Luis Berraquero (6)
Regresando a la casualidad en la
vida de las personas. Viajamos a Nicaragua en un momento apasionante, el
anterior presidente, Anastasio Somoza, había sido asesinado en Asunción en 1980
y los sandinistas, seguidores de Sandino, gobiernan el país con Daniel Ortega
como presidente de la Junta Revolucionaria junto a un triunvirato formado por
un cubano, un miembro de la resistencia y la ayuda de los hermanos Cardenal.
Viajamos al lago Solentiname,
frontera con Costa Rica, desde donde el Comandante Cero realizaba incursiones
con lanchas rápidas creando el caos en los pueblos de la ribera. En el norte la
guerrilla patrocinada por los americanos hacía incursiones periódicas desde el
Salvador, Entrevistamos a Ernesto Cardenal y a su hermano, ministro de Cultura.
Semanas enteras en el mejor hotel de Managua, la capital, compartiendo piscina
con un comando de ETA que estaba por seguridad al lado. Rodamos escenas de la
catedral destruida en Solentiname, en Ocotal y viajamos al norte de la frontera
con el Salvador.
Vivíamos en una aldea de unos mil
habitantes en un hotel en el que las habitaciones estaban separadas por cajas
de cerveza vacías. Desde Solentiname, a unos cuatro kilómetros de la frontera
recorrimos la zona, la más rica de Nicaragua y patria del presidente destituido
Somoza, en calma total aunque los campesinos trabajaban con la protección de
soldados armados. Vimos un colegio taladrado por una bomba, a unos cientos de
metros una alambrada con los soldados aseándose y preparando la comida con una
paz absoluta. Regresamos a nuestro estupendo hotel de Jalapa.
A la caída de la tarde apareció
un coche con una cámara de televisión en el techo con dos estrambóticos
periodistas que se unieron a nuestra charla. Eran suecos, con un
desconocimiento total del momento, les contamos de la tranquilidad en la
frontera, cenamos y a la mañana siguiente salieron para rodar lo mismo que
habíamos hecho nosotros. Sobre las once de la mañana del día siguiente los dos
periodistas suecos aparecieron despavoridos, temblando, pues en ese instante se
había declarado una ofensiva total con fuego de morteros sobre Solentiname, que
les cogió en el centro debieron huir corriendo hacia Ocotal, centro de los
sandinistas en el norte de Nicaragua. Mas tarde un general del ejército
sandinista se presentó en el hotel para comunicarnos que había cinco puntos de
ataque sobre nosotros, orden de sitio. Nos prohibió movernos del hotel pues la
situación era muy grave.


1 comments :
Semanas enteras en el mejor hotel de Managua, la capital, compartiendo piscina con un comando de ETA que estaba por seguridad al lado.
¿Por seguridad?. ¿De qué?, ¿de quién?
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