No hay opciones.
Ovidiu Selaru
Escojo ahora el aire de mi tierra, las hogueras en la cima de los montes bocineros, los mensajes, las señales, el humo, el vuelo de aves negras. No hay amnesia, ni corderos bajo el retablo, hay un agua estancada donde se refleja el crepúsculo, hay una lluvia de plumas y el porvenir se instala en la tráquea del sonámbulo.


Cristal laminado como el de los parabrisas de los autos. Se rompen en forma de arañas con facilidad, pero casi son blindados; para hacer el boquete de la foto, igual le han tirado un bloque de hormigón.
ResponderEliminarFirmado: un chapista.
Vamos a ver,Toy folloso, que está feo. Que tiene gracias tu comentario, vale, pero aquí dejo un texto que te podrá gustar o no pero, chaval, que pasas de él y haces una gracieta sobre la foto que, oye, es buena, un contraste, pero…
ResponderEliminarPerfecto, este es un blog abierto y libre, con la misma libertad te digo lo que te digo, lo mismo que te diría en la calle (si no eres muy alto, claro, que hay que estar a todas).
Saludos.