Antes de que todo esto termine.
Antes de que todo esto se termine. Antes de que cierren la casa y vendan los muebles y regalen los libros. Antes de que se repartan los cosméticos y los zapatos. Antes de que arrojen las cacerolas a la basura. Antes de que vacíen las alacenas, de que se lleven las especias, los fideos. Antes de que se terminen los días felices y las tardes de domingo. Antes de la última de las madrugadas. Antes del final de la angustia. Antes de que se acaben el sexo sin amor y el amor sin sexo. Antes de que la ropa se pudra en los placares. Antes de que descuelguen los cuadros y cubran los sillones con lienzos y cierren las ventanas para siempre. Antes de que quemen las fotos. Antes de que se resequen los felpudos, de que se oxiden las cortinas en sus rieles. Antes de que se terminen la curiosidad, los huesos, el hígado y las córneas. Antes de que se sequen todas las plantas del balcón. Antes de que no haya más nieve, ni colores, ni trópicos. Antes del final de todas las selvas, de todos los mares, de todos los reflejos en el agua. Antes del último poema. Del final de las veredas y las calles. Del fin de todos los paseos. Antes del adiós a todos los aeropuertos y todos los aviones y todas las ciudades y todos los cafés con vidrios empañados. Antes de la cancelación de todas las discusiones, de todos los argumentos, de todas la furias, de todos los desprecios. De todas las metálicas ansiedades. Antes del fin de los gritos, de la desolación y de la culpa. Antes de la última agenda, del último viernes, del último bar, del último baile. Antes de que se apaguen todas las cúpulas y todas las pantallas. Antes de que las polillas se coman los restos de la lana y de la almohada. Antes del final de las mascotas. Antes, mucho antes: hay que vivir. ¿Pero cómo? ¿Cómo? “Qué admirable / el que no piensa «la vida huye» / cuando ve un relámpago”, escribió Basho. Admirables los que están en el tiempo sin pensar en él.


4 comments :
precisamente, ayer empecé a leer un libro suyo... la vida no hay que pensarla pero, claro, sospecho que nadie que se abra un blog es capaz de hacer semejante acto de inconsciencia consciente...
Sí, no hay que pensarla, pero vivirla sin pensarla se me hace complejo. Nunca me ha gustado la improvisación.
Beauséant esta señora escribe muy bien. Escribir bien tiene mérito. Escoger para leer lo que está bien escrito también tiene su mérito, no siempre se acierta. Escribir para compartirlo en un blog, con lo que está cayendo, es sencillamente absurdo. ¿Quién dijo que la vida tiene lógica?
Tot Barcelona, suelo viajar a Andalucía, a Cádiz, allí en economía de lenguaje dicen eso de lo que é, é. Tienen razón, por mucho que uno improvise viene la vida y zass, te cambia los parámetros y vaya usté a reclamar al maestro armero.
Saludos desde el calor extremo.
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