Viktor Zaretsky - August (1975)

martes, 20 de octubre de 2020

Lo invisible

 


Ayúdame a amontonar a los heridos, ahí en esa esquina, organízalos, prepara el fuego. No es necesario que entiendas esto que te digo, limítate a seguir el reguero de cadmio, el escarnio, las torpes caricias de palabras que no entiendes, el terciopelo en el borde mi herida, la luz del zaguán donde salía a respirar, el hotel frente al mercado de los artesanos, la agazapada bestia del ahogo, el abrazo del miedo, las espantosas criaturas sin ojos, lo invisible

lunes, 19 de octubre de 2020

Señores mayores en Spotify

 


Algunos señores mayores se enroscan en un ya lo sé y caminan a pasos cortos, titubean, escogen siempre el norte porque  el sur está lejos, suelen ser sordos de un oído,  no cambian de idea ni a tiros, su equipo es el mejor y como sigamos así no vamos a tener tiempo de olvidar. Todo es como siempre ha sido y el futuro es un engaño. La nostalgia es un engrudo. El progreso es un atraso. El ayer nunca será mañana. Antes sí que sí. Ay si yo te contara.  Se ha perdido el respeto, la urbanidad, la educación, el temperamento, la cartera, el tranvía,  darrera d'aquesta noia vaig jo, cada uno llevaba su cántaro y de tanto ir a la fuente al final se rompía. Para música la de antes,  no estos gorriones de ahora que no saben ni lo que cantan. Stones, Beatles, Kinks, CSN&Y, BST, Van, Band, Joni,  Dylan. Bueno, estamos en otro siglo, en otra dimensión, quizás no te guste nada de lo que cabe en esta playlist, pero no digas bah, haz un esfuerzo, inténtalo, está hecha con mimo, con cariño, como todo, aquí. Algo sobrará, algo faltará. Este señor mayor va y viene, se choca consigo mismo y contra otros, maldice detrás del muro. $#%*ç}{ç “|✔✔×Maldición.

https://open.spotify.com/playlist/4HL7ZJzUUlX1AFdGX9kT19?si=fK-51fFDSZe0BfmDiMz1-g

domingo, 18 de octubre de 2020

Mitchell

 



Un Reto. Tú el poeta. Tú el que firma. Tú el que escribe. El que lee. El que dicta. Él. O sea tú. No artista invitado. No primera figura. No. No solo. Todo. Amo. Dueño. No. Empujar. Desplazar. Tomar el lugar de. Ser el que. El poeta acaricia la semilla entre los dedos, planta, abona el jardín, riega, sujeta los brotes con cordeles de seda, escarda, poda, reparte pétalos por la blanca pared, pinta tiestos, mira al cielo, regala ramos de hortensias a los ateos eb la salida de la misa del domingo. Lloverá. El poeta vive en el húmedo destierro al otro lado del desierto. Ser tú el poeta. Suplantar. Matar al poeta. Hoy. El poema de hoy. (Carcajadas)


sábado, 17 de octubre de 2020

Wassily

  



En el azar está el  instante de intento constante. Intentar contar, aquí dentro, lo que ocurre, ahí fuera.  Definir qué ocurre. Intentar que ocurra a partir del propio intento. Intentar la poesía más allá de la palabra. Inventar el poema desde el sentimiento de la no palabra. Del grito incluso. Es decir. Generar la historia que prenda la mirada con ganchos de interés. Lo irreal. Buscar la historia compartida a partir de aquello que conmueva. Lo real. El acontecimiento. Interés. Imposible la mirada desde el cotidiano despliegue de voces. Sólo. Hacer partícipe del suceso. Sin abstracciones. Buscar al protagonista en el coro. Dejar que transcurra la actuación bajo el foco que da relieve, que hace más grandes las letras en los carteles, que eleva el nivel de en la sangre de, que llena el anfiteatro de silbidos o de aplausos. Hay que ver. No sé yo si…

 


viernes, 16 de octubre de 2020

Boca del Cielo

 


Escarbo bajo el musgo para saber si aún están escondidos el anillo de plata y el relámpago, los ojos abiertos de la niña que fue y la mariposa en el pelo de Gretel.

Si es que sí habrá merecido la pena, si es que no, también.

Nado hacia el sur, me dejo llevar por la corriente, el vendedor de cocos me ve pasar y sonríe, seguro que  se pregunta quién será ese pálido extranjero solitario.

No quiero llegar, el camino es ir, el resto es un regreso, no quiero volver, voy.  

El italiano flaco saldrá de madrugada con fuel y panes, con una luz en la proa de la canoa, volverá con un fardo, con dos. Nadie sabe, todo el mundo lo sabe, nadie habla de ello.

La cocinera lee un libro en el que busca a Dios.

Al atardecer el matrimonio francés vestirá de punta en blanco a sus cuatro hijos y descalzos pisarán la espuma del Pacífico, recorrerán sus bordes justo hasta que el sol muera, volverán con risas, con las mejillas enrojecidas de libertad y tortugas escondiéndose de las gaviotas.

Amanece pasadas las seis, el sol se oculta pronto, el resto es  noche cerrada con pájaros ciegos, perros solitarios y una única luz al extremo del mundo, de ese mundo.

Estuve allí.

Y eso hace que me sienta muy feliz.

jueves, 15 de octubre de 2020

Asha

 


Vino el tiempo de los que se cambiaron de camisa, del negro al verde, luego roja, después blanca, no sabías con quién hablabas, que les veías desde fuera y no les conocías, que disimulaban tanto que no había tiempo para asimilar el trueque de máscaras, de casullas, de ideas caprichosas, que hoy era blanco, mañana estaba transparente,  nadie veía lo que venía, tormenta o sirimiri, llovizna, calabobos que también se dice y bobos o algo peor éramos, lo somos aún en las filas de una aparente indiferencia, ajenos, con la pintura lista para mimetizarnos en cuanto se oculta el sol, cuando sale la luna, ay, la luna.

 Salgo un momento a respirar.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Calder


 


Los de la camisa negra nunca llamaron a mi puerta. Digo alivio y digo silencio, el mío, tan culpable como las voces airadas del otro lado. Digo nunca y digo ahora, desmemoria de cuando la muerte paseaba cada día por nuestras alamedas, por nuestros templos, por la mirada cómplice de los que giraban la cabeza. Digo puerta y digo candados, aburrimiento de liturgias cerradas, de códigos incomprensibles, del capricho de verdugos sin azar. Tuve miedo.

martes, 13 de octubre de 2020

Oehlen





No me canso de esta presunta poesía, tiene la ventaja que no te mojas, no te manchas, sorteas la baba negra con laberintos y ciervos sobre el altar de lo inaprensible, utilizas el alfabeto de los náufragos. Me atraganto con tanta mentira.

 

lunes, 12 de octubre de 2020

Bruce



En el margen, justo en el punto ciego de la pureza. Nunca he tenido facilidad para idiomas ni lenguas muertas, estudio la geometría de la osamenta, sueño bajo las mariposas azules que abrevan en la mirada limpia, aparto del espanto las sombras de los enamorados. Me rindo.

domingo, 11 de octubre de 2020

Viajes.

 

Kazuo Shiraga 

Viaje de ida con cifras a la espalda, sangre, sudor y lágrimas por carreteras que corren por pueblos diminutos, montañas envueltas en membrillo de nubes, escarcha de nombres, azucenas amansándose en la garganta, los recuerdos que afloran, tímidos primero (el chalet ahora abandonado, que nos metíamos en la cama el viernes por la noche y no nos levantábamos ni para comer; las persianas de las ventanas que daban al camino, cerradas; el culo empinado de E. cuando se asomaba para ver los peces rojos tiritando en el cauce transparente del arroyo bajo la cocina; nuestros cuerpos dándose calor; juegos desnudos; mi niña E. que dio vuelta a mi vida, que la llenó de amarillos pétalos de diferencia, etcétera), el pantano detenido, con juncos helados, pellizco de árboles blancos, frío en las orejas aguzadas por el silencio, tanto olvido, aroma de nada, calma en mis manos cóncavas que reciben cuchilladas de la nostalgia, creciendo (que tenía MC tanta necesidad de amor que se entregaba sin medida a nuestra impaciencia; que se perdía su caudal de Caperucita equívoca por bosques absurdos; que enfrentaba mi razón y mi instinto; que nunca fue; que murió de forma trágica después de una vida trágica; justo paso ahora por la casa donde nos vimos por última vez, etcétera) soledad de campos con aves de paso acurrucadas en el vacío, caseríos salpicados por las laderas, unas ovejas mudas, un caballo, un gato que huye por los charcos, una bicicleta en un balcón, el coche del panadero, el camión del butano, mi coche atravesando el ahora y el ayer, mi memoria arrodillada (A, su padre desaparecido; su madre vestida de rencor; ella y yo entrelazados en la torre, jadeantes mientras B nos miraba, excitada, desde la puerta; la única vez que he amado sin deseo; que era un engaño aquella pasión; que los dos queríamos otra cosa; que me sentía sucio, confundiéndola, traicionándome; etcétera) la ermita destacando entre los pinos, suena una campana que acaricia mis oídos como una hebra de luz, me duelen las costillas de recordar, lástima de vida que corre tan rápido, que me deja atrás en esta mañana brumosa que se mece por carreteras que había olvidado, por nombres que me muerden como perros negros, que se me abren las heridas y también fui ese, viaje de vuelta.

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