La soledad.
Michael Mcilvaney.
La soledad. Que no hay cursillos
para aprender ni a sobrellevarla ni a disfrutarla. Está uno a lo suyo, es decir
caminando paso a paso, cuando de pronto, sin comerlo ni beberlo, ahí plantada, la
Soledad. En general no estamos preparados
por lo que te digo del caminar sin mirar mucho a los lados para aprender de los
otros, por eso los días pasan como si nada, sin darse importancia, implacables,
indiferentes a edades y expectativas, monótonos o plenos de urgencias, de
obligaciones, de trabajo o de ocio, de tener que, de no hay más remedio, de
bostezos o de nervios, de soledad, de gritos, de apreturas, de escasez, de horas
que se escapan por el desagüe a ninguna parte. Todo eso está muy bien pero, ya
te digo, de pronto la Soledad (creo que no hace falta que lo explique tú sabes
de qué hablo) y todo se va al garete. Ahí empieza un lento proceso de reconstrucción
o de desmoronamiento. Escoge.
2 comments :
un día la vida... al siguiente la soledad.. después, ¿la nada?
Beauséant la soledad puede ser alterna, la nada no. Campana y se acabó.
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