No soy Batman pero tú no lo sabes.
Cada día me quito el séptimo velo, aliso mis plumas, me perfumo las sienes, me abrazo al firmamento, escucho el golpear de canicas en el parque perdido de la infancia, los días pasan como una brisa sutil, trepo hiriéndome las uñas, los codos, con los cristales rotos del borde del muro literario, me embriago con líquidos cantoneses en botellas con gusanos verdes, tiro por la ventana renegridos libros de poetas perdidos en el último incendio, entro en la noche y la deshojo pétalo a pétalo hasta que llega la ternura del amanecer y alguien inclina su cabeza en mi cuello, me inunda con una melena negra, pego una patada a un ciego, le robo la recaudación del día, me la gasto con mujeres malas que me dicen cosas buenas, me embozo en la capa negra. Estoy buscando la luz.


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