Sueños que duelen.
Busqué refugio, me acurruqué sobre la paja seca, cantaban las lechuzas, palpitaba la tierra. Cuando se acercó aquel animal imaginario, sentí sus jadeos, toqué su lomo tibio, me miró con ojos de niebla, se perdían en el lodo sus pisadas. Traté de seguir sus huellas transparentes, desapareció entre los abetos. Supe que era una premonición. Desperté y sólo estaba el dolor.


2 comments :
me has recordado a ese otro monstruo, el de la razón, que pintaba Goya... Estamos rodeados de monstruos, ¿verdad? la mayoría creados por nosotros mismos,
Beauséant la verdad es que últimamente no tengo tiempo para crear monstruos, tengo suficiente con los que salen en los telediarios.
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