
E, no (te) escribo desde el sur no por nada, no, ocurre que no sé qué decirte, qué contarte, qué inventar, ocurre que mirando a los estorninos (qué espectáculo) se me ha ido el santo al cielo y me he quedado aquí abajo huérfano de palabras, sin ideas y lo que es peor, sin impulso, sin ese hala vamos que a veces permite que empieces y después todo sale solo, E, E, E, resulta que estamos vivos y yo al menos, me he refugiado en el ombligo y me miro de forma circular, quién era, quién fui un tiempo, quién soy y a veces me confundo hasta que me entra el cansancio por las piernas y soy capaz de mirar una biblioteca sin ver los libros, me refiero a uno a uno, me refiero al poema XXI del libro cuarto por la izquierda de la segunda balda, no recuerdo quién lo escribió, a veces se me olvida leer, a veces se me olvida quién eres tú y no te contesto porque aunque tú escribes tan bien, con esa letra redonda y ágil y dices lo que dices, lo que te duele, lo que sientes, lo que vistes de verde y me lo mandas para aquí sin saber si mi estrabismo emocional será capaz de leer todo junto o si tu horizontal se convierte en mi vertical e incluso siento que me agarras de la solapa y no me abofeteas porque estamos lejos y me he vuelto indolente, perezoso pero a propósito, E, no creas, que escribirte es pensarte y debo decirte que un día bajé a mis sótanos y liberé a los fantasmas, después me tragué la llave, que me lo dijeron los médicos cuando lo de las úlceras en el estómago, “tiene usted una llave ahí” y sí, “la cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias. Una para allá y otra para acá. Abra todo lo que tenga que abrir y lo demás está en sus manos” que te digo, solo para tus ojos y luego me pregunto ¿quién eres?, y sobre todo ¿de dónde salen estos correos del aire?, o ¿nos necesitamos?, hasta que se me acumulan las preguntas y me agobio y digo ¿ahora qué digo? y no digo y me quedo como un animal que inverna, así, encogido sobre mí mismo, esperando no sé qué primavera/verano que a estas alturas vaya usted a saber si vendrá o se ha quedado prendida en las ramas de un olivo, va, E, tres envido a pares, ¿se juega al mus en el norte?, fui campeón de mi barrio pero estoy retirado del azar, solo intento un impar pasa rojo a veces y, como cuando voto, siempre pierdo ¿viste? pero todo esto no es el tema, el tema es quienes somos tú y yo y qué sentido tiene una carta sin sello y qué porvenir tiene un hablar detrás de la tapia, uno a cada lado, claro, hablando claro, E, que la última vez que me levantaron la mano me rompieron el alma y no está uno para trotes, que camino mucho pero piano, camino por calles que no y veo, escucho música, me entero del que va y del que viene y para contártelo deberías estar interesada pero ya se me ha ido el santo al cielo y creo que viene una estampida de bisontes y apenas me quedan balas ¿ves? se me va la onda y puede ser que esta sea otra petición a doña Elena porque, cariño, no puede uno estar en tantos sitios a la vez y se me acumulan las obligaciones y esto ha sido pura devoción de este bilbaíno desplazado y mudo que sigue preocupado por tu salud aunque parece que vas poco a poco y no sabes lo que me alegro y que este beso lleno de deseos de que tu integración al 100% sea rápida, inmediata. Va por ti, E.