jueves, 3 de septiembre de 2026

Parker no comprende nada.

Pieter Bruegel the Elder, The Triumph of Death, 1562, Museo del Prado, Madrid, Spain.

Parker no comprende cómo ha podido mantener ese engaño consigo mismo y con los demás, simular ser un elegido, tener grabado en la frente el signo de los diferentes, pretender vivir en un paraíso sin tentaciones de serpientes arteras, inventarse episodios con perfumes de eternidad, adaptarse a la emboscada del lobo del miedo que acosa a la ausencia, romper las vasijas que contenían su dignidad.

No ocurrió nada de nada y entre las cenizas de su vergüenza es ese que mira con espanto las nubes negras, la tormenta que se acerca. 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Parker descubre la mentira de septiembre. Y otras.

José Casado del Alisal, The Legend of the Monk King, 1880, Museo del Prado, Madrid, Spain.

El tiempo pasaba y.

Parker ahora lo sabe, se lo inventó, nada ocurrió, ninguno de esos recuerdos que mantiene como banderas en la colina. Por eso los sicarios del olvido se lo susurran simulando con sus manos un embudo de seda, los sayones de la negligencia emocional borran las huellas de sus dedos sobre la alacena que contiene las cartas que no escribió, que no recibió. Entre todos entierran los mastines muertos que defendían su torre de ceguera. 

Fue mentira, nada de aquello pasó.

martes, 1 de septiembre de 2026

Parker corta la cinta amarilla de septiembre

Movie still from Peter Pan, directed by Hamilton Luske, Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, 1953.



Hubo un tiempo en el que Parker se comió el mundo. Empezó por Bilbao y de las almotacenías siguió alrededor, saltando fielatos, aquellas marcas amarillas en los mapas de la escuela, las aduanas con carabineros reconvertidos y las señales en aeropuertos de acá y sobre todo de allá. Fueron viajes desde el centro de su corazón a una periferia que nunca terminaba. Acumuló historias, conocimientos, nombres, experiencia, alegrías, sinsabores, alguna tragedia, amor y desamor a partes iguales.


Y volvió.

lunes, 31 de agosto de 2026

Agosto 31. Agur



Parker  esperaba el 31 con grosellas, bacalao y esperanza, ilusión, preocupada vigilia desde el anuncio, días contados con ábacos de jade y dedos mojados en mermelada y jengibre, una música de Beatles armónicos, los recuerdos en una caja negra que un día tuvo luces de navidad y luciérnagas. Ahora ha pasado y el horizonte está tapiado de nubes amarillas.

El otoño se abraza ya a sí mismo con árboles desnudos y playas vacías, con el recuerdo que se seca sin rocío en acuarelas de buhardilla, en sábanas que describen profundidades, majestuosos caballos de nubes o imaginación para suplir suspiros descarnados. 

Las sonrisas se hielan, Parker se  espolvorea belladona en el bigote y esto es así, hoy, lunes.

Sē terminó el verano.

¿Sabes?

domingo, 30 de agosto de 2026

Dando vueltas a la noria.

 


Seguro que es algo común y no tiene sentido contarlo.

Pero me pasa.

Escribir tiene algo de terapéutico, algo de misterio, necesidad de compartir imaginación y sentimientos, también algo de técnica y mucho trabajo.  La inspiración no existe.

Me ocurre ahora que he empezado a escribir sobre una emoción que me transita desde que terminado de leer un libro, contarlo para mañana (este blog no tiene otra pretensión que eso, escribir lo de mañana) y se me ha insubordinado el texto, me puede, me increpa, ¿qué dices? –me dice -.

Y lo miro, lo remiro, intento cambiarlo, llevarlo para un lado y él, obstinado, me lleva para otro, me puede, me vence, me obsesiono, dejo una frase, la cambio, no avanza, estoy empantanado.

Lo peor es que estoy colgado de algo concreto que me inquieta, me preocupa, quiero decirlo y no sé cómo hacerlo para que no (me) parezca que lo digo.

Aquí estoy, mirando esas escasas cinco líneas. 

Seguiré intentando para que sean seis.

Y seguir,

sábado, 29 de agosto de 2026

Yun



Yun llena mi cabeza de triángulos escalenos, mi memoria está sentada en el centro de su corazón, cosida con alboroto de caléndulas, carretera sin atajos a su piel sin distancia, con zozobra, su cuerpo es un desorden prendido en el marco de mi deseo, una luz al fondo, mi sedienta mirada en los intersticios, un viento azul moviendo los árboles de la alameda, Yun en todos mis sueños.

jueves, 27 de agosto de 2026

Parker està en un lío.

Inna Shirokova, 1937-2019

Con una máscara de adolescente ensimismado Parker gira y ríe en un baile de disfraces en el que nadie es quién dice ser. Entre los muchos invitados, alrededor, confundidas, la primera mujer que amó, la primera mujer que besó, la primera mujer que le enloqueció. Y su mujer.


Intenta aparentar una calma que no tiene. Baila y sonríe. Se para y bebe pequeños sorbos de una copa de vino. Se está mareando y debe estar sobrio para no delatarse.  Ajeno al viento en las ventanas, a la lluvia, torpe, habla con unos y otros.

No sabe quién sabe.

Y qué.

La música cambia desde Beatles a baladas tan lentas y tan antiguas que parece que el tiempo se ha detenido. Pero no, han pasado tantas cosas. La primera mujer que amó va de acá para allá como una bailarina entre ballet y contorsionista. La primera mujer que besó ha olvidado todo y sonríe al lado de su nueva pareja. La primera mujer que le enloqueció está nerviosa, intranquila, su marido está sentado a su lado y los dos fuman sin cesar. Su mujer está feliz y habla con todos, encantadora, ajena a la trastienda.

Están las miradas.

Y los silencios.

Fuera están las calles donde todos ellos se perdieron en tiempos amarillos de versos y palomas, de melancolía en las esquinas, de risas de niños y una esperanza, o tres, o nada. Los que bailan, como pueden, sofocan los gritos del mercader de la nostalgia, de los fabricantes de relojes, de los hechiceros de una época sin plazos, de las tenues palabras de enamorados escondidas bajo los bancos de la plaza.

Ahí está Parker, riendo y bebiendo, simulando una tranquilidad que no tiene, caminando sobre la débil línea que separa el sí del no, esperando la inoportuna palabra que desbarate la fragilidad de su paz, confundido entre las tres mujeres que dieron sentido a su vida, que la llenaron, que aún le duelen. 

Y su mujer.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Pànico en NY (2)



Miré por la ventana, los coches amarillos corrían por la avenida, se escuchaban sirenas, los peatones iban y venían bajo el calor de junio, no advertí nada sospechoso, quizás era una confusión.

Lo mejor era aparentar seguridad y salir.

Aquellos dos hombres hablando en la esquina no me gustaban, me miraban. La señora del abrigo verde sonreía, ¿qué sabía ella? El portero del Grand Hotel inclinó la cabeza cuando pasé a su lado.

No pude soportarlo más, comencé a correr, calles y calles, de un barrio a otro.

Ahora estoy sentado en un banco de Central Park, comienza a anochecer, me da miedo volver a casa.    




martes, 25 de agosto de 2026

Pánico en NY (1)



No encuentro mis bragas –dijo ella, y desde la cama vi las blancas nalgas que contrastaban con el resto de su bronceado cuerpo, de rodillas, palpando la alfombra bajo la mesa del salón, a oscuras.

Al cabo de un rato volvió a mi lado. -Qué es esto? – dijo, y entre los dedos sostenía un pequeño objeto brillante, redondo, metálico.

Primero miré sus pechos y después aquel objeto, un micrófono inalámbrico. ¿Cómo lo sabían?

-Vístete y vete, rápido – dije a la chica.

-Qué prisas, vale, voy, deja el dinero en mi bolso – escuché el ruido del agua en la ducha, ella cantando mientras se pintaba, al de un rato me obedeció y se fue.  

No me preocupaba pagarle doscientos dólares, lo del micrófono sí. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí, ¿habría otros? Comencé a buscar por el dormitorio, entre las cortinas, bajo el colchón, en la biblioteca, en la cocina, cada vez más nervioso, en el cuarto de baño, el pasillo, en el techo. Sobre la puerta de entrada al apartamento encontré otro. ¿Quién lo había puesto ahí?, ¿cómo había entrado?, ¿cuándo? Seguro que había más.

(Continuará)

lunes, 24 de agosto de 2026

Frases de “No tienen prisa las palabras.”

 


No tienen prisa las palabras en decir. La urgencia tiene voz atragantada. La prisa alborota los sonidos y se acaba por decir todo lo contrario. La rapidez siempre es extranjera. El barullo es un jeroglífico que no descifraremos nunca. Escribir, entonces, mirándote a los ojos. Deseando tu dictado.

***

Toda memoria es respiración agitada. Cada olvido es un modo desordenado de decir adiós.

***

La mujer con aros inmensos y pelo recogido lee Vivir en el fuego de Marina Tsvietáieva. Con asombro repentino, como si hubiera dado con un mensaje crucial, marca y remarca con su lápiz labial una parte del texto. Sonríe, luego, con un erotismo que sobrecoge a todos. Compro ese libro enseguida. Paso días buscando, sin éxito, esa frase
.
***

Ninguna muerte puede ser contada si las manos que lo narran no sienten algún frío. 

***

La justicia es ciega porque la venganza es sorda porque la belleza es coja porque la  lealtad es muda porque la libertad es manca porque la memoria es demente porque el  hombre es imbécil porque la verdad es tullida porque toda palabra nace siempre,  tartamuda.

Carlos Skliar (Buenos Aires, 1960) es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina, y del Área de Educación de la FLACSO. 

domingo, 23 de agosto de 2026

Agosto 23

 


Se besan sin saber dónde empieza el cielo, dónde acaba el infierno. Se besan de pie, con los ojos cerrados, con las manos cerradas. Se besan y a lo lejos se escuchan las murallas centenarias, derrumbándose, poblando el aire con un estruendo de argamasa y ciclones. Se tocan la piel y de los poros les brotan pequeñísimos animales dulces que miman cada rincón de brazos, caderas, muslos, un lento deambular de almíbar. Se tocan el alma y se mecen en pétalos de flores nuevas, gigantescas corolas, pistilos con embriagadores zumbidos de abejas. Se hacen uno y justamente entonces, a pesar de los coros de querubines que cantan con los ojos cerrados, del ritmo de cien palmeros presentidos al otro lado de la puerta, del calor de tres infiernos, del murmullo de un arroyo del Paraíso Terrenal, del Vesubio y del Etna, de Manhatan, ignoran que traquetean en el pescante de un tren sin regreso, viajeros a ninguna parte, refugiados en el trayecto de la soledad, habitantes de un mundo prohibido.


No pueden culpar a las serpientes.
Hablan recostados a uno y a otro lado del muro de las lamentaciones.
Sabiéndolo.

sábado, 22 de agosto de 2026

Popsicle toes


Me regalo el disco la mujer que entonces amaba.  No sé si todavía la amo, no sé siquiera si es la misma mujer. La canción sí, me sigue gustando. Menudo plantel de músicos lleva. 

Ahora que estoy con lo de Eve Babitz (ya os contaré), me entero que Michael Frank, con esa voz de chico bueno pero sosito, compuso esta canción después de acostarse con ella

«Estábamos en la cama —dijo Eve— Se me enfriaron los pies. Le dije que tenía los dedos helados. De eso proviene el título de la canción.

 [«Popsicle Toes», apareció en el disco de Franks de 1976, The Art of Tea ]).


Hay historias curiosas detrás de algunas canciones, de algunos poemas, novelas, peliculas, obras de teatro, cuadros, suspiros a deshoras, etc. 

Eso sí, lo juro, si en aquel tiempo me hubiese acostado con Eve mi canción, con o sin estos músicos sonaría de otra manera. 


Produced by Tommy LiPuma Keyboards: Joe Sample Guitars: Larry Carlton Bass: Wilton Felder Drums & Percussion: John Guer Vibes: Larry Bunker Congas: Jerry Steinholtz String Arrangements: Nick De Caro Mixing Engineer: Al Schmitt Recording Engineers: Lee Herschberg & Bruce Botnick



viernes, 21 de agosto de 2026

Agosto 21


Lisa Larsen, Syracuse University, 1949


La cuestión es que uno viene aquí (también) donde se juntan (convergen) números, letras y soledades, para compartir lo que escribe y después de chocar contra la pared (no se traspasa, no es cierto) debe dedicarse al viejo truco de esparcir poesía y fotografías (de otros) por los campos como un san Isidro sin bueyes ni arado ni mucho menos vocación ni ángeles que le sustituyan en sus fines de semana, que no es lo mismo predicar que sembrar trigo o algo así que estas mañanas en calma (ahí fuera el mar en calma, el cielo en calma, al otro lado la calle en calma, ¡qué aburrimiento!) te dejan con ganas de salir a quemar conventos o meterte en un bosque a fisgar pájaros o, que se yo, llamar a las antiguas amantes y decirles que estas vivo, que respiras, que el sol ha salido y las riberas están llenas de cangrejos (ahora no puedo llamar porque en las residencias de ancianos están aún sirviendo los desayunos) y esta llegando el momento de soltar la jauría, restregar los hocicos de los mastines con el olor del fracaso, con el hedor del miedo, gritar en los caminos y correr sin descanso hasta llegar a ningún sitio, ¿dónde estoy?, que los árboles me hablan y la música es esta nota repetida en fa, puro jazz, improvisación de domingo sin iglesias ni mantos morados, comunión de cuerpos desnudos en esta playa, ahí al lado, hay bajamar, las conchas cantan con el leve movimiento del agua verde/azul, fría, hay resaca de alcohol nocturno y bandas con himnos de revolución mientras todos beben y ríen y Gaza, ay, Crimea, tantos lugares, Ceuta, la realidad está tan lejos, las tragedias están lejos, vacaciones y puedo escribir versos, dar besos al aire, olvidarme o recordar, levantar la esquina del misterio o enterrar las voces que por las noches me susurran que la vida es ahora y pasar de puntillas por los hospitales y el miedo, no se vayan a despertar los agoreros y tengamos la fiesta en paz, agosto va, vamos con él (este trasto no me acentúa, a veces si), "dame la mano y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua" (Pablo Guerrero)  eso, primero escojamos la estatua, rápido que, sin coche,  estoy buscando la forma de volver a casa, ahí va mi abrazo y mi sonrisa, que tengáis un buen día.

jueves, 20 de agosto de 2026

Federico García Lorca: Seis Poemas Galegos




Llevo muchos años viniendo a Galicia y estoy enamorado primero de su gente, después de su cultura, de su historia, del paisaje,  en fin de lo que representa Galicia.

Hoy leyendo sobre Federico García Lorca descubro con sorpresa estos “Seis poemas Galegos”. 

Los comparto.



Romance de Nuestra Señora de la Barca


 

¡Ay, fiesta, fiesta, fiesta

de la Virgen pequeña

y de su barca!

 

La Virgen era pequeña

y su corona de plata.

Cuatro bueyes amarillos

en su carro la llevaban.

 

Palomas de vidrio alzaron

aguacero en la montaña.

Muertos y muertos de niebla

por mil veredas llegaban.

 

¡Virgen tu carita deja

en dulces ojos de vacas

y lleva sobre tu manto

los pliegues de amortajada!

 

Por la frente de Galicia

ya viene asomando el alba.

La Virgen mira hacia al mar

en las puertas de su casa.

 

¡Ay, fiesta, fiesta, fiesta

de la Virgen pequeña

y de su barca!

 

 

Romaxe de Nosa Señora da Barca

 

 

¡Ay ruada, ruada, ruada

da Virxen pequena

e a súa barca!

 

A Virxen era pequena

e a súa coroa de prata.

Marelos os catro bois

que no seu carro a levaban.

 

Pombas de vidro traguían

a choiva pol-a montana.

Mortos e mortos de néboa

pol-as congostras chegaban.

 

¡Virxen, deixa a túa cariña

nos doces ollos das vacas

e leva sobr’o teu manto

as froles da amortallada!

 

Pol-a testa de Galicia

xa ven salaiando a i-alba.

A Virxen mira pra o mar

dend’a porta da súa casa.

 

¡Ay ruada, ruada, ruada

da Virxen pequena

e a súa barca!




(El resto de poemas aquí)


https://circulodepoesia.com/2016/08/federico-garcia-lorca-seis-poemas-galegos/


https://lapequenaespanaparis.org/2025/06/03/federico-garcia-lorca-6-poemas-gallegos/


https://chandapolvora.gal/tienda/coleccion-rabo-de-egua/federico-garcia-lorca-ll-seis-poemas-galegos/



 


miércoles, 19 de agosto de 2026

Federico García Lorca



Panorama ciego de Nueva York

Si no son los pájaros
cubiertos de ceniza,
si no son los gemidos que golpean las ventanas de la boda,
serán las delicadas criaturas del aire
que manan la sangre nueva por la oscuridad inextinguible.
Pero no, no son los pájaros,
porque los pájaros están a punto de ser bueyes;
pueden ser rocas blancas con la ayuda de la luna
y son siempre muchachos heridos
antes de que los jueces levanten la tela.
Todos comprenden el dolor que se relaciona con la muerte,
pero el verdadero dolor no está presente en el espíritu.
No está en el aire ni en nuestra vida,
ni en estas terrazas llenas de humo.
El verdadero dolor que mantiene despiertas las cosas
es una pequeña quemadura infinita
en los ojos inocentes de los otros sistemas.

Un traje abandonado pesa tanto en los hombros
que muchas veces el cielo los agrupa en ásperas manadas.
Y las que mueren de parto saben en la última hora
que todo rumor será piedra y toda huella latido.
Nosotros ignoramos que el pensamiento tiene arrabales
donde el filósofo es devorado por los chinos y las orugas.
Y algunos niños idiotas han encontrado por las cocinas
pequeñas golondrinas con muletas
que sabían pronunciar la palabra amor.

No, no son los pájaros.
No es un pájaro el que expresa la turbia fiebre de laguna,
ni el ansia de asesinato que nos oprime cada momento,
ni el metálico rumor de suicidio que nos anima cada madrugada,
Es una cápsula de aire donde nos duele todo el mundo,
es un pequeño espacio vivo al loco unisón de la luz,
es una escala indefinible donde las nubes y rosas olvidan
el griterío chino que bulle por el desembarcadero de la sangre.
Yo muchas veces me he perdido
para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas
y sólo he encontrado marineros echados sobre las barandillas
y pequeñas criaturas del cielo enterradas bajo la nieve.
Pero el verdadero dolor estaba en otras plazas
donde los peces cristalizados agonizaban dentro de los troncos;
plazas del cielo extraño para las antiguas estatuas ilesas
y para la tierna intimidad de los volcanes.
No hay dolor en la voz. Sólo existen los dientes,
pero dientes que callarán aislados por el raso negro.
No hay dolor en la voz. Aquí sólo existe la Tierra.
La Tierra con sus puertas de siempre
que llevan al rubor de los frutos.



 

lunes, 17 de agosto de 2026

Agosto 17

 


Vivian Maier


Aquí están, en plena Gran Vía, los infractores, nadie les mira al pasar pero mantienen la cabeza baja, caminan por el centro de la calle, esquivan los jardines y los jazmines, el sonido de los semáforos y el runrun del tráfico, los ciegos recostados en las esquinas, los prejuicios como una roca negra, lisa, imposible de escalar. Caminan y el mundo es un paisaje nuevo con personajes mezcla de pájaros y funcionarios con manguitos. No aplaudáis, no gritéis, ellos lo saben

Ahora hay que escoger.
Abrir las ventanas al caliente viento del desierto.
O ahogarse en un remolino del oasis descubierto apenas ayer.

domingo, 16 de agosto de 2026

Agosto 16



Por todo esto que dije tantas veces, para traducir el olor del viento, para que el recuerdo no se adelgace en los días con demasiado sol, este verano herido, mi coche siniestrado, vida gastada en trabajos de Sísifo, una larga playa casi vacía, insólito, entiendo cada grano de arena, cada suspiro que sale de la pared de piedra que limita el mar, reino del sí pero no, del no pero sí, lanzo mi pena a la tercera ola, zamarreo el dolor y no es lo mismo, no cierro los ojos, no quiero dormir.


Permanezco insomne, atento, en vigilia.

No dejaré que muera la zarza florecida.

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

7.688 entradas