viernes, 12 de abril de 2019

Lago 1



El viento riza la superficie del arroyo de la duda, el hocico de la bestia asoma en el mármol, acaricio la garra del animal que ruge en lo oscuro, pesan los sueños detenidos, pesa el desprecio, el óxido de la promesa no cumplida.

jueves, 11 de abril de 2019

Francés.



Mujer que vives en el linde con  Francia y no te gusta el francés. Has de saber que  es como todo, cogerle gusto, a veces no hace falta ni pronunciarlo, solo afición, que hay personas que no, como tú, hay personas muy suyas que parece que te dan una idea y no, solo te la prestan, se mira y no se toca, eso de no tocar era cosa más de antes, cuando se tocaba menos, y el francés ni pensar, por la pronunciación, que hacer dos cosas a la vez es complicado, sobre todo para algunos, no los que vienen aquí, a leer, no. Es que no se puede estar a todo, yo mismo hay veces que pienso y me quedo como alelado (es decir como siempre pero más) que me dicen “¿qué te pasa?” y yo, “nada, que estoy pensando” y es barato, pensar, sentir, en cambio, puede ser caro, hay niveles, hay algunos que no sienten, no sentires del tres al cuarto, eso no, me refiero al sentimiento que te agarra las tripas del alma y te enajena, que solo piensas en el otro o en la otra, que no puedes vivir, que te falta el aire, que se te va la vida por un agujero en el corazón, que te cortarías las manos por estar con él, con ella pero, entonces, cómo le acariciarías, con qué ternura de dedos, con qué selva de labios y líquidos, de fluidos del alma y otros lugares, dibujar su cuerpo desnudo y vestirlo, morirte en sus brazos. Ay, el francés, qué gran lengua. Je t´aime.

miércoles, 10 de abril de 2019

Qué raras sois, chicas.


En esas conversaciones recurrentes sobre la mejor tal o la mejor cual de lo que sea, cuando hablo con amigas sobre la escena más erótica de la historia del cine, ocho de cada diez dicen que para ellas es esta de ahí arriba.

(Qué raras sois, chicas)






martes, 9 de abril de 2019

Movimientos pendulares



Tengo la cabeza llena de humeantes naves de StarCraft, una consecuencia de largas  horas de batallas planetarias. "Ya te vale, tío". Eso mismo me dijo el de la Fnac, que me miraba como a un alienígena, que me habló de orcos y yo de Mengsk, que me habló de Command & Conquer y yo de Age of Empires II, tantas horas de partidas solitarias tienen esta consecuencia, pierdes el sentido de lo que es, que se me está olvidando hablar, no digamos relaciones más profundas, esas cosas del sentimiento, aunque  “lo peor del silencio es que te deja oír las voces que hay dentro de ti” que dice Ignacio del Valle y por eso mi casa está llena de música, cantan los fantasmas de los Beatles muertos y alguno vivo, Bach y Thelonius a lo suyo, el piano y aquella baronesa Nica que cuidó su vejez demente entre gatos, frente al Hudson, algún día escribiré sentado frente a una ventana abierta a un Central Park bajo la nieve, que es lo que tiene este medio, que se ve eso, la mitad, no quién o cómo eres, no, solo lo que imaginas de,  una suerte, que uno no es lo que era, uno no es nunca más aquel que fue, “bitter when i´m old” que cantan (ahí abajo) Fathead, uno es, qué suerte, asomarme a este balcón y farfullar sin medida ni crítica (excepto la mía propia), sin miedo y sin freno, estimulado por, leyendo Esquire y todo lo que entra en ese pequeño objeto de 469 gramos de peso con cientos de libros, oh, gloria al iPad, que me lo llevo por plazas y autobuses, a la cama, qué suerte poder llevarse algo a la cama ya que no me llevo a alguien y me van ustedes a perdonar pero me duelen los músculos del cerebro, si los hubiera, mañana más. Besos a granel (y a ustedes).


lunes, 8 de abril de 2019

Lo real



Está claro, lo real es lo que veo, lo que toco, lo de alrededor.

Es mi cuota de negocio, la cifra, los días a jornada completa, compleja, de trabajo, los empleados a mi cargo, los plazos del Audi, la reserva del campo de golf, la cena de los martes, los fines de semana tumbado en el sofá, los pagos mensuales a Elisa.
Lo real es el proyecto para los franceses que debemos entregar antes de mayo, las horas que no serán suficientes, la entrevista con el director de recursos humanos, mi cita con el abogado, la visita quincenal de Mercedes, mi hija que se hace tan mayor.

Ahora son las nueve de la noche y el despacho se ha quedado a oscuras, la pantalla del ordenador, negra. Maldito apagón.
Ahora lo real es esta sensación de vacío, esta opresión en el pecho, el silencio en toda la oficina, en mi corazón.
Ahora no sé bien quién soy, ni qué hago aquí, si debo volver a casa en metro, en autobús o caminando. No quiero recordar donde está mi casa, no quiero volver ¿para qué? Puta vida.

domingo, 7 de abril de 2019

Alboroto



Quiero alborotar/me, ponerme del revés, que me suba la sangre a la cabeza, que fluya la sangre (solo por dentro de los cuerpos, sin derramarla), despegar lo cotidiano hasta hacerlo nuevo, no pintarlo por encima, no, descubrir el más allá, lo nunca visto, mentir si fuera necesario, te amo, eso se lo dirás a todas, sí, se lo diré, y a ti, total nos vamos a morir igual, ¿pensar en otra piel?, yo qué sé, en otra piel he sido feliz (y en la mía ¿eh?), y en esa que no dices, y en esas que no sabes, ¿te lo cuento?

sábado, 6 de abril de 2019

Parker, Del Telle Mendi y viceversa (1)


Del Telle Mendi

Parker no fuma por prescripción médica, no bebe por lo del hígado, tampoco practica deportes por insuficiencia cardiaca. Se ahoga en las cuestas. Esa noche ha cenado en el Círculo, solo, Bego no vendrá hasta el fin de semana. Sale al porche a ver las estrellas y el mar ahí abajo le llena de añoranza.

Nekane está apoyada en el banco verde. Es buena amiga de Bego. Esta noche, sobre un vestido de fiesta se abriga con un insólito marabú.

Parker se acerca. Ella viene de una verbena en Pedernales.  Dice que se ha aburrido, que todos los chicos eran unos pesados, que bebían tanto que apenas podían hablar, no entendía sus sonidos guturales, ha vuelto al pueblo. Se interesa por Bego.

Se escuchan las olas rompiendo en Lapatza.

Parker no es buen conversador, es un soso, pero intenta romper el silencio hablando de poetas rusos, de Maikovski y de la costera del verdel. Nekane ríe. Parker se envalentona y amplía su charla con Marat Sade y su influencia en el teatro español de los años 60. Nekane prefiere no saber nada del teatro español y le invita a dar un paseo, para despejarse, dice.

Caminan los dos juntos por la alameda hasta donde termina el alumbrado.

¿Damos la vuelta? – Parker
Sigamos un poco más – Nekane.

La brisa agita los árboles y la luna en cuarto menguante difumina las sombras.

Parker ya no sabe de qué hablar, Nekane sigue riendo y caminando hacia lo oscuro. 

Me voy a casa –Parker
Nunca te has fijado en mí – Nekane

Parker, este Parker, no entiende. Tiene unos principios del siglo IXX, sólidos como el espigón del puerto, también nula experiencia en el trato con chicas que fuman y llevan marabú como un trofeo.
Nekane tampoco tiene experiencia en acercarse a los novios de sus amigas pero le intriga qué habrá visto Bego en este panoli. Se acerca, abraza a Parker y siente su erección bajo el pantalón de mil rayas…


Aviso 1: Me comunican de dirección que interrumpimos este relato hasta la siguiente entrega del dibujo de Del Telle Mendi,

Aviso 2: en el pueblo todas saben que Nekane y Parker están en lo oscuro, se llaman por teléfono, se avisan, cuchichean, se mueren de ganas por saber qué pasará, no, si se veía venir, este Parker forastero no es trigo limpio, pobre Bego, pues yo se lo digo, qué cabrón, etcétera. De Ibarrenguelua parece que ha salido una patrulla de madres, esto último sin confirmación oficial.

Aviso 3: Bajo el bosque lácteo está muy bien pero no tiene nada que ver con esto. Además Parker no habla galés. Ni apenas euskera. Pobre.

Aviso 4: eso.

viernes, 5 de abril de 2019

Hole


Hole in Fence, Paris, Photo by Fred Stein, 1936


Te vas, vuelves y todo está como estaba. Entonces caes en la cuenta que esto es nada, una actividad con oficio, quizás, sin beneficio, seguro, un espacio en el que uno es su propio padre, aprendiendo del error de estar, alimentándose del ego y las migajas de Lázaro y la plañidera que sigue a los caballos negros con penachos como flores de Pascua.

Debo seguir pero una voz me dice que esta ficción diaria encierra demasiada verdad, la impotencia de no poder saltar la valla, que queda tanto por decir, lo exiguo de lo dicho, callar por incapacidad, miedo, sueños rotos, hambre de ternura y sé que alguien intuye que estoy hablando de esa nada que nos envuelve como un pesado manto de niebla en el que solo vemos  nuestra propia soledad y la mirada al infinito.

Es posible que deba volver a enamorarme, a rondar la frontera de lo prohibido, a beber con los del extremo de la barra, a pegarme con lo razonable y con ese de la gorra a cuadros, a ser el que un día se rompió la cabeza, el alma y la esperanza tratando de encontrar hasta lo que no había perdido, lo que tenía. No sé si puedo volver a contar lo que sí cuando suenen las campanas de la melancolía en las pálidas horas de la noche cada vez más corta.  


jueves, 4 de abril de 2019

Las venas de las horas


En esta hora del crepúsculo cuarenta, rodeado de máscaras, busco tu paraíso vestido de blanco y soledad y la calle se llena de relojes desbocados.

Desde que te conocí mi vida es otra.

Si no fuera porque tengo tus suspiros colgados de mi oreja diría que lo nuestro está inventado.

Añorándote, me he convertido en un caníbal que se come sus propios días mientras preparo bebedizos con corteza de laserpicio para librarme de otros recuerdos.

Solo conozco los enigmas, del resto nada sé, estoy atrapado por el cruel manipulador que impaciente mueve las fronteras, tú eres la piedra de Rosetta que descifra mis jeroglíficos de siempre.

No me olvides, no me borres, no me dejes sentado en un estante de tu biblioteca, de tu colección de libros ya leídos.

Luchemos, estamos aquí así, para enriquecernos, para ver los días con los ojos nuevos de siempre.

Escribirnos ahora es recordar que estamos vivos, anhelar el momento de encontrarnos, disfrutar de este musgo en la garganta, humedad de saber que nos pensamos. Y ahora me doy cuenta que no quiero escribirte sino hablarte, borrar esa sombra triste de tu voz, demostrarte que estoy aquí, que existimos.

La historia real camina, respetuosa, por la acera. Las historias que me invento invaden el centro de la calle, esquivando a los carruajes, burlándose de los pasajeros, indiferente a los gestos del guardia de la circulación, con su casco risible, y es inútil que levante los brazos, estas líneas van a parar donde yo quiera y me como la manzana, tu corazón ya me lo he comido, con gusano y todo.

Quiero saber de qué oculto pozo de tristeza salieron tus sollozos, de qué negrura brotó tu llanto mientras nos amábamos anoche.

Soy culpable por no haber llorado contigo.

Quiero yacer en un surco de tu cerebro, ver pasar tus pensamientos, espectador preferente de esos rayos diminutos que te circulan, que te llenan de emociones contrapuestas, ahora ríes, ahora lloras, ahora me dejas en la puerta de un bar, bajo la lluvia, ahora me presentas a tus íntimos enemigos, ahora brincas a mis brazos mientras en el cielo se mueren cincuenta estrellas y un tren descarrila en el jardín desde donde quiero sentirte en cada pálpito, cuando la luna pinte los tejados, cuando sueñe que te sueño y sueño que somos demasiado mayores para morir, otra vez, de amor.

Y sin embargo no puedo parar de pensarte, amor, amante, veneno dulce que me corre sin descanso por las venas de las horas.

miércoles, 3 de abril de 2019

Mujer del trópico



Mujer del trópico de Capricornio, Miller (Henry) y tú escribís debajo de una mesa y los escarabajos se han rebelado, Simón y (Garfunkel) cantaban los sonidos del silencio cuando las parejas (tríos a veces) se amaban en los coches de cristales empañados sobre los riscos de Aixerrota y algunos mirones enfermos espiaban entre la niebla, perros negros como espíritus de la venganza mordían nuestra nuca cuando nos arrepentíamos de caminar por la línea prohibida que iba desde ahí hasta quién sabe dónde (lo supimos después) y ni siquiera teníamos armario ni recuerdos que guardar cuando queríamos alborotar todo, ponerlo del revés, que nos subiese la sangre a la cabeza, que fluya la sangre (solo por dentro de los cuerpos, sin derramarla), despegar lo cotidiano hasta hacerlo nuevo, no pintarlo por encima, no, descubrir el más allá, lo nunca visto, mentir si fuera necesario, te amo, eso se lo dirás a todas, sí, se lo diré, y a ti, total nos vamos a morir igual, ¿pensar en otra piel?, yo qué sé, en otra piel he sido feliz (y en la mía ¿eh?), y en esa que no dices, y en esas que no sabes, stop.

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

7.688 entradas