Ni me acuerdo.
Reina en este país del No, recibe ahora estos susurros que circulan entre los cráteres de la luna herida por astronautas inexpertos. Abracémonos, construiremos entre los dos un mundo de gemidos y ternura donde no lleguen olas negras ni meteoros, donde ni siquiera el canto de los gallos portugueses disturbará nuestro ensueño, lejos de diablos travestidos y gatos de porcelana. Comprueba mi pulso enérgico, saltemos de la mano al agujero no explorado de querernos, al abismo de besarnos sin medida. Amémonos con la avaricia del deshabitado, con la ternura del déspota, con la pasión de una recolectora de fresas de Huelva, con la inexperiencia del preso de sí mismo, con el hambre del ciudadano que pide justicia a la puerta de un ministerio, con la trémula ansiedad de la primera vez (la verdad, de eso ni me acuerdo, tú sígueme la corriente).


0 comments :
Publicar un comentario