jueves, 8 de julio de 2021

M

 M, el hombre del siglo es una obra monumental, extensa, dura, escrita con un estilo implacable, para lectores pacientes interesados en la literatura y en la historia. Imprescindible para quien quiera conocer la figura de Mussolini, su creación del Fasci italiano di combattimento, la historia de Italia en unos años dramáticos  en los que, por desgracia, reconocemos muchas de las situaciones actuales.

Hacía tiempo que no disfrutaba y sufría tanto con un libro. 



miércoles, 7 de julio de 2021

Hamlet

 


En "Hamlet", Polonio dice a Laertes :

" Trata de guardar en la memoria estos pocos preceptos. No des voz a tus pensamientos, ni acto a un pensamiento desmesurado. Sé familiar, pero en modo alguno vulgar. Los amigos que tengas, habiendo sopesado su adopción, vincúlalos a tu alma con aros de acero, pero no te embrutezcas con el primer camarada recién salido del nido e imberbe. Guárdate de entrar en una disputa, pero, si estás en ella, haz que tu oponente se guarde de ti. Presta oído a todos los hombres, pero a pocos tu voz. Acepta la censura de cada hombre, pero reserva tu juicio. Que tu hábito muestre la riqueza de tu bolsa, pero no la exhiba según la moda; sea rica, no recargada; porque la vestimenta suele proclamar al hombre, y en Francia los de mejor rango y naturaleza son los maestros más selectos y generosos en esto. Ni prestes ni pidas prestado, puesto que un préstamo suele perderse y perder al amigo, y pedir empaña el filo de la economía. Esto sobre todo : sé honesto contigo mismo y se seguirá , como la noche al día, que no puedas ser falso a ningún hombre "

William Shakespeare (1564-1616)

martes, 6 de julio de 2021

Dionisio Ridruejo

 

Nel Erasmus 

Serena tú mi sangre, clara fuente

 

Me está dejando casi sin entrañas

este tremendo amor enarbolado

-¡Oh, páramo de ardores dilatado!-

en que escucho mis voces como extrañas.

Serena tú mi sangre en las cabañas

íntimas de tu ser y tu cuidado,

y guárdame en el aire enamorado

con que a veces mi dolor engañas.

Si mi lumbre te duele, ¡Oh, clara fuente!,

yo borraré los húmedos celajes

que tus párpados prenden tibiamente.

Volveré a tus cielos sus paisajes

clavándote en los ojos hondamente

los mansos huertos de mi ardor salvajes.

 

Dionisio Ridruejo

lunes, 5 de julio de 2021

Pere Gimferrer

 


 Ven hasta mí, belleza silenciosa,

talismán de un planeta no vivido,

imagen del ayer y del mañana

que influye en las mareas y los versos;

ven hasta mí y tus labios y tus ojos

y tus manos me salven de morir.

 

Pere Gimferrer




domingo, 4 de julio de 2021

- Nelly Sachs

 


 

Cuántos mares se anegan en la arena,

 cuánta arena endurecida en la piedra,

cuánto tiempo plañido en la trompa sonora

de las caracolas,

cuánta desolación de muerte

en los ojos perlinos de los peces,

cuántas trompetas de la aurora en los corales,

cuántas pautas estelares en el cristal,

cuántos gérmenes de hilaridad en la laringe de las gaviotas,

cuántas hebras de añoranza

recorren las trayectorias nocturnas de las constelaciones,

cuánta fecunda madre tierra

para las raíces de la palabra:

tú—

detrás de todas las rejas de los misterios

que se derrumban

tú—

 

- Nelly Sachs

incluido en 21 poetas alemanes , 

Visor Libros, Madrid, 1980, se

lección y traducción de Felipe Boso.


sábado, 3 de julio de 2021

Gilles Deleuze

 


Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene éste uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas".
Gilles Deleuze

Variaciones

 


  

Hemos conocido vicisitudes de doble filo

aguas donde bañarse era imposible

tiempos de amor con un fondo blanco

y una ternura por mirarlo todo

que nos daba respuestas equivocadas

por eso me dirijo a ti. La mujer

que hoy piensa y siente a la vez

parece perturbada por la situación

y resbala entre recuerdos donde el amor

era la invención sublime de ser dos.

Pero no todo pasa.

Me hinco en mi cama y soy una

con la conciencia escindida, con la virtud

de quererme marear involucrada

en sensaciones que no transpiran

porque te necesitaría para sudar,

y como estoy sola lo canto

porque siempre hubo un tiempo

y habrá más tiempos ya sin dolor

sin esperar que un faro de coche

alumbre la esquina donde fijo la mirada.

Me siento agotada, como si la sensación

de ser yo misma me golpease

en un centro conocido pero ignorado.


Concha García

viernes, 2 de julio de 2021

Rosmarie Waldrop

«Por qué escribo poemas en prosa

(cuando mi verdadero amor es el verso)»


Imagen: © Walt Odets

  Rosmarie Waldrop

Amo la forma en que el verso se rehúsa a llenar todos los espacios disponibles en la página, de modo que cada verso reconoce lo que no es.

[La poesía] es el arte mismo de los desvíos, hacia el cuadro blanco de la página, hacia lo olvidado, hacia el espacio vacante hecho visible, esa falta de mundo en la que se formulan nuestras palabras. (Heather McHugh)

Y amo la forma en que el ritmo de la poesía, quizás su esencia misma, surge desde la tensión, el desajuste entre verso y oración, entre la detención en el «corte» que interrumpe la conexión sintáctica y el empuje hacia adelante del significado que intenta completar la oración.

Contraria a la opinión heredada que ve en la poesía el lugar de un calce logrado y perfecto entre sonido y significado, la poesía vive, en cambio, solo en su desacuerdo interior. (Giorgio Agamben)

Por una fracción de segundo este vacío lo detiene todo. Suspende la seguridad del enunciado para reintroducir la incertidumbre, lo posible y lo potencial. Según Friedrich Hölderlin, la distancia de la cesura —el lugar adicional de disyunción para la poesía métrica— bloquea el encantamiento hipnótico del ritmo y las imágenes:

la cesura (la interrupción contrarrítmica) se vuelve necesaria para bloquear la sucesión torrencial de representaciones… de modo tal que se haga manifiesta… la representación misma.

Un vacío que muestra la representación misma. (Yo diría: el lenguaje mismo). El silencio que hace posible la música.

O quizás:

la forma del pensamiento, la música impersonal del silencio flotando sobre cada página como un fantasma sacado de una tierra de sombras. (Russell Edson)

Así mismo, un poco más tangiblemente, nos deja sentir el campo magnético entre las dos dimensiones, el empuje horizontal de la energía se inunda, vertical, orquestal. Un aura.

Yo perseguía este vacío, esta exhibición numinosa del lenguaje. Intenté exacerbar la tensión y disyunción entre oración y verso manteniendo los versos muy cortos mientras que abría los confines de la oración a un flujo casi interminable.

Para no
dispersar
pienso cada movimiento de
mi mano
voltea
la página
el intervalo en todo su derecho

Pero empecé a echar de menos las oraciones complejas, la posibilidad de digresión, de espacio. El espacio de un movimiento diferente, menos lineal: una danza de sintaxis.

La coma permanece independiente allí donde los bordes de los cuerpos se tocan. (Vêra Linhartová)

El párrafo en prosa parecía ser precisamente la clase de espacio donde la forma podía proveer «un centro alrededor del cual, no una caja dentro de la que» (Ezra Pound).

Para escribir como laminándome a través de los tipos de madera que conozco, árboles, libros, en una improbable búsqueda de floración.

Entonces cambié el estrés por la angustia [stress for distress], como dice Charles Bernstein. La angustia de falta de coordenadas, de los desestructurados espacios de la prosa, del territorio inexplorado de la página. El entusiasmo y el terror de la apertura versus el desafío del cierre: en la oración completa y, más radicalmente, en la proposición.

Luchaba con el sueño como alguien leyendo una oración abstrusa. (Robert Duncan)

No. Esto no era tensión suficiente. No la necesaria para compensar la ausencia de desvío, de margen. Debía intentar mover el vacío y el desajuste desde el margen hacia adentro.

el espacio vacío que dejo al centro de cada poema para permitir la penetración (Lawn of Excluded Middle, II)

Debo cultivar los cortes, las discontinuidades, rupturas, grietas, fisuras, hendiduras, tropiezos, escollos, saltos, cambios de referencia y vacíos dentro de la dimensión semántica. Dentro de la oración. Hacer estallar su serpentina belleza del movimiento.

Velocidad, otra vez. Una diferente. Una energía que ata y desata constelaciones antes de que puedan petrificarse en un mapa.

«Jardinería del espacio» [Gap gardening], la he llamado. Mi principal herramienta de jardinería es el collage. Y es quizás solo otra manera de hablar de la poesía como lenguaje concentrado. (Como lo saben Pound y el idioma alemán, dichten = condensare). Dando pasos densos que recortan.

En The Reproduction of Profiles todos mis poemas partían de frases de Wittgenstein. Algunos otros de frases de Mei-mei Berssenbrugge, y otros de Kafka.

Había confundido la Torre de Babel por la Ebriedad de Noé.

Desplazamiento, diálogo, metamorfosis. Escribimos sobre un palimpsesto. Dejar intacta la cita transporta la «Descripción de una lucha» (Kafka) por entero, junto a un aire de la destrucción que es la Beatriz de la creación.

En [la cita] está espejada la lengua angelical en la que todas las palabras, sobrecogidas por el contexto idílico del significado, se han vuelto lemas en el libro de la Creación. (Walter Benjamin)

Con un aire más soberbio, el rechazo de Wittgenstein de «las preguntas fundamentales» viene a probar «que los ríos más profundos no son, de hecho, ríos en absoluto».

El desplazamiento me importa menos que el destello de luz en el corte, los bordes irradiando energía. La fragmentaria, «rasgada», naturaleza de los elementos. Una cita íntegra como la oración sobre la Torre de Babel es la excepción y funciona como un indicador de caminos.

Fascinación por la sintaxis lógica. «Si—entonces». «Porque». Pero yo intento socavar la certeza y autoridad de la lógica al deslizar en medio cuadros de referencia, compadeciéndome, en especial, de la lógica puesta en contra del cuerpo.

El cuerpo es, después de todo, nuestro medio para tener un mundo. Incluso para tener lógica.

El teatro retórico: ¿una mujer se dirige a su amante?
¿Un diálogo entre dos lados de una mente?

El diálogo cultiva por definición, por el cambio constante de perspectiva, las separaciones. Lawn of Excluded Middle continúa el uso del «tú» retórico. Pero en el tercer volumen de la trilogía, Reluctant Gravities, decidí dar a la segunda persona igual peso y duración. Esto me llevó a la pregunta: ¿quiero que las voces sean distintas? ¿Quiero, por ejemplo, dar el vocabulario científico a la voz masculina y a la voz femenina las afirmaciones sobre el lenguaje? La verdad es que no me interesan los personajes, la psicología, ni el tradicional «hablante» o máscara de la poesía. Las voces no «representan», sino que formulan el espacio sináptico entre ellas. A excepción de este constante cruce de la separación en la que ambas podrían haber sido una sola voz. Por esto también es que las voces no siempre se involucran con lo que la otra ha dicho. Giran bruscamente, buscando su propio tren de pensamiento y por ende ampliando la separación, el espacio, la tensión, marcando el corte.

¿Y qué pasó con el sonido? Cuando el «verso libre» dio un paso al costado de la métrica se alejó de lo oral. El poema en prosa se mueve aún más lejos en esa dirección. Su sonido y su ritmo son más sutiles, menos inmediatos, menos «memorables». Si se cuenta algo, se cuentan palabras u oraciones más que acentos o sílabas.

La definición del poema según Valéry como «una duda prolongada entre sonido y sentido» no funciona aquí, no al modo en que imagino que la pensó. Mi amado choque entre ambos (aún presente en el juego de palabras) ha sido desplazado. La fisura es ahora más entre sentido y sentido, sentido y sintaxis, densidad e intensidad.

Pero hay muchos tipos de música. La sintaxis es ritmo, sonido en movimiento. Incluso si el sonido no parece estar en primer plano, es el cuerpo, la materialidad del poema. Lo que mueve la superficie que llamamos mente. Es (más que nada) el sonido que hace cortocircuito en la transparencia de la palabra ante lo significado, que algunos consideran su ventaja:

Un símbolo que también nos interesa como objeto es una distracción. (Susanne Langer)

Esta «distracción» es precisamente la que nos entrega la poesía digna de su nombre: la palabra como una cosa palpable, sensual, un cuerpo resonante. La palabra hecha carne. La carne de un pájaro, capaz de batir sus alas. Hacia esa especie de límite matemático donde, variando a Zukofsky, la palabra se acerca tanto al arte sin palabras de la música como a la música sin sonido del silencio.

1997-1998

 https://jampster.cl/ensayo-por-que-escribo-poemas-en-prosa-cuando-mi-verdadero-amor-es-el-verso-de-rosmarie-waldrop/

jueves, 1 de julio de 2021

Georges Bataille

 


“El Silencio: El yo no importa nada. Para un lector, soy un ser cualquiera: nombre, identidad, situación histórica no aportan nada. Él (el lector) es alguien y yo (el autor) también lo soy. Él y yo somos innominados salidos de lo… innominado, representando para ese… innominado lo que para el desierto dos granos de arena, o, más bien, para un mar dos olas perdiéndose en las olas vecinas. Lo… innominado al que pertenece la “personalidad conocida” del mundo del etc., al que ella pertenece tan completamente que él la ignora. Oh, muerte infinitamente bendita, sin la que una “personalidad” pertenecería al mundo de lo etc. Miseria de los hombres vivos, disputando a la muerte las posibilidades de lo. Gozo del moribundo, ola entre las olas. Gozo inerte del moribundo, del desierto, caída en lo imposible, grito sin resonancia, silencio de accidente mortal.”


— Georges Bataille, La experiencia interior



El creador

 


 El creador

Todos necesitamos ser mirados. Con el paso de los años, la persona no necesita la protección de un niño, pero sí la mirada del otro, esa que confirma nuestra presencia.

El ansia de ser mirado, reconocido, entronca con la ambición de que nuestra existencia cobre una calidad que pudiéramos llamar sólida. Necesitamos ese otro que nos diga: existes.

Un apoyo que no precisan los montes ni los mares, ni tan siquiera parecen necesitarlo esos seres a los que llamamos inferiores.

Algunos comentan que el combustible del creador es la vocación y el puro reconocimiento. Bourdieu nos dice que “aunque los campos del arte y la ciencia tienen características diferentes, ambos se caracterizan por un lógica según la cual la competencia por cierta forma de capital simbólico (prestigio artístico o científico) prima sobre la búsqueda de beneficios económicos o privilegios políticos”.

El prestigio, esa necesidad de reconocimiento, puede parecernos un deseo bastardo, y no por ser innoble, sino por simbolizar una calidad inferior a otros valores morales.

El campo de comunicación del escritor, del pensador, del creador en general, podría reducirse al círculo de sus allegados, pero no es ese su fin: la inmediatez le desazona (como fruto que cae del árbol, no quiere que sus obras se pudran).

Porque el creador autónomo –como el árbol que da frutos– pide el reconocimiento de sus obras, y no tanto una mirada dirigida a él mismo, a sus ramas o a su tronco. Pero si, una vez conseguido el reconocimiento, su obra se expande por canales comerciales, sus pretensiones a menudo se corrompen, y puede embargarle la sensación de que la persona es la reconocida –y pagada–, y no sus productos simbólicos.

Mientras que si el profundo deseo del creador autónomo es lograr comunicarse a través de sus ideas, de sus palabras, imágenes o notas, no le importarán los beneficios sociales ni económicos, ni el éxito personal. Sólo le mantendrá en pie su deseo de poder hablar a otros, lograr ser escuchado por otros sin perder una distancia que le protege.

Un deseo que se superpone a esa su íntima necesidad de poner en palabras u obras sus hallazgos, emociones o ideas.

 

María Luisa Balda

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