viernes, 4 de abril de 2025

Para quién lo quiera leer.

David Hughes 


Un día cualquiera, un día más, enseguida viene el fin de semana, el sábado iré, el domingo voy a, suena el teléfono a la noche, algo pasa, mi madre se está muriendo, Pedro, cómo hiciste tú lo del entierro y eso, mis condolencias, mi apoyo, mi disposición para lo que necesite, las conversaciones después de tomar unos vinos, la lengua suelta, las confidencias, los secretos, lo que no se dice, aquí y allí hablamos de lo mismo, en castellano, en inglés, en francés, sentimos lo mismo, queremos lo mismo, gozamos y sufrimos con lo mismo, me han despedido, me llamaron a media mañana y fuera, llevaba quince años, ¿qué hago ahora?, agobio del trabajo, maldición y necesidad, estar alerta, la lucha por las horas en zigzag, cremallera arriba y abajo, el rostro marchitado, su belleza, aún, con surcos bajos los ojos, deshojados, soy feligrés embozado en un descansillo de su escalera, flor y fruto de una adolescencia herida, un tic-tac, la huida, un sobretodo antiguo, de cuadros, me daba vergüenza que me viera, el placer de la ternura, sus manos detenidas en el aire quieto, la marea, un pájaro, el sauce que cortó por las raíces que hacían peligrar los cimientos de su casa, ya sabes, orgasmo es una palabra antigua, y hormonas, cuchillo de su voz diciendo no, sí era la balsa de Medusa y comernos los unos a los otros, el estío reverbera, cuento cuántos, me quedan, no es broma, lo sabes, Mozart, poemas azules en la aurora, un día deslomado, una pregunta inquieta, el zinc del laboratorio aquel, amoroso rumor en las manos de mi madre, un jinete cabalgando la nostalgia, pronúncialo en italiano, un desliz infantil, el oprobio en público, mi impotencia de niño asustado, resentimiento, el suelo de mármol de una iglesia del Trastévere, un guerrero de bronce, un alfil caído, respeto, la poesía tatuada en este gesto de escribir en la penumbra, escondido, este soy, esta es la llave, librería frente a Notre Dame,  habitación de un hotel en Manhattan,   el bisturí sobre su piel  hermosa márcame, soy tuyaque lo sepan, el águila del sexo, las barreras, buscar al ensimismado médico y golpearle, sin motivo aparente, por sorpresa, en mitad de la calle, toma, toma, dos bofetadas y seguir caminando tan tranquilo, baldosa sí, baldosa no,  variedad métrica, ramillete de versos de mi barrio, repertorio de voces, granizo, caverna, crepúsculo, horror, clítoris, niebla en la lengua, palabras para gustarlas, para chuparlas, para saberlas, el juez en el follaje, la dádiva de su cuerpo enjuto, sometido, haz de mí lo que quieras, ardíamos, desde sus caderas esquivas a mi torso de nadador reciclado, nos quitamos la ropa y fuimos uno, dos, tres, envejecimos amándonos como fieras, mordiéndonos las ganas, los muslos, aureola de mis poemas ocultos detrás de libros de Jung, los santos inocentes repartiendo zapatos a los cojos, este sí, este no, me sobran dos de pie izquierdo, entre algodones la señal de su tragedia o el aplauso, Lucifer entrando en el mar, cronología de nada, hoy, que aproveche.    

jueves, 3 de abril de 2025

Cúpulas


Las cúpulas de las iglesias se reflejan en las marismas. Hasta ahí llegan los infractores del amor debido. Nadie les mira al pasar. Mantienen la cabeza baja por el centro de las estrechas calles. Esquivan los jardines y los jazmines, el sonido de los semáforos, el runrún del tráfico, los ciegos recostados en las esquinas y los prejuicios, como una roca negra, lisa, imposible de escalar. Caminan y el mundo es un paisaje nuevo con personajes mezcla de pájaros y funcionarios con manguitos, con las sienes desdibujadas por la obediencia, por lo correcto. Nadie despidió a los infractores del amor prohibido, nadie les recibe con palmas, con palomas negras, agitando hoces o abalorios, nadie sabe. 


Abro las ventanas al viento que llega del otro lado, África, tan cerca.

Eso o  ahogarme en un remolino del oasis descubierto apenas ayer, aquí, tan lejos de lo que era.


Nota: tengo que aclararme en este lío de aquí y de allí, de esto y de eso, de lo que es y lo que era, de tú y yo, de tanto, de todo. 

miércoles, 2 de abril de 2025

Parece un agujero

 


 Parece un agujero, el vacío, nada.
¿Has mirado bien?
¿Ves algo?
 ¿No?
Las apariencias engañan.
Parece un agujero pero no lo es.
Estoy tratando de decir algo.
Solo que aún no sé qué.
Si  lo descubres, dímelo.
Es posible que esté aquí dándole vueltas a esta historia 
y no haya historia.
La verdad, me está costando darme cuenta.
Qué ¿lo ves?
Si sí me avisas, ¿vale?

En principio parece un agujero, el vacío, nada, etcétera.


martes, 1 de abril de 2025

De viaje

 




Es difícil escribir sin inercia.
Sin entrenamiento.
Sin sentimiento.
Con el cuerpo y la cabeza en otras historias.
Me voy de viaje y quiero decir exactamente eso.

Podría escribir ahora sobre  Marc Bloch, por ejemplo, o copiar una frase de Erich Auerbach "…nuestro tiempo prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser...", o decir como Henri Barbusse que “el día está lleno de noche”, pero no sería cierto, no, esta realidad de irme me abraza, seductora, espero que me lleve de día en día, aprendiendo, gozando, llenándome de alegría, descubriéndome.

Es decir que al regreso espero reinventar mi escritura, renovarme, cuando estén llenos los arcones de las experiencias de estos días inesperados, insólitos.

Pero ahora estoy de viaje y quiero decir exactamente eso.


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