.-Pedro M. Martínez-.



martes, 16 de diciembre de 2008

En Roma (por ejemplo).

Atado al noray de un recuerdo expuesto en el escaparate de una pastelería romana, tarta de chocolate y nueces que entra y sale del congelador, frío de invierno, aún así que no se derrita la cobertura que, tocar las guindas con el dedo y lamerlo después con los ojos en blanco, dulce golosina roja, néctar, metáfora de la piel que no, ejercicio de disolución en el trayecto entre entonces y mañana, sabiendo que, al fin y al cabo, me quedé como Gulliver, atado en la playa con mil diminutos pensamientos, otros tantos goces y el dolor, luego la quietud al conocer el punto exacto donde empieza lo imposible, las riberas de un Sena pintado, la nieve de un cuento de niños abandonados en el quicio, un programa de ordenador en el que pulsas X y se llena la habitación de lágrimas de sal, pulsas Q y se proyecta la luz del pecho en otros pechos, poemas irreversibles en el umbral del deseo, terrible ejercicio de escritura sabiendo que no serás leído, y si sí, que no serás creído, fabulación, palabras que no son sino mi verdad, ejercicio en una sala de espejos donde lo único relevante es la obstinación de continuar andando aún a pesar del silencio, de la deserción de los espectadores de tribuna, incluso de los que patean, el teatro está cerrado y algún lector en Suecia, en Bolivia, en un punto perdido de Alemania pasan la mirada por las fotos frías, por la firma de otros y diciembre me está helando las dos o tres ideas que me quedaban. Salto del pescante y leo: Per Lacan addirittura "la religione è inaffondabile. La religione, soprattutto quella vera, ha risorse tali che non possiamo nemmeno immaginare". Lo stesso studioso ha spesso ricordato nei suoi scritti la centralità del "desiderio", tanto per il cattolico che per lo psicanalista, e ha fornito una lettura inedita del comandamento biblico "Amerai il prossimo tuo come te stesso". Arrivando quindi a concludere che "la 'vera' religione, la religione romana, riuscirà a ricoprire di senso il reale sempre più insistente e insopportabile che dobbiamo alla scienza". ¿Volverá?


16 comments :

Arantza G. dijo...

Posiblemente te interese ponerlas a calentar (las ideas)
Después del popurrí expuesto estoy un poco descolocada.
Después de la pastelería romana, ¿paseas soñadoramente por las orillas del Sena, mientras esperas que la gente te entienda y olvide la tarta de chocolate y nueces? ja,ja,
Un beso.

Pedro M. Martínez dijo...

Arantza G., este es un espacio abierto al que entra quién quiere (por fortuna para mí quieren muchas personas).
No he puesto ninguna limitación a los comentarios (faltaría más)
Intento contestarlos todos (y agradecido).
Me sujeto la lengua muchas veces (ni te imaginas cuantas, tengo un carácter pacífico pero de salida rápida, solo los años me están enseñando a contar hasta 100, a veces llego a 1000, un día llegué a 10.000).
Después de tantos post colgados, día a día, mi intención aquí no es que quién lee me entienda (sería pretencioso por mi parte), me conformo que quién lee lo que dejo, lo sienta (y esto es un desafío).
Si con tantas idas y venidas alguien disfruta también me siento recompensado.
Cuando me hablan de la música y no de mis textos me pongo malo.
Cuando me hablan de las fotografías, los colores, las rayas, el copón bendito, también.
Cuando alguien me apunta al corazón pero me da en el culo me suelo sulfurar (es una zona muy sensible)
Con todo procuro aparentar que no pasa nada.
Un cínico.
Sí pasa pero este es un espacio abierto al que entra quién quiere y por fortuna para mí quieren muchas personas.

eh, ¿qué bicho le ha picado a este tío hoy?

Pues eso, que es martes, hace frío y me comeré mi tarta de chocolate pensando en aquellos bombones que me traían de la calle Dato ¡qué ricos!
¿Sabes que tengo mucha familia ahí?
Pues sí.

Un beso.

Arantza G. dijo...

Lo siento. No era mi intención buscarte las cosquillas.
De todas formas (en ocasiones) suelo ser irónica con mis comentarios y desde luego no pretendo hacer daño, ni menoscabar, ni molestar a nadie.
Nada más lejos de la realidad.
También es cierto que si te molestan puedes borrarlos.
Y si no quieres que participe...me lo haces saber. Sin problema.
No me tomes por borde, no lo soy. Muy al contrario, soy, y me fastidia mucho, excesivamente sensible y no me gusta herir a nadie.
Tienes razón con los bombones; son muy ricos.
Seguramente nos habremos cruzado en alguna ocasión por la calle Dato.
Un beso.

Isabel Barceló Chico dijo...

Miedo me da.(Digo, las predicciones de Lacan). Pasaba a ver cómo andabas de frío y veo que vas servido. Este otoño todo parece helado. Un beso enorme, querido Pedro.

Pedro M. Martínez dijo...

Arantza G., no lo sientas, no tengo cosquillas, tengo una forma de expresión que a veces puede parecer brusca. Tampoco es mi intención que sea así, pero al releerme me doy cuenta que puede parecerlo.
Lástima que no se vean mis sonrisas.
No he borrado nunca un comentario (que recuerde), tampoco pretendería hacerlo. Además no hay motivo en absoluto.
Oye, sé muy bien que eres sensible (es un privilegio, disfrútate).
He paseado (mucho) a lo largo del Sena (ay) y me sale sin querer (está llena de significados para mí).
Mis mejores recuerdos (recientes) de Roma son caminando por el Lungotévere (ayyyyyy). Roma es una ciudad mágica en la que me siento muy a gusto

El día que nos crucemos por Dato, por la Cuchi, te llevaré bombones de Goya, para endulzar nuestro encuentro.
Un abrazo y un beso (o dos)

Pedro M. Martínez dijo...

Isabel Romana Amerai il prossimo tuo come te stesso
Tú conoces bien ese caminar desde la isla Tiberina hasta el Castel Sant’Angelo.
Lacan acierta en muchas de sus predicciones.
De frío vamos bien, de lluvia, de viento, de nieve ¿qué más se puede pedir?
Sí, se puede pedir que te llegue este beso.

gaia07 dijo...

Así el desatraque del recuerdo es fácil y zarpas sin problemas en busca de otros lances. Son mucho peor los diminutos pensamientos que aturden como un vendaval en contra.
Te ciñes con elegancia a los derroteros por donde circulan tus pensamientos, traduces en fascinantes palabras los sentimientos que te desbordan, y te dejas sorprender por lo que provocan en nosotros.
Hoy en Roma ¿mañana?, ni tú lo sabes.
Al aplomo lo condicionan el cariño y el conocimiento.
Un dulce beso.

Pedro M. Martínez dijo...

gaia07, mira, esto de escribir tiene bastante de terapia (cada día estoy peor).
Y de revivir paseos por calles que nunca supe si subían o bajaban (es igual, me las invento).
Me ha costado aprender a desatracar ( a pesar de haber navegado bastante)
También a calmar mi pronto. (estoy en ello)
Hoy ha sido Roma, mañana ya veremos (ciudades no faltarán ¿no?)
Aplomo y cariño tengo, de conocimiento(s) carezco.
Besos, para ti, a montones.

mjromero dijo...

Llego tarde, a comentar, que no a leer y releer.

No te enfades.
Besos y buenas noches.

Pedro M. Martínez dijo...

Llegas cuando quieres alfaro, faltaría más (o menos, no sé cómo es).
Y siempre eres bienvenida (como todo los que vienen aquí)
No me enfado casi nunca (solo que a veces cambio el tono y matizo, intento hacerlo con dulzura pero mi forma de escribir puede sonar brusca, lo sé)
Buenas noches (y besos)

ybris dijo...

Me gusta eso de ver los recuerdos como un noray al que nos amarramos en ciertos momentos de flujo incontenible para sentirnos seguros.
Da lo mismo el Tíber que el Sena, que el Danubio o el Rin o el Támesis.
Uno guarda pequeños pensamientos e impresiones que lo sujetan a la seguridad de lo vivido y sentido.
Y no importa que estén deslavazados o incompletos, se refieran a teclados de ordenador o a frases de Lacan, o (des)dibujen en la bruma sensaciones a duras penas retenidas.
Lo que sí importa es dar testimonio de ellos, los lean o no, los entiendan o no porque en ellos no reafirmamos.
Yo te leo siempre que puedo y no suelen dejarme insensible tus letras de tozudo luchador, aventurero y caminante de todos los caminos.

Un abrazo.

a-escena dijo...

Me ha impresionado, y hoy especialmente: " al final y al cabo, me quedé como Gulliver, atado en la playa con mil diminutos pensamientos ". Precioso.

Pedro M. Martínez dijo...

Los ríos, querido y admirado ybris, dan carácter a las ciudades.
Cuando la Ría (del Nervión) dejó de ser industrial para pasar a ser una parte del paisaje urbano es cuando, a la sombra del Guggenheim, Bilbao se ha convertido en una capital en la que se ven turistas.
Que majos.
Un abrazo.

Pedro M. Martínez dijo...

a-escena, preciosa tú.
Gulliver.

Marina Culubret Alsina dijo...

Deliciosa visita a la pastelería. ¿Dónde pondremos la guinda azucarada? ¿En el punto exacto donde empieza lo imposible? Claro que sí!
Un beso para que se descongelen las ideas y las derrames con este gesto tuyo tan placentero.

P.D: roma... (siempre)

Pedro M. Martínez dijo...

marina, no hay imposibles, no los hay.
Mira, me como la guinda (y parecía que no ¿ves?)
Un beso romano.

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