jueves, 22 de septiembre de 2016

Parker y la realidad.



Fue para Cris (que no recuerdo quién era).




El escenario podría ser New York. O no. Un día, en el museo Guggenheim, Parker acude a la cita con una bella mujer. Se encuentran, se reconocen, se miran, se hablan, educados, correctos, como nuevos/viejos amigos. Deciden pasar al parque cercano (¿Central Park?)

Allí se produce un efecto curioso, están sentados tomando un café y alrededor el mundo se ha parado. El sol anima la escena pero todas las personas están inmóviles. Los dos van dejando sobre la mesa voces, risas, señales de entendimiento, complicidad, confidencias y planos con apuntes de otros caminos sin explorar. Las obligaciones están plegadas en un bolsillo, el reloj está debajo de un zapato, pero está. Suenan las campanas de una iglesia cercana y vuelve el movimiento, los niños juegan, el camarero hace equilibrios con una bandeja, una señora de pelo blanco discute con un anciano con gorra roja que le mira con gesto aburrido, pasan gorriones perseguidos por estúpidas palomas y Parker y la bella mujer se despiden asombrados, ilusionados, admirados porque aún se produzcan milagros. Trenes, barcos y aviones, distancia. Fundido en negro.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cambio de plano.




.. entre as sabas revoltas
polo feroz presente
de dous corpos que esquecen


Cambio de plano.

La realidad es terca, se impone a las ensoñaciones, a los espejismos, al deslumbramiento ocasional de soles de otoño. Al final siempre llueve, hace frío, truena, nos quedamos tiritando, ateridos en la intemperie del invierno, de nuestra verdad.

Sin embargo.

La realidad viene impuesta, por utilizar un término suave, nos encorseta, nos aprisiona, nos ahoga, nos deja a los pies de los caballos de la mentira propia, estamos encarcelados en nuestra realidad. Ahora bien, al menos parte de ella la construimos nosotros mismos, la envolvemos de esperanza.

Pues eso.


Namorado outra vez
do amor que levo dentro
a sede enfurecida dun futuro...


(Los fragmentos de poemas son de Lois Pereiro)


martes, 20 de septiembre de 2016

Suena el teléfono



-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, no reconozco su voz.
.
-Perdone ¿es una broma?
.
-Le he dicho que no conozco su voz.
.
-No, no recuerdo a ninguna Carmen.
.
Vale, te tuteo, pero no sé quién eres.
.
¿Qué? No, no recuerdo haberme acostado con ninguna Carmen hace cinco años. Tengo mala memoria pero lo recordaría
.
Oye, ¿quién eres?, me estás tomando el pelo, ¿no?
.
¿Sí, sí?
…



-Hola, Carmen.
.
-No, aún no te recuerdo.
.
-Es muy tarde, como se te ocurre llamarme ahora.
.
-Tampoco yo puedo dormir.
.
-Creo que te lo has inventado, no recuerdo haber dicho que te quería. Te aseguro que no sé quién eres.
.
-No te estoy llamando mentirosa pero quizás lo has imaginado. ¿Dónde vives?
.
-No llores.
.
-Intenta dormir.
.
-¿Carmen?
…




-Buenos días, Carmen.
.
-Sí, tranquila, estaba despierto.
.
-¿Cómo?
.
-Ya, no, no te preocupes.
.
-Lo entiendo, sí, no era yo, de acuerdo, me has confundido con otro.
.
-En serio, no pasa nada. No, no creo que estés loca.
.
-La verdad, casi te había recordado, hasta me hacía ilusión.
.
-Bueno, pues encantado, que te vaya bien.
.
-Adiós.
…




-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, ya tengo ADSL, no me interesa.
.
-No, muchas gracias.
.
-¡Le he dicho que no me interesa!
…

lunes, 19 de septiembre de 2016

Parker da vueltas sobre el agua de barro.



Parker da vueltas sobre el agua y el barro, camina entre las olas de su tormenta, pliega y despliega su alma, los lugares que conocía, el viento, algunos nombres escondidos debajo de una piedra negra, el encanto de una voz familiar, sus propios pasos penitentes, el infinito se reduce a estas inútiles horas, nada, la vida es un tormento ciego, el desamor. Suena el teléfono.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Parker está solo




Parker está solo, desventurado al borde de la quiebra, del no va más, del sufrimiento de las rosas, de las espinas en el exilio, de no ver a quién ama, está aquí y allí, en ningún lado, sin horizonte, sin brújula, estepa infinita, una voz, su voz, llenaría de hierba y flores este desierto de hielo, mirando como un perro a una luna que asoma en otro universo, astronauta girando en el misterio, las manos acariciando las sílabas, una a una, llamándolas, convocándolas, exorcismo de extraer luz de la sombra anidada en lo profundo, sin alas, deshojado, un penitente sin gusto por la vida, una estatua de sal, petrificado en el encanto sin música, ni playas, ni damas con sombreros imposibles. Suena el teléfono.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Angelina Gatell


Qué inaudita tu voz, qué misteriosa
la reverberación de sus metales,
el rastro que dejaba en la arboleda
apócrifa del aire.
Era como
un suavísimo adorno
de la tarde inclinada sobre el río,
cayendo nota a nota en el acero
intranquilo del agua.

Y yo como naciendo en una
dimensión ignorada de mí misma,
todo lo más augurio, nebulosa,
girando en el espacio, extraviada
en el dulce dominio del asombro,
respirando palabras como flores
confusamente abiertas
y en los parterres de la tarde.

                       (Amor, no entiendo lo que dices.
                       Sólo sé que me duele…)

Angelina Gatell

Parker tiene las pupilas dilatadas.



En la tarde descabalgada, las pupilas de Parker se dilatan buscando resquicios de luz, los oídos se afinan presintiendo la llegada de pájaros nocturnos, los pensamientos se adelgazan, el aburrimiento está sentado en una butaca verde, el día inanimado tiene una quietud de voces mudas, las horas se tapan la boca con las manos, hay plumas de pavo real esparcidas por el pasillo, la libertad es no hacer nada y saberlo. Suena el teléfono.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Parker conoce cada lágrima derramada sobre el aceite de la noche.



La puerta tiene cerraduras made in China, Parker conoce cada lágrima derramada sobre el aceite de la noche, los círculos concéntricos desde las venas inflamadas, minutos de brea cuando dan las doce, las luces apagándose en los rascacielos de la ciudad que ama, jamás ha traspasado sus límites, el arrabal que deja paso a la nada, acaricia banderas a la deriva, se columpia en un vaivén de pensamientos incautos, las farolas iluminan el lamento de los jóvenes con un sueño incrustado en la sien, el paso cauto de las niñas que quieren ser bailarinas cuando descienden por escaleras de aire, en la pared de la cocina se superponen los números de teléfono escritos con lápiz rojo, nombres borrosos al lado, saber lo hecho, estar reclinado en un lecho frío, como un náufrago, como un pez con los dos ojos en el mismo lado, no dormir. Suena el teléfono.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Parker en el Mont Blanc.




Un caballo ciego pasta en el prado, las campanas están mudas, hay un resplandor de ciudades cercanas, hay perfiles que juegan en el aire y desaparecen, hay miedo en el arrabal.

Es así, Parker recibe una pluma Mont Blanc como reconocimiento a su fidelidad y de inmediato se abre la puerta del infierno, comienzan a salir diablos de colores y la vida se llena de plantas carnívoras, dolor, ceremonias con sacerdotes pasados de moda, liturgias tan repetidas que se desconecta, quita el sonido y los labios del cura se mueven en un aire quieto y denso, aburrimiento del castigo eterno, suplicios al borde de…alto, que paren las máquinas, lo que ha ocurrido es un atentado a la lógica, a lo que es, tan difícil de comprender, de aceptar, tan fuera de la razón, en la pared, junto a los otros ¿fue ese? no, era más alto, hijos y nietos, sin paráfrasis no hay manera de entender esta confusión, la locura. 

Una música de humo, pasos, golondrinas, el pasado como un árbol seco, llegan con antorchas los recuerdos. Por el cielo corre la cortina de la noche, Parker se apresura, cruza el puente, sin detenerse toma su vida al pasar y sigue.

-Mañana lo pensaré, mañana- decide.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Parker y Kierkegaard


Kierkegaard mantenía que la filosofía sistemática no sólo impone una falsa perspectiva de la existencia humana, sino que también, al explicar la vida en términos de necesidad lógica, se convierte en una manera de evitar la elección y la responsabilidad. Creía que los individuos crean su propia naturaleza a través de su elección, que ha de hacerse sin el peso de normas universales y objetivas. La validez de la elección se puede determinar tan sólo de una forma subjetiva. 

Un tema que advierte en la filosofía de Kierkegaard y que ejemplifica o ilustra su empeño por reflexionar sobre lo concreto de la existencia humana es la distinción o caracterización que hace de los tres estadios de la existencia. Este tema está ya esbozado o desarrollado en varias de sus obras, pero sobre todo en Estadios en el camino de la vida publicada en 1845. Según Kierkegaard, para que el hombre transciende de la universalidad a la pura individualidad, debe superar los 3 estadios en que transcurre la vida del hombre, determinados por una especie de movimiento dialéctico, distinto del hegeliano en el que la polaridad entre 2 elementos contrapuestos se mantiene siempre, a pesar de que la vida del hombre se centre en uno de ellos.

a) En el estadio estético (existencia), el hombre se conforma con una vida placentera exenta de dolor y de compromiso. La preocupación aquí es arrancarle a la existencia el máximo placer posible, aunque después desemboque en la nostalgia, la insatisfacción o el anhelo de vivir pasados goces.

b) En el estadio ético (ser en sí), el hombre se afirma cada vez más en el amplio tejido de las relaciones humanas, el hombre descubre en sí mismo la verdad, que es la subjetividad (individualismo). En este estadio se manifiesta el sentimiento de responsabilidad ante compromisos adoptados. El individuo se decide por el matrimonio, por una profesión o una actividad social, etcétera.

c) El estadio religioso (transcendencia) al que se llega mediante una relación subjetiva muy personal y autentica con Dios por medio de la fe. Representa el paso definitivo que tiene que dar el hombre. Solo si renuncia a sí mismo, para superar las limitaciones que la realidad le impone, accede a lo transcendente, a Dios, y a la verdadera individualidad.

Kierkegaard toma al hombre como el único eslabón entre los 3 estadios. En el hombre hay un tercer elemento que es el espíritu, que le permite hacer uso de su libertad para escoger entre las posibilidades que se le ofrecen y así proyectarse hacia la temporalidad, hecho que conduce a la nada y origina la angustia, o bien hacia la eternidad, en cuyo caso el espíritu se manifiesta en equilibrio. 


Desde el jueves pasado Parker está encerrado en su propia mazmorra. Algo ha ocurrido de lo que no puede hablar, un suceso que le atormenta y hiere. Está encogido, anonadado, incapaz de comprender el alma humana y sus alteraciones. Sabe que la palabra, el diálogo, la medicina, el amor, pueden paliar los sufrimientos pero en esta ocasión no ha sido así. Un acto dramático gira en su cabeza, le obsesiona, le hace plantearse la vida, mirar de frente a la muerte. Camina por las calles, ausente, intuye que solo el tiempo podrá curar su dolor. 

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