Solo
Solo, sin vocación de náufrago, perdido en el destierro de chozas blancas, geometría desbordada por el exceso. Sus amigos viajan hasta Nairobi para comprar marfil. Él sale a buscar provisiones entre alhelíes morados y árboles cargados de lluvia. Al regreso no encuentra su morada ni su destino. Da vueltas y vueltas, no conoce el dialecto local, no sabe orientarse, no hay estrellas. Sufre la veracidad de la distancia. Siente que los nativos le miran con desconfianza, sin bondad. Insistencia de la desventura. Animales en sus madrigueras con niebla en el hocico. El mar se come el sol y el cielo se rompe en jirones rojos que aúllan. Temor del solitario. Llama a su secretaria, quizás no vuelva el martes, que aplace las citas.


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