Mi tiempo.
No limpian las palabras,
Alumbran una isla en el lugar
del miedo y extienden una rama
al paso de los pájaros. Acogen
cuanto nace del hambre hacia las cosas
y mueren en silencio.
Pero su amor no limpia.
Como no limpia
el llanto el rastro de estar vivo.
El tiempo todo lo enseña, lo malo es que para cuando aprendes, te mueres. En los próximos años estoy seguro que aprenderemos muchas cosas. Espero también olvidar algunas. Quisiera de aquí en adelante escribir muy claro, olvidarme de florituras de estilo y llamar al pan, pan y al vino, vino. Temo que se me va a entender todo y será más aburrido, saber duele. También espero que lo que escriba sea, como mínimo, mejor que estar callado. Porque los días pasan rápido y no están llenos de peripecias. Porque las noches también pasan y al despertar se me olvidan los sueños. Tampoco está uno para afrontar aventuras y contarlas después, te cansas tanto en los abordajes. Mucho menos para embarcarse en travesías por el desierto, demasiada arena, camellos silenciosos y pocos oasis. Pero, si un día cualquiera, paseando por la calle, me encuentro con una historia dormida, con un mendigo hablador o con un espejo de mercader, se empiezan a abrir ventanas, se expanden las horas y el horizonte salta todavía mas lejos, entonces contaré con palabras diferentes la misma historia, pintada, bruñida, cambiada por una mentira nueva. Aún así no morderé la manzana para que no me expulsen del paraíso. También se me ha ocurrido que puedo contar mi vida disfrazada. Aprovechando las sobras del atrezzo para fiestas, me calaré un gorro de bucanero, unos bigotes de Dalí, un parche sobre el ojo derecho, unas botas de siete leguas, una capa con la que embozar mi rostro y voilá ya está, las nuevas historias de las viejas mentiras, de una vida domesticada, de una búsqueda deslizándose como un arroyo después de una tormenta continua, de ojos abiertos al misterio de no saber, de querer saber, de saber que no hay nada, qué ahí detrás no hay nada, que nos mintieron, que solo hay un gran vacío, negro, un inmenso y terrorífico vacío abierto al balcón de otro vacío y así sucesivamente a través de los agujeros de todas las galaxias.





















