Obediencia
Pétrarque, Les Triomphes, traduits par Symon Bourgouyn, c. 1501-1600, BnF
Desde mi ventana. Las casas están ciegas como animales subterráneos que hociquean abajo, aún más abajo, al centro de la embozada verdad, si hubiera una sola, esa intranquila que bambolea, embotada, desasosegada, mirando con cien ojos este día con tormentas que nos respiran en la nuca justo antes del despertador, adiós a los sueños, adiós a la quimera, adiós.
Y obedientes, se van.


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