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martes, 30 de junio de 2026

Disfrute.

Señora airada disparando al ayer (al suyo en concreto). 


Aquí o allí, es igual, siempre habrá otro allí, lo que no queda es el aquí, el ahora, siempre es luego, después, nada permanece, todo cambia, fluye, se mueve, o se muere, fin. 

Ahora, los que puedan, se irán de vacaciones.

A disfrutar.

lunes, 29 de junio de 2026

No es necesario que lo leas, allá tú.

 

Nobuyoshi Araki

Un ojo devora lo que escribo en este junio de días largos  contados como flores en la solapa de un verano descolgándose mientras grita piedras colibrí perlas alrededor del cuello de un mes con magnolios voladores y una araña asomando en el pulmón helado por cigarrillos inconexos y conocidos de las mañanas hola cómo está usted que pasan los meses y no sé de qué le conozco pero hola o adiós cómo le va que hago cálculos para saber cuánto me queda de suplemento si acelgas lechuga y otros regímenes carcelarios no terminan con la felicidad de sabernos y ser el antes como concepto antes éramos antes mentíamos mejor que incluso teníamos la boca más grande para así ampliar las exageraciones que lindaban con el otoño y la magia negra o gris entre las olas del desconsuelo mirando sin ver leyendo sin entender que esto no es más que un pasatiempo de correveidile sin otro valor que la rutina que nos asegura que las manifestaciones frente al ayuntamiento en septiembre no serán como las de  abril y las llaves entrando en nuevas cerraduras y las puertas del cielo cerradas a cal y canto y violetas y animales dulces y caricias torpes que con tanta espalda no sabe uno por dónde empezar el asalto a la ternura a espantar los sueños a las esfinges a los agoreros que nos acuchillan la esperanza a los que se han apeado de la vida marítima y escuchan los ronquidos de la ocasional pareja aburrida por los achaques ajenos a la libido (Libido (del lat. libido: «deseo», «pulsión» y en un sentido estricto: «lascivia») es un término que se usa en medicina y psicoanálisis de manera general para denominar al deseo sexual de una persona. Como comportamiento sexual, la libido ocuparía la fase apetitiva en la cual un individuo trata de acceder a una pareja potencial mediante el desarrollo de ciertas pautas etológicas. No obstante, existen definiciones más técnicas del concepto, como las encontradas en las obras de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung que hacen referencia a la fuerza o energía psíquica. Estos autores vinculan la energía libidinal, respectivamente, a las pulsiones y a su carácter eminentemente sexual como meta primaria (Freud) o a una energía mental indeterminada que mueve el desarrollo personal general de un individuo (Jung). Sigmund Freud, a su vez, habría tomado el término de A. Moll, quien lo utilizó en 1898 en la  obra Untersuchungen über die Libido sexualis[«Investigaciones acerca de la Libido sexualis»]) sentada desnuda en un rincón del pasillo desnudo de un hotel desnudo y regiones hinchadas por  no sabe usted con quién está hablando y sujetadores rojos que no se pueden plantar relámpagos como gotas de miel y leche en el aliento o en la lengua del buey del deseo con fiebre en las alas y la noche como una empalizada de ciudadanos con un artefacto de dolor en el pecho y poesías de Idea Vilariño  este es solo un intento para que nadie abandone la chalupa de lecturas y consejos que pueden ser placenteros o no pero en la revisión del arcón si mientras ese ver leer sentir deja el poso de lo ya dicho y todo o casi es un torpe afán que empezó en la preparación para volver al fin de la tierra con el faro que ilumina a los pacíficos navegantes que encuentran el vendaval a solo cuatro millas de la costa un poco más acá de donde el océano se pierde en la nada y una mezcla de dios y monstruos se beben las aguas y la fe y a este paso es apenas la continuación de otros pasos hasta que pian pianito se llega al final. Benditos seáis.

domingo, 28 de junio de 2026

Canciones portuguesas

Lana 1 by James Wigger

Han pasado los días de junio como gorriones con azúcar en las alas. Bajo el balcón los fotógrafos ansiosos entonan canciones en portugués y esperan. Las nubes corren por el cielo, los escarabajos por la arena de la playa cercana, no sé su nombre. La vida se ha llenado de armonía, de mermeladas de ciruela y frambuesas que extiendo sobre el pan con mantequilla del desayuno, después escucho el  cuco  bajo el cartel de los tres monos, no oír, no ver,  no hablar, prohibidas las noticias sobre política, que enflaquezcan los cerdos de la piara,  que se agosten las cosechas de los banqueros, que ardan los telediarios, ya vendrá julio pero hoy no, hoy el azul domina las horas  el rojo del arroz con bogavante, los lagartos de dos colas persiguen gusanos de luz, orugas de mariposa. Busco  huellas sobre la harina de centeno, disfruto con las cosas bellas, subir a Artxanda como cuando era niño, caminar hasta el horizonte, respirar, leer a Joan Didion, escuchar el roce de las estrellas mientras miro la noche. Así día tras día. Hasta mañana. ¿Vas a venir?

sábado, 27 de junio de 2026

Roland Barthes

 


Si fuera escritor, y muerto, cómo me gustaría que mi vida se redujese, gracias a un biógrafo amistoso y sin prejuicios, a unos detalles, a unos gustos, a algunas inflexiones: podríamos decir «biografemas», cuya distinción y movilidad podrían viajar libres de cualquier destino y llegar, como los átomos epicúreos, a cualquier cuerpo futuro, condenado a la misma dispersión; una vida horadada en suma…

Roland Barthes
Sade, Fourier, Loyola
Ediciones Cátedra



viernes, 26 de junio de 2026

Elefantes.

 


Me he bebido ni sé cuantos elefantes, enteros, con trompa, colmillos y todo, me he comido con labios de cuchara toda la amargura de los días en declive, las emociones que perdieron la apacibilidad, la falsa ternura de los símbolos escondidos en insomnios de sábanas de papel, los intentos para mantener el equilibrio aún cuando los cazadores de poetas, los depredadores de filósofos, los pregoneros del juicio final empujaban sin respeto, mucho menos piedad, los límites entre lo soportable y este espacio baldío que es no ver… (te/la/me/nos/os).

Ver.

jueves, 25 de junio de 2026

Sueños que duelen.

 


Busqué refugio, me acurruqué sobre la paja seca, cantaban las lechuzas, palpitaba la tierra. Cuando se acercó aquel animal imaginario, sentí sus jadeos, toqué su lomo tibio, me miró con ojos de niebla, se perdían en el lodo sus pisadas. Traté de seguir sus huellas transparentes, desapareció entre los abetos. Supe que era una premonición. Desperté y sólo estaba el dolor.

miércoles, 24 de junio de 2026

Cuentos

 Según Perrault, "La bella durmiente" fue el primer cuento que recogió de la oralidad popular: 

"(...)-¿Sois vos, Príncipe mío? -le dijo ella-. Os habéis hecho esperar mucho tiempo. 

El príncipe, atraído por estas palabras y, más aún, por la forma en que habían sido dichas, le aseguró que la amaba más que a sí mismo. Sus razones resultaron desordenadas, pero por eso gustaron más a la princesa. Poca elocuencia y mucho amor. Estaba más confundido que ella, y no era para menos; la princesa había tenido tiempo de soñar en lo que tendría que decirle, pues parece (la historia, sin embargo, no dice nada de esto) que el hada buena, durante tan largo sueño, le había procurado el placer de tener sueños agradables. 

En fin, hacía cuatro horas que hablaban y no se habían dicho ni de la mitad de las cosas que tenían que decirse (...)."



En realidad lo que quiero es contar historias de bellas durmientes o de feos despiertos, historias que distraigan,  que hagan reír, que hagan  olvidar o recordar, que hagan algo. Cuentos sin protagonistas identificados, sin personajes identificables, de países lejanos, de sentimientos que no duelan, de paisajes sin nombre. Creo que para eso hace falta saber escribir, transmitir.

Y mira que escojo las palabras con cuidado, las selecciono con mimo, intento inventar historias, pero es inútil, solo sé escribir de lo que siento, de lo que me baila en el alma, de los fantasmas que no me dejan mirar a otro lado, de esa mirada, mirando (me).

Siempre termino contando el mismo cuento: la Bella Durmiente.

En realidad creo que el que está dormido soy yo, esto es absurdo.

Y no me despierto.

Soy tonto del culo.

martes, 23 de junio de 2026

Cosas que nos dijimos hoy.

 


Things We Said Today.


Cosas que nos dijimos hoy.

No, ella no es Jane Asher, ni estamos en el Caribe, tampoco he compuesto hoy ninguna canción para entenderlo. Pero nos hemos dicho cosas sombrías.

Deep in love/Not a lot to say

Profundamente enamorado/Sin mucho que decir, cantan los Beatles mientras cenamos, sin apenas hablar, nos tocamos los dedos, nos miramos.

Ay de aquel para el cual el otro haya dejado para siempre de ser un misterio, y se transforme en un libro abierto: este hombre ha muerto para el amor." Leopoldo María Panero.

Quizás la placidez de la mañana nos ha incitado a la confesión, lo sé, no debí contárselo. Ya no hay remedio. Acaba junio, llueve, no hay aeropuertos cercanos y ella tiene las llaves del coche, de su coche. Todo es tan, tan triste.

Además no entiendo qué idioma hablan alrededor.

Solo el mío.

lunes, 22 de junio de 2026

Aeropuerto

 

The Meal by Maria Frodl

Amanece en Orly. No sé que hago aquí con la niebla detrás de los ventanales y John Malkovich mirándome con cara de enfado. Leo a Quignard que escribe de amantes que descubren su desnudez o lo imagino. Advierto que solo lo entiendo al otro lado de una frontera, quizás mi propio límite. Lo entiendo desde que estuve en ese límite, con el borde de la túnica prendido en la puerta que divide dos mundos, el lenguaje y el silencio, es decir la despedida, el punto sin retorno, la mano que no puede ya asomarse detrás de la pared invisible. 

domingo, 21 de junio de 2026

Antes de que todo esto termine.

 



Antes de que todo esto se termine. Antes de que cierren la casa y vendan los muebles y regalen los libros. Antes de que se repartan los cosméticos y los zapatos. Antes de que arrojen las cacerolas a la basura. Antes de que vacíen las alacenas, de que se lleven las especias, los fideos. Antes de que se terminen los días felices y las tardes de domingo. Antes de la última de las madrugadas. Antes del final de la angustia. Antes de que se acaben el sexo sin amor y el amor sin sexo. Antes de que la ropa se pudra en los placares. Antes de que descuelguen los cuadros y cubran los sillones con lienzos y cierren las ventanas para siempre. Antes de que quemen las fotos. Antes de que se resequen los felpudos, de que se oxiden las cortinas en sus rieles. Antes de que se terminen la curiosidad, los huesos, el hígado y las córneas. Antes de que se sequen todas las plantas del balcón. Antes de que no haya más nieve, ni colores, ni trópicos. Antes del final de todas las selvas, de todos los mares, de todos los reflejos en el agua. Antes del último poema. Del final de las veredas y las calles. Del fin de todos los paseos. Antes del adiós a todos los aeropuertos y todos los aviones y todas las ciudades y todos los cafés con vidrios empañados. Antes de la cancelación de todas las discusiones, de todos los argumentos, de todas la furias, de todos los desprecios. De todas las metálicas ansiedades. Antes del fin de los gritos, de la desolación y de la culpa. Antes de la última agenda, del último viernes, del último bar, del último baile. Antes de que se apaguen todas las cúpulas y todas las pantallas. Antes de que las polillas se coman los restos de la lana y de la almohada. Antes del final de las mascotas. Antes, mucho antes: hay que vivir. ¿Pero cómo? ¿Cómo? “Qué admirable / el que no piensa «la vida huye» / cuando ve un relámpago”, escribió Basho. Admirables los que están en el tiempo sin pensar en él.

 Leila Guerriero

sábado, 20 de junio de 2026

Historia mínima de un gánster.



Cuéntalo.

Jackson era algo así como un gánster.

Sí, que emocionante.

Anda, calla que me distraes.

Vale.

Digo que Jackson era algo así como un gánster. Su radio de acción era Tribeca, que presuntamente es una zona de no demasiado movimiento para actividades delictivas. Rondaba los cincuenta, más hacia arriba que hacia abajo.  Tenía esa apariencia decadente de los que fueron guapos. Le gustaban dos cosas, el dinero y las mujeres, por ese orden.

Camille era algo así como una mujer que quería vivir, a ser posible, bien. Limpiaba unas oficinas en el edifico Chrysler, de madrugada rondaba los bares de Mercer Street y Broome Street. Era bella hasta dolerte la lengua al decirlo, bella, ¿ves?, duele.

Para abreviar, Jackson y Camille se conocieron una noche en Scores y ambos se quedaron prendados, cada uno tenía lo que quería el otro, es decir sexo y dinero, respectivamente. Camille consiguió dinero pero Jackson no consiguió sexo. Por alguna razón fisiológica (o así) que tampoco me pondré  ahora a investigar, Jackson no conseguía, en efecto, no conseguía. Era la primera vez que le ocurría una cosa así y a este dramático problema se le añadía qué, nadie supo cómo fue, se enamoro de Camille.

Un momento, dijiste que Jackson tenía unos cincuenta. ¿Qué edad tenía Camille?

La verdad es que él tenía más de sesenta y ella apenas llegaba los treinta. La cuestión es que pasadas unas semanas Camille empezó a mostrar signos de aburrimiento, ya no se reía cuando Jackson le contaba por décima vez como le partió las piernas a John Smith, ni cuando fanfarroneaba con las mujeres con las que había tenido relación. Seria postal, decía ella, riendo de su salero.

Sigue, sigue.

Una noche, al cuarto gin tónic de Hendrick´s, Jackson observó como Camille miraba con insistencia a un joven guapo y gracioso junto a la barra del bar. ¿Quieres acostarte con ese tío?, pregunto. Uhmm, por supuesto, respondió Camille. El resto fue un rápido acuerdo, cincuenta dólares pero él miraba, los tres estuvieron de acuerdo.

Camille disfrutaba, mucho. El muchacho ponía de su parte. Jackson pagaba, no disfrutaba y pensaba que no había sido una buena idea. Este curioso menage a trois duro exactamente el tiempo que tardo Camille en quedar prendada de las habilidades del mozo en discordia. Dejo de atender a Jackson, no respondía a sus llamadas telefónicas y AT&T se enriqueció aun más con el uso y abuso del celular del mal chico y buen gánster que era Jackson.

¿Cómo termino la historia?

Pues como terminan los cuentos de hadas. Jackson encargo a unos colegas que dieran un escarmiento al chaval. Le propinaron tal paliza que de resultas de la cual le ha quedado una cojera permanente y no contentos  con esto, con unos alicates  le cortaron un dedo de cada mano, unos bestias los tíos.

¿Y Camille?

Sigue limpiando las oficinas del Chrysler, con una oreja menos, Jackson se la cortó personalmente.

Vaya historia aburrida y absurda.

Lo que tú quieras, me la contó Jackson anoche, en el bar de la foto de abajo.


viernes, 19 de junio de 2026

California


Winslow Homer, 1870



La chica del árbol me recuerda lo que decía/escribía en otro tiempo.

Se lo agradezco. 

Fui, hacía, entonces, he sido, recuerdo qué, de nada sirve si el ahora contradice lo anterior. 

Sigo diciendo y siendo, soy mi ahora y nunca llueve al sur de California.

jueves, 18 de junio de 2026

Luis Berraquero (18)

 

  








Actores y actrices principales con los que ha trabajado Luis Berraquero.

 

- George Peppard  (Desayuno con diamantes. Equipo A)

- Charlton Heston. Hildegarde Neil (Marco Antonio y Cleopatra)

- Gina Lollobrígida ((No encontré rosas para mi madre)

- Stephen Boyd. James Mason. Jean Seberg.  Curd Jürgens  (Kill 1973)

- Helmunt Berger. Sydney Rome. José Ferrer (Clan de los inmortales)

- Alfredo Di Stéfano. (La batalla del domingo)

- Marisa Mell. Gabriele Ferzetti (Alta tensión)

- George Ardisson (Hijo de papá)

- Mirelle Darc. Marilu Tolo (Zarabanda Bing Bing)

- Analía Gadé (Coqueluche)

- Vicente Parra. Marianne Hold (Cariño mío)

- Anne Baxter. María Perschy (Las 7 magníficas)

- Mark Damon (Repóker de bribones)

- Cameron Mitchell ((Minnesota clay)

- María Schell (Bajo el polvo del sol)

- Ornella Muti (Experiencia prematrimonial)

- Paul Naschy (El espanto surge de la tumba)

- Anthony Quinn (La noche de los castillos)

- Richard Widmark. Topol. Geneviève Page, (Un talento para amar)

Y con la mayoría de actrices y actores españoles.








miércoles, 17 de junio de 2026

Luis Berraquero (17)

 




5

Semana Santa

Al jubilarme años después la empresa “La punta del diamante” que trabajaba para la Junta de Andalucía me contrató para rodar por tierra y aire “Andalucía es de cine”. Otros tres años que me llevaron a cerca de las 5.000 horas de vuelo.

Con el realizador Manuel Gutiérrez Aragón rodé la Semana Santa durante tres años. Por cierto, le vi en rodaje un solo día.

El productor de la serie me pidió que rodara “la madrugá” – en el Viernes Santo, un momento sagrado para muchos sevillanos-. Traté de explicarle que mi madre había nacido en Sevilla y que sabía lo que significaba ese momento. Ante su angustia económica cedí. Al amanecer esperamos en el helipuerto de la Expo y en el momento exacto salimos con un aparato Aluette III con una sola turbina. Sobrevolamos la Catedral sobre el palco de autoridades -Cardenal. Alcalde, Jefes militares- a muy baja altura. Rodamos justo cuando entraba en la Catedral el Cristo de los Gitanos. El ruido del aparato en el silencio del amanecer creó que miles de personas sacaran sus pañuelos al grito de “fuera, fuera”. Los costaleros al pensar que los gritos eran para ellos golpearon el paso con la puerta. Al regresar a la base nos esperaban dos coches de la policía que nos esposaron y detuvieron porque entre otras cosas habíamos salido sin permiso del vuelo con un aparato mono turbina sobre miles de personas y a una altura no permitida -alteración del orden público-. Al piloto trataron de quitarle la licencia de vuelo de por vida pero con la ayuda de algún miembro de la Junta de Andalucía el castigo quedó en una elevada multa.

Al día siguiente, Burgos, cronista de ABC Sevilla titulaba su artículo “Luis Burraquero, porque los burros también vuelan”. Diario 16 incluía un chiste en el que se veía a un helicóptero sobrevolando a un paso con un Cristo y y yo le decía al piloto “Vamos que nos van a acusar de matarlo”

Las imágenes son una impresionante historia de la Semana Santa en Sevilla.    

Un años después la televisión de Andalucía nos invitó a un programa en hora punta como desagravio.

La Semana Santa de la “Punta del Diamante” sigue siendo el mejor documental sobre el tema rodado en cine 35 MM y aumentar la exposición a 500º ASA sin ningún aparato eléctrico y solo a la luz de las velas.

La película sobre Semana Santa en origen fue para la promoción de la Expo y las imágenes son enteramente rodadas por mi aunque por motivos comerciales aparezca Gutiérrez Aragón y director de fotografía José Luis Alacaine que solo fue tres días al final del rodaje. Es indignante pero forma parte del Sistema. 

martes, 16 de junio de 2026

Luis Berraquero (16)

 


4

La Expo de Sevilla

En 1989, Colón de Carvajal, amigo del Rey Juan Carlos I, viajó por distintos países y en 1992 consiguió traer a España, la Exposición Universal que se celebraría en Sevilla. La idea era dar al mundo una imagen del desarrollo español.

El lugar elegido, la Isla de la Cartuja, era en ese momento un patatal con la fábrica de Cerámica en ruinas y un monasterio abandonado por años, debíamos ofrecer al mundo otra imagen.

Se creó una sociedad al 33% entre el Estado, TVE y la televisión andaluza.

Para promocionar la Expo, TVE me propuso preparar un banco de imágenes por tierra y aire. Durante los tres años previos y durante el acontecimiento realicé ese trabajo. Por aire, toda Andalucía -Huelva, Granada, etc-. Por tierra rodé documentales sobre Sevilla, la ciudad, el Alcázar, la Catedral, etc. Con un permiso especial entré en un agujero lleno de telas de araña y esqueletos donde estaba documentado que se enterró temporalmente a Cristóbal Colón.

Al restaurar el antiguo monasterio aparecieron restos de bebés enterrados bajo el suelo de las celdas de las monjas.

La antigua Fábrica de Cerámicas en ruinas y la Cartuja se restauraron durante tres años.

En un día de preparación, el 18 de febrero de 1992, nos llamaron urgentemente, el Pabellón de las Ciencias, casi terminado, estaba ardiendo. Salimos con el helicóptero y lo sobrevolamos durante un gran rato. Al llegar al helipuerto de la Expo nos esperaban varios responsables de la organización y nos confiscaron el material rodado.

Según supimos después, durante tres horas, en el emblemático Pabellón de los Descubrimientos, poco antes de la inauguración y prácticamente terminado, se quemaron objetos de gran valor, entre ellos uno de los primeros aviones que volaron en el mundo, el primer coche fabricado en España, etc.

Durante el casi un año que duro la Expo la cubrí como cámara desde un cochecito de golf de Pabellón en Pabellón.

Empezaba en la Cartuja cubriendo a las diferentes personalidades que nos visitaban cada día, desde los entonces Príncipes de Mónaco hasta los presidentes de casi todos los países. Realicé varios monográficos.

Aquel verano me sacaron de Sevilla para enviarme al lago de Bañolas para cubrir las pruebas de piragüismo de la Olimpiada de Barcelona.

 Posteriormente me integré de nuevo a la Expo trabajando ahí hasta el final.

lunes, 15 de junio de 2026

Luis Berraquero (15)

 


3

Desde el aire.

 

“La segunda oportunidad de jugarme la vida con el mismo equipo fue en Gran Canaria, en Tejeda desde 1813 metros de altura.”

Durante dos horas rodamos plácidamente el sur de la isla, sus playas, sus paisajes. Después decidimos rodar en el emblemático pico del Roque Nublo.

Lo sobrevolamos a 2.000 metros de altura y al descender, en contraste con el viento que teníamos en el sur, nos encontramos con un fuerte viento del norte que nos empujó violentamente hacia el pico.

En silencio los tres veíamos acercarse las palas hacia la montaña. El piloto, sudando, trataba de separarse del muro, veíamos el aparato a pocos metros de la pared de roca. Nos separábamos y el viento, fortísimo, nos separaba de nuevo.

A esa altura rozar con una pala significaba caer como una piedra.

Javier, piloto joven pero experto, optó de nuevo por parar el rotor en un momento de pánico. Caíamos de nuevo pero dada la altura conectó de nuevo el rotor y el helicóptero se elevó cuando estábamos a punto de estrellarnos contra el suelo.

El piloto era Javier García Prieto, hoy comandante de vuelo, el realizador, Ángel del Pozo y el cámara Luis Berraquero.

En tres años cerca de 3.000 horas de vuelo.

El tercer incidente fue en Cádiz, más simple, se encendieron las luces de emergencia por avería en el motor y aterrizamos de inmediato donde pudimos.

Entre 1985 y 1988 con 40 aparatos en España murieron 28 personas en accidente aéreo de helicóptero.

Por culpa de la niebla, Santiago Amón, crítico de arte, falleció junto a la Directora General de Tráfico, Rosa Manzano y otros acompañantes, al precipitarse su helicóptero en la sierra de Madrid, cuando se dirigían Valladolid.

Por mi afición a volar, desde el aeropuerto de Ocaña hice varias salidas de vuelo sin motor. Remolcado por una avioneta, te dejaban a gran altura y con las térmicas planeábamos hasta llegar a tierra. Una experiencia alucinante.

 

domingo, 14 de junio de 2026

Luis Berraquero (14)

 


Al día siguiente, en los primeros ensayos en el pantano de Entrepeñas nos reunimos en la seda de “Helipsa” en Cuatro Vientos (Madrid) varios representantes de TVE y dos ingenieros de Aeroespacial. fabricante francesa del helicóptero.

El planteamiento inicial fue de unas 4 o 5 horas de rodaje con las mejores horas de luz a la mañana y al atardecer. Planteé que girar siempre sobre el mismo lugar podría ser insuficiente, que necesitaba una ventana frontal para colocar allí una nueva cámara. Los ingenieros se llevaron las manos a la cabeza, ¡era imposible! Ya ir sin puerta lateral significaba unas turbulencias impropias y una nueva ventana era materialmente irrealizable.

Días después ante el suculento alquiler de varios meses transigieron y se instaló una nueva cámara.

Empezamos el rodaje con un aparato sin moqueta, un asiento para el piloto con un mapa en la pierna, un despacho atrás para Ángel del Pozo con todo lo que teníamos que rodar y yo sentado en la plataforma fuera del helicóptero unidos por cascos.

El secreto del rodaje era que al volar bajísimo sin cumplir las mínimas normas de altura y velocidad no podíamos tener ningún control. Aterrizar en un aeropuerto significaba presentar a la salida un plan de vuelo en el que debía especificarse lugar final del vuelo, control sobre el aparato, tiempos, etc.

Eso significó que durante tres años procuramos no tocar aeropuertos, dejar el aparato en un campo de fútbol, en un descampado con vigilancia y repostar con el camión propio. Al ser un helicóptero pequeño en muchos hoteles fuera de temporada aterrizábamos en la pista de tenis a la que habían quitado la red. A Canarias y a Melilla llevamos el aparato en barco 

Hicimos un capítulo de media hora por cada provincia.

Rodando en el valle del Pas, en Cantabria, entramos muy bajos, dimos varias vueltas y al regreso yo rodaba unas ganaderías en un paisaje idílico. Ángel del Pozo en la parte de atrás, entre papeles, intentaba encontrar el próximo lugar mientras el piloto miraba un mapa que tenía en un suplemento en la pierna. Terminé de rodar, levanté de golpe la vista y me encontré con un cable de alta tensión justo enfrente. Grité ¡Javier!, levantó la vista y en décimas de segundo consideró que intentar subir podríamos tocar los cables con la cola y electrocutarnos. Optó por parar el motor en seco y caímos como una piedra contra el suelo.

Al ir en una plataforma fuera del aparato me salieron por la espalda los patines, al estar a tan poca altura y los otros tres pasajeros tener triple cinturón de seguridad, los cuatro salimos ilesos.

Por radio contactamos con el equipo de tierra, nos tumbamos sobre la hierba y esperamos a que vinieran a por nosotros.

Después nos informaron que los naturalistas de la región pintaban de verde las torres de alta tensión para no romper el paisaje. Al entrar pasamos por ellas sin enterarnos.

El helicóptero con el suelo y las palas destrozadas quedó en siniestro total. Prepararon un nuevo aparato y semanas después empezamos otro capítulo de la serie.

Tras la emisión de la serie y el éxito acontecido se aumentó hasta cuarenta capítulos más con el material sobrante para hacer monográficos: castillo, la ruta de la Plata, Cami9no de Santiago, plazas de toros, etc.

 

sábado, 13 de junio de 2026

Luis Berraquero (13)

 

2

Aire.

Como no podía ser de otra manera, Luis Berraquero me fue enviado diferentes recuerdos que sin modificar ni una coma transcribo a continuación:

 

“Puede parecer pedantería, pero en cierto modo me considero un adelantado en rodajes aéreos en España.

En 1972, en la película “Marco Antonio y Cleopatra” de Charlon Heston. Ricardo Navarrete, gran operador en la reciente historia del cine español durante años y segundo operador en esta película se negó a rodar los planos aéreos de los títulos por pánico a volar. Me comprometí a rodarlos siendo ayudante de cámara de esta superproducción que dirigía e interpretaba el mítico actor de “Ben Hur”.

Muchos años después (1986-1981) siendo Pilar Miró directora de TVE se planteó rodar desde un helicóptero sobre todas las comunidades autónomas, sin poner una cámara en el suelo. Se encargó a Eduardo Delgado la dirección del programa con un alto presupuesto, un helicóptero pequeño que pudiera sortear alturas con un piloto que arriesgara, capaz de saltarse las duras restricciones de rodaje, un realizador y un cámara.

Pasaron varios meses en los que no lograron un equipo técnico que lo afrontara.

El rodaje debería hacerse con un helicóptero pequeño que no creara problemas para bajar mucho, mono turbina, sin una puerta para instalar una plataforma anti vibratoria para desde allí utilizar una cámara de 16 mm totalmente manual. 

En un encuentro casual en el parador de Sigüenza coincidieron Eduardo Delgado y Ángel del Pozo, al que el primero ofreció al segundo hacerse cargo del programa. Aceptó y poco después me llamó por teléfono para plantearme si me interesaba. Acepté y se puso en marcha la producción. Un mes después cuando estaba rodando en Suiza me comunica la dirección del programa que regrese rápidamente a España. Llegué un jueves y el viernes me recogía en mi casa un coche de TVE para trasladarme a Guadalajara para las primeras pruebas. 

El helicóptero pertenecía a la empresa “Helipsa” y el equipo lo componían el piloto y un mecánico en un furgón con depósito de bidones “Jeta Uno”, combustible que podía llenar los depósitos del aparato en cualquier lugar, así como realizar el mantenimiento diario. Por supuesto. el equipo de producción de TVE. Y todo eso significaba un gasto de medio millón de pesetas de la época.

viernes, 12 de junio de 2026

Luis Berraquero (12)

 


“Déjame que añada que hice un programa estrella de TVE para emitirlo justo antes de las campanadas de fin de año.

 

En Miami y los Ángeles, con Julio Iglesias, Camilo Sexto, Xavier Cugat, George Peppard (Equipo A) compartimos días de rodaje y amistad con casi todos ellos. Rodamos en Cabo Cañaveral ante el ensamblaje de los Apolos.

 

Tras una entrevista con Jerry Lewis, comimos en su casa, con su esposa (una de ellas) y dos de sus hijos que eran clavaditos a él.

 

Hice varios capítulos como director de fotografía en la serie “Villarriba y Villabajo” de Luis García Berlanga.

 

La Banda de Pérez, con Antonio Resines.

 

La serie de los Escritores

 

Esta es mi tierra”.

 

El verano termina como terminan todas las cosas. Llovió todo el fin de semana. Era tiempo de volver a casa. La despedida con Pepa y Luis fue triste, amortiguada con la esperanza de vernos pronto.

Luis no puede dejar de contar su vida, llena de trabajo, de historias, de lucha.

Ha sido un auténtico lujo, un regalo, conocer a estas dos extraordinarias personas

“Volveremos a vernos pronto, te enviaré más historias por correo”. 

 Nos abrazamos.

Estos recuerdos continuarán.

 

jueves, 11 de junio de 2026

Luis Berraquero (11)

 


Al día siguiente nos trasladaron a la escalerilla del avión, vía Miami, esposados y sin pasar aduana, declarándonos personas “non gratas” por vida.

Al llegara a Miami le dije a Carmen Sarmiento que no creía que el material de rodaje no sufriera ningún ataque. En una tienda de fotografía compré revelador de películas, hice una prueba: todo el material velado por una radiación tan potente que eliminó hasta la imagen latente de los bordes de la película.

Regresamos a España tras cuarenta días de penuria y sin nada positivo.

 

Al volver a TVE nos comunicaron que el Director quería vernos. En Prado del Rey lo que se denominaba “la plaza de toros” era una gran superficie redonda con ocho secretarias alrededor y el despacho del Director al fondo.

Carmen Sarmiento como responsable máxima y yo como cámara llegamos ante los saludos de las distintas secretarias, nada amables, casi todas nos conocían. Entramos en el despacho donde el Director, desde su mesa el fondo preguntó: cuéntame lo que ha pasado.  Carmen le contó que durante cuarenta días en Brasil, con un gasto de unos siete millones de pesetas, -viajes, dietas, alquiler de avionetas para llegar a la selva,- regresábamos sin nada de nada, todo velado, ni una imagen que mostrar. Nos miró largo y tendido, tras una pausa larga nos dijo a los dos que nos teníamos que comprometer a no contar nada de lo que nos iba a decir a continuación. Cuando el régimen de Franco al final de su gobierno decidió los fusilamientos de militantes del Grapo y de ETA, múltiples países, incluido el Vaticano, intercedieron ante el Estado español para anularlo. Olof Palmer, primer ministro de Suecia, al frente de un equipo de Televisión  Sueca entrevistó a varias personas opuestas a la medida. TVE designó a su Director como persona que le acompañara y facilitara todo lo que necesitasen durante su estancia en el país. Tras semanas de trabajo fue el encargado por el Gobierno para que el material obtenido por la Televisión sueca fuera velado. Nos hizo prometer que no lo contaríamos nunca y con un gento en la mano añadió: “preparen el próximo programa y esto está olvidado”. “

 

miércoles, 10 de junio de 2026

Luis Berraquero (10)

 


El verano avanzaba y la borraxeira se volvía más persistente. Los paseos en la playa se hacían menos frecuentes, pero las conversaciones en el pequeño bar frente al mar se prolongaban hasta bien entrada la noche. Luis Berraquero tiene una memoria prodigiosa y una vida nada común. Sigue su relato.

 

“Desde hace mucho tiempo la selva se parcela, Brasil vendía a multinacionales grandes extensiones a Japón, EEUU, Francia, etc. Estas grandes empresas introducen maquinaria pesada que la arrasa, dejan el terreno limpio dedicándolo a plantaciones o para el ganado. 

Por otra parte, los nativos bajan del calor de Ecuador y en un claro de la selva fabrican una choza, plantan mandioca, tienen unas gallinas, algún cerdito, por supuesto sin ninguna propiedad sobre el terreno.

Los facendeiros por las mañanas se presentan a los indios que viven en esos claros y les invitan a desaparecer de sus casas. A los dos días si no se han ido, de forma expeditiva, cruel, dan un tiro en la nuca del padre, la madre, los hijos, disparan a las gallinas y cerdos, hacen una fosa común y los entierran. En unos días la selva los cubre de vegetación. Por supuesto toda esta información la recogíamos de los indios sobrevivientes que nos informaban con la ayuda de los colaboradores de Pedro Casardaliga.

El Gobierno fue informado y antes del regreso a España pernoctamos en Brasilia para recuperarnos de los duros días en la selva. Dejamos en consigna del aeropuerto los trescientos kilos de material de trabajo y con o imprescindible nos fuimos a un gran hotel. Por la mañana, tras el desayuno, partíamos del país.   

Estábamos los cuatro compañeros en el hall del hotel esperando los taxis que nos llevasen al aeropuerto. Bajé al servicio en la planta inferior. Junto a mí se puso una persona de raza negra. Nunca olvidaré que tenía los ojos verdes. Al terminar, empecé a subir las escaleras y este señor me puso una pistola en los riñones, en perfecto brasileño, muy fácil portugués, me dijo que levantara las manos. Al llegar al hall aparecieron tres policías con armas largas y nos pusieron con los brazos en alto contra la pared. Nos incautaron las pocas bolsas de viaje que llevábamos y esposados nos metieron a los cuatro en sendos coches policiales.

En ese momento el gobierno brasileño lo formaban una Junta Militar. Nos trasladaron a la sede de la Policía Político Social. Cada control que caía pensaba si en algún momento los dejaría atrás. Tras tres días de interrogatorios en celdas separadas sin saber lo que mis compañeros decían, pedí al policía que me interrogaba que quería hablar con un superior. A las dos horas apareció y le pedí que me trajeran mi documentación, una cartera de piel con la bandera de España, con las acreditaciones de pertenecer a RTVE y varios carnets de prensa internacional. Le hice saber que los cuatro éramos miembros y funcionarios del Gobierno Español y pertenecientes a la única televisión de España en aquel momento, que sin nos pasaba algo a mí o a mis compañeros sería un serio problema de estado y, lo que más pesó, que en los próximos campeonatos de fútbol que se iban a celebrar en España tendrían serios problemas con nuestro Gobierno (siendo el fútbol un tema tan sensible para ellos).

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