris, el aura cobriza, los ojos negros, ojos de fijeza y burla, la sonrisa inocente de verdad, muy anterior a su sonrisa interior, temible, las manos de chamán elegante o de profesor de dialectos hindúes en Harvard, una general fragilidad de protoporcelana oriental o de catalancito caprichosito. Pasa por Madrid de tarde en tarde, dejando una estela de inteligencia, ironía y faringitis. Huele aún a la noche paulmorandiana de Barcelona.

Fdo. Francisco Umbral

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 13 de mayo de 1988.

sábado, 29 de mayo de 2021

Pere Gimferrer

 




La muerte de Beverly Hills

 

V

En las cabinas telefónicas

hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.

Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias

que con el escote ensangrentado se refugian allí para morir.

Ú ltima noche bajo el pálido neón, último día bajo el sol alucinante,

calles recién regadas con magnolias, faros amarillentos de

los coches patrulla en el amanecer.

Te esperaré a la una y media, cuando salgas del cine -y a

esta hora está muerta en el Depósito aquélla cuyo

cuerpo era un ramo de orquídeas.

Herida en los tiroteos nocturnos, acorralada en las esquinas

por los reflectores, abofeteada en los night-clubs,

mi verdadero y dulce amor llora en mis brazos.

Una última claridad, la más delgada y nítida,

parece deslizarse de los locales cerrados:

esta luz que detiene a los transeúntes

y les habla suavemente de su infancia.

Músicas de otro tiempo, canción al compás de cuyas viejas

      notas conocimos una noche a Ava Gardner,

muchacha envuelta en un impermeable claro que besamos

      una vez en el ascensor, a oscuras entre dos pisos, y

      tenía los ojos muy azules, y hablaba siempre en voz

      muy baja- se llamaba Nelly.

Cierra los ojos y escucha el canto de las sirenas en la noche

      plateada de anuncios luminosos.

La noche tiene cálidas avenidas azules.

Sombras abrazan sombras en piscinas y bares.

En el oscuro cielo combatían los astros

cuando murió de amor,

                                         y era como si oliera muy despacio un perfume.

 

 

PERE GIMFERRER

Mirando


  Antes de acariciar su espalda con deferencia, el hombre del traje azul preguntaba a su seria amada si prefería que el tema de conversación después del amor, fueran las risas en las sombras, la pasión, la música, las sofisticadas y mentirosas modas literarias, informática, jazz, operas varias, celos, pájaros, los canales de Venecia, la cultura celta, vueltas y revueltas hasta quedarse solos, otra vez, fijándose en la pantalla que les traía un viento que alborota sus cabellos y qué, a veces, les retorcía el corazón y los brazos, les dejaba así, mirando un mensaje como una botella que encontraron en la playa perdida de sus sueños más reales, mensajes de náufragos con el corazón gastado, mensajes de mujeres mirando por una ventana como en el cuadro de Dalí, de espaldas al espectador más cercano, mensajes de locos y locas con el alma partida que escriben los días pares y los impares duermen en brazos del trasgo; personas que sueñan despiertas, que viven sonámbulas, que escriben en una hoja carmesí y lloran; mujeres que conocieron el sol y se quemaron; hombres que no conocerán jamás y que les besan apasionadamente; viajeros de un tren nocturno que se miran con disimulo; pasajeros que se apean siempre en una estación anterior a la de su destino; astronautas encerrados en una burbuja que mueven los labios como peces en su pecera; una pareja de ciegos sonrientes, con su hijita de la mano, eluden una y otra vez las alcantarillas, los obstáculos en su camino; las personas que hablan con su almohada, con su espejo, con sus seres queridos ausentes, con su loro, con las cosas y cuando hablarán con su presente y dirán que hasta aquí llegamos y que preparen las maletas los fantasmas que no se van, pero para qué irse si hay que volver. Ya me he aburrido de escribir este post (oiga, ¿qué es eso de post?), se han perdido el romanticismo y las buenas maneras. Fin de la historia de hoy. Cada día es más peligroso esto de escribir.

 

viernes, 28 de mayo de 2021

Sara Pujol Rusell

 


 

EMPIEZO DONDE EMPIEZA LA PALABRA

 

  La palabra empieza como ciervo en la boca, como fuente

en la hierba, como fuego en el aire, como aire en los sueños,

como tierra y llama en la boca del ciervo, como una piedra

en las cerezas, como agua en los abetos, como agua y campo

en la voz, en la incertidumbre de la voz en certidumbre,

como un dolor trascendido, ojos, como un sueño no cumplido,

como un tiempo ya cumplido, como un silencio que se cumple.

Palabra y silencio, dolor, lirio, azafrán, casa del aire,

casa del dolor, limosna y riqueza de luz en el pecho,

 luz de la misma madre, de la misma espada que divide

 la frente en un árbol, el brazo en un río, el alma en las rosas

 -¿cómo reuniros si me reúno y el río lleva el árbol

 y la rosa el alma y yo me contemplo dividida en medio?-

 y en su centro la vida que corre como corre la angustia,

 como ese correr que tiene el todo conmovido en la nada.

 Palabra, sálvame de mi espada en el centro de la espada,

 de lo oscuro de los nombres que no beben en el silencio.

 Silencio, sálvame de la piedra que no sea azahar

 en la boca de mi verbo, que no sea luz en la boca

 de mis manos, que no sea aire en el hombro puro del fuego.

 Palabra, sólo me salvó en ti donde empiezo como un ciervo,

 como una fuente, como un sueño en la más clara certidumbre.

  .

 - Sara Pujol Rusell

 

de “Intacto asombro en la luz del silencio”.

 Colección Esquío de Poesía. Ferrol 2001

Sin regreso

 


Busqué en mi cuerpo la herida, las llagas, el obstáculo.

No lo había y me fui.

Sabía que  me esperaba un paisaje diferente, bullente, distinto al  que entonces frecuentaba, me inquietaba la  luminosidad de lo desconocido, me atraía, tanto.

Durante un largo mes fue lo que debía ser.

Excepto por el miedo al regreso.

Por eso me quedé.

Ahora lo he decidido, ya no me importa, mañana mismo me calzo las botas de pocero y empiezo a dejar sacos de confidencias en el quicio. Estaré atento a la inercia, al ayer indescifrable de los huesos del jilguero golpeando en los cristales de la habitación de atrás. Alguien me hace señales con oraciones y gallos, suenan campanas y gorigoris, el viento en los cruceros me distrae del objetivo, es el momento de alejarme, de exorcizar temores, de salir a caminar, de regresar.

Solo temo no saber distinguir las malas hierbas, solo temo la cizaña, solo temo al segador distraído mirando para otro lado, solo temo a mi sombra alargada al amanecer, solo me temo yo.

jueves, 27 de mayo de 2021

Anne Hathaway - I Dreamed a Dream

Entrevistas

 



Un plano medio de  una mujer de mediana edad. Habla mirando directamente a la cámara. No es Adriana Lima ni Lily Aldridge . De constitución robusta, vestida con un sencillo traje blanco, sin maquillaje, con una mirada limpia. Dice- A mis cincuenta años espero a un hombre que me quiera por lo que soy, al que pueda darle toda la ternura que hay en mí, todo lo bueno que he guardado para compartir.

Carmen, ¿has tenido mala suerte en el amor?- pregunta la presentadora.

No –responde- no ha sido mala suerte, ha sido mala elección por mi parte. Necesitaba tanto que me quisieran que siempre he encontrado a los hombres más mentirosos. Ya ve usted que no soy guapa, nunca he tenido confianza en mí misma, no me sentía digna de amor…

La presentadora interrumpe –Carmen, Carmen, eres una mujer atractiva…

Perdona, bonita –le corta sin miramientos- he dicho que no soy guapa, no que fuese ciega. Pero a mi edad ya sé, ahora sé, mi belleza es interior, soy una magnífica persona y solo quiero encontrar a alguien que sepa apreciarlo así. Por eso he venido a tu programa y...

Muy bien, Carmen –dice la presentadora- pero en televisión, ya sabes, siempre estamos escasos de tiempo. Seguimos. José Ramón rompió con su novio por celos. Hoy ha venido aquí para pedirle perdón…

 Y el programa continúa.


miércoles, 26 de mayo de 2021

Shostakovich


Escuchando la Sinfonía No 14 en G menor op. 135 quería escribir sobre la influencia de Shostakovich (Dmitri) en los compositores rusos de ahora, pero se me ha cruzado el cable. Es así.  Aprovechando que estáis ahí, indefensos, ya puestos, aunque no tiene nada que ver, quería contaros que de niño me enseñaron aquello de que los buenos van al cielo y los malos al infierno. Empecemos diciendo que es una simpleza dividir la conducta de los humanos en buenas y malas, pero sería largo  llegar a acuerdos sobre el bien y el mal. También está la cosa de que como nadie ha vuelto del cielo y mucho menos del infierno no se puede probar la teoría. Pero, pasados los años y por experiencia propia, puedo decir, aseguraros, jurarlo, que no es cierto, incluso admitiendo que hubiera cielo, que me da que no. Si bien según los últimos censos los buenos son abrumadoramente superiores en número a los malos, estos últimos (los malos) son tan hijos de puta (con todos mis respetos para las putas) que inclinan siempre la balanza a su favor, se llevan el gato al agua de todas, todas y van al infierno, al cielo y donde quieren, será por dinero.  Por eso mi recomendación es que seáis malos a rabiar, pecar  a voluntad,  con insistencia, siempre que sea necesario y sobre todo en defensa propia o de vuestras propiedades, total son cuatro días y con esto de la pandemia se hacen eternos. Amen.




martes, 25 de mayo de 2021

Con corbata roja



Con mi corbata roja no tuve problemas al pasar por la recepción del hotel, apenas una mirada del conserje. Es curioso lo que hace una corbata así, disfraza incluso a un tipo como yo.


Habitación 301. Ella me esperaba detrás de la puerta, temblaba.

Desde la ventana se veía el río, abajo, lento, melancólico, frío. También una esquina de un edifico en construcción.

Solo tenía ojos para ella.

“Desnúdate”



“Así quisiera tenerte ahora, a mi merced, sumisa, atada sobre las sábanas esperando las caricias y el beso, con el rastro de mis labios por tu espalda, por tus muslos que tiemblan cuando  acerco mi boca ávida, mis dedos que te abren y te exploran, encuentran tu centro y tu perdición mientras te musito al oído vagas obscenidades que jamás he dicho a ninguna otra mujer, hembra que me alteras, me enardeces, haces de mi un hombre entregado al placer de servirte y perderte, de escarbar en aquello que deseas y gimes y gritas y te tapas la boca con la almohada y no puedo parar de tocarte, de moverte, así, así, levanta el culo, ven, muévete ahora, despacio y entro en ti tan dulcemente que la habitación se llena de coros de demonios que nos acompañan y animan y somos una mujer y un hombre felices, luchando juntos, amándose como en el principio de los tiempos,  follando como adolescentes, dos seres humanos como náufragos en una playa desierta, tú y yo, amándonos…”

Unos golpes en la puerta.
“Policía.”

Ella me invita a esconderme detrás de la cortina.
“Un momento”

Abre la puerta.

“Señorita ¿está sola?”

“Sí, agente, ¿sucede algo?”

“Buscamos a un hombre con una corbata roja ¿le ha visto?”
Se escucha un alboroto en el pasillo.
El agente mira a los lados.
“Algo ocurre, cierre la puerta, señorita”.
Se va.

Gritos, este no parece un hotel muy recomendable.

Salgo de detrás de la cortina. Me visto rápido, me hago el nudo de la corbata roja.

“Como siempre ¿100 euros?”

Asiento, me los da, salgo al pasillo, bajo por la escalera de servicio, saludo al conserje, me mezclo entre la gente.

Todavía me quedan dos hoteles, maldigo esta profesión.   

lunes, 24 de mayo de 2021

Sobre compartir.

 

Juan Carlos Palomino

Aunque a veces no, este blog/bitácora está siendo utilizado por el que firma para liberarse de (posiblemente de sí mismo/a confirmar). Dada la posibilidad de incluir elementos ajenos a la finalidad inicial y siempre respetando autorías, simetrías y gustos ajenos (ay, lo de los gustos, todos tenemos uno, como todos tenemos un culo y otras singularidades), a veces, según me de el punto (últimamente me da con sospechosa frecuencia) buceo en los mares verdes, profundos, inabarcables, desconocidos (hasta que me sumerjo, entonces ya no, entonces ya son un poco míos, un poco) de autores/as que estaban ahí antes de quitarme la venda, es decir que ellos no tienen la culpa de mi ignorancia, ellos/as llegaron antes. Como descargo diré/escribiré que me es imposible (It's imposible) no solo conocer todo sino, siquiera, conocer algo (en ello estoy desde hace tiempo pero ¿qué es el tiempo?). En este proceso (vaya brasas meto) he descubierto poesía y poetas de todos los colores, conmovedores, sorprendentes, brillantes o sombríos, coloridos y gris mate, magníficos/as, imprescindibles. Leo y comparto aquí (esto, queridos/as míos/as es lo que quería destacar) algunos de esos poemas, muchos de esos que te cogen de las solapas del corazón y te abofetean con la crueldad del que te grita “so capullo, ¿qué haces escribiendo simplezas?, mira, ¡esto es escribir!” y es cierto, joder, es cierto. Para aprender  y para la libertad sangro lucho y pervivo, seguiré compartiendo y ya veremos dónde termina todo esto (termina al final, perdón por descubrirlo).

Postdata: la intención inicial era agradecer los comentarios a los poemas ajenos que comparto pero dado que el hombre (Yo) es el único animal (yO) que tropieza en la misma piedra y tengo los tobillos en carne viva pues nada, oye, que me he liao.


 


domingo, 23 de mayo de 2021

sobre la empatía

  



sobre la empatía

suena como un pájaro rompiéndose los huesos pequeños contra el vidrio. el menor de ellos, un gorrión, por supuesto. estás a punto de servir la comida y ésta es la escena. culpa al pájaro, las ventanas inoportunas, trata de no pensar en el inconveniente de la sangre que salpica de violeta el anochecer. ¿cómo puedes comer después de esto? no pienses a quién culpar cuando el menor de nosotros se interrumpe tu próximo momento. un panel que se abre sobre otro. el menor de nosotros estropea tu cena.

~

su olor será humo y peste. rezongarás durante días, la injusticia de salpicar tu ventana. pájaro tonto. civilización. casa con vista. maldito comedero para pájaros. te tomará una semana, mientras la carne empieza a pudrirse bajo las plumas menguantes, mientras la sangre se congela y se atasca, hasta que te des cuenta de que nadie está viniendo a llevarse el cuerpo. es tu pájaro muerto. es tu vidrio. tienes opciones, piensas. alquilar. mudarte. dejarlo para los pájaros negros más grandes.

~

sentirás la podredumbre justo sobre la punta de tu lengua. tanto que te revisas para asegurarte de que no eres tú. el pájaro merece algo. vas al armario, elegís una caja de zapatos. ¿de descuento? ¿de diseñador? empiezas a pensar cómo se llegó a esto: ponderar tu mortalidad a través de un pájaro. un pájaro muerto. no importa. no te parece un problema evitar chocarte contra las ventanas.

~

es una monstruosidad y empezamos a amontonarnos como nubes extensas en tu patio. te maravillas de nosotros, hermosos, recogiendo y soltando nuestros cuerpos oscuros desde el cielo blanco hasta tu gramilla. y después llega. más huesos y sangre. uno por uno chocando contra el panel cerrado. pájaros inconscientes. plumas marrones y grises. parásitos asquerosos. el otro. comedero de mierda. parecemos miles de millones levantando vuelo y luego destrozos.

~

podrías encontrar una humildad delicada en el arte de limpiar vidrios. es tu trabajo, sostener astillas pequeñas de carne desgarrada. las puntas de tus dedos cantan. pedazos, carnicería, es demasiado. tienes cuidado de levantar todo lo que puedes ver. llamas a un vidriero. tienes cuidado de levantar todo lo que puedes  ver. tiras todo en grandes bolsas de basura brillantes. tienes cuidado de levantar todo lo que puedes ver. consideras colocar puertas francesas. tienes cuidado de levantar todo lo que puedes ver y encuentras más con cada viaje que haces descalzo a través de tu casa bañada en sangre.

Traducción: Yanina Audisio.

Bosques quemados

 




Poincaré dijo que:

el resultado obtenido para la esfera n=2 del espacio de dimensión 3 tenía un análogo para la esfera n=3 del espacio de dimensión 4.

Está claro ¿no?

El amanecer entrando fulgurante en el bosque de Ferreiros.

Equilibrio en Foilebar, cazadero de lobos, acogida de manos cálidas, pastores a lo lejos, perros, gallegos intrigantes e iracundos, frases de sobremesa y orujo, historias de la guerra, de antes, historias de vida y muerte, nueces sobre los blancos manteles, niños portugueses de grandes ojos, el viento inclinando la hierba, el amable matrimonio, recolectores de miel –buena gente-, no escuché los ruiseñores, el balcón cuajado de estrellas, de frío, de la inmensidad del cielo de enero, aún no llegaban hasta aquí las cenizas, el olor, el humo.

La conjetura de Poincaré se refiere a las esferas de cuatro dimensiones, unos objetos no sólo inexistentes, sino también inimaginables para el común de los mortales.

Salimos de buena mañana.

Detrás de la montaña empezaban los bosques quemados.


sábado, 22 de mayo de 2021

Alice Walker

 



He aprendido a no preocuparme del amor

sino a honrar su llegada con todo mi corazón.

A examinar los misterios oscuros

de la sangre

con una atención desatenta

y torbellino,

a conocer la prisa de los sentimientos

rauda y fluyente

como agua.

La fuente parece ser

algún inagotable

manantial

dentro de nuestros gemelos y triples

yoes;

la cara nueva

que torno

hacia ti

nadie más en la tierra

alguna vez la ha

visto.

 

Alice Walker

Deslucido

 


Este es el momento en el que entre la piel y el alma hay una playa donde languidecen jardines que se ahogan mientras pasan los días –quién lo diría- incluso pasan los años y aún no estamos en foto fija, tenemos bordes, olores entre los dedos, miradas táctiles, química de antimonio y remordimientos, de ácidos delineando los contornos de la coincidencia, análisis de aceros o de mentes, minuciosa evaluación de carbono o de dolores, porcentajes implacables que dibujan y definen, oxígeno que respiramos desde las riberas, tú a un lado, yo a otro, la vida en medio con su carga de realidades, río implacable, sin sitio para peces soñadores, sin pescadores melancólicos, huraño el conductor de este autobús que me lleva a Santiago, cunetas interminables con paisajes de bosques quemados, no hay espacio para la esperanza de lo verde, ya llegará la primavera mientras tu lucidez, tu disciplina, París y este tiempo de verdades – también tu conductor- te sitúan en el cabo de Matxitxako,  lejos, estamos lejos, ya no somos y sólo queda aferrarse al faro y soportar el viento, ser viento, acariciar las rocas y gritar ahora que nadie me oye, inútil desgañitarse, es igual, la lluvia ha inundado los caminos de regreso, los caminos, no podemos estar más separados y esos corteses besos en la mejilla, cuando nos vemos, cuando nos despedimos, son una educada muestra del terremoto, un rescoldo del incendio aquel, la evidencia de tus piernas y las mías, evocación de tus muslos, generosidad de noches amándonos en un insomnio apasionado, cartas en el altillo, testimonio de cicatrices y tatuajes, toboganes encerrados detrás de la puerta, flores y cenizas, no recuerdo si te traje caracolas de mis viajes, si pinté tu nombre en algún mármol de Roma, si te herí de norte a sur, si aún vivo en el destierro de palabras huecas, si me perdí frente a la frontera de señales despintadas, si solo quiero quitarte la ropa, escalar el vacío de tu espalda, vestirte de suspiros y comerte como a una fruta, mujer manzana, beber tus jugos, fuente en una esquina de mis calles, morder tu resistencia y despeñarme en tu cuerpo de miel, anciana que miras y ves y ya no eres y cabeceas en esa barca sin remos, navegante de cala en cala de nombres curiosos, en las que no nadaré, en las que no me sumergiré, aguas prohibidas, azules, pastores de rebaños perdidos en esos desiertos, prestidigitador de palomas y pañuelos de seda, de voces en madrugadas de viernes, con resquicios de miradas ausentes esmerándose en la conciencia avivada, en la desazón del misterio fugitivo, trasbordos en trenes nocturnos, en estaciones en penumbra, en túneles sin final, no se pueden saldar las viejas deudas con suspiros, no me acostumbro a esta intemperie sin fin y todo se ha vuelto negro desde esta mañana. Dame luz.

 

(No sé cómo terminar.)

viernes, 21 de mayo de 2021

Borde

 



Lo de ser/ponerse/estar borde.

A no sé quién le gusta mi foto.

A mí que me cuentan.

A mí me gustan los ojos que ven más allá de la foto. 

Pero no se puede pedir que se cambie el sentido del aviso. 

Aviso, sí se puede. 

Yo, mí, me, conmigo aprendo aquí, es decir aquí, se me está dilatando el ombligo, acaba de pasar por su centro el Madrid- Sevilla de las 4. 30 H y ni me he enterado. El caso es que me entero, ahora, es decir ahora, de pocas cosas que no tengan que ver con la periferia del citado ombligo, con las irisadas plumas metálicas de un pájaro que me invento, que vuela sobre un mar escarlata que también me invento. Estoy justo en el umbral de enterarme de mi propia invención y saber que no soy. 

Justo eso, saber/lo. 

Será una tragedia. 

No sé quién ha sufrido un dèjà vu en la nuca, una paramnesia de reconocimiento así, en frío, una especie de bisturí recorriendo el linde entre lo ya visto y el bosque ese, negro y misterioso. No tengo la más mínima intención de entrar en el revoltijo de gruñidos, brooom, zumbidos, zasss, bramidos, un grito del vencedor  y después el silencio ominoso. 

No entro en ese juego sin otra regla que las concertinas de la  barrera. 

No salto, me duelen las ingles y un músculo del alma. 

A no sé quién le gusta mi foto. 

Voy a cortarme un dedo. 

Creo que hoy estoy borde, muy. 

(No tiene que ver con estar en el borde)

Mi foto
Bilbao, Euskadi
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