Aquellos músicos.
Aufschnaster abrió el concierto y nadie sabía quién era.
Después llegó el descanso y vi la silueta, en el quicio estaba.
Todo era lógico, frío, la respuesta se escondía bajo las piedras al calor de un alacrán de pena.
La orquesta, sentada en una ciénaga, cambió a Holzbauer, turbulencia bajo el viento cruel, el faro a lo lejos, los navíos encallados, no era tiempo de batallas y el puerto hervía en espumas negras.
Wagenseil cerró la tarde, las golondrinas estaban pintadas sobre el telón del fondo, leve trazo que simulaba alas.
Me arrodillé ante el altar donde dejé la rosa.
Los ojos que un día miraron su cuerpo de camelias brillaron a la luz de las hogueras.


2 comments :
Si una música no despierta pasiones o siquiera sensaciones de algún tipo, no es digna de ser escuchada.
Saludos,
J.
José A. García pues te aconsejo que escuches alguna obra de cualquiera de los tres compositores que cito y seguro que te gustan, Saludos,
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