martes, 13 de septiembre de 2016

Parker en la pérgola.



Llueve y llueve, aquí hay hojas secas pero no olvido.
A lo lejos alguien grita que el otoño llega.
Con cuidado, Parker deja su vida sobre una piedra y cruza el puente para verla desde el otro lado del río.
Por el cauce bajan presagios y luces.
Se sienta y acaricia el musgo de la memoria. Apenas distingue el tiempo de antes, los pensamientos de ayer, los momentos que pasaron.
Llega un pastor arreando a las sedientas vacas del atardecer.
Quedó el amor desparramado entre guijarros, lo recorren insectos que suben por los muslos de la añoranza.
En el bosque cantan alondras que no puede ver.
Desde este lado apenas puede distinguir la otra orilla, allí donde está su vida, tiritando, sola. ¿Eso ha vivido?, ¿ese es?

-Piensa, Parker, piensa, reflexiona, ese eres tú.-dice una voz.

Cae la noche, sigue lloviendo.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Parker y la intuición.



Parker intuye que el uso desmedido de palabras las desgasta, resta su sentido, las deja temblando en el frío de no tener repuesto, medios, diccionario, gesto, ojos, sensibilidad. Puede decirlo ahora que no hay nada que decir. Solo llorar. Podría, claro que sí, por supuesto, mirar para otro lado, ponerse un gorro con cascabeles y fingir. No quiere. La realidad ha explotado y minimiza cualquier intento de imaginación. Y es dura, terrible, una trágica realidad, un horror. La muerte enemiga ha pasado a su lado y le ha dejado atónito, desarmado, mudo, roto, indefenso. Hará lo que deba hacer y cuando los días pasen volverá la voz. Pero nada será igual. Ni siquiera se lamenta, no tiene fuerzas para lamentarse. Ser de los últimos es un pesado privilegio.

Mire usted, dele la mano, se lo agradecerá. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Parker y la tristeza.


Parker no está ahora para poesía, está ahí sentado en un tiovivo, por estar, con lo que llueve dónde va a estar mejor, el paisaje cambia, pero no. Simula, aprende a mentir, se distrae de lo que es. Sobre todo ahora que lo que es le sobrepasa, le vence. Aunque debe sonreír, ser el que se supone debe ser, está aburrido de ser quién debe ser. Es sospechoso de tristeza. Lo está. Triste, con la pena trepando con rabia, mordiéndole, enfrentándole con lo que no quiere aceptar, lo irreversible, el final, somos tan, tan insignificantes. Ay.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Parker y la melancolía de los elefantes.

El reloj
siguió cortando el tiempo
con su pequeña sierra.
Como en un bosque
caen
fragmentos de madera,
mínimas gotas, trozos
de ramajes o nidos,
sin que cambie el silencio,
sin que la fresca oscuridad termine,
así
siguió el reloj cortando
desde tu mano invisible,
tiempo, tiempo,
y cayeron
minutos como hojas,
fibras de tiempo roto,
pequeñas plumas negras.

(Oda a un reloj en la noche. Fragmento)
(Pablo Neruda)

Parker juega a la incertidumbre, esparce sospechas sobre el blanco mantel como manchas de un vino pleno de taninos, apuesta impar y rojo sabiendo del sentido de culpa de los que no entienden sin saber que no hay nada que entender, administra el misterio, dosifica la verdad, juega en el frontón contra los mancos, sabe que los sábados los lectores escriben sus cartas de amor, que buscan el placer lejos de estas páginas descoloridas, él mismo lo busca al otro lado de la luna, donde no alcanza el ojo curioso de los telescopios, a la rueda, rueda, el que no venga no juega, por eso se sorprende al leer cosas como las que siguen, desde el fondo de ti y arrodillado un niño triste como yo nos mira, ay, Neruda, Neruda.


"Pablo Neruda y su tiempo. Las furias y las penas (Ril Editores, Santiago de Chile, 2008), de David Schidlowsky, es una de las biografías documentales más amplias y minuciosas que se hayan publicado en lengua española. Esta biografía se compone de dos tomos (que cubren, respectivamente, los períodos de 1904 a 1949 y de 1950 a 1973) y fue, en un principio, la tesis doctoral de Schidlowsky (1954), profesor de literatura nacido en Alemania de familia chileno-israelí…

… Enorme importancia le da el biógrafo al seguimiento del primer matrimonio de Neruda, verificado en Batavia, con la holandesa María Antonieta Hagenaar, alias Maruca, con la cual el poeta tuvo en 1934 una hija enferma de hidrocefalia que murió a los ocho años. A ambas las abandonó Neruda en la Holanda invadida por los nazis, regateándoles la pensión. Uno de los momentos más estremecedores de Pablo Neruda y su tiempo es cuando leemos el horror de Vicente Aleixandre al asomarse a la cuna donde estaba la hija recién nacida de Neruda, quien todavía era o aparentaba ser, un padre feliz…

..Fue uno de los escritores más influyentes del siglo XX y se sirvió voluptuosamente de ese dominio, viviendo, genialmente, de su poesía. Casi todo lo tuvo Neruda (fama, genio, poder, amor) y todo lo aprovechó: su poesía es admirable porque es la obra de un mimado por las musas y por los dioses. Pero al final fue castigado sin clemencia y la historia a cuyas leyes él se había confiado, lo obligó a ser el testigo agonizante del hundimiento. Nunca he releído sin estremecerme la crónica de esos poco más de diez días que Neruda sobrevive al golpe militar contra el régimen de Allende. Y hacerlo, a través de Pablo Neruda y su mundo, no es la excepción. A Neruda, a su manera dueño del mundo, le tocó errar enfermo, sin el cuidado de su médico, tentado por el exilio y tentado por su patria, sin una tumba propia donde yacer, huérfano entre las ruinas de sus casas allanadas y confrontado ante la certeza de que su gente sería torturada y asesinada. Neruda es un Virgilio a quien le toca que el imperio romano se le deshaga entre las manos…"

( 

 Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Parker y la poesía entrando por una ventana.



Pues mire usted, resulta que Parker no tiene cuerpo para almíbar, para comedias ni zarzuelas, su capacidad para imaginar el espectador virtual se ha convertido en un virtuoso, voluntarioso trabajo, sin más, sin obsesión por la comunicación. Hay pájaros negros en el lindero del bosque y coronas de flores. La poesía no es un arte, es un artefacto de luz y sombras, es el toque desde otro lado, el dedo caprichoso de un dios/Dios que toca la piel del artesano plantado ante el desafío. Viene, acertada, o inoportuna, cuando nadie la ha llamado, no se la esperaba, un brebaje de hierbas amargas, un oscuro bebedizo que descorre cortinas y hiere, un extravío entre rascarse la espalda y mirar por la ventana, zass, buenas tardes, la poesía.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Parker va y viene.



Se lo dicen todos, no se debe volver a los lugares donde se fue infeliz, capítulo cerrado, recuerdos a varios metros bajo tierra, compañeros desaparecidos. Pero Parker vuelve. Nada es como era. La fábrica es inmensa. Las grúas están en pie. El edificio sigue siendo gris, inhóspito. Entra, no reconoce el vestíbulo, las escaleras, el laboratorio ya no está, todo ha cambiado, incluso su ojo izquierdo ha cambiado. Devuelve la identificación y se duerme sentado en el coche bajo una tejavana temblorosa.

Parker va y viene, adelante, atrás, así no hay manera. 



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Parker y los incendios.



Parker sueña con risas de niños, él es uno de ellos, salta sobre sus huellas de medusas y erizos, pasa a lado de guardabosques con cabeza de alce, carabineros en los fielatos distrayendo a las lecheras que comen manzanas de Larrondo, la mujer de Gautxori les mira desde la ventana, cerca está la presa donde se bañaba en un verano eterno, el perro que una vez le quiso morder, el trúqueme al que jugaba con las niñas, la mesa de mármol que rompió, el árbol desde el que saltaba sobre la empalizada que separaba otra realidad. 

Todo está cerca y sin embargo todo está tan, tan lejos, todo menos el incendio de nostalgia que ha prendido en una esquina de esta página y amenaza con el desastre total.

Parker despierta.

Hasta aquí se ha quemado hoy.


martes, 6 de septiembre de 2016

Parker y los sueños crípticos


Parker vive bajo un agua circular de sueños crípticos, su viaje durará mientras dure el secreto, la secuencia diaria de sus secretos. Si algún día se pierde en un cruce de caminos superpuestos seguirá otros derroteros, allí donde cantan gallos negros y enormes máquinas ruedan con estrépito sobre el barro sentimental. Salta sobre los charcos de mercurio sorteando con agilidad los profundos pozos de la dependencia, de la costumbre, de lo que es. Como a un incomprendido personaje japonés, los días huecos, mudos, dejan golpes morados en su alma. Bajo una veleta portátil, sigue el rastro de las arañas ensimismadas, las busca entre los pliegues de su camisa, las encuentra tirando de sus hilos de emoción, las toma entre los dedos, las ahoga con hebras de un pañuelo de seda. Solucionado.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Parker y los libros.



 eSe tiene seiscientos cuatro libros ordenados alfabéticamente por temas y colores. Solo lee los domingos y días festivos de diez a once. Jamás podrá leerlos todos. Tampoco le hace falta, sabe. Parker no sabe, mira alrededor, su casa es pura biblioteca, las paredes están ocultas detrás de libros, los lee a todas horas, incluso de noche, no duerme, lee. Como una jaculatoria musita: Coetzee, Cortázar, Salinger, Cervantes, Murakami, Perec, Gaddis, DeLillo, Bukowsky, Auster, Zweig, Bolaño, Vargas Llosa, Pavese, García Márquez, Rimbaud, Gamoneda… Un ruido en el comedor le sobresalta, un gato gris mira desafiante desde la alfombra, quiere espantarlo, le tira el Viaje al fin de la noche a la cabeza, el felino esquiva y Celine sale por la ventana. Parker ignora que el gato es un presagio, no un espectador inocente, trae un equipaje de malaventuranzas, su propia historia, mira con odio, entreteje su destino con el suyo de lector, de narrador, de actor sin teatro ni bambalinas, le reta con maullidos entre los tiestos de geranios y aunque Las benévolas está a punto de alcanzarlo, Littell termina deshojado sobre la hierba. En esa lucha entre hombre nervioso y animal tozudo, los proyectiles de las Confesiones de San Agustín, El mundo según Garp de John Irving son solo dos más de los libros que se amontonan en el jardín. La biblioteca va saliendo por el balcón, Rayuela, Cien años de soledad, Guerra y Paz, las paredes se desnudan. Mientras Parker pierde volúmenes, la imaginación y la fuerza, el gato va creciendo y creciendo hasta convertirse en tigre. Cuando el último libro abandona las baldas el tigre se come a Parker. En el jardín, la lluvia disuelve las tapas, las páginas de los libros, las palabras se silabizan, se disgregan en letras, germinan en la tierra, crecen, viene una buena cosecha editorial para la próxima primavera. eSe leerá también los miércoles.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Parker y el regreso.



Después de una noche con agujeros, esa mañana le cuesta más meterse en la piel de Parker. Sobre todo en la zona de los talones y los codos, no se ajusta bien, quedan unos pliegues incómodos. 
Pero no importa, no importa, no le importa, no es algo a lo que haya optado, es así, incluye lo de la cara, el rostro, la faz, esa mirada que se burla de él. ¿Quién es de los dos?

Anoche soñó que amaba a Marie. Yacían sobre una cama en la habitación de un rascacielos con paredes de cristal, sin cortinas, el sol les inundaba. Gozoso se asoma a la ventana, desde un edificio cercano dos mujeres filman sus movimientos ondulares. A pesar de sus imprecaciones, de los gritos, riendo, siguen enfocándoles con cámaras de lentes gigantes. Baja a la calle y desaparecen el rascacielos, las mujeres y Marie. Aún no ha amanecido, sigue soñando. 

Desde que eSe ya no vive aquí la interpretación de los sueños se ha convertido en un azar, un lenguaje encriptado con sus propias fronteras, aduanas y aduaneros, algo difícil de entender, una bandera, un ejército al que alistarse, la guerra. ¿Qué significa el rugido del viento en la chimenea? ¿Quién era la mujer que suspiraba a su lado? ¿Quién es él? Se imagina distinto, especial, es oscuro, feliz, una perla en el fondo de un océano en el que todo está pintado, un decorado, efectos especiales pero ¿dónde está la realidad?, ¿en qué momento de la vida empieza la resignación?

Los sueños son lo que no es.
Marie es a partir de los párpados.
Él mismo es cuando deja de ser.

Así no hay quién pueda y Parker se pierde de nuevo en la noche agujereada. Setecientos ojos, incluidos los de los tuertos, le contemplan.

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