Preparàndose para el eclipse

sábado, 10 de septiembre de 2022

Nancy

 


Ya está la luz apagada, ¿qué quieres que haga ahora?

Supongo que supones que debo saltar alborozada como si nada hubiera pasado, dar volatines de espaldas y caer de pie, romper un alfabeto y contestar con gracia, con salero, esparcir flores en los altares de vírgenes negras, darme golpes de pecho, agradecer tu gesto, tu deferencia, el altruismo hacia las desocupadas emocionales, las personas con desiertos en sus bulbos raquídeos, de otra condición cultural, sentimental. No

No, no me toques, ni me roces.

Me hablas, magnánimo, frío pero generoso, distante pero correcto, con el gesto regio de dejar un óbolo en la cestilla del pobre que se sienta a la puerta de la catedral, con la simpática inclinación de cabeza al que limpia las ventanas subido a una escalera, sumo sacerdote sin tiara, sin plegarias ni incienso, patrón en la proa con el índice de la mano derecha señalando el norte, la dirección correcta. Jo.

No soporto ni un minuto más que me trates así. Adiós. Que te den.

(Al dar la luz vi sus lágrimas)



viernes, 9 de septiembre de 2022

God Save the Queen

 

Tantas cosas ocurriendo en el mundo, siguen las guerras, fallecen las reinas, la mayoría pasan tan lejos que parece que no pasan (pero pasan), la diaria ración de muertos, el sufrimiento, la doble soledad de la incomprensión, el absurdo dolor que nadie detiene. –seres como usted, como yo-. No me atrevo a enumerarlas. Etc.

Palabras, juntamos palabras, estas ventanas de internet nos permiten decir (¿nos?) emociones que antes nos callábamos, comentábamos a los íntimos. ¿Aún quedan íntimos? Etc.

La vida sigue, nos aferramos a ella a pesar del dolor de otros (de momento les pasa a otros). Una vez estuve en un hospital, yo era el visitado, me miraban los familiares, los amigos, con gesto incrédulo –pues no parecía...- me miraba a mí mismo con resignación, con miedo, esa es otra historia. ¿Aprendí? ¿He aprendido algo? ¿Qué hacemos aquí usted y yo?, intercambiando fragmentados discursos llenos de buenas intenciones y vacío, palabras, metonimia, hablar, sin conocernos, sin saber Lo dije: escribir no es vivir, vivir es salir ahora a la calle y estar con los otros (o no, yo qué sé). Etc.

Viernes, termina la semana.  Cuídense. Etc.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Trampolín.

 


Érase que se era uno que, una vez, se olvidó del mañana. Su ahora era tan intenso que ni tiempo tenía para pensar en futuros, como para hablar de previsiones. Se bañaba en la piscina del cielo en una adolescencia perpetua, impropia, cómoda excepto para el desafío del trampolín, para saltar al vacío de la realidad insumisa. Quizás las alas estaban pintadas, quizás en el espacio azul no había lugar para latidos fuera de la juventud, para madurez de Amor, la Palabra, Dios, Patria, Responsabilidad, no había lunes ni domingos, solo un largo día sin amaneceres ni ventanillas ante las que sellar pólizas y vuelva usted mañana. No existía el después, el hoy lo ocupaba todo, se enseñoreaba en la belleza de los cuerpos, en el calor del deseo y su satisfacción inmediata, en la acumulación de momentos creciendo, desbordando los límites de la garganta, el hígado, los recovecos del cerebro que apenas alcanzaba a intuir que detrás de todo solo había una huida. Por eso en un instante de luz entre dos nubes el hombrecillo que se sentaba a la derecha de su cabeza le susurró al oído: esto es así pero no es, será, pero no todavía. No es una disculpa, sonaba Led Zeppelin por lo que es posible que ni siquiera escuchara ese acertijo, al menos no modificó la hoja de ruta. El choque fue brutal, el calendario se enrabietó, le saltó a la cara, le mordió con la saña del espejo. Era viernes y el lunes estaba en relieve. Existía el dolor y aquel vehículo no tenía marcha atrás. Al entrar al hospital se encontró con que el mañana era pasado y perdió la noción de lo real, de lo irreal y del arco iris. El hombrecillo que se sentaba a la izquierda de su cabeza le gritó al oído: ¿ves? Te lo dije. Y lo que sigue es ya otro capítulo.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

No compares y no serás comparado.

 

Des Moines, Iowa pedestrians fighting the wind during a winter storm in January 1946.


Debo decir que no lo sé, se me da muy mal comparar la desesperación o qué corazón está más desnudo, la sinuosidad de un gato, la amarilla intensidad de la coreopsis, la duración de una tarde de verano, en Bilbao anochece antes (¿que dónde?) pero antes es solo una forma de verlo, como la realidad, nuestra realidad, Cris, que no me asomo a menudo por el vértigo, por ese miedo a despeñarme monte Taigeto abajo, el alma incendiada pero no solo, arden los árboles, los edificios, el mundo que fabricamos entre coordenadas desconocidas, ya ves, esta es solo una versión del mito, de la distancia en un agosto casi olvidado y sí, todo es muy raro, que no cunda el pánico, buscaremos soluciones. Sin comparar.

martes, 6 de septiembre de 2022

Woodstock (creo)

 


Tanta ambigüedad (aquí) pretende ser un puente entre el caos literario y el orden que se supone debo tener por mi edad, dignidad y gobierno (en otro aquí).

Es decir, lo de siempre. Nada.

Quizás soy un refitolero, no lo sé. Escribo sin saber lo que escribo. Luego, un día, me leo y sé. Es un milagro para un agnóstico que hizo los primeros viernes (en el mismísimo aquí).

lunes, 5 de septiembre de 2022

Gérard Uferas © Musée du Louvre

 


Un día disfruté de la hermosura de la traición, tú no sabes querer y la puerta se cerró, me quedé en el quicio, sin apuro, sin tocar en la madera leve, en la aldaba de bronce, en el corazón que corría. Justo entonces empezó una lluvia negra. Thomas Mann sostenía que el arte es moral cuando despierta la conciencia, así se lo planteé al hada envenenada, aquella que utilizaba una varita mágica estropeada, incapaz de convertirme en príncipe azul, continuidad en los parques y en mi estado de batracio. Croac.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Zlatko Zrnec. Zagreb, Croatia. 1940

 


La vida, la de entonces, caminaba sobre zancos amarillos entre geranios y azafrán. Mi primer recuerdo es el de un niño que caminaba de la mano de su tía Marina, bajando por las rampas de Uribitarte, los gorriones volaban sobre los almacenes de grano cercanos al puerto.  La suerte era un caballo trotando sobre una cinta sin fin delante de una sábana donde se proyectaban viejas películas de Hopalong Cassidy en cámara rápida. Mi último recuerdo es este, tú sabes, que la vida es ahora y que como dije,  corre y corre sobre zancos amarillos entre geranios y azafrán.



sábado, 3 de septiembre de 2022

Frank Horvat, Gare Saint-Lazare, Paris, 1959

 


Como al azar, Teresa Salgueiro cantaba en el pórtico y desde sus labios se movilizó la ternura, trajo un río con peces descoloridos y libélulas verdes que sorteaban los juncos de las orillas. Ahí empezó la cosa. Sí. Desde las tinieblas hice un voto de luces y lo seguí con obstinación. En aquella soledad luminosa aprendí, entre otras cosas, que las ecuaciones diferenciales tienen que ver con la evolución de las estrellas y con la meteorología. No aprendí mucho más.

viernes, 2 de septiembre de 2022

Imágenes pese a todo

 


Sí, era insoportable e imposible [imaginar los campos de exterminio de Auschwitz]. Pero de todos modos, Filip Müller nos dice que «hay que imaginarlo». Imaginarlo pese a todo, algo que nos exige una difícil ética de la imagen: ni lo invisible por excelencia (pereza del esteta), ni el icono del horror (pereza del creyente), ni el simple documento (pereza del sabio). Una simple imagen: inadecuada pero necesaria, inexacta pero verdadera. Verdadera por una verdad paradójica, por supuesto. Yo diría que la imagen es aquí el ojo de la historia por su tenaz vocación de hacer visible. Pero también que está en el ojo de la historia: en una zona muy local, en un momento de suspense visual, como se dice del ojo de un ciclón (recordemos que esta zona central de la tormenta, capaz de mantenerse en calma, «no por eso dejan de traer consigo unas nubes que hacen difícil su interpretación»).

Georges Didi-Huberman, «En el ojo mismo de la historia» en Imágenes pese a todo. Memoria visual del Holocausto. Traducción de Mariana Miracle.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Corte de pelo



No sé por dónde empezar, la verdad (empieza por el principio). Los cambios  bruscos de paisaje, altura, temperatura, cultura, agricultura, gastronomía, autonomía, coordenadas, empanadas, etc, etc, etc, me dejan sentado en el borde de querer y no poder (pues cállate). Digo esto como puedo decir otra cosa, hablar por no callar, querer estar en todos los ajos (y no estar en ninguno). Recuerdo que me fui, no estoy seguro de si he vuelto a casa (aclárate y luego lo intentas, en serio). Voy a cortarme el pelo y luego hablamos.

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

7.688 entradas