Walter Benjamín y yo (5)
Parker está
agotado, desbordado, tan cansado que debería escribir sobre ello, relajarse y
contarlo, una forma de terapia. Me dice que está desfondado, se ahoga, que tiene
una crisis de ansiedad de espanto, que le dan miedo las noches y sus fantasmas
de insomnio, que está muy preocupado. Le digo que debería ir al médico o qué sé
yo dónde. Confiesa que le duele el pecho, que no puede respirar, que no duerme.
Pero ¿qué le puedo aconsejar? Seguro que usted que lee está peor o que tiene un
cuñado que está peor que Parker. Eso, que qué le voy a contar.
Estas
confesiones me han dejado tan triste que no puedo ni tirar del mal humor.
No me
hagan caso.
(Encuentro estas confidencias perdidas entre aquellos
papeles viejos que me mandaba Parker. No sé qué tiene que ver con Walter
Benjamín pero ya puestos…)


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