Cúpulas
Las cúpulas de las iglesias se reflejan en las marismas. Hasta ahí llegan los infractores del amor debido. Nadie les mira al pasar. Mantienen la cabeza baja por el centro de las estrechas calles. Esquivan los jardines y los jazmines, el sonido de los semáforos, el runrún del tráfico, los ciegos recostados en las esquinas y los prejuicios, como una roca negra, lisa, imposible de escalar. Caminan y el mundo es un paisaje nuevo con personajes mezcla de pájaros y funcionarios con manguitos, con las sienes desdibujadas por la obediencia, por lo correcto. Nadie despidió a los infractores del amor prohibido, nadie les recibe con palmas, con palomas negras, agitando hoces o abalorios, nadie sabe.
Abro las ventanas al viento que llega del otro lado, África, tan cerca.
Eso o ahogarme en un remolino del oasis descubierto apenas ayer, aquí, tan lejos de lo que era.
Nota: tengo que aclararme en este lío de aquí y de allí, de esto y de eso, de lo que es y lo que era, de tú y yo, de tanto, de todo.
2 comments :
Me he perdido entre los infractores del amor debido y el prohibido y los funcionarios pájaros con manguitos , que no sé si te refieres a los de nadar de los niños, o a esos q usaban los escribientes antiguos para proteger las mangas de los manchones de tinta...pero meeencantan los pájaros y leer tus revoltijos, así q , mil gracias y un beso !
María , en su candidez, uno intenta día tras día una forma de escritura que una lo poético con lo clásico (carcajada) pretendiendo en el colmo de…lindando con la estupidez, no que se entienda, no, que se sienta. Por eso la lleno de pájaros y manguitos, de emociones y circunvalaciones. Que gusta, perfecto, que no gusta, pues oye, tranquilidad, a insistir. Tus comentarios me gustan siempre y los entiendo, ya ves. Besos atropellados.
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