Preparàndose para el eclipse

lunes, 1 de agosto de 2022

Hola (y adiós)

 



En la peluquería, en su revista favorita* Parker se entera que las infantas han peregrinado (¿en avión?) a Santiago (aquí cerca, qué emoción) y esta frase de Ana Obregón que destaca en portada “…lo que me mata de pena es que yo era tan feliz…y no lo sabía”…Así leído, parece tan verdad que lo mismo la ha copiado de un Coelho cualquiera o resulta que, tragedias aparte, el mundo rosa transmite estas imágenes para distraer al personal que no peregrina. Parker peregrinó  tres veces hasta que entendió que la vida no es un partido de fútbol con primer tiempo, descanso, segundo tiempo y a veces prórroga, no, aquí se juega todo de una vez y nadie se clasifica para otra ronda. Volviendo a la frase, Parker ha entendido, por fin, que es feliz, que solo hay ahora y a ello se está dedicando con todas sus fuerzas. Ahí está, playa arriba y playa abajo, aunque llueva. No me lo distraigan.





*Antes leía Interviú, por los artículos.

domingo, 31 de julio de 2022

!Que llega agosto!

 


Que cantan hasta los que no cantan. Que sería fácil, o bastante, sorprender a los pacientes seguidores del intento, del cambio, de la mudanza en estos tiempos con fotografías de paisanos que viajan a países a los que antes no se viajaba, (antes no se hacían demasiadas cosas). Por ejemplo Alin Coen, que es una señor(it)a a la que no conoce casi nadie pero que en “Einer will immer mehr” lo borda, que es original y otras cosas. O la Kat Frankie esa, que parece que solo haga ruiditos con la boca y  ahí la ves, en Alemania creo, delante de una cámara con un par dando una lección de cómo. Hay fantasmas en las esquinas, ya lo creo, sobre todo en Galicia, que lees a Cunqueiro y no te extraña. De Galicia sólo te extraña una cosa, que sea una tierra tan, tan hermosa, luego te acostumbras. Y no es que uno no viaje, no, uno viaja, ayer mismo estuve al borde de un espejo, casi paso al otro lado pero recordé a Alicia y teniendo en cuenta que el viernes me dije, alto, no, quieto. O cuando estuve en Estambul, con tantos turcos, está aquello lleno de turcos, que al principio me daba cosa, que si las comidas picantes, que si los taxistas, que si el peligro, bah, el peligro está dentro, en el miedo, no se debe tener miedo. O en México, pero eso ya lo he contado demasiadas veces. Me vuelvo en nada a NY y allí nunca tengo miedo, solo alegría y asombro. Eso no quita para que a veces me tenga miedo a mí mismo, sobre todo cuando me miro, siento en la cabeza como una red que se inflama, dentro, que me llena eso del cerebro y me duele, es cierto, me duele y no puedo pensar, que se me alteran los circuitos y temo volverme majara. Esto no se lo he contado a nadie pero vosotros sois de casa. Está también lo del hilo, usted aparta el polen, el vaho, se quita el bozal y ahí está el hilo, brillando a veces, desde un tejado desvencijado hasta otras azoteas, tenso y vibrando, emitiendo, ni un gato podría hacer equilibrios sobre él, es un hilo tensado, conductor, made in China, ahora casi todo se hace en China, que levantas la tapa del y es chino, que la bajas y no, que te compras un jersey de angora y no lo es, es chino, claro. Creo que es posible que yo mismo sea chino, al menos hasta (o desde) el jueves, o tengo reminiscencias, lo de los ojos, lo de los remos entrando en el agua de los recuerdos, alterando la superficie, lo superficial, entre los brezos y los sabores de regaliz, sobre el mármol del mercado con peces boqueando, con vacas o lo que quede de ellas, en República Dominicana les gusta el chivo, en una boda en la que estuve hubo cabrito, me dijeron que tengo familiares en el Bierzo, el edredón nos cubre y ya es casi la hora de olvidar, los espantapájaros se quedan aquí el jueves, creo que son los únicos, ah, y los chinos, no tengo ni idea qué tiempo hará ahora en China (en inglés se pronuncia chaina, o así), lo mismo están con monzones, o con terremotos, o tsunamis, por esos sitios tan raros pasan cosas raras. Aunque me gustaría saber si para ellos no somos nosotros los raros, como ellos son muchos quizás todo es inverso y comer dragón cocido es lo normal y no esos rollitos de primavera con quién sabe qué, que están ricos sí, pero ¿qué tienen?, col dice ese listo de verde, que es justo debajo de dónde nacían antes los niños, los niños nacíamos en sitios muy raros, nos traía la cigüeña, esas tonterías, y lo de la semillita, qué cosas nos han contado, y dicen que somos especiales, pues claro que lo somos. Mi primer beso lo di con casi cincuenta años, mi primer...como decirlo –polvo me parece grosero-, mi primer eso fue con casi sesenta, tanto tiempo esperando y mira, para esto tanto misterio, me dije yo a mí mismo, que ella tenía por ahí, que igual también era eso, que las ves con el ombligo al aire y te entra una cosa que ya, ya, que me lo dice Paquita, la enfermera del turno de mañana, ustedes los hombres solo piensan en dos cosas, que digo yo cual será la otra, que no me lo imagino, que solo tengo tiempo para pensar en el jueves (o sea mañana) por la mañana, que me voy, como tú, como todo quisqui. Mira, te lo digo otra vez por sí, que me voy a Finisterre o Fisterra, me voy, entre otras saludables actividades, a pensar, que no sé sí, quizás esto no es demasiado bueno, hay personas que piensan y aprenden, o entienden, entender no es bueno, ni saber, una vez que sabes una cosa quieres saber otra y así no hay quién viva, que no se puede saber de todo, o todo, por eso hay que quemar libros, uno al menos cada mañana, antes de desayunar, comida energética, nada de tonterías, hay un tabú con lo de la cultura, hay demasiados cultos, en cambio listos hay pocos, o muchos según cómo se mire,  que uno no sabe ya quién le dará la próxima extremaunción, aunque hay temas que no se pueden tratar en estos muros, hay mucha peña con cara de enfado y poca sentido del humor, debe ser cosa del estómago, que no van de vacaciones al sitio adecuado, pero el jueves (o sea mañana) espero estar ya allí, o antes, no  lo había dicho, por pudor, que no me gusta comentarlo, que uno es así, tímido, apocado, de pocas palabras, se asusta con facilidad, que todo esto y más lo había escrito ayer y me lo mandé a mí mismo y me equivoqué de cuenta de correo y resulta que el mensaje estará en el portátil guardado en el cajón de una mesa que no abriré hasta el 1 de septiembre, ya ves que cosas, que un despiste lo tiene cualquiera pero me ha hecho reescribir lo escrito aunque no se ha perdido nada ya que estoy disperso, con lo del viaje no me centro en lo esencial, la poesía, quizás no hay que saber, solo hay que sentir, lo siento, por ejemplo digo eso de Uso palabras ciegas, como palomas acurrucadas, / la súbita fragancia del azahar embriaga al viajero/desprevenido que llega en busca del destino. y me quedo tan ancho, tan bien, o aquello de Me sacaré los ojos si miro/ lo oscuro, cuando termine/ la espera de aguas turbias,/ líquenes, brocados que/ ocultan una daga en los/ labios abiertos del pecho. Esto de los blogs, de los muros es lo que tiene, que lo soporta todo, obra de arte o esto, farfullar, hablar por no callar, incontinencia verbal trasladada al papel que no lo es, superficie en blanco para gritar al viento, que me voy, queridos míos, procuraré escribir desde donde esté, si alguien quiere algo de mí, menos dinero, que lo pida. A la vuelta hablamos, señores, señoras, pasen y lean, aquí hay material. Agradezco su amabilidad y resistencia. Los besos a todos sin excepción.  

Muchas gracias.

sábado, 30 de julio de 2022

Pero sí.

 


El tiempo es así, le da por pasar y pasa. Resulta que mañana termina julio y anda el personal revuelto por volver donde solía o escaparse a lugares menos vistos, más aireados, soleados o meterse en un agujero y escarbar en sus intimidades para intentar encontrarse. Yo qué sé, pero Parker esta tan agobiado como tantos y necesita oxígeno, necesita saber quién es dentro de este carrusel de subir y bajar, de dar vueltas de campana. O no saber pero estar más tranquilo, sosegarse. Por eso baja sus persianas hasta que conozca los nuevos límites, hasta que intuya donde empieza la realidad y donde termina lo que no. Es un trabajo casi imposible pero  quiere dedicarse a ello con toda la intensidad de no hacer nada o eso dice.  En realidad espera que un arcángel, un demonio o alguien así se pose en su hombro y le dicte nuevos alfabetos para poder decir lo que no dice, para sentir…no, de eso  va bien servido, para perderse en paisajes, horizontes, nubes, acentos y eso, que se va de viaje, de viajes en realidad. Ahora, como los niños, mete la cabeza debajo de las sábanas y si no le ven no existe. Pero sí. 


viernes, 29 de julio de 2022

Cabras

 


Ni Gregg Allman ni yo hemos vuelto a ver al rebaño de cabras. Sí, aquel que pastaba (el rebaño) alrededor del Faro. Debe ser que ya solo subo (al Faro) en coche y a horas “normales”. Ahora me siento y veo al personal que va y viene, variopinto, entusiasmado como un salvaje inverso, como un Tony Soprano con sus patos. Luego bajo y  me como una  tortilla de patatas y añoranza. My sweet Melissa. Decía que no cuento todo, casi nada de esa fenomenología cotidiana (no nos vemos a nosotros mismos, no tal como somos), ese mirarte en el espejo y salir a cortar lirios para adornar el altar de los dioses que ciegan a L para que aun le quiera, para que la distancia no estrangule el amor y cómo explicarle que aquí escribo como un hombre primitivo, embadurnando las paredes con mis dedos mojados de nostalgia pero sabiendo que cada garabato es un grito, una afirmación, un espérame, nena, traduciendo el amarillo por miedo a la jauría de perros negros, gritando que el verde es lo contrario a la amnesia, que el blanco del silencio es pura impotencia por no salir a las calles a gritar que me dejaría cortar tres dedos por volver a aquella habitación del hotel con tambores, llorando en su pecho, amándonos mientras el sol se ocultaba en montes extranjeros y julio (quedan pocos  días para terminar el mes) es este mundo deslumbrante de Siri Hustvedt que me lleva de la mano bajo nubes de lluvia y viento y ojalá hoy pueda ir a la playa para nadar en aguas de ardentía, nadar hasta la boya y al tocarla, tocar su piel morena y que sepa que sí, que cada minuto pasea por mi cabeza aunque no pueda ya contar a las cabras que esta es una carta de amor. Es posible que este material esté protegido por copyright. O no.

jueves, 28 de julio de 2022

Análisis diacrónico

 




José Iglesias  Novoa, “Pepe el gallego” ha cumplido 107 años y desde Gernika dice “no mires atrás”. Con esa edad mirar atrás debe ser tan complicado como mirar adelante, incluso hacia los lados, pero  él, mira.  Sigo su consejo y miro el ahora, doy vueltas a mi cabeza como la Niña del exorcista pero en lento, en modo disfrute, en plan esto es lo que hay y no sabes lo que tienes, chaval, pero sí lo sé y saboreo cada minuto de dolce far niente y la felicidad era/es esto o muy parecido y no he olvidado cada nombre, la historia que hay detrás, pero no se pueden vivir varias vidas a la vez y seguir cuerdo, no.  Es cierto, la felicidad es un artilugio con un delicado mecanismo. Sigue el sol nuestro de cada día y eso nos lleva a la playa y a la sequía, a caminar por la orilla ajeno a  Ucrania, al calor inusual, a encuestas electorales, a cálculos de los políticos, insisto en mí Ribeiro a la mediodía con fisterranos que me cuentan anécdotas de cuando no había peregrinos ni veraneantes y las gentes se buscaban la vida en Suiza, en Alemania, en Madrid, en Baracaldo. Este país tiene poca memoria, este país no mira para atrás, yo qué sé, quizás Pepe el gallego tenga razón y solo hay que caminar, tipi tapa, voy, seguimos.



miércoles, 27 de julio de 2022

Carol Ann Duffy

 



CALENTANDO SUS PERLAS

Sus perlas tocan mi piel. Mi señora
me dice que me las ponga, que las caliente hasta la noche
cuando le cepillo el pelo. A la seis las coloco
en su cuello blanco y lozano. Pienso en ella todo el día

mientras reposa en la habitación amarilla, rodeada de seda
y tafetán, ¿qué traje se pondrá esta noche? Se abanica
mientras hago mi trabajo complaciente, mi calor poco a poco
se adentra en cada perla. Su holgado lazo rodeándome el cuello.

Es hermosa. Sueño con ella
en mi cama de arriba, me la imagino bailando
con hombres altos turbados por mi tímido y persistente
aroma mezclado con su perfume francés entre las piedras blancas.

Le cepillo los hombros con delicadeza,
veo el fino rubor que se filtra por su piel
como un vago suspiro. En su espejo
mis labios rojos se abren como queriendo hablar.

Está llena la luna. Su coche la trae a casa. La tengo
todo el tiempo en la cabeza. La imagino desnudándose,
quitándose las alhajas, veo su mano suave alcanzando
el joyero; la veo meterse en la cama, desnuda,

como siempre hace… Y yo aquí, tendida y despierta,
sabiendo que las perlas ya se enfrían
en la habitación donde mi señora duerme. Las echo
de menos toda la noche. Y ardo.

Carol Ann Duffy


martes, 26 de julio de 2022

Marcello

 

. Paolo Di Paolo, Marcello Mastroianni


Me lo dijo Coetzee en Desgracia : “A esto tendré que acostumbrarme, a esto y a mucho menos que esto”. Y así andamos, en el esto, que no se diferencia demasiado de aquello y mucho menos de eso, pero cuesta. Después del ritmo continuado, del fragor de la lucha sin ejército detrás, vuelva usted mañana, la amnesia, cortar los hilos de la propia marioneta, olvidarse de aquel que fuiste, de tanto, voces, el antes, la peripecia, lo que no se cuenta, lo que sí, lo absurdo, lo inútil, la queja, alfileres en el mapa, cabezas rojas recordando, aquí, aquí, aquí también, el ahora como un elefante en una despensa, ocupándolo todo, sin huecos, con tiempo, cuando me acostumbre seguro que pido la vez para volver a empezar, me han dado el siete, o el ocho,no lo distingo bien, el ahora, aquí, es todo lo que hay. 

lunes, 25 de julio de 2022

Incons/ciencia



Vamos a ver, vamos a ver, que me frustra este sin sentido. El planeta Tierra, ¿si? Los seres humanos ¿si? Vamos bien. A uno le nacen, donde le toca, en Gabón o en Albacete, una lotería, no se puede escoger. A partir de ahí uno crece, vive y muere. En ese ratito que es vivir puede hacer algunas cosas, no demasiadas. Por ejemplo es interesante ser buena gente, no joder al prójimo en demasía, adaptarse al medio ambiente, estar orgulloso de lo de uno (sabiendo que no es de uno, que es de todos), interesarse por lo de otros (sabiendo que también es tuyo), crecer por dentro y por fuera, reírse (es muy bueno reírse), empatía, viajar, es muy bueno viajar (se conocen paisajes y paisanos), el sexo también es interesante (y no solo con fines reproductores, no, el polvo de toda la vida, lo que es follar), está lo del amor, enamorarse de otro/a/e y disfrutarse mutuamente, querer a los otros (en general y en particular) aunque sean amarillos, verdes o descoloridos, aunque no les entiendas o te pongan de los nervios, probar alguna vez a mirar con los ojos de otro, salir del círculo, pisar la raya y que sea lo que dios quiera, entender que aunque lo tuyo es lo mejor (es discutible pero tampoco es cosa de acabar a bofetadas) lo de los otros puede que también este bien o tolerable o magnífico, ser humilde, ser tolerante, ser majo, ser sociable, ser íntegro, ser comprensivo, cada uno es como es y es bueno mirarse al espejo pero no mucho rato, lo suficiente para saber lo que das de sí, ¿sí?, pues eso, que Galicia es un país maravilloso, tanto como Andalucía o Chiapas o Connecticut o algunas regiones del sur de Francia o Islandia o etcétera y aquí estoy encantado, integrado, feliz y que el sol o la lluvia o las nubes no dependen de nadie y que los tópicos están muy bien para el que le guste pero estoy de vacaciones o algo parecido, que haber trabajado tanto tiene su recompensa (la que me doy a mí mismo, mismamente). Están los muros llenos de frases excelsas de Coelho, esas cosas de la autoayuda y tal, señor, señor, ahora voy al mío y subo esto. Un inconsciente.


domingo, 24 de julio de 2022

Vanna Andreini


 

Qué lejos estábamos de imaginar

qué lejos

qué lejos estamos
de nuestros encuentros
los cuerpos transpirados
tus manos sobre mi boca

qué lejos estábamos
mientras reíamos desnudos
de saber que un gen
nos volvía idénticos
nos hacía portadores
de su fibrosis quística

Qué lejos

qué lejos
mi vientre redondo
su corazón galopando
nuestras lágrimas de amor
¿dónde estabas antes
pequeña imprescindible?

Qué lejos estábamos de imaginarnos
uno de cada lado
sosteniendo su cuerpo
repitiendo sus palabras

buen día
buen día

con las que quiso liberarnos
de la tristeza de perderla

mi dedo pasa
sobre este tatuaje
lee sin ver
buen día Agos.

Vanna Andreini

sábado, 23 de julio de 2022

Atardecer veintitantos

 



Julio se desliza como un animal escurridizo, con calores desigualmente repartidos por la tragedia de un país en llamas. Intento aprovechar cada minuto en no hacer nada y saberlo, haciendo ejercicio de cuerpo y mente (he escrito alma pero lo he borrado, no me la encuentro, el alma). 


La fotografía de hoy es la puesta de sol de ayer, creo, no sé, una puesta de sol, aquí, hay una cada día, creo, yo quė sé.

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