Bah.
Nadie sabe qué hacemos aquí.
Aquí es un punto vago entre esto y la sombra del tiempo escapando a una velocidad que espanta. Hace nada (yO) era una foto que viajaba en whatsApp, la cabeza inclinada ante la fotografía de un reloj, el bigote enredado en sus manecillas. Ahora sigo dentro del iPhone sin saber si ha remitido la plaga de serpientes, si Fania Kaplán aparecerá con su ira ciega, si puedo salir ya a recitar por las calles poemas de amor.
No voy a salir, nadie sabe nada, bah.


Amo tu blog y tus entradas profundas y cotidianas
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ResponderEliminarEncantado de recibir un comentario positivo de alguien anónimo. Queda algo así como una sensación de hablar con nadie pero se lo agradezco.