Géza Vastagh.
Mira, mira, la vida va por ese camino, por este y por aquel otro, hasta llegar a la tapia, allí donde da la vuelta el viento. Hay un murmullo de soledades, hay una golondrina que no sabe volver de África, hay un frasco de cristal lleno de miedo verde, hay un nombre que pinto en las esquinas oscuras para que nadie sepa, solo lo verán los mendigos que buscan refugio bajo los cartones. También la mujer de los gatos, esa, ¡Eh, oye, tú!


0 comments :
Publicar un comentario