sábado, 26 de marzo de 2011

Reincidencia (5)


 En primera línea.

En primera línea, en las trincheras, hundidos en el barro hasta las rodillas, asomando la cabeza con tiento, sabiendo que somos los siguientes, los de la próxima batalla, temiendo su inminencia, nuestras escasas fuerzas, lo cruel del combate, lo irremediable del desenlace, que estamos vencidos aún antes de comenzar.

Ajenos, sin embargo, a los pregoneros del miedo, al silbido de las serpientes, en vigilia, con inspiración, airosos, benditos sin bendiciones, con un sombrero de plumas, alegres, brindando al viento, ebrios de vida, saltando con agilidad la arquitectura de los días, traduciendo las sílabas de la risa, eludiendo la geografía de lo complejo, nadando en besos, deslizándonos en abrazos, casi exultantes.

Que nadie sople nuestros faroles, que nadie borre el camino escogido, que las nubes pasajeras no nos impidan ver el rumbo marcado por las estrellas, que nada restrinja nuestro gozo, que nadie nos prohíba la felicidad, los sueños, que nunca el pasado nos siga, furtivo, recordándonos lo que no fue, lo de antes, que el ahora nos colme, nos haga levantar la mirada, que el espejo nos mienta, nos mime, nos ensalce.

Que la inocencia siga en equilibrio, que no perdamos la voz espontánea, la piel erizada, el sentimiento ahogándonos, oprimiéndonos la garganta ante lo bello, lo profundo, lo que nos vuelve el alma del revés, todo aquello que apenas sabemos definir pero que nos hiere de intensidad, de anhelo, que nos toca ahí dentro, en lo más íntimo, allí donde ni siquiera nosotros mismos sabíamos que existía un territorio.

Que no nos falte el deseo como un lobo poderoso, ni el abrazo de nuestros amigos, ni los cantos de sobremesa con una copa de vino en la mano, ni las ganas de pasar mil medianoches bajo un cielo negro, nuestro, hablando de caricias y halagos, de amistad, deliciosa conversación del ahora, lo que somos, sin distraernos del objetivo, que no baje el telón de la comedia, que sigan en el destierro los cazadores de dramas.

No queremos sólo esto sino todo, que la brújula señale siempre la primavera, que el crepúsculo no se destiña con la lluvia, que la memoria se serene y amasemos las horas del amor, demorándonos en gemidos y dulzura, que los olores de la niñez no se pierdan, que los ojos de nuestra niñez no se apaguen, que esta hora, que este día de hoy sea único, es el momento de continuar, llorando, luchando, riendo, siendo, viviendo. Os abrazo.



viernes, 25 de marzo de 2011

Reflexión.


















































 
Esto funciona así.
En este gráfico se condensa mi ahora.
Una parte.
Cuatro niveles de tres huecos.
Lamento no ser más explícito.
Ni yo me lo explico.
Me alegro haberlo plasmado de esta forma.
Solo me queda reflexionar.
Veamos…hummm.

Un exceso, lo mire como lo mire.
Creo que lo voy a modificar por esta expresión/descripción.



No, demasiado simple.
Llevo varias noches de insomnio.
Doy vueltas y vueltas en la cama.
He logrado concretar lo que mejor define mi ahora
Es esto.
  

jueves, 24 de marzo de 2011

Parker en el Metro.

La luna pasa rápidamente,
Las ramas aún sostienen
Las gotas de lluvia.

Basho



Parker había entrado en el metro por la estación de Albia y pensando en sus cosas hasta llegar a Erandio no se percató de la bella dama sentada frente a él.

Cruzaron sus miradas y Parker desvió la suya a la negrura fuera del vagón. Aquella mujer le recordaba a alguien que conoció. Durante el trayecto volvió a mirarla varias veces con disimulo y sí, estaba seguro, la había tratado antes.

En Sopelana coincidieron en la puerta de salida, Parker le cedió el paso con una sonrisa. Ella dijo gracias y ese fue el comienzo de una conversación por los túneles abovedados camino de la luz.

¿Nos conocemos? -preguntó Parker.
Sí -contestó ella.
Estaba seguro –dijo él.
Estás muy cambiado, John –dijo ella.

Parker pensó que debía estar muy cambiado para parecerse a un John desconocido pero le siguió el juego. Habló de temas triviales, cuentos de ancianos perdidos en un bosque, niños prisioneros en casas de chocolate, senderos de piedras reluciendo a la luz de la luna, las calles húmedas, el eco de pisadas en la noche, películas chinas, el rocío temblando en las hojas de loto, esas cosas.

Ella escuchaba con atención mientras caminaban por las calles desiertas de una urbanización inmensa, impersonal, parte de una ciudad dormitorio.

John, ¿quieres venir a mi casa? -dijo ella.

Y Parker dijo que sí ya que no tenía nada mejor que hacer. Ni siquiera sabía qué hacía en aquel lugar, con flores blancas en la solapa de la gabardina de grandes botones, con ranas entre los juncos de un insólito arroyo cercano.

Llegaron al portal y a la luz de las lámparas fluorescentes Parker se sintió tenso, ella era hermosa y el amor revoloteaba entre los buzones de la correspondencia y una bombona de butano en una esquina. En el ascensor quiso abrazarla (a la mujer no a la bombona) pero un “espera, cariño” le dejo mirando al suelo.

Pasa y ponte cómodo –dijo ella.

Parker pasó hasta una minúscula sala y se quitó toda la ropa.

Ella volvió con una bata corta que dejaba al descubierto unas piernas interminables.

Parker se acercó a ella.

Ella se acercó a Parker.

¿Estás cómodo así, desnudo? –preguntó.

Sí –contestó Parker.

Bien, prepátate –dijo ella mientras del cajón de un armario sacaba varios folletos y un cuaderno de tapas duras-. John, cariño, de todas estas cosas ¿qué te interesa? –y extendió sobre una mesita baja los papeles con fotografías de artículos diversos.

Media hora después Parker esperaba en el andén de regreso. Vestido, claro. Había comprado una cubertería levantina de cien piezas, una colección de chuchillos japoneses, toda la gama roja de Tupperware, un kit de supervivencia, una balsa hinchable y tres docenas de preservativos finlandeses garantizados contra fugas radiactivas, total 1.563 euros.

Parker silbaba mientras enfilaba la cuesta de Ibáñez de Bilbao. En el fondo, muy en el fondo de sí mismo, sabía que nunca espabilaría. 




miércoles, 23 de marzo de 2011

Tiempo de Silencio


Solo aquí, qué bien, me parece que estoy encima de todo. No me puede pasar nada. Yo soy el que paso. Vivo. Vivo. Fuera de tantas preocupaciones, fuera del dinero que tenía que ganar, fuera de la mujer con la que me tenía que casar, fuera de la clientela que tenía que conquistar, fuera de los amigos que me tenían que estimar, fuera del placer que tenía que perseguir, fuera del alcohol que tenía que beber. Si estuvieras así. Mantente ahí. Ahí tienes que estar. Tengo que estar aquí, en esta altura, viendo cómo estoy solo, pero así, en lo alto, mejor que antes, más tranquilo, mucho más tranquilo. No caigas. No tengo que caer. Estoy así bien, tranquilo, no me puede pasar nada, porque lo más que me puede para es seguir así, estando donde quiero estar, tranquilo, viendo todo, tranquilo, estoy bien, estoy bien, estoy muy bien así, no tengo nada que desear.

Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo la maté. ¿Por qué? ¿Por qué? Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no fui.
No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada. Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo así. Me quedo así quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy tranquilo, el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer que tú quieras hacer porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser libre para dibujar cualquier dibujo o bien para hacer una raya cada día que vaya pasando como han hecho otros, y cada siete días una raya más larga, porque eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede impedir.
"Tiempo de Silencio”, Luis Martín Santos,
  
Castigo mi espalda con un manojo de pájaros puntiagudos, como un penitente picado, como un monje en la celda de no verla, como un triste solitario asomando en el horizonte de dientes de sierra donde se oculta el sol, tan lejos como esa mujer distante, fría como la noche del encuentro frente al jardín que arrasaba la escarcha, frente al paisaje de trinos y luces catalanas, el mar al fondo, la mirada imaginada tras los cristales y ella, presente y misteriosa, hechicera, gimiendo en mis oídos temblorosos y asustados de tanta dicha, tanta felicidad llevándome de las manos entre bosques mediterráneos.
Al regreso se borraron los caminos.
No puedo distinguirla en los mapas de mi memoria.
¿Dónde estará ahora?


martes, 22 de marzo de 2011

Después del incendio


  
- Dice que quería recuperar el placer de escribir que tenia a los 14 años ¿lo había perdido?

- Si. Madurar como escritor consiste en ir siendo cada vez más libre, y es muy difícil conquistar esa libertad interior. Lo que más nos cuesta saber en la vida es quiénes somos y qué deseamos, porque vivimos para lo que los otros quieren de nosotros. Luego, se va uniendo la presión del querer ser, de la vanidad, del entorno, porque la escritura es cada vez más un mercado. Hasta mi madre me dice, hija has bajado un puesto en la lista de los superventas. Casi todos los novelistas escribimos desde niños porque es nuestra forma de vivir, de soportar la negrura de la vida. Y esa emoción se va retorciendo.


(El País Semanal) Entrevista a Rosa Montero

Mañana del martes después del incendio, después del nacimiento de una nueva era, carreteras mojadas, cielos abiertos con estelas de aviones, olores y colores de la recién estrenada primavera, sabores de tomate, jamón y ajo, aceite por su cuerpo, pechos hambrientos, besos, gozosa pelea, caricias como fieras rondando la presa, somos presas mutuas, indefensas, atadas a la estaca del amor en el verano que ya ruge.
Desde ayer duermo solo, en la noche ansío el calor de su cuerpo junto al mío. Pero ahora, desde el comedor me mira con frialdad y apoya el filo de una navaja de ironía sobre mi frente. No es un sueño porque siento el gusto salado de las lágrimas entre mis labios.

Santa Virgen de Begoña ruega por nosotros.

(Dibujos: Fred Beltran) 

lunes, 21 de marzo de 2011

Memoria ajardinada.






En las noches quietas
pobladas por cuerpos
de levedad salvaje
por el olor de grávidos ciruelos
y espejismos en que el deseo
como un puñal mohoso duele
tu placer me aniquila
-irredimible amor-
entre heladas caracolas
y corolas lívidas

Luego
un cántico se inclina
bajo el peso del deleite oscuro
y la pregunta triste

Carmen Matute. (Guatemala, 1944)


Este lunes me clavo unas tijeras de pena en una vena del muslo. Me las clavo de nuevo. Y otra vez. Voy dejando gruesas gotas de sangre que forman círculos. Me bajo en la próxima. La busco. Grito su nombre por las alamedas. Me voy a dormir como un clochard sobre los cartones, bajo los arcos de Santa Ana.
Me despierto ahora con la música de violinistas ciegos y estoy desnudo delante de toros negros en campos de aire, de luz, de nada.
¿Qué ocurre?
Ocurre que me aventuro y arropo con cartas inciertas, con simulaciones literarias porque aún no he escrito las palabras que digan lo que pueden decir y escarbo en la raíz de mi escritura hasta encontrar lo no dicho.
Aún no lo he encontrado. 


domingo, 20 de marzo de 2011

400.000

 
Si está usted atento a la parte inferior de este blog en algún momento del domingo 20 de Marzo del 2011 verá aparecer estos dígitos.

Es decir la amabilidad, la constancia, la curiosidad, el cariño de estas personas de ahí abajo y algunas más. Un privilegio.



¿Quiere esto decir algo?  No, es un número, una cifra que crece.

Entonces, ¿por qué lo resalto? Porque me produce alegría y no me corto en manifestarlo.



 Escondido en mi timidez habitual quiero daros las gracias. 

Ahí van:

Muchas gracias.






sábado, 19 de marzo de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

Precisiones precipitadas (quizás).

El dios está ausente;
Sus hojas muertas están amontonadas,
Y todo está desierto.

Basho

 

Este blog glup es un robot, funciona con monedas de 1 euro. Introduzco mis ahorros por la ranura y, tachaaaaaaaán, se hace la luz del post diario. Esto tiene partes buenas y malas, como todo. Sé la parte mala, me impide desarrollar mi (posible) creatividad, todo el mérito se lo lleva la máquina, el medio, el mensaje se diluye como agüita clara por un desagüe desasosegado. La parte buena es el cariño (está muy bien esto del cariño que canta Kiko Veneno).

Lo digo porque una amable visitante me dice/escribe/pregunta sobre las líneas negras al lado del título. Son los cables que van al enchufe. Es decir, hay que estar enchufado, conectado, comunicado, en onda, atento a la jugada, prestos para rematar, Messis permanentes al borde del área (o Cristianos, o Llorentes, etc, según las preferencias).

Otra visitante (¿solo entran señoras y señoritas al blog?) se interesa por Parker. Pues bien, querida dama, Parker no existe, ni Marie, posiblemente ni usted ni yo existamos y a veces veamos muertos. Solo existe lo que no existe, vamos y venimos por estas páginas con nombres imaginativos pero estrafalarios, todo es ficción y apenas hay fricción (que es lo rico, lo que es).

Un colega que no quiere dar su nombre y mucho menos sus apellidos pasa la mano por mi hombro de hombre corajudo y me expresa su comprensión (más quiero encontrar en ti comprensión, que cantaban lLone Star, que traducían –mal- a Eric Burdon). Perdone que le diga, usted no comprende nada, no sabe lo que se cuece, es más diría/digo que usted no tiene ni puta idea (chaval, que no te enteras, que cantaba Miki y los Tonys). Verás, en resumen, este pequeño mundo se va a tomar vientos, al carajo, el 20% de la población tiene el 80% de lo que hay, de los primeros un 0,5% tienen casi todo, la pobreza, el hambre, la miseria son los dueños y señores de la inmensa mayoría de seres humanos. En Japón se abrirá un agujero nuclear por el que se colarán los océanos e inundarán las entrañas del planeta. En Libia hay muerte y muerte mientras los gobiernos miran para otro lado. Y en Dubái. En Haití, -¿existe Haití?- hay pobreza extrema (al otro lado de la isla caribeña los turistas con pulseras de colores comen, beben y fornican hasta saciarse). En los países del Magreb no puedes decir ni mú porque te cortan los labios. En todos los gobiernos, sin excepción, hay corrupción extrema, extremadamente vergonzosa (presuntamente, no vaya a ser que me llame Perry Mason). En la Iglesia de Roma se acumulan los expedientes por pederastia en tantos y tantos lugares de Europa y América del Norte y del Sur (el sur también existe, que no recuerdo quién lo cantaba). Hay guerras olvidadas en muchos países de África y Asia (lo que no sale en televisión no existe) ¿Sigo? No, no sigo, siga usted si quiere, que se me acaban las monedas, que, joder, ya te vale, una cosa es meter las monedas por la ranura y otra que la máquina hable siempre de pájaros, flores, polen y sentimientos plantados en un tiesto, hoy meo fuera (del tiesto) porque el mundo me ha hecho así (soy rebelde, que cantaba Jeanette). Y ni Jeanette era rebelde (era una ñoña) ni yo me he quedado dormido. Pasen y vean y vivan, estamos vivos, gocemos de la vida y dejémonos de vainas, en cuatro días todos calvos y entonces cerrarán las peluquerías y de ahí las panaderías (dada cuenta de la cantidad de peluquerías que hay), después las ferreterías, los concesionarios de coches, las herboristerías, las casas de masajes, las casas de putas (con perdón, seguro que sale alguien diciendo que es un término machista), corrijo, casas/os de putas/os, y termino con mi ánimo flotando en la punta del mástil que acoge esta bandera pacifista que ondea día sí y día también gracias al deslenguado robot ranurado que hace no, no, no, noooo (que cantaba France Gall). Buenas tardes.
 

Seguir caminando








No sé si entiende la letra...

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