Dharm Das Flight of Sultan Bahadur Shah During Humayun's Campaign in Gujarat in 1535, Folio from the V&A Akbarnama (History of Akbar)circa 1586-1587

martes, 20 de septiembre de 2022

Búnker



Parker perdió su brújula y va de acá para allá, lo mismo está escudriñando la Gomera desde Teno, en un estado próximo a la criogenización en aguas gallegas o de forma voluntaria recoge basura en la Punta del Boquerón, detrás del búnker. Eso va así y le alabo el gusto porque son cuatro días (la vida) y ha calculado (Parker) que entre el tiempo que pasa dormido, algunos miércoles lluviosos, que te pilla una pandemia (muchos no son conscientes de lo trágicos que han sido estos dos años), la visita al urólogo, las comidas con los amigos, etcétera, es que no le queda tiempo para nada (piensa él). Que escriba (le dicen), que lea (le ordenan), que no pase tanto tiempo sin hacer nada o (le amenazan), que què piensa de la vida (le preguntan). Parker se encoge de hombros y sigue a lo suyo que consiste, básicamente, en ser consciente de que ayayayay esto es lo que hay; aleluya, aleluya, cada uno con la suya (se refiere a que cada uno con su vida, con la que le ha tocado o escogido, que esa es otra); disfrutar cada minuto con lo que tiene (poco o mucho, eso siempre es relativo, comparado con quė, con quién) y estar feliz en lo sencillo, en lo natural, en lo básico. Eso. Ah y hacer el bien sin mirar a quién. Parker no es sabio pero tiene la conciencia tranquila (o eso dice).


lunes, 19 de septiembre de 2022

Experimentos


 

Si al acariciar la cabeza de un perro no mueve el rabo, o el perro es de madera  o es que eres ciego. Si te muerde la mano es que tiene miedo. Si echa espuma por la boca tiene la rabia. Por eso a muchos les gustan los gatos. O los ratones colorados. Incluso los seres humanos. Tengo una vecina que solo habla con su perro, ella le habla, de momento no le contesta (el perro). Este agosto, en misa de siete, conocí a una señora a la que se le aparecía la Virgen cada día, en su jardín (en el de la señora), incluso le invitaba a café con pastas (a la Virgen). A mí también se me apareció un día una virgen, me casé con ella, claro. Eso. La cuestión es seguir aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Lo de escribir y tal.

 


Siempre hay un roto para un descosido, dicen, pero con la cara de Henry Cavill debe ser más sencillo emparejarse (incluso temporalmente) que con la mía (con mi cara, digo). O con la cara/cuerpo/curva del culo de   Hande Erçel, por decir alguien. Con la mía (con mi cara, repito), es prácticamente imposible (a las pruebas me remito). Por eso es importante la capacidad de imaginar aquello que no pasa (ni por casualidad).

Escribir de nieve en Islandia es más sencillo que hacerlo en Libia. Digo. Escribir para escritores tiene el mérito del yo más/ pues que se habrá creído/ es largo/ es corto (el escrito del escritor)/ pues si no me lees, no te leo/ lo mío sí que sí/ pues vaya/ que le den. Y la cuestión es que si te dan y no te enteras no tiene el mismo goce que si sí te enteras. O algo así.

Esto tiene el valor de la imaginación de cada uno, lector o escritor.

Esto.



sábado, 17 de septiembre de 2022

Repetición

 

Charles Hewitt. A London Taxi-Driver. 1950

Manteniendo una absurda honestidad pasada de moda, en un tiempo intenté no repetir temas que ya había compartido antes  en Glup 2.0. Sin comparar,  Arnold Böcklin pintó cinco versiones de la isla de la muerte, no veo la razón de no repetir por ejemplo una carta a un Príncipe sin posibilidad de trono, incluso repetir el pre destrono, no reinar en el reino no reinado, re no reinar, Es decir un re de re de re, como en los mensajes que se repiten hasta el infinito (y más allá). No me voy a justificar, me vi “Que noche la de aquel día” no sé si diez o doce veces, me gustaron todas. “El que lo prueba, repite, yo no sé por qué será”,  cantaba la Otxoa. Me repito, me repito, pues sí. ¿Qué pasa?

viernes, 16 de septiembre de 2022

El desenlace pajaril


 

No, la vida se para.

Con Mariam no seguí adelante. Un día se quitó el abrigo y no tenía nada por dentro, su atractivo se quedaba en los bellos ojos verdes Y no es que fuera delgada o gruesa o qué, es que literalmente estaba hueca, sin sustancia, suspiraba bien en eso del coito pero hasta ahí, me aburría. Con esas premisas, claro está, no había posibilidad de un idilio continuado. Además me dejó, la muy...

Mi tía María, que me quiere mucho pero que es espabilada, mientras me preparaba el bacalao al pil pil para los desayunos murmuraba –este chaval no tiene remedio, ni con pájaros.-

Y me centré en Txomin, mi pingüino. Lo primero que hice fue comprarle una bufanda y una gorra de béisbol, verde. Después saqué entradas para el cine – “Don´t come knocking” de Win Wenders-, nos gustó. Al salir fuimos a cenar al hostal junto al bosque rojo -que preparan muy bien las anchoas en vinagre-; nos pusimos ciegos, él untaba el plato y palmeaba de gozo.

Txomin era poco exigente, teniendo comida y frío estaba contento, yo también. Así, la relación duraba, duraba Los vecinos nos miraban con cara rara en la escalera. Bueno, también miraban así cuando viví con Laura, esa es otra historia, gótica, Laura.

Todo iba bien hasta que llegó el circo Americano. Le llevé, claro. Allí fue donde vio al oso polar. Un flechazo. Ese mismo día desapareció. Con todo lo que yo le había dado. Ingrato. Lo peor es que se llevó mis ahorros. Dicen que les han visto de gira por la zona de Almendralejo. Forman el Dúo Gélido. Se quitan las pieles, serán...Y conmigo que era tan recatado.

Mi tía María ya no se atreve a decir nada, ni viene a almidonar los calvinklein, ha empezado un cursillo de filatelia por correspondencia y no tiene tiempo de nada.

Yo, ya, estoy bien, gracias, no os preocupéis. Es solo que tengo mala suerte en mis relaciones. Lo único, si sabéis de alguna buena chica, que le gusten los animales, aunque ella también lo sea –un poco, eh-, que tenga algo por dentro -además de lo que tiene que tener, claro- darle mi dirección, en estos momentos estoy solo, sin compromiso.

Le he echado el ojo a un canario flauta, que me han dicho que son muy fieles, pero la verdad no me decido. Ay, con todo lo que he pasado, no gano para disgustos.

Hasta mañana.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Mi pingüino favorito

Mari Fe era morena, huraña, apenas hablaba. No sé cómo pude dormir a su lado durante tantos meses.

Cuando me dejó, mientras planchaba las camisas, mi tía María me sugirió – necesitas un pájaro-.

Al año siguiente me abandonó Txus. Con ese nombre, sin cortarse, dijo que era un aburrido y un maniático, que prestaba más atención a mis libros y discos que a ella. Aunque las tres cosas eran ciertas me molestó, no tanto como para caer en una depresión, pero sí para estar permanentemente triste.
Al verme así, mientras me enseñaba a preparar huevos con bechamel, mi tía María repetía –tengo la solución, un pájaro-.

Era sábado y muy temprano me despertaron varios timbrazos. Abrí la puerta medio dormido y ahí estaba mi tía con un pingüino. Ante mi sorpresa me dijo que era lo que necesitaba, que este animal me ayudaría a combatir la soledad. Y se fue.


Pasé al pingüino al salón y allí nos quedamos los dos, mirándonos sin saber qué decir, era bizco y tenía el pico triste. Como era invierno, lo primero que hice fue apagar la calefacción y ponerme un jersey, después abrí una lata de berberechos, que era lo único adecuado que había en la despensa para una supuesta dieta del ave. El pingüino ni la miró y entré a Google para conocer las costumbres de estos bichos.

Ya instruido, en el centro comercial compré krill, sardinas y calamares y volví a casa con la idea de ser un buen compañero para mi nuevo huésped. Me puse un abrigo, dejé las ventanas abiertas y una generosa ración de pescado en un cuenco. El pingüino palmeó, me miró con ojos agradecidos y se zampó su ración, después se quedó dormido apoyado en la tabla de planchar.


Han pasado dos semanas y entre nosotros se ha creado una buena amistad. Me recibe cuando vuelvo del trabajo y se queda a mi lado, silencioso pero atento, no pide nada y es cariñoso. A veces se mete al frigorífico y está allí horas, me da miedo que se ahogue. Me está saliendo un poco caro en la comida, se ha vuelto un sibarita, tengo que pelarle las gambas ya que de otra forma no las traga, pero me da tanto afecto que me enternece. En este pueblo hace mucho frío, los domingos me lo llevo al estanque, allí el pobrecito está muy a gusto. Cuando llegue el verano no sé dónde lo llevaré.

No he vuelto a tener novia pero mis sobrinos están encantados cuando me visitan. Me he apuntado a un club de propietarios de mascotas y allí he conocido a Mariam que tiene dos, pingüinos, y unos ojos verdes preciosos. Como siempre va muy abrigada no sé bien cómo es, pero creo que me estoy enamorando.
Nunca podré agradecer bastante los consejos de mi tía María.
La vida sigue.

(Y este relato)

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Teoría absurda


En el principio, el Príncipe desarrolló (lo intentó) una (absurda) teoría de la vida en planos paralelos, es decir (es mucho decir) que no se tocaban por mucho (tiempo) que se alargaban. Vivir en una A matutina, junto a B vespertina, C entre horas y D… dónde (es una pregunta sin signo de interrogación) se puede desarrollar tamaña actividad, mental, sentimental, irracional (que a la sazón quiere decir opuesto a la razón) hasta el roce casual, causal, circunstancial, elemental de cuerpo con cuerpo sin sellar las pólizas del alma, capricho (no pongan mi capricho en entredicho) de comer un cacho de merluza en el estrecho nicho entre sus obligaciones (muito obrigado) y el deseo en la proa del rompehielos cruzando un desierto (¿hace falta definir/lo?) blanco donde los osos se comen a los pingüinos (hace falta definir/lo), cuervos sobre los cuerpos colgados cabeza debajo de una higuera (estar en ella, en la higuera, higos con queso saben a beso). Ahora, a través de una rígida rendija de la religión, ese ruin rimbombante descubre el amor libre (¿Qu´est-ce qu´elle dit?) 

martes, 13 de septiembre de 2022

Le boeuf écorché de Rembrandt

 



Le boeuf écorché de Rembrandt (1655)


El término extimidad de Jacques Lacan (“es lo más íntimo justamente es lo que estoy constreñido a no poder reconocer más que fuera”), cuya estructura ha sido dilucidado minuciosamente por Jacques-Alain Miller, define algo así como la exterioridad de lo más íntimo.

Con rapidez, los listos, los expertos, los gurús, se han apropiado de él aunque lo usan con un significado ligeramente diferente al del psicoanalista francés. Serge Tisseron asegura que “…es la exposición literal de los aspectos íntimos de la persona, pero, lejos del supuesto fin de las redes sociales, esta sobreexposición no se hace para compartir. De hecho, FB se ha convertido cada vez más en interminables monólogos. El individuo usa a los otros para reafirmarse como si fueran un espejo porque tiene la imperiosa necesidad de crear un personaje diferente a sí mismo, una autoimagen más brillante”. Es decir lo que ahora se llama postureo, algo no autentico, una pose.

Es cierto, millones de personas formamos parte de alguna comunidad virtual, de las redes sociales léase blogs, Facebook, Twitter o cualquiera otra parecida, incluidas la que seguro saldrán mañana mismo. Zygmunt Bauman dice: “… Internet abre posibilidades que “la vida real” negaba. La posibilidad de lograr reconocimiento para una identidad sin siquiera adoptarla realmente.” Cada día utilizamos estas vías de comunicación, usamos la tecnología que permite compartir nuestra identidad, o construirla, imaginarla, hacerla nueva. Quizás esta sea la verdadera y la inventada es la otra, la de antes.

Según Paula Sibilia “En este contexto, irrumpe la "extimidad". Esta especie de neologismo, que foguea la idea de hacer externa la intimidad, parece ser el gran protagonista de la escena contemporánea, acompañado por los diversos modos que asume el "yo". (…) flota en el aire una suerte de "narcisismo exacerbado" –u "ombliguismo"– que deriva en sociedades que privilegian las "apariencias" por sobre las "esencias". De esa manera, el ser y el parecer se (con)funden.”

Bauman afirma que :” …todo el perfil de un usuario está armado de tal forma que produzca en el otro algo, es una personalidad virtual, no real. También queda en evidencia la redundancia del “otro” en cualquier rol que no sea el de avalar y aprobar. En el juego identitario de Internet, el “otro” queda reducido a su núcleo duro de instrumentos manipulables para la reconfirmación personal, despojado de todos o casi todos los rasgos irrelevantes para la tarea que todavía se toleran en una interacción offline. (…) La socialización virtual sigue el patrón del marketing, y las herramientas electrónicas de ese tipo de socialización están hechas a la medida de las técnicas de marketing.” Pues tiene toda la razón ¿no?

Cuando tantas personas nos apuntamos a esta forma de expresión está claro que un cambio importante se ha producido en la forma de entender la intimidad. Por supuesto la clase social, los conocimientos o la edad no son un obstáculo,  no es solo un fenómeno adolescente. Lo que no está claro es dónde nos llevan estos cambios. Dado que no controlamos el futuro limitémonos a construirlo.

Me encanta esta posibilidad de jugar entre lo que siento y lo que exteriorizo. Como ejemplo, cada día dejo mi blog y este muro perdidos de extimidad.


(¿He dicho jugar o he dicho escribir?)

lunes, 12 de septiembre de 2022

Mejilla

  Carlo D’Anselmi (American, b. 1991)
The Secret, 2022

Comida. Comerse con los ojos. Dieta. Ayuno. Alimento. La boca. Los ojos. Mirarte. Mirarte. Hablar. Tú. Hablarte. Ayer. La vida como sucesión de días. A es rojo (no, es verde) (no, es azul) (no, es amarillo) (no, no es) (pues vaya). Escucharte. Los silencios. La raya del ojo. Tu vestido. La línea oblicua desde tus pupilas hasta más allá del límite de lo que no se ve. No sé si esto es un intento o solo algo embarullado. Es lo que te escribo ahora. Contento/desconcertado. No sé. Pero ni siquiera sé si quiero saber (sí quiero, sí quiero). Comida. Regalo. Tú. Los ojos. La boca. La boca que come. El silencio. La voz. Las gracias por el regalo de compartir contigo 144 minutos. Un beso (uy, casi esquivamos la mejilla).

domingo, 11 de septiembre de 2022

Números primos hermanos



De Bilbao a Santander, cien kilómetros, llueve a mares, tengo demasiado trabajo, frío, sueño, hambre. Sigo atado a un bolardo emocional, lo necesito para seguir aquí (y allí) (y allí). Me siento expuesto en el escaparate de una pastelería blog, tarta que entra y sale de este absurdo frío de septiembre, que no se derrita la cobertura del chocolate, que aún no, tocarla con el dedo y chuparla después con los ojos en blanco, dulce golosina, néctar, así. Creo que todo esto ya lo he dicho antes (¿antes de qué?). Esta es literatura de bitácora, circular, inexacta, absurda, sin principio ni final. Hoy no tengo el día, será la lluvia. O el frío.




-Oiga, aquí es verano ¿qué dice?
-Perdone, no hablaba con usted.
-¿Tiene algo contra mí?
-De momento, no.

¿?

-Pues yo le hablo desde el desierto, aquí hace calor.
-¿De qué desierto?
-A usted qué le importa, no ve que soy anónimo.
-Vale, corto y cierro.



“Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error. El primer curso de la Universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos ya que entre ellos siempre hay un número que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.“ (La soledad de los números primos.-. Paolo Giordano)

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