Luis Berraquero (15)
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Desde el aire.
“La segunda oportunidad de
jugarme la vida con el mismo equipo fue en Gran Canaria, en Tejeda desde 1813
metros de altura.”
Durante dos horas rodamos
plácidamente el sur de la isla, sus playas, sus paisajes. Después decidimos
rodar en el emblemático pico del Roque Nublo.
Lo sobrevolamos a 2.000 metros de
altura y al descender, en contraste con el viento que teníamos en el sur, nos
encontramos con un fuerte viento del norte que nos empujó violentamente hacia
el pico.
En silencio los tres veíamos
acercarse las palas hacia la montaña. El piloto, sudando, trataba de separarse
del muro, veíamos el aparato a pocos metros de la pared de roca. Nos
separábamos y el viento, fortísimo, nos separaba de nuevo.
A esa altura rozar con una pala
significaba caer como una piedra.
Javier, piloto joven pero experto,
optó de nuevo por parar el rotor en un momento de pánico. Caíamos de nuevo pero
dada la altura conectó de nuevo el rotor y el helicóptero se elevó cuando
estábamos a punto de estrellarnos contra el suelo.
El piloto era Javier García
Prieto, hoy comandante de vuelo, el realizador, Ángel del Pozo y el cámara Luis
Berraquero.
En tres años cerca de 3.000 horas
de vuelo.
El tercer incidente fue en Cádiz,
más simple, se encendieron las luces de emergencia por avería en el motor y
aterrizamos de inmediato donde pudimos.
Entre 1985 y 1988 con 40 aparatos
en España murieron 28 personas en accidente aéreo de helicóptero.
Por culpa de la niebla, Santiago
Amón, crítico de arte, falleció junto a la Directora General de Tráfico, Rosa
Manzano y otros acompañantes, al precipitarse su helicóptero en la sierra de
Madrid, cuando se dirigían Valladolid.
Por mi afición a volar, desde el
aeropuerto de Ocaña hice varias salidas de vuelo sin motor. Remolcado por una
avioneta, te dejaban a gran altura y con las térmicas planeábamos hasta llegar
a tierra. Una experiencia alucinante.


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