Batería de Urrutia / Punta del Boquerón /Playa de Camposoto./ San Fernando Cádiz

lunes, 18 de junio de 2007

No te escribiré mas.

Solo quién ya ha elevado
la lira entre la sombras
puede presentir y proclamar
la alabanza infinita

(Rilke)

No te escribiré mas – dije- pero lo hago, tanto temo tu silencio, tu ausencia. No cierres la puerta, espera, mi corazón está delicado, tu persona me atrae por cinco veces, tu mirada, tu rostro, tu mente, tu corazón, tú, quién seas, tu incógnita multiplica mi curiosidad, lanza anzuelos a mis ojos de pez que deforman la realidad, si es que hay algo real en este mundo enloquecido y agitado, me refiero al mundo interior, al nuestro, a las aguas de la mente que suben y bajan en pleamares imponentes, en bajamares que dejan al descubierto las miserias del puerto, los residuos de naufragios, las cuerdas que sujetan las barcas y con las que me ato para no correr al autobús, a consultar horarios que me dejen frente a ti, donde estés, para mirarte, escrutar tu rostro para saber si eres real o un sueño ¿eres un sueño? ¿bajo que pirámide de silencio de años has estado escondida? ¿en que mundo lejano repartes tu dulzura, tu sed, tu miedo? ¿quién más te ama, te disfruta, te soporta, te espera?

Sé que volverán a llegar tus palabras burlonas y las volveré a mirar, me lanzaré de cabeza a esos labios que ríen felices, despreocupados, mas lejos de la cámara, mas lejos incluso de aquel que te mira, iluso por querer fijarte en el cuadrado intemporal de una fotografía que viaja ahora hasta este viajero de tus recuerdos que escribe sin vocación, que agrupa emociones que no sabe de donde salen, en gestos que me turban y previenen y así solo tengo que pensar en tu desafío, en el ser humano que hay detrás de tus dedos golpeando suavemente en mi ventana siempre abierta, en mi curiosidad sin límites, rozando ese número 13 que protege un cielo, un purgatorio ¿el limbo? o sentir las llamas crepitando alrededor mientras puedo sentir los olores, los primeros fríos de otoño, tus manos estrechando las mías y la música, ¿cómo podríamos vivir sin música? escoge la que prefieras, seguro que me va a gustar.

Ay linda, deja sobre la mesa los cuchillos de tu atracción, deja las armas y ven desnuda, nueva, llena de pudor y melocotones acariciando tu garganta, de piel de seda bajando por la traquea, de campanillas en los oídos, brazos buscándote detrás de esa sábana, o cortina, o telón que se levanta y se cierra y no sabemos si la función ha terminado, está a punto de empezar o esos que aplauden son fantasmas de un tiempo viejo que no queremos recordar y ven, toma este espejo, la vida está detrás, o dentro, salta, perdámonos en el bosque de no saber, o saber, en la espesura curiosa de ese nosotros que se dibuja con trazos de lapicero sabio, de gruesos brochazos de Pollock, de embrujo Kandinsky, y “ se interna en el bosque como una sonámbula / Penetra en el cuerpo dormido del agua. / Por un instante están los nombres habitados “ que dice Octavio, Paz, y palabras nos sobran pero las lágrimas, me duelen las lágrimas, no puedo, no sé contener las lágrimas ajenas, me pesan, me ahogan, no quiero provocarlas y este juego no tiene normas, nadie sabe por donde debe golpearse la pelota, si el área esta prohibida, si ganan los que pierden o si el marcador se volvió cuerdo y ese 20 a 0 sol refleja la vuelta del equipo de siempre en un coche desvencijado por carreteras que jamás recorreré y también “ te mando señales de humo/ como un fiel apache/ pero no comprendes el truco / y se pierde en el aire “ que canta, musita alguien en Radio Manguí.

Oh, solo braceo en aguas desconocidas, no te he contado que un día me fui nadando hasta el horizonte, a partir de ahí las aguas caían en el vacío, como ahora, que me lanzo a la negrura de no saber si vas a leerme con ojos de fuego o de ceniza, pero por si acaso me siento y te miro en el camino por el que regresas a casa, el pañuelo de tu cuello me dirá si vas o vuelves o si solo estamos locos tú y yo, con nuestras camas llenas y nuestras almas siempre sedientas, siempre buscando una montaña mas alta, sin saber si podemos respirar en las alturas, aunque hemos recorrido tantos subterráneos que estas nubes nos acarician al pasar. Te beso en esta carta, mi amante y amiga, nueva, bella, me cuelgo a tu sonrisa de ahora, te beso, digo, en esa esquina de tus labios de martes lento y perezoso.

Si se entera de esto mi padre no me dejará salir el domingo.





30 comments :

Anónimo dijo...

Siempre de ceniza, de inagotable ceniza...

Pedro M. Martínez dijo...

anónimo ¿es la traducción?

Atzavara dijo...

Volviste (aunque nunca te hayas ido)... digo, el narrador de siempre, el que me gusta, me acelera y me deja sensaciones (de qué tipo, ya es otro cantar)

Hoy, besos frescos... como la noche, el helado y la vida...

P.D.: El título es demasiado trágico, aunque adecuado al texto

Luna Agua dijo...

Nunca digas no,
nunca digas jamás,
nunca digas nunca.





saludos

Anónimo dijo...

Solo letras colgantes entrelazadas de disparate y locura, ardiendo a un clavo.

ybris dijo...

Mi lira se eleva entre las sombras bajo el impulso poderoso de notas marginales dejadas aquí y allí por tu cuidadoso afán:
Diana Krall columpia mis palabras desde allí.
(Y esa foto, Pedro, también allí... ¿Cómo una torsión de rodilla izquierda sobre la frente y una mano transparente sobre el sexo pueden destilar tanta belleza?)

Y aquí, donde una quíntuple atracción nos hace quebrantar las inútiles promesas de no escribir sobre lo que nos convoca -soñado o no- a pesar de su burlona respuesta presentida, dejamos nada más el deliciosamente estúpido deseo de la desnudez o la lejanía inermes y entregadas porque lo que interesa es el braceo en aguas desconocidas contra el abismo de un horizonte que las despeña...

Y es que a veces es así cuando uno escribe cartas.
Y tiene que acabar como tu última foto diciendo: "nada soy cuando no te imagino"

A veces se me olvida decir que me ha gustado.
Hoy no.

Anónimo dijo...

Qué lujazo de comentarios, incluído el anónimo, ya, a veces no hay más remedio.

Ybris: llevo un rato esperando, que alguien se interponga porque me quedo más pequeñ@ aún: tú si que eres poesía y andante.

El texto: de eseos que a un@ le sacan del letargo morruno (vaya Vd. a saber, lo del letargo, digo) porque ¿qué aficionad@ no se muerde a dentelladas semejante título? ¿Cómo se resiste a tamaño desafío?

¡Oh capitán, mi capitán!

Si yo fuera... te abro las ventanas, las puertas, me abro las hojas, levanto hasta la raiz de mi tronco y corro detrás de esas palabras, te mando mi más reciente fotografia de fotomatón, envaino la espada de cualquier desafío y pongo a sonar La primavera.

Lo del desnudo me lo pienso, pero detrás de la cortina seguro que sí, con lágrimas propias y ajenas.

Pero, hoy, ¿No es lunes?.

Margot dijo...

"Me gustas cuando te pones apache porque como sabes como a humo", dijo el poeta, uno, no sé cuál. No lo publicó porque no le gustaban las imprentas y decía que para cantar es mejor hacerlo al oído que matarlo en la inmovilidad de un papel.

Un poeta raro, otro, como tú.

Lo único real en este mundo, éste y el otro, deben ser los camarones sonriendo. Y mola.

Besosssssss desde el córner (ufff mi tendencia a las esquinas empezará a ser sospechosa?) y también desde el contador, marcador, pero el que cuenta y no busca marcar.

Margot dijo...

El el comentario anterior sobra un "como", estoy de lunes y no de martes, ays...

A, ante, bajo, cabe, por, de, desde... y así

Pedro M. Martínez dijo...

Atzavara, vale, dejo el botón en el cuatro y salen aceleradores emocionales de distinto signo, más y menos ascendiendo en una niebla tarraconense, la Mora y ahí, casas iguales, viajes por carreteras desconocidas.
Ay, debe ser que tiendo a lo trágico
Aunque no.
Besos

Pedro M. Martínez dijo...

Vale Luna Agua, ahora dime qué puedo decir.
Además de saludos de lunes.

Pedro M. Martínez dijo...

Los anónimos me ponen Anónimo.
De qué es otra cosa.
La frase, antes de tu interpretación libre era agarrarse a un clavo ardiendo. Se utiliza para casos realmente desesperados. No es este.
O sí, yo qué sé.

Pedro M. Martínez dijo...

Mi querido y pacienzudo poeta ybris, comentarios como el tuyo me dejan desarmado y anhelante, esmerándome en mis pobres post para esperar el próximo impulso de tu voz poderosa y siempre ponderada, tu análisis exacto y certero, tu mano en mi hombro.
Muchas gracias.
Un abrazo.

Belén dijo...

Ais...si es que eres de un débil...

besos!

Pedro M. Martínez dijo...

Magnolio, la forja blogia me dio templanza. La edad, no. No se puede tener todo. Pero en lo profesional aprendo rápido. Por ejemplo que no se puede contentar a todos. También que la constancia me permite este alarde, no solo eso, pero. Nuestras lecturas compartidas de Cortazar, de Salinas, de tantos, nos debían haber enseñado algo, veo que no. Hay tiempo. Pienso seguir aquí, Aquí, allí y en todos los lugares en los que sea bien recibido.
Hoy es lunes, me voy a caminar (puff, que calor)

Pedro M. Martínez dijo...

día. O la invito a una sesión de yoga compartida que le dejo la espalda como la carretera a Soria. No te digo el resto.
Me voy a tu corner, hazme un hueco. Así.
Te beso en el como.
Incluso en el cuando.

Pedro M. Martínez dijo...

Belén ¿a que se me nota?
besos!

Pedro M. Martínez dijo...

Margot cual Carpanta, blogger se ha comido parte de mi comentario.
Eso, que te aprecio.

Margot dijo...

Jajajaja si ya eres ininteligible
(pero menos) si escribes entero imagina leerte entrecortado... cachito mío, pero vale a lo del yoga si la postura exige plegarse a la esquina, imagina la risa.... jeje.

Beso tus porqués que qué más darán digo yo pero viene a huevo.

Anónimo dijo...

Glup, tu comentario me ha dejado un poco desconcertada. ¿Seguro que te referías a mi comentario?.

Valeria Elías dijo...

Pedro, bella carta... tan bella que un espera o piensa si el amor es así para todos o sólo es con vos... besos querido Pedro, maravilloso...

Pedro M. Martínez dijo...

Margot, ininteligible...vale, me han llamado cosas peores.
Es curioso lo que se puede aprender en la universidad blogera.
Sobre todo si lees y no entiendes, pero lees ¿qué lees? y más ¿para qué lees?, ya en el colmo, ¿no entiendes y lees? la verdad me explico mal, no me entiendo, será lo de la poesía, (es una pregunta), es lo de la poesía (es un afirmación), que cada uno la interpreta como quiere, lo de las manzanas, ¿será el calor?
Besos a diestro y siniestro.

Pedro M. Martínez dijo...

No se me desconcierte Magnolio, con este calor no sabe uno a qué se refiere. Además hablar con árboles me produce una sensación desconcertante, como de hablar solo, esas cosas ¿qué hago hablando con un árbol?. Mi amiga Mariví se enamoró de un roble, se abrazaba a él y rodeaba su tronco con cintas de colores, le cantaba cosas de Cafrune y estuvo internada en Zaldíbar (Mariví, el árbol no). Eso, que me río y me lío.

¿Has probado leer a los clásicos? Te aconsejo Guerra y paz (para entrenarte)

Pedro M. Martínez dijo...

Amada Inmortal, cada uno tenemos una visión. Me alegra mucho que te guste la mía. Muchas gracias.
Y besos.

Anónimo dijo...

Querido Glup: gracias por tus sabios consejos, leido está. Me gustó mucho, sobre todo la segunda parte, la de la PAZ, te vendría muy bien.

Y un abanico, también.

Pedro M. Martínez dijo...

Magnolio ¿Has probado con los hermanos Karamazov?.

(Mo me lo pongas tan fácil con abanicos y molinetes)

Anónimo dijo...

Mira Pedro, debieras de saber ya que mis gustos van por otros derroteros. Que puedan ser de tu interés, por ejemplo: el Georgias, las Éticas, El principe, Crítica del juicio...

Sucede, que no tengo ningún interés en "ponértelo", aquí, de ninguna manera.


En todo caso con mucho, mucho RESPETO, aprecio, ilusión y buen humor - lo mismo que he puesto al comentar "No te escribiré mas" que ha dado lugar a una diatriba incoherente cuyos motivos literarios continúo sin entender - y que siempre he tenido por esta página, los comentarios y sus comentaristas.

Para cualquier otra cuestión existen otro medios.

¿Vale?.

Peggy dijo...

preciosos , atraccion , amor y deseo y siempre es magico y no se sabe poque

Pedro M. Martínez dijo...

Vale, Magnolio intenta con La Poda y sus secretos, de Iñigo Segurota (por cierto, le conocí en Ibarranguelua) o Enciclopedia Ilustrada de los Cactus y otras Suculentas o Guía de las plantas ornamentales.

A eso me refería, a otros medios.

Pedro M. Martínez dijo...

Sí se sabe, Peggy, sí se sabe, no hay otra cosa mejor.
O eso me parece.

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