Communists in London celebrating May Day, 1928.

domingo, 3 de mayo de 2026

Naranjas de la China 4

 

Bajo hasta la cloaca de los muros, meto las manos en el agua sucia por si alguien ha perdido un anillo, un diente de oro, el estremecimiento en la piel cuando la brisa nos roza, sobre todo si en primavera estamos sentados a la sombra de una higuera. 手 Escribir es intentar tocar con delicadeza el corazón del posible lector, o empujándolo bruscamente o tumbándolo en un salón de Versalles. 君 Escribir también es abrir la puerta del espejo para que alguien salte a este lado, con candil o tanteando, con la cabeza alta y abierto a todo lo que pueda ocurrir (le). 动 Esta es una parte del muro solo para valientes. Soy chino y muchas veces no entiendo nada de lo que escribo. 情 人 眼 里 出 西 施 五 十 步 笑 百 步动 口 不 动 

sábado, 2 de mayo de 2026

La Pasión según San Mateo BWV 244 de Bach

 

Naranjas de la China 3


 


Tuve una amiga (la tuve, disfruté de su generosidad, creo que fue en otra vida, un miércoles) que no se reflejaba en un espejo. 情 La última vez que nos amamos le sugerí que la postura treinta la intentásemos frente a un espejo, accedió, nos aplicamos al acto y, qué curioso, no se veía, ella estaba pero no estaba. 里 Entre suspiro y suspiro decía que le daba vergüenza. 眼 Eso me hizo pensar (después del acto, claro, soy hombre, muy, no sé hacer dos cosas a la vez) que quizás esa vergüenza, es decir lo que venía de fábrica, el ADN, lo anterior a lo aprendido, lo incrustado después por una educación, lo adquirido forzosamente por tantos que nos enseñaron que lo que sí y lo que no es lo que da visibilidad a lo real. Veía a un amante apasionándose (yo) pero no veía lo sublime (ella). Los dos nos lo perdimos. 出 Ser ciego no tiene nada que ver con ver. 
Compro bastón y cascabeles de segunda mano. 人

viernes, 1 de mayo de 2026

Mário Cesariny Entre nós e as palavras o nosso dever falar .

 

Naranjas de la China 2


Dejo una bandera en un extremo del texto para delimitar dónde empieza la verdad y dónde termina la realidad. La verdad es un concepto variable. 里Escribir es ser variable. Se puede ser sublime, normal, mediocre, intermedio o un capullo. 情 Ser sublime no está reñido con lo subliminal, de hecho solo está reñido con la mayoría, es muy suya la sublimidad. Ser un capullo está al alcance de cualquiera. La característica principal es la de no reconocerse en ese estado. Cuando uno se mira en un espejo puede pensar “mira, un capullo”, pero de inmediato comprende que no es él, o sí. 眼 No sé si me explico bien, es decir, uno se mira pero no se ve a sí mismo, el que es uno  no es el que ve (un capullo) sino el que se siente (o sea, otro). Es lo que tiene mirarse. 出 谢谢

jueves, 30 de abril de 2026

Naranjas de la China !

 


人 Trepo hasta el borde del muro, oteo el horizonte por si alguien se ha dejado una caricia entre las olas del lenguaje. 情 Escribir es pedalear cuesta abajo en una bicicleta sin frenos, es rebuscar en las papeleras del Tiertegarten mientras un chino y una china que se amartelan en un banco próximo nos mira sin entender. Escribir es ser chino. 眼

miércoles, 29 de abril de 2026

Parker en el bombardeo



Ardía abril, uno a uno  los poetas subieron al atril, modestos, ordenados, metódicos, vibraban sus versos, pugnaba su voz con el sonido del agua,  implacable en su húmeda cantinela, el acariciante sirimiri, los surtidores de la fuente,.

Allí, sentado con absurdo y temprano frío, escuchando desde las venas, Parker sintió el contraste, su torpe expresión de cada día era indigna. Tenía ante sí el presente y lo malgastaba en huecos soliloquios complacientes sin esencia, sin sentido.

Entonces llegaron los aviones. 
Parker miró al cielo para intentar distinguir en los colores en sus alas si eran enemigos. 
El sonido del bombardeo sobre  Unter den Linden confirmó que sí. 
Corrió al refugio.
No hubo tiempo ya para la poesía.

martes, 28 de abril de 2026

Bach

 

Mariscal.

 

I Had A Dream That You Were Mine (2017), Gregory Ferrand


Disculpen que hable otra vez de lo mío. No conozco mucho de lo suyo y tengo que cumplir con la tarea diaria del blog. En realidad me importa un pimiento que a usted no le importen los míos, mis pimientos, es lo que hay. Es sorprendente la cantidad de personas que pierden el tiempo contando sus miserias, su nada, el hueco, no habrá nada mejor que hacer. No sé si esto es una pregunta o una afirmación. Parece que no. Lo mío, hoy, ni siquiera es la nostalgia, evocar nombres medio olvidados, aquella vez que, en realidad tengo pocas aventuras emocionantes, una vez estuve en Burgos, otra vez subí al Pagasarri, a Teresa casi la abrazo. Cuando aún veía muy lejano eso de la jubilación, en algún texto dije “mis amigos están pensando en jubilarse”. Era otro momento, otro clima, otras circunstancias, otro gobierno, otra forma de pensar. Hoy ha pasado el tiempo y algunos de mis amigos, los que sobreviven, tienen dolores diversos, en el hígado, en las articulaciones, en la planta de los pies, no oyen bien, no ven bien, no sienten bien, no les gustan los pimientos, fritos, están hechos polvo. Seguimos mientras podamos. Como diría Mariscal “Señora ¿Me puede coger en brazos un rato? Por favor”.

lunes, 27 de abril de 2026

Disculpas-

Consequatur (2018) - Adam Burke (1971-2018)

Sin querer embozarme en el desánimo escucho los pájaros y el viento en la alameda, el camino está cortado por flores, a los lados hay estatuas de mármol en jaulas de colores. Escribo yo y no otro, gozo, temo y el cazador está apostado en el brezo. Llega una carta de Ella que me desbarata, me arma, me desarma. Estaba en un cuadrilátero insoportable de sal, de lágrimas y desde hoy he claudicado, he traspasado el límite, he pasado al otro lado y ya no entiendo nada, además sé que no se puede entender. Siempre tengo la idea que es pasajero, pero no, persiste sin que pueda hacer nada por remediarlo. La hierba se quema de lluvias y la vida es como la recordamos, su sonrisa -la de la fotografía en la pared- me mira, alegrándome. Pienso en Ella (¿o en una ella?) sabiendo que no debo hacerlo, me obstino en su sonrisa y el pecho se me llena de catedrales con las piedras ardiendo y menesterosos escondidos en la sombra de las cruces. Escribo lo que no debo y aun así me grabo el óvalo de su cara, la pienso, la describo, su cara feliz, o lo parece, o estar con ella en una esquina puede ser tan mágico que puedo equivocarme y pintar de nostalgia lo que no es sino presente pero sé que no y la niña pertenece al pasado y queda la mujer que me mira, a la que no puedo tocar sin temor a que algo ocurra, a la que hasta su olor me atrae y me evoca recuerdos de los que no tengo constancia pero están ahí, cuando en el mundo no había un nosotros y su mirada y su halo y una alimaña detrás, escondida pero ahí, esperando que desfallezcamos para devorarnos y el cristal, también ahí, separándonos irremediablemente en este territorio de ríos azules, de otoños, de nostalgias heredadas, de arbustos negros, de olas sobrepasando la escollera del ayer, pataleo sobre el ayer, mecagüen el ayer.  

domingo, 26 de abril de 2026

Excepto tú.



Emperatriz en el territorio del Sí, no podrás vengarte de las mujeres que te precedieron en mi corazón. No tendrás tiempo. No podrás reunir sus destinos aventados a los cuatro puntos cardinales. No podrás plantar alfileres de cabeza colorada en los mapas de las tierras medias. No podrás explorar las selvas de pasiones hirviendo detrás de las cortinas de las casas de pacíficas abonadas a caridades diversas, de respetables señoras de misa diaria y pucheros. Déjalo, no aprietes el botón rojo del holocausto, no quieras girar el facistol donde monjes piadosos cantan gregoriano y mambo. Déjalo, sigamos vestidos de blanco, con la frente marcada por los hierros candentes de nuestro nombre girando ardiente en aires de ida y vuelta, en brisas que nos consuelen de tanto maullido, de señores de corta estatura, vestidos de negro, avinagrados, señalando con el dedo la dirección donde empieza el vacío, donde terminan los sueños heridos por los otros, los que se fueron, los que no estuvieron en treinta años, los mismos años que se pasaron sentados en el sillón del comedor; fumaban y leían la prensa (poco más, ahora ya nadie lee, nada. Excepto tú).

sábado, 25 de abril de 2026

Ni me acuerdo.



Reina en este país del No, recibe ahora estos susurros que circulan entre los cráteres de la luna herida por astronautas inexpertos. Abracémonos, construiremos entre los dos un mundo de gemidos y ternura donde no lleguen  olas negras ni meteoros, donde ni siquiera el canto de los gallos portugueses disturbará nuestro ensueño,  lejos de diablos travestidos y gatos de porcelana. Comprueba mi pulso enérgico, saltemos de la mano al agujero no explorado de querernos, al abismo de besarnos sin medida. Amémonos con la avaricia del deshabitado, con la ternura del déspota, con la pasión de una recolectora de fresas de Huelva, con la inexperiencia del preso de sí mismo, con el hambre del ciudadano que pide justicia a la puerta de un ministerio, con la trémula ansiedad de la primera vez (la verdad, de eso ni me acuerdo, tú sígueme la corriente).

viernes, 24 de abril de 2026

El futuro.

 


El futuro.
.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
.
-Julio Cortázar


Gordo de feria.

 ...


Esther García Llovet escribe bien, con toques literarios y un humor entre el trazo fino y el grueso. El libro, de título mejorable y siendo exigente, se queda corto en su desarrollo, me parece, adelgaza tanto la trama que termina en un sin más. Con todo se lee con agrado porque el oficio de esta escritora permite disfrutar de unos personajes reconocibles y muy importante, me he reído con ganas en varios pasajes. Como contrapunto a lecturas más serias.

jueves, 23 de abril de 2026

No soy Batman pero tú no lo sabes.



Cada día me quito el séptimo velo, aliso mis plumas, me perfumo las sienes, me abrazo al firmamento, escucho el golpear de canicas en el parque perdido de la infancia, los días pasan como una brisa sutil, trepo hiriéndome las uñas, los codos,  con los cristales rotos del borde del muro literario, me embriago con líquidos cantoneses en botellas con gusanos verdes, tiro por la ventana renegridos libros de poetas perdidos en el último incendio, entro en la noche y la deshojo pétalo a pétalo hasta que llega la ternura del amanecer y alguien inclina su cabeza en mi cuello, me inunda con una melena negra, pego una patada a un ciego, le robo la recaudación del día, me la gasto con mujeres malas que me dicen cosas buenas, me embozo en la capa negra. Estoy buscando la luz.

miércoles, 22 de abril de 2026

Un hombre que se parecía a Orestes



Álvaro Cunqueiro. Qué dice este. A buenas horas. Tenemos las librerías llenas de jóvenes promesas y nos vamos a fijar en este viejo al que además le quisieron quitar su nombre de una  calle en Madrid. Algo haría. Pues sí, escribir, escribir tan bien que si en vez de gallego (Mondoñedo 1911) hubiese sido colombiano, un suponer, ahora los periodistas alabarían su premio Nobel. No exagero. O sí, quizás me dejo llevar por el regusto de releer su “Un hombre que se parecía a Orestes” en el que he disfrutado con su dominio del lenguaje, su capacidad para hacer real lo que no existe, su cultura, su ironía, el humor y su imaginación para la que faltan adjetivos. Lo admito, es posible que se deba conocer y querer Galicia para entender mejor su prosa, vale, viajar y leer se complementan bien. Desde esta esquina del mapa se lo cuento al oído, lea a Cunqueiro, le gustará, mucho, si no le entusiasma siempre se puede dedicar al marisco o al albariño. Un placer. De nada.

martes, 21 de abril de 2026

O mañana

 


Esto…la verdad es que…no sé…bueno, yo…lo que quería decir es que…no sé cómo empezar…bien pensado…pufff…es difícil, aquí vienen muchas personas…¿Qué digo?...érase una vez…no…recuerdo cuando…no…ella me miró…no, tiene que ser creíble…bah, lo dejo, me voy de paseo y luego sigo. O mañana.

lunes, 20 de abril de 2026

Nada (y así sea)

Edinburgh, Scotland, Photo by Alfred Buckham, about 1920

La voz, la mirada del consentimiento, la desnudez del alma, la puerta sin llave, la caricia prolongada, sin sábanas, los cuerpos tendidos, el cuerpo, el placer retenido, el tiempo eterno, los ojos cerrados, en la oscuridad lo sincero aparecía como un fantasma de luz, la esencia, una, el instante de la comunión, las lágrimas, el goce del corazón y los muslos, la simiente derramada, la calma, la nostalgia después, el desconsuelo de la partida.


El frío del no. 
El tiempo. 
Hoy. 
Nada.

domingo, 19 de abril de 2026

Desde la diáfana sencillez de amar

 



Una red de miradas, la poesía nace en los ojos del que lee, no antes, miro los labios de Teresa Salgueiro que se mueven en un YouTube interminable y mudo, la sombra del anciano Ginger Baker toca la batería en un Albert Hall diferente al que visité del brazo de Roxana, cementerio de perros en Hyde Park, cuarto de hotel con ventanales a un patio oscuro, desde allí vimos morir tres estrellas y seguimos indiferentes, ir y venir por el carril con una inmensa maleta marrón, flores de papel que parecían de papel, que limpiaba platos y comía, que nos amábamos con atropellada dulzura y no tenía nada que ver con rayuelas parisinas, con grupos de amantes del jazz, de lo oculto, paraguas abiertos en el rellano y vecinos hindúes, cartas con sellos de colores y cuerpos revueltos en el sofá de terciopelo, fotografía desde el techo, bruma de madrugada y policía rondando los portales, airados taxistas negros de coches negros, que pensaba que amar era una continua caricia, sin pausas, sin reciprocidad, unidireccional, sin recibir, la ternura para quien la trabaja, números oscilantes, acumulación de nombres, autobuses rojos a ninguna parte interesante, barrios desiertos, miedo en los callejones, botellas de leche en los quicios, guitarristas en el metro, el hombre orquesta, vendedores de alfombras y postales del ochocientos, Serpico en el cine, Rock the Boat en la tele, recuerdos de mañana y nostalgia del futuro, movimiento circular desde la diáfana sencillez de amar su cuerpo tibio en las madrugadas cuando volvía de su trabajo de langostas humeantes, el patio de butacas de un antiguo teatro convertido en restaurante, ella rumbosa con su inglés acento San Ignacio, misericordia de haber entrado en su templo como un espía aturdido, turbado por los ruidos en las habitaciones de al lado, provinciano de un Bilbao que no era ombligo de nada y nardos en los altares, Lucifer sentado a la derecha y vasos sagrados con ginebra en las rocas, ay, heridas de querer la gloria, desear el infierno y vivir en el limbo, serpientes de lujuria y celosías ocultando clausuras, fajas ortopédicas, batalla de manos junto a la cabina del avión y para cuando despegamos se habían ido los pasajeros, las maletas se habían perdido y el aeropuerto estaba cerrado hasta nuevo aviso, que me corté los dedos con las botellas rotas del borde de la tapia, que me llené de remordimientos para los próximos años- aún me duran- y con largas embestidas humilladas los días transcurren y nos comemos abril- tú que lees ¿no es cierto?- sin vender una escoba que se dice, que me faltan días para colgar historias que me invento a falta de las que viví, vivo, en el tedio, justo desde donde no se puede contar otra cosa que el bostezo, el hartazgo, la nada rutinaria, ya te digo, movimiento circular desde la diáfana sencillez de amar.

sábado, 18 de abril de 2026

Abril 6

Jana Schröder

Un drama, la vida como un trayecto complicado por caminos embarrados, por vericuetos y trochas, por vaya usted a saber dónde, que la lluvia de abril borrará los mapas, ahora que los refugios están cerrados y nos faltan nombres para los huracanes que vienen.

Pero, decididamente, está llegando el verano.

O algo parecido.

viernes, 17 de abril de 2026

Abril 5

 

Jana Schröder

Este es un rincón perdido, obstinado, terco, sostenido en el extremo de un palo en equilibrio sobre la nariz de un malabarista con el culo al aire que repite salmodias y letanías, que ve girar atemorizado las ruedas del tiempo, que agita con una mano el sonajero del miedo y con la otra espanta las sombras de damas sin rostro. Algún día se caerá.

La hostia será épica.

jueves, 16 de abril de 2026

Abril 4

Jana Schröder

Levanto mi copa para celebrar lo que aprendí entonces sobre quién soy yo. Ese desconocido en mí que a veces sale, me habla, razona, rompe el espejo, quiere apartar de la puerta las piedras de la rutina, la abre, cauteloso asoma la cabeza, la cierra, se esconde, es.

Lástima tener una sola vida.

miércoles, 15 de abril de 2026

Abril 3

Jana Schroder

No quiero hacer trampas en la blanca pared de cada día. Me he comido las sobras del silencio, he apurado los posos del idilio, he rebañado el plato de lo romántico. Aún está en mi boca el sabor de aquel banquete. Pero lo que fue, fue, historia, ya está todo dicho, no hay más que hablar, las cenizas están esparcidas desde los montes.


Me quito una oreja.

martes, 14 de abril de 2026

Abril 2

Jana Schroder-

La culpa, el sueño y yo caminamos por la misma ciudad, por diferentes calles, esclavos de la soberbia, del imposible milagro de los panes y los peces. Es lo que es.


Me quito los pantalones.

lunes, 13 de abril de 2026

Abril 1

Jana Schroder-

El remordimiento como una bestia parda hocicando en las entrañas de lo establecido, de lo correcto, de la norma. Para calmar su furia ofrecemos sacrificios en el altar de la tradición, nos mortificamos con cilicios en los muslos del deseo, encadenamos el instinto en un sótano del edificio del recuerdo. Somos como no queremos ser.


Me quito la camisa.

domingo, 12 de abril de 2026

Comerás flores.

Comerás flores.

Lucía Solla Sobral.

Me uno a este género de “los Lectores de Libros opinan”.

Para evitarles mayores esfuerzos lo resumiré: ¿Me ha gustado? Sí.

Y si alguien quiere lo comentamos.


Para más información sobre este libro todas estas personas lo cuentan muy bien:

   https://es.babelio.com/livres/Solla-Sobral-Comers-flores/252272/critiques


Dicción

Jules de Balincourt ( 1972)

Soy equilibrista, un funámbulo, se, se, se nota ¿no?

No sabía que lo eras, pensaba que eras un oficinista fundamentalista, me dice.

Y añade, baja el nivel, eres demasiado lírico.

No sé dónde está el dichoso ni, ni, nivel. Ni si, si, si existe. Me pongo esas zapatillas negras deee piel y me subo a la, a la, a la cuerda, camino sobre eella con los brazos extendiidos.

He atravesado las cataraatas del, del, del Niágara. He pasado en, en, entre dos rascacielos de New York. He escalaaado la To, la To, la Torre Eiffel.  

También soy ma, ma, malabarista. Hago equilibrios con, con, con lo que veo, lo que me, me, me ocurre, lo que no. Tengo historias ma, ma, maravillosas pero no pue, no pue, no puedo ni siquiera mencionarlas. Un blog glup (2.0) es sencillo, uno viene y le, le, lee pero, ay, nadie sabe to, to, todo lo que no puedo contar.

"A usted lo que le ocurre es que ti, ti, tiene problemas de dicción, co, co, como yooo" me dice por teléfono un amable lector . Y se va a otro blog, muy enfadado.

Es terrible lo que sufre uno en esto de escribir.   



(No sé si esto es bajar demasiado el nivel, MariBel)

sábado, 11 de abril de 2026

Jane Birkin no está.


 

El viento de levante canta,
desordena pasadizos húmedos,
levanta exordios de libélulas.
Las mujeres comparten
risas, malaventuras,
lacerados deseos.

Jane Birkin no está.

En el mediodía roto,
en círculo, madres
hablan de madres,
absortas en el goce,
en los dolores,
hijas hablan de hijas.

Aromas que vuelan
ajenas a la mirada
del hombre que mira,
extranjero en la línea
de voces tras la
luz que palpita.

El viento de levante canta,
inventa laberintos con denuedo,
por la hierba reparte insectos
locos. El puchero borbotea
en el fogón. Nadie
piensa en comer.

Jane Birkin no está.




viernes, 10 de abril de 2026

Y esto, también.

 

 Photo de Sergio Del Grande  Paris, Université de la Sorbonne, mai 1968

Parker no puede recordar la nítida frase que de camino a Gernika se le apareció ardiendo en una zarza, las palabras alineadas, el sentido, también la poesía, pájaros ambiguos en la niebla, lo tenía tan claro.

En cuanto llegue lo escribo (pensó).

Después el óxido del día confundió las imágenes, las deterioró el silencio, la rabia, el sabor del triunfo bajo la lengua como una medicina milagrosa. Era aquel tiempo, sin destierro, sin voces ajenas creciendo desde la soledad, el color de las uvas, la memoria decrépita, un perro negro de mirada torva escondido en el zaguán del caserío

Esto es un ERP, ¿ve?, no, Linux no, bajo SQL, abierto (dijo, varias veces, a varias personas que le miraban como una vaca que ve pasar el tren)

Ese era el momento, ese y no otro, el coche subiendo Autzagane y Carole King cantando ¿Me amarás aún mañana? que siempre le estremece, su voz como una lengua de fuego de Pentecostés sobre su cabeza, entendía, ¿Will You Still Love Me Tomorrow?, no lo sabe, el futuro ya no es lo que era y es bien cierto, carpe diem, de momento Parker se va a celebrar algo, no sé, que está vivo por ejemplo, eso mismo.

Y esto.

jueves, 9 de abril de 2026

¿Estamos vivos?

Jules-Eugène Lenepveu, Joan at the Stake in Rouen, 1886-90

El sujeto. Una puerta, cerrada. Lo que es, hace, calla, acepta, la quietud de los días, lo que piensa, la realidad detenida.

El sujeto. Una puerta, atrancada. Lo que quiere, piensa, sueña, anhela, teme conseguir, flota a lo lejos, lo imposible entre nubes Pollock.

El sujeto, sujeto, atornillado al suelo, a la rutina, se ha enganchado en el viento y se estira, tal parece que vuela, gesticula, imita a un pájaro, gorjea, se posa en su rama, duerme con la cabeza bajo el ala.

Movimiento, no quedarse en el umbral, me estoy grabando, sonrío, finjo, imito, me disfrazo de imposibles personajes, sentado en la grúa, arriba, fuera de plano, mirando allí, desde otro lado.

Continúa la fiesta, estamos vivos.

miércoles, 8 de abril de 2026

 

Elise Ransonnet-Villez - Self-portrait (1878)

La que eras, infatuación erótica, azar que desborda el tiempo con fluidos que envenenan la cordura del vendedor de víboras, sentimientos omitidos, tú, no.

Que callen las sirenas.

Los hombres están dormidos.

Los niños aún no han nacido.

martes, 7 de abril de 2026

Harry

 

-         No sea coplero, deje de cantar y responda.

(Demasiadas preguntas, aquello duraba demasiado, estaba cansado, me senté justo en el punto en el que cambiaba la marea de  los textos, en el preciso lugar donde confluían la noche y el día, en el arrabal de casas confusas y griterío, masticando la rabia silenciosa, los nombres exangües, el laberinto derrotado, perros ajenos, lapiceros imaginarios dibujando cómo seremos cuando no seamos, bosquejos en la mitad del puente.)

-         Vale ya de tonterías, se lo preguntaré solo una vez.

 Adelante.

 -         Mató usted a Gothard Handrick?

 Sí.

 -         ¿Lo mató usted solo?

 Ha dicho que me lo preguntará solo una vez.

 -         No sea estúpido, usted le odiaba, ¿no es cierto?

 No.

(No eran preguntas al aire, el comisario quería establecer una teoría final, en su imaginación crecía ya el musgo prematuro de no saber, hedía el fracaso de sus investigaciones anteriores, la cobarde retirada de las palabras ambiguas, antiguas, la eternidad bajo el cartel que anunciaba una próxima corrida de toros, un concierto azul de txalaparta, la suma de intenciones al azar. Entonces el comisario me apuntó con una pistola tan negra como mi alma y dijo)

 -         Queda usted detenido, tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga podrá ser usada contra usted en un tribunal. Tiene derecho a un abogado, si no puede pagárselo se le asignará uno de oficio…

 Entonces canté: Work all night on a drink a rum...

 Daylight come and me wan' go home

(Cuando entraron los coros, el comisario volvió la cabeza ligeramente, apenas una fracción de segundo, un momento que aproveché para saltar por la claraboya)

 

(Continuará)

lunes, 6 de abril de 2026

Como antes

 



Hoy no se fía, mañana sí. Que no hay mucho que decir excepto que están prohibidos los bostezos. A María se le desencajó la mandíbula. A Bego (es un nombre ficticio, ya sabes, por lo de las posibles denuncias, que es un fastidio, el juzgado, ponerse corbata, pagar, faltar dos días al trabajo) se le alborotó el corazón y venga con lo de es el hombre de mi vida y el tío era un julai que solo quería lo que quería, que se le veía de lejos, menos Bego que siempre ha sido ciega para lo de escoger, que le decían amor mío y se derretía, literalmente, hambre de reconocimiento, de estima, ¿me ves fea?, antes de eso lo de aquel con la cara de viruela, que tenía que haber sido un aviso, una luz roja, pero hay epidermis que no resisten un halago aunque todos los del grupo, menos ella, sabíamos que eso se lo dirás a todas, chato, qué buena chica era, sí, pero no muy espabilada, también estaba lo de su madre, quién te va a querer a ti, lo del padre, cuando estaba, de Loli no hablo, etcétera. Así se puede pasar esta mañana de lunes soleado, escribiendo memeces, pero mejor me voy de paseo con mi nieta que por lo menos me hace caso. Un placer.

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