No, no es casual.
Sabes que no es casual escoger esta hora enmascarada, el retroceso de la indolencia, el cuchillo que hirió las mejillas de la belleza, las luminosas huellas del arcángel, el ritual de amar en los portales del alma, el manto de la noche escarchada, trazar signos misteriosos en un bosque encantado de palabras, sentirlas en la piedra. Sentir sin entender nada. Quid pro quo.


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