Luis Berraquero (16)
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La Expo de Sevilla
En 1989, Colón de Carvajal, amigo
del Rey Juan Carlos I, viajó por distintos países y en 1992 consiguió traer a
España, la Exposición Universal que se celebraría en Sevilla. La idea era dar
al mundo una imagen del desarrollo español.
El lugar elegido, la Isla de la
Cartuja, era en ese momento un patatal con la fábrica de Cerámica en ruinas y
un monasterio abandonado por años, debíamos ofrecer al mundo otra imagen.
Se creó una sociedad al 33% entre
el Estado, TVE y la televisión andaluza.
Para promocionar la Expo, TVE me
propuso preparar un banco de imágenes por tierra y aire. Durante los tres años previos
y durante el acontecimiento realicé ese trabajo. Por aire, toda Andalucía
-Huelva, Granada, etc-. Por tierra rodé documentales sobre Sevilla, la ciudad,
el Alcázar, la Catedral, etc. Con un permiso especial entré en un agujero lleno
de telas de araña y esqueletos donde estaba documentado que se enterró
temporalmente a Cristóbal Colón.
Al restaurar el antiguo
monasterio aparecieron restos de bebés enterrados bajo el suelo de las celdas
de las monjas.
La antigua Fábrica de Cerámicas
en ruinas y la Cartuja se restauraron durante tres años.
En un día de preparación, el 18
de febrero de 1992, nos llamaron urgentemente, el Pabellón de las Ciencias,
casi terminado, estaba ardiendo. Salimos con el helicóptero y lo sobrevolamos
durante un gran rato. Al llegar al helipuerto de la Expo nos esperaban varios
responsables de la organización y nos confiscaron el material rodado.
Según supimos después, durante
tres horas, en el emblemático Pabellón de los Descubrimientos, poco antes de la
inauguración y prácticamente terminado, se quemaron objetos de gran valor,
entre ellos uno de los primeros aviones que volaron en el mundo, el primer
coche fabricado en España, etc.
Durante el casi un año que duro
la Expo la cubrí como cámara desde un cochecito de golf de Pabellón en
Pabellón.
Empezaba en la Cartuja cubriendo
a las diferentes personalidades que nos visitaban cada día, desde los entonces
Príncipes de Mónaco hasta los presidentes de casi todos los países. Realicé
varios monográficos.
Aquel verano me sacaron de
Sevilla para enviarme al lago de Bañolas para cubrir las pruebas de piragüismo
de la Olimpiada de Barcelona.
Posteriormente me integré de nuevo a la Expo
trabajando ahí hasta el final.


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