sábado, 30 de octubre de 2021

Joaquín Giannuzzi

 


Paisaje Urbano

 

Con mis piernas surcadas

por una especie de fracaso placentero

y una perspectiva de huesos lentos,

desde la ventana del bar contemplo esta furiosa esquina

donde los átomos se han enloquecido

y se cruzan interminables ríos de motores.

He aquí el mundo

componiendo una música tan excesivamente humana

que un accidente no modificaría la situación.

Yo bebo una cerveza y me pregunto

si valía la pena, si necesitábamos este tumulto,

si este vértigo de la materia triturada es digno de nuestra fe.

Me pregunto también

si está incubando un orden distinto, una desconocida naturaleza,

donde puedan instalarse los jardines

que giran prisioneros por mi cerebro irritado.

Joaquín Giannuzzi

(Buenos Aires, 1924),


viernes, 29 de octubre de 2021

El odio a la música.

 


Librarme de la pandilla. Con un ojo espiar los baldes de agua fría tan cómicos e inesperados encima de todas las puertas que se abren; con el otro, las fauces abiertas de las fieras; escapar a toda velocidad apenas entreveo cuerpos que tienen algún tipo de fe en alguna institución o en alguna persona; huir de la convivencia clueca y atroz de estos tiempos; construir una dependencia mínima en el seno de una pequeña red de fórmulas de cortesía,

de acordes de tiempos gramaticales y de instrumentos de música,

de minúsculas regiones suavísimas de la piel,

de algunas bayas, de ciertas flores,

de cuartos, de libros y de amigos.


Pascal Quignard

El odio a la música.


jueves, 28 de octubre de 2021

Guillermo Boido

 


Alta madrugada

nacer es arrancarse
la astilla que sangra en la memoria
allí donde la infancia es infinita

vivir de amordazarle
el grito al mensajero que nos cuenta
su espanto al pie de las murallas

morir de asesinarse
al extraño que nos mira en el espejo
desde el lado de las cosas

y ser de circunstancia y bruma
como la última estrella de la mañana

Guillermo Boido

 (Buenos Aires, 1941-2013), 

La oscuridad del alba. Poemas 1970-2005,

Ediciones Virgilio, Buenos Aires, 2006



miércoles, 27 de octubre de 2021

Stefan Bollmann

 


 "Aunque ya no exista un lugar privilegiado para la lectura, subsisten de todos modos ciertas posibilidades de retiro que favorecen una práctica desenfrenada y libre de preocupaciones. Una de ellas es la cama, (...). En tanto que lugar al que se llega noche tras noche para buscar el reposo, pero al que se llega también para amar y morir, donde el ser humano es engendrado y dado a luz, donde busca un refugio cuando la enfermedad lo atrapa y donde da generalmente su último suspiro, la cama representa en la vida humana un lugar para el que es difícil imaginar un equivalente de semejante dimensión existencial."

Stefan Bollmann

Las mujeres, que leen, son peligrosas

[traducción de Ana Košutić]


martes, 26 de octubre de 2021

Jaime Sabines

 

 

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor
Que se han pronunciado sobre la tierra y
Se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor
Están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral
Y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
Cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
"¿Sabes manejar?", "se hizo de noche"
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías,
Te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero").

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
Guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana
Para entender las cosas. Porque esto es muy parecido
A estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines











lunes, 25 de octubre de 2021

Anton Vallet

 


Réquiem agnóstico

La religión es un asunto esencialmente familiar
La herencia y el ambiente determinan
la importancia de un dios
y su posición jerárquica en el escalafón
Su carácter más o menos irascible
su sed de ofrendas y sacrificios
y su tendencia a ordenarte matar
o a mandarte morir
El cielo el olimpo el walhalla
los diversos paraísos de terrible peaje

Tener que morir para saber
si tu infierno era cierto

Anton Vallet

 (Barcelona, 1957), 

Diarios de robinson,

Plaza y Janés,

Barcelona, 2006


domingo, 24 de octubre de 2021

Julio Cortázar,

 

 "Tuve el valor de hacerme las preguntas esenciales, y salí limpio de la prueba (...) El resto lo sabes, ella ha venido a su vez, está aquí, su mano duerme de noche entre las mías (...) Te juro que trataré de no ser demasiado 'marido'; por el momento A. y yo damos más bien la impresión de dos camaradas que arriman el hombro (el de ella me da en las costillas). Tenemos una buena costumbre: estamos de acuerdo en casi todo lo fundamental, y discutimos como leopardos sobre lo nimio."



Julio Cortázar

Cartas a los Jonquières


Clyo y yo.

 


“Estamos decidiendo si el lenguaje está vivo o es algo inanimado, no empático”, dice Clyo Mendoza, y gira: “Lo que más me preocupa es si los ancianos se dejan de preocupar por contar porque ya nadie les escucha. ¿Qué nos va a pasar cuando nos dejen de contar cosas?”.

 

Debéis hacer caso a Clyo.

Yo me estoy despreocupando.

sábado, 23 de octubre de 2021

Pregunta sin malicia


No te enfades, solo una pregunta a este lado del puente: desde entonces ¿te ha vuelto a decir alguien que tienes un culo precioso?




viernes, 22 de octubre de 2021

XXXII

 


XXXII Desde aquí se lee que en Morelos, Alejandro Gustavo Salgado Delgado fue decapitado, torturado y le cortaron las manos. También nos dicen que se hallaron 61 cadáveres en un crematorio abandonado en Acapulco. “Sin noticias del imperio” nos habla del Emperador Maximiliano y de su esposa Carlota ¿solo eso?, no, Fernando del Paso nos atrapa con una prosa que deslumbra. Viví al lado del barrio chino del que habla Rafael Bernal en “El complot mongol” que tiene el privilegio de inaugurar el género negro en México (aconsejo su lectura). Todo eso y volver./.

jueves, 21 de octubre de 2021

XXI

 


XXI Desde hoy, ya que no puedo ser tratante de poesía, me haré especialista de ortópteros, seguidor de acrídidos entre las altas hierbas. Saltaré desde lo alto de Teotihuacán donde ahora solo ruge el jaguar de los vendedores de baratijas sentados bajo el calor que resbala entre los bajorrelieves con cuerpos de serpientes emplumadas. Quiero comprender lo que susurraban los visitantes de esa tribu con alfabetos de astrónomos, con sacrificios al Dios del Sol, soplando flautas de arcilla, el enemigo escondido en la marisma./. 

miércoles, 20 de octubre de 2021

XVII

 


XVII Un campesino sacude un manzano con cuidado para no espantar las almas que gimen en lo oscuro. En la página nueve de la revista hay una fotografía de una belleza de sangre indígena que canta en un jardín enyerbado. La calle está rodeada y se escuchan sirenas, disparos, gritos,  mis pulmones se resienten por la altura, no debo correr, pero el miedo. No hay estatuas en los nichos del pasillo, gime una guitarra y la lluvia del mediodía rompió mi sueño amarillo con Gretel. Ellos están ahí fuera y apenas sé qué escribo./.

martes, 19 de octubre de 2021

XV

 



XV El aire de la noche acaricia los cristales, en el tejado de mi casa se esconde un mirlo, en la cocina hay un almanaque de 1939. Estoy en un barrio en el que por la ventana escucho a Brahms, graznidos, gritos y algo de José Alfredo. Hay peces anaranjados en el estanque y un pato entre la hojarasca. Un hombre duerme bajo un olmo (sé que es un olmo porque hay un pequeño cartel que lo identifica). Me llama la atención el sauce. Llegué hasta Arriaga y de allí a Tonalá. Un taxista me contó que era padre soltero y que tenía tres hijos./.

lunes, 18 de octubre de 2021

- Vergílio Ferreira, Pensar.

 


Escribir. ¿Por qué escribo? Escribo para crearle un espacio habitable a mi necesidad, a lo que me oprime, a lo que es difícil y excesivo. Escribo porque el hechizo y la maravilla son verdad y su seducción es más fuerte que yo. Escribo porque el error, la degradación y la injusticia no han de tener razón. Escribo para hacer posible la realidad, los lugares, los tiempos, a los que esperan que mi escritura los despierte de su manera confusa de ser. Y para evocar y marcar el camino que he realizado, las tierras, las gentes y todo lo que he vivido y que sólo en la escritura puedo reconocer porque en ella recuperan su esencialidad, su verdad emotiva, que es la primera y la última que nos une al mundo. Escribo para hacer visible el misterio de las cosas. Escribo para ser. Escribo sin motivo.

 

Vergílio Ferreira, Pensar.

Traducción de Isabel Soler.

Acantilado.





El tiempo y esas cosas

 


Hace tanto. 
Vi a una niña de melena lacia apoyada en una barandilla, sonreía.
No me atreví a hablar con ella.
La recordé desde entonces, día a día.

El tiempo pasó como en un sueño, perezoso, rápido, atroz, ligero, lento a veces, pasó.

Una vez volví a verla, con su melena lacia, aún sonreía.
Me acerqué a hablarla.
Dijo que no me conocía.

El tiempo ha pasado, recuerdo a aquella niña que existió en mi cabeza, recuerdo quién era yo entonces, recuerdo pocas cosas más. Ahora que tengo tanto tiempo apenas tengo recuerdos. Ni siquiera sé si estoy vivo.


domingo, 17 de octubre de 2021

Blue Heart

 


Castigado. En el rincón. Con los brazos en cruz, con grandes orejas de burro de papel, como mis palabras, de papel, al viento, aventadas sobre el precipicio, perdidas, inútiles, rotas, fragmentos de voces, ecos mínimos, blip, blip, puertas sin cerradura pero cerradas a cal y canto, yo no canto, ya, gemí, sí, lloré, me perdí en oscuridades interiores, mi propia gruta, nunca me había entrado tan dentro, mi yo desconocido, mis abismos, mis cielos, vuelo al fondo de otra galaxia, en aeroplano sin gasolina, sin motor, (mari) ángeles rompiéndose la cabeza contra el suelo, plof, plof, Luzbel quemándose las alas con el fulgor de la Diosa del Silencio, hip-hop, ojalá estuvieras aquí, Pink, citas en hoteles de tercera, Floyd, besos bajo la lluvia, almas desnudas en encuentros furtivos, cuerpos desnudos en camas desordenadas con restos de desayunos continentales, choque de cartas de colores, no estoy preparada, si estoy preparada, guardagujas de un paso a nivel con locomotoras sordas, con candiles que no rompen oscuridades, con buitres golosos sobre desiertos llenos de cadáveres -joder con los cultos, cultas- voy y vengo a zancadas por estradas y callejones, busco la manera de escribir, de mentir, de decir, de engañar (me) para poder escribir la verdad, aunque no lo parezca, para que no lo parezca, mensajes en clave, me lee, no me lee, margarita voluble, pétalos guardados en cajas de costura, sus caderas, ay, que lamía los dedos de sus pies, que acariciaba su alma, que besaba sus párpados, que dejaba el peso de mi cuerpo sobre sus huesos marcados, alto, esto es un texto en permanente construcción, zoco de emociones adulteradas, con adúlteros (mentales) sin conservantes ni colorantes, bitácora con/sin brújula, atisbo de nuevas fórmulas de comunicación, soledad, egos como catedrales, limosnas mutuas, curiosidad, castigados en el cuarto oscuro, índice de ventas, digo... de lecturas, espejos, consejos, bosquejos, absurdo, arbustos floreciendo, la vida por el desagüe de los días y así, pisando cristales de alabanza, brasas del no, bien o mal, yo qué sé, puedo estar escribiendo hasta el aburrimiento (vuestro o mío).

sábado, 16 de octubre de 2021

Eulogia.

 


Estoy enfermo del insomnio de amarte, chapoteo en un charco de amor y tengo un calcetín mojado por un agujero en la suela del zapato del pie derecho, de la nuca al cogote resbala una gota de eternidad con la suficiente locura disuelta, tanta que a veces siento como plumas de pavo real acariciándome las axilas y entre los listones de la persiana se cuela el brillo del letrero de neón en el que leo tu nombre, una y otra vez, Eulogia, Eulogia, Eulogia.

Estoy envuelto en una sábana, como un patricio romano, miro el pasillo donde nos amamos hace exactamente quince días, aún está la huella de tus muslos en la alfombra, ni siquiera paso el aspirador, ni siquiera como, no bebo, voy de una habitación a otra buscando tu sombra. No la encuentro, claro.

Estoy aburrido de esta lluvia, de este frío, nunca de quererte tanto aunque me esté  quedando lelo de añorarte, descarto los signos zodiacales y los presagios, si no vienes pronto arderé en melancolía. Tú verás, luego no empieces con que si tal o que si cual.

viernes, 15 de octubre de 2021

Abro la ventana y estornudo.

 



Pues sí, llueve, ha llovido toda la noche. Abro la ventana y estornudo. La cierro y te pienso. Como un avaro de los cuentos guardo palabras en mi cabeza para mejor decirte, para regalarte suspiros como caricias, recuerdos de ayer para aligerar el presente, el ahora tan triste sin ti. Sabemos que esto es así y debemos llevarlo con paciencia de ajedrecistas, preparados para darnos el jaque en cuanto tengamos tablero. La Reina eres tú, yo solo soy un peón que busca estar a tu vera, como un cantaor de saetas asomado al balcón esperando tu paso de Virgen majestuosa. No estoy cansado de quererte tanto, pero es incómodo, ¿ves? se me queda esta mirada de cordero australiano, estas ojeras por no dormir lo suficiente, este gesto ansioso de primate en la jaula. Fumo y nunca antes había fumado. Anda, dime algo, llama, tose, ¿dónde coño estás?

jueves, 14 de octubre de 2021

Pessoa

 



"La preocupación de un individuo por sí mismo siempre me pareció la introducción, en materia literaria o filosófica, de una falta de educación. Quien escribe no repara en que está hablando por escrito, y así hay muchos que escriben cosas que nunca osarían decir. Hay quienes se extienden, en páginas y páginas, en la explicación y el análisis de su ser, cuando ellos mismos- o algunos de ellos por lo menos- no se permitirían fatigar a un auditorio, ni siquiera a uno bien dispuesto hacia ellos, con un recital de sus personalidades. Comprobé que el pesimismo es muchas veces un fenómeno de rechazo sexual. Así es, claramente, el de Leopardi y el de Antero… "


Fernando Pessoa ( 1888-1935 )

miércoles, 13 de octubre de 2021

Bolígrafos de colores.

 



Estábamos tú y yo sentados en la cafetería del hotel.

Fuera llovía.
Pedí un gin tonic, cebollas y un plato de altramuces.
No sé qué es eso, señor- dijo el camarero.
No importa- dije – traiga una ración de perdiz escabechada.
El camarero se fue a la cocina meneando la cabeza.

Te miré, tenías alrededor de la cabeza una aureola, brillabas. Sonreías y nos besamos. Quise subir a tu habitación pero los pasillos estaban ocultos detrás de la maleza y decían que un tigre de ternura se había escapado en el segundo piso.

Fuera llovía aún más, los servicios municipales de limpieza achicaban agua en los sótanos del alma de las estatuas de próceres de la antigüedad apilados de mala manera.

Cerré los ojos y no estabas. Me inquieté. Pasó un señor vestido de negro con un maletín en la mano derecha. Pasó una señora vestida de rojo. Un hombre se hacía visible e invisible a intervalos, como una lámpara fluorescente estropeada. ¿Dónde habías ido?  

Un WhatsApp: “ven”.
Y fui.

Tú estabas detrás de la puerta 201, palpitante como una tórtola, desnuda como una reina, tan bella que embriagabas mis pasos atropellados…
 


El resto lo ha censurado un anciano demente con un bolígrafo de colores. 

martes, 12 de octubre de 2021

De centauros y silencios




Un centauro trota por la insólita pradera de un sueño gris.

Ella monta a su grupa.

El silencio es.


Huye el tiempo que censura mi voz, cancela la caricia, marchita el gesto.

No aumenta, no disminuye el dolor, no lo negocio.

El silencio es.

lunes, 11 de octubre de 2021

Como han pasado los años

 


Somos un reto, una pugna pacífica en cada conversación, un asomarse y sí, el gozo del eco, dejar la Palabra sobre la mesa y rápido, tomarla o no, cada vez tiene su ritmo, su método, acertar. Pero sobre todo esa paz dentro de la pasión, esa armonía dentro del deseo, ese dulce sentimiento bañándonos como oleos del Sudán. Hoy también la deseo, y ayer, seguro que también mañana. Soy afortunado, relleno páginas y páginas con este descubrimiento.

Si todo esto fuera verdad sería un hombre afortunado.

Lo soy.

Pasarán los años y Ella seguirá a mi lado.


 

(Han pasado los años y no)

(Ni siquiera recuerda quién era)  

domingo, 10 de octubre de 2021

Miradas



Miradas, alrededor, dentro, lejos, en todas está Ella.

Decirlo bien.

Decirlo, bien.

Tiempo para desarrollar el mundo dentro de la cabeza, para contarlo, para dejarlo junto a un oído atento y ávido. Un paraíso entre los límites de lo que Ella es, de lo que representa. Días para disfrutarla, para saberla, estar a su lado, hablando, en silencio, bailando, mirándola, acariciando su pelo, acariciando sus pies -nunca he acariciado sus pies, lo haré, ¿cuándo?-, nuestro amor, suspiros.

¿Dónde he estado hasta ayer?


Yo, ¿era?

sábado, 9 de octubre de 2021

No, no te creo.

 



¿Ves la flecha? Estás aquí -consulta el plano-, en la esquina de esa calle, a punto de llegar a la plaza de Santa Ana donde...

¿Recuerdas?

Me refiero a aquel hotel…

No, no lo recuerdas.

No es necesario que finjas.

Dilo.

Grítalo.

Y déjame en paz.

¿Para qué te asomas ahora?

Anda, anda, lee y vete.

Desmemoriada.



(Pero sabes que no te creo, sé que recuerdas cada vez que puse mi mano en tu cabeza)


(Y cuando no)

viernes, 8 de octubre de 2021

Billie Holiday



Billie Holiday   cantaba hace mucho este “Prelude to a kiss” que suena mientras escribo en el dialecto de los débiles (¡!), de aquellos que deben hablar de lo que sienten, los que quieren disfrutar de esos brazos que les rodean el pecho emocionado, que les agita, sacude, zarandea, les hace expulsar voces que empiezan en la glosa escrita a mano en el margen de una hoja en latín de “El becerro galicano”, condena de sensibilidad aprisionada entre música y libros, la mirada de los que amas, el débil sol en esta casa a oscuras, que no entre el frío, que no salga este momento del tiempo detenido.

Es un día sumergido bajo un plácido mar de paz y sentimiento.



jueves, 7 de octubre de 2021

Alphaville


 



Pobre Parker.

 


El otoño debilita a Parker. Ha ido, ha vuelto, ha visto cosas nuevas,  muchas, diferentes, está lleno de sensaciones, de inquietudes, pero algo se ha removido en un lugar tan hondo que no llega a concretarlo. Sin las palabras adecuadas se siente torpe para explicarlo, no tienes ganas además. Cree que tiene roto el corazón aunque hace como que no, la verdad, pero para Parker  el resto del mundo puede caerse por el precipicio del mapa del vértigo, allí donde vive.

 Quién lo diría.

Lo cierto es que solo quiere estar tumbado al costado de ella, como el perro de un ciego, escuchando su respiración desordenada, haciendo lo que hacían, acariciándose como si nada hubiera pasado. Pobre.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Jaws of Hell ~ 15th century

 


 
Esto es para ti, que entras en mi correo y dices: Eh, hola, aquí es martes -. Y justo entonces yo ya estoy en miércoles.  ¿Te fijas? en el día siguiente.

Es curioso vivir siete horas por delante, cuando tú desayunas yo estoy comiendo, cuando paseas yo duermo, cuando tú sueñas yo sueño. Jamás coincidirán nuestros relojes. No podrán coincidir, me los he comido, todos, minutero incluido. Mi estómago es un puro tic-tac, mi corazón late con ritmo monótono. Por eso te escribo con un dedo, de pie, con una taza de café en la mano izquierda, me sostengo sobre una sola pierna, como un equilibrista, pero no me creas, no soy yo, te escribe otro, mi otro, no leas si no quieres, pero quiere, por tu bien, porque mis manos se han convertido en garras, mi voz se ha tornado en gruñidos que nadie entiende, mi cuerpo está deformado en músculos exagerados. Me miro en el espejo y veo un monstruo informe que da vueltas sobre sí mismo, con ojos tristes, con largos brazos velludos. Me doy miedo. Inés pasa a mi lado por el pasillo y no me reconoce. Curiosamente no se asusta. Isabel -que ha dormido conmigo esta noche- tampoco se asusta, es más, sonríe pícaramente. Quizás me sentó mal la cena, me comí un gato y un pastel de arándanos. Quizás de tanto pensar está saliendo mi tercer yo. No lo sé. De momento he matado al vecino del cuarto, el que baja –bajaba- la basura antes de la hora, el que siempre se deja –dejaba- la puerta del portal abierta. También he espantado a dos monjas que pedían, al cobrador del gas y a varios paseantes despistados.

Te informo de mi alegría de vivir y mi entusiasmo porque estos días transcurren dentro de lo deseable. Con todo, tuve tiempo y sobre todo ganas, de escribir estas vivencias cotidianas que se me ocurren antes de dormir, porque aunque no lo sabré nunca - ¿nunca?- quiero conservar el privilegio de que lo leas aunque nos separen siete horas.

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