viernes, 21 de octubre de 2016

Del Pagasarri al Everest.



La montaña siempre ha sido mi pasión.
Salimos de madrugada para intentar alcanzar el campamento dos antes del anochecer. Al principio la ascensión era prolongada pero no demasiado dura. Aún había árboles, vegetación, huellas de pequeños animales.

Éramos siete integrantes, tuve una inmensa suerte que al final me admitieran en la expedición. Al ser el novato debía ir el primero, marcando el ritmo. Al mediodía paramos para reponer fuerzas, comer, beber agua, apenas hablábamos.

Reanudamos la marcha, el paisaje había cambiado, alrededor solo nieve y roca, un camino duro por hacer, la cumbre estaba lejos.

Lo había leído en algún libro pero nunca me lo acabé de creer. Un hombre de las nieves. Era imposible que en este lugar tan inhóspito pudiera vivir alguien.

Paso a paso, ensimismado, subía fijando con fuerza los grampones, tanteando con el bastón por si hubiera algún agujero oculto. De vez en cuando miraba hacia atrás, a mis compañeros.

Entonces lo vi, un ojo, grande, con marcadas venas, su cuerpo cubierto de largos y gruesos pelos blancos le mimetizaba con la nieve. Escuché el silbido del viento, giré la cabeza y ya no le vi. Seguí caminando, asustado, era cierto existía.

Comenzaba a anochecer y llegamos al campamento dos. John Larrínaga no llegó. Ninguno de nosotros supo que le había pasado, era el que cerraba la marcha. Consternados supusimos que había caído por una sima. No dije nada del ojo que había visto, de aquel ser increíble.

Acurrucado en mi saco apenas pude dormir, la siguiente madrugada partimos hacia el campamento tres. Ya no podía volverme atrás pero, de golpe, había dejado de gustarme la montaña.



jueves, 20 de octubre de 2016

Mount Kathadin



Debido a las malas condiciones climatológicas en Mount Kathadin y en todo el estado de Maine nos vemos obligados a posponer el comienzo del Sendero de los Apalaches.
La previsión para las próximas fechas anuncia nieve y fuerte bajada de las temperaturas.

Quizás la próxima primavera sea una mejor opción.
Muchas gracias por su interés. 



(Al menos según el pronóstico de aquí)


miércoles, 19 de octubre de 2016

New York.

Lo que antes fue para mí un destino ahora es apenas un punto de tránsito. 
Sigue la fuga silenciosa.



martes, 18 de octubre de 2016

Sendero de los Apalaches.



Mi familia me dice que no, pero sí, me voy.
El Camino de Santiago se me queda corto.
Me voy al sendero de los Apalaches.
3.500 kilómetros pasando por catorce estados.
Quiero ser un thru-hikers.
Quiero ser más cosas, pero después, cuando vuelva.
Ha sido un placer estar aquí.

Hasta pronto.


lunes, 17 de octubre de 2016

Filosofía de la vida después de la muerte.

No somos nada. Siempre se van los mejores. Era una bellísima persona. Hoy por ti mañana por mí. Aquí no se queda nadie. Le vi la semana pasada y estaba bien. A todos nos tocará tarde o temprano. Una mujer muy entregada, siempre viviendo por los demás. Que nos espere mucho tiempo. Ese seguro que busca otra en dos días, menuda pieza ha sido siempre. No caigo, si es del barrio seguro que le conozco. Los hijos están destrozados, se lo esperaban pero una cosa así siempre te pilla de sorpresa. Era muy simpático, me saludaba todas las mañanas. No se hablaba con los vecinos. Ella lo está llevando con mucha entereza, cuando pasen estos primeros días seguro que se derrumba. Siempre se van los mejores. Un hombre de mucho carácter, un caballero. Tanto ahuchar, tanto ahuchar, para dejar todo aquí. Llevaba un tiempo que había adelgazado bastante, me lo tropecé en la Gran Vía y casi no le reconozco, porque me saludó él que si no. No somos nada. No ha venido nadie de Madrid, creo que se llevaban mal. Qué horror, ha sido visto y no visto. Una desgracia, quién lo iba a esperar, acabar así. Ha dejado todo bien hecho. Pues ya verás ahora para repartir, con lo que es la cuñada. No, Tere, es que ella es la segunda mujer, el alto es hijo de la primera. Pues el testamento puede dar sorpresas. Ay, no he querido verle, prefiero recordarle como era, siempre alegre. No somos nada. Demasiado fuerte le veo,  pobre, lo malo viene después. Deja dos hijos pequeños, no sé cómo se va a arreglar él solo. No somos nada. Una santa, lo que se dice una santa, se ha ido sin decir ni mú. Siempre se van los mejores. Ya sabes cómo era él. Yo le veía mala pinta, mal color, mira, se lo dije a Conchi, le dije, esta no llega a Navidad ¿ves? No me digas, el mayor no ha venido al funeral. No, no le conocía, alguna vez hemos coincidido en el ascensor pero ya sabes, buenos días, buenos días. Pues creo que ha dejado muchísimo dinero, se lo llevarán los sobrinos. Sí, mujer, uno alto, bien plantado, uno que salió con Carmen una temporada, le tienes que conocer. No somos nada. Así es la vida, sí son cuatro días. No, si es lo que yo digo siempre, hay que aprovechar mientras se está bien, hay que disfrutar. Ha sido visto y no visto, se ha ido en una semana, mira, mejor, así no ha sufrido. Es que si es de un accidente parece, no sé, como que lo aceptas mejor pero, chico, así. No somos nada. Siempre se van los mejores. No me lo podía creer, estuvo Marian, en la parte de atrás de la iglesia, llorando, qué zorra, se marchó antes de terminar la misa, qué descaro. Ni un duro, no ha dejado ni un duro. Como un perro, nos ha dejado como un perro, las enfermeras no podían con él. No se hablaba con los hermanos. Aquí lo dejamos todo. Pues me debía más de cinco mil euros, qué cabrón. No me alegro, nunca te puedes alegrar del mal ajeno, pero no se ha perdido nada. Un ejemplo, una vida ejemplar. ¿Qué me dices?, no te puedo creer. Llevaba años sin verle, pobre mujer. No somos nada. Etcétera, etcétera, etcétera.  


domingo, 16 de octubre de 2016

Cantamañanas.



Créanme es fea, pero solo si la miras desde un balcón. Para un cantamañanas como yo no fue difícil verla aunque para ello tuve que sacar medio cuerpo fuera a riesgo de romperme la crisma. En aquel momento no medí por qué me arriesgaba tanto, soy desmedido.

Es fea, decía, pero solo si no metes la cabeza en su pecho y ojeas por dentro, entonces, ay entonces. Lo hice, me curé, dejé de ser un cantamañanas, entré en un estado de absoluta rendición, un bendito. De ahí pase a quitarme el velo y deslumbrarme con su belleza. Vendo cupones por las esquinas, compro postales de su ciudad para no olvidarla, me pongo la chaqueta del revés y a punto he estado de ser arrestado por desacato a las normas.

Créanme ella es bella y canto sus canciones en varios idiomas, pinto su nombre por las paredes, le envío mensajes con golondrinas revolucionarias. El problema es que ahora ella se ha vuelto una cantamañanas y yo sigo feo. Ay.

sábado, 15 de octubre de 2016

Verba volant, scripta manent.

Desaparecen las palabras y permanecen los escritos.


Joel Meyerowitz :: Central Park, 1965


Este camino está plagado de huellas – el buey siempre pisa en la huella del buey- , pero sé muy bien que dos minutos después del último texto, cuando aún está caliente, nadie recuerda lo leído ni a quién escribe. Hablo en primera persona pero es extensible a todos los escritores y lectores de blogs que son y los que en el mundo han sido.

Es lógico, estamos cambiando a una velocidad tan vertiginosa que lo que el martes podía ser nuevo, moderno, rompedor, diferente, original, (en general), el jueves ya ha caducado, no existe, está superado. Me leo en textos antiguos. ¿Quién era el que escribió aquello?, ni siquiera me reconozco, no sé de qué hablo, qué experiencias motivaron aquellas líneas, que exaltación o rutina guiaron mi mano. ¿Quién es el que escribe ahora?

A la rueda, rueda, el que no quiera leer que no lea. Libertad absoluta. Si estás aquí no puedes estar ahí. Por eso valoro tanto a los que (me) leen, a los que se toman el trabajo de comentar. Por eso estoy cautivo de quiénes me abren su corazón y conquistan el mío.

En uno de estos días de sensibilidad en el tejado me abrazo (uno a uno, sin aglomeraciones) a todos los que entran a esta página. Os deseo lo mejor ( a saber qué es lo mejor para vosotros, escogerlo, total es gratis, aquí todo es gratis) 

viernes, 14 de octubre de 2016

Dos más uno.



La vida es aburrida sin secretos.
Todos tenemos secretos.
Hay un tipo de secretos que no importan a nadie.
Los importantes, los verdaderamente importantes son los que se refieren a la fórmula dos más uno.
Lo peor de ellos es no poder contarlos.
Cuando se cuentan, cuando se saben, pierden ese carácter que nos interesa, especial, mágico, misterioso, inquietante.

Hay que matizar que en ese dos más uno debe haber cama, si no la hay es un secreto light, una minucia, bah, un secreto menor.

No es tarea fácil, se debe tener una habilidad especial para poder escribir sobre este tema diciendo sin decir, pasando por él de puntillas, sugiriendo, descorriendo un velo que enseñe lo accesorio pero que tape lo fundamental, como en las películas antiguas.

Por ejemplo, hay quién está enamorado de su esposa. La quiere tanto que le gustaría que fuese la mujer de alguno de sus amigos para conquistarla en las tediosas cenas de los viernes. Su psiquiatra le dice que deben ampliar el número mensual de sesiones. Él está de acuerdo.

Hay tíos raros, especiales, que siempre quieren lo que no tienen, incluso cuando lo tienen. No saben nada de matemáticas, solo saben contar hasta diez, lo que tampoco saben es si la suma la hace él o ella. Mejor no contarles nada, suelen ser de lengua larga y terminan disculpándose, ellos no entienden de sumas complejas, ellos son  de los de al pan, pan y al vino, vino.

Hay personas que no quieren un amante. Quieren alguien que sea su padre, su madre, su hijo, su hija, incluso su abuelo, pero después de hacer el amor. Es decir, durante son amantes, antes y después su figura es otra, mejor dicho la del otro/a. Y, claro, estas historias es mejor llevarlas en secreto. Es más, alguna que he contado aquí no se la ha creído nadie.

Que también, contar aquí lo que no pasa como si pasase comporta un esfuerzo de imaginación importante. Y tengo un problema, se me está quedando pequeña la cabeza (por dentro). Noto una preocupante reducción de mi masa cerebral, de mi imaginación, de los secretos que dejan de serlo (porque me entero de ellos), incluso de las ganas de contarlos.

Aviso: desde hoy solo escribiré cuentos de hadas, pero si algunos de mis amables lectores/as quiere contarme un secreto puede hacerlo con la seguridad que lo escribiré para publicarlo aquí. (Tu no, Puri, que el otro día mi santa se mosqueó cuando llamaste a las tres de la madrugada. No se creyó lo del cliente que quería cambiar de programa de contabilidad)

jueves, 13 de octubre de 2016

Clínica o algo así.




Una triste voz me seduce desde el comienzo del día.
El triunfo está en mi mirada de seda cuando la escucho.
Sigo siendo un estúpido que se estremece.
Anoto la matrícula de los coches que aparcan bajo mi ventana.
El miedo es un cuervo de alas desordenadas.

El poeta con una grieta en el alma acaricia a los perros negros.
Las palomas deliran y chocan contra el cristal.
El vigilante las recoge y protege de los cazadores.
En esta clínica a las siete de la mañana es casi media tarde.
Una anciana triste se ha descontrolado y llora.

Una escalera.
Una caída.
La oscuridad.
Un grito.
La anciana recuerda un pasado que se junta con el mañana.
No puede caminar.
Apenas puede pensar.
No sabe qué hace en este lugar sin risas.
Sabe que su corazón funciona.
Quizás estar viva sea solo eso.

El poeta tiene un extraño nombre, impropio, absurdo.
Lleva el fracaso en su mirada, no brillan sus párpados, ya no.
Los mansos enfermeros se obstinan detrás de la valla del parque.
Un carpintero atento baila en cruz entre liebres cantarinas.
Estorninos delirantes suben y bajan, cambian la dirección del vuelo.

Mensajeros de la Estigia se plantan frente a la puerta.
Educados, con fingida ternura se cuentan los dedos, esperan.
Estoy en el cañaveral, asustado, escuchando los aullidos.
Ojalá que amanezca pronto.
Así es como es.

miércoles, 12 de octubre de 2016

George Carlin



“Dicen que necesitamos más dinero para educación, más libros, más maestros, más escuelas.
Necesitamos más exámenes para los niños y dirán: “Bueno, ya intentamos eso, y los niños no pasan los exámenes” “No se preocupen por eso, vamos a bajar la dificultad”
Y eso es lo que hacen en muchas escuelas.
Bajan la dificultad para que los niños puedan pasar. Más chicos pasan, mejor se ven las escuelas, y todos felices, y el coeficiente intelectual del país cae 2 ó 3 puntos.
Y pronto, lo que necesitará para entrar es un puto lápiz.
¿Tienes un lápiz? Métete ahí ¡Clase de física! Luego todos se preguntan por qué otros 17 países gradúan más científicos. ¡Educación! Los políticos conocen esa palabra. La usan con ustedes.
Tradicionalmente, los políticos se han escondido detrás de 3 cosas: la bandera, la Biblia y los niños.
¡Ningún niño será relegado! ¿O sí?
No hace mucho hablaban de darles ventaja de salida.¡Ventaja! Dejar atrás. Alguien está perdiendo terreno aquí.
Pero hay una razón. Hay una razón para esto. Hay una razón por la cual la educación apesta. Y es la misma razón por la que jamás se arreglará. Nunca se pondrá mejor.
No busquen eso. Sean felices con lo que tienen. Porque los dueños de este país no quieren eso. Estoy hablando de los verdaderos dueños ahora. Los grandes dueños y ricos intereses que controlan las cosas y toman todas las decisiones importantes.
Olvídense de los políticos. Los políticos son puestos allí para darles la idea de que tienes libertad de elegir.
No la tienes. No tienes elección. Tienes dueños. Son tus dueños. Son dueños de todo. Son dueños de las tierras importantes. Controlan las Corporaciones. Hace tiempo que fueron comprados y pagados por el Senado, el Congreso, las Legislaturas, los Municipios. Tienen a los jueces en sus bolsillos traseros y son dueños de los grandes medios, así pueden controlar toda la información que recibes. Te tienen de las pelotas. Gastan billones cada año, haciendo lobby para conseguir lo que quieren.
Bueno, sabemos lo que quieren. Quieren más para ellos y menos para todos los demás.
Pero te diré qué no quieren.
No quieren una población de ciudadanos capaces de pensar críticamente.
No quieren gente informada, educada y de pensamiento crítico. No están interesados en eso. Eso no los ayuda. Eso va contra sus intereses. Así es. No quieren personas suficientemente listas. No quieren eso. ¿Sabes lo que quieren? Trabajadores Obedientes. Personas lo bastante inteligentes para manejar máquinas y hacer trabajo administrativo y lo suficientemente estúpidas para aceptar pasivamente todo ese aumento de trabajos de mierda, con mala paga, más horas, reducciones de beneficios, el fin de las horas extras. Porque son los dueños de este maldito lugar. Es un gran Club y tú no estás en él.
Tú y yo no estamos en Gran Club.
Además es el mismo gran club que utilizan para machacarte la cabeza todo el día cuando te dicen qué debes creer, qué debes pensar.
Y nadie parece darse cuenta. Continuarán obstinadamente ignorantes y aferrados al gran pene rojo, blanco y azul.
Porque los dueños de este país, saben la verdad.
Se llama “El sueño americano”
Porque tienes que estar dormido para creértelo.

George Carlin 

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