Dharm Das Flight of Sultan Bahadur Shah During Humayun's Campaign in Gujarat in 1535, Folio from the V&A Akbarnama (History of Akbar)circa 1586-1587

sábado, 2 de enero de 2010

Quema de libros.

El 10 de mayo de 1933 se produjo una quema masiva de libros por los nazis en la Opernplatz de Berlín. Los camisas pardas, voluntarios de la S. A., las Juventudes Hitlerianas y muchos ciudadanos adictos al régimen destruyeron más de 20.000 libros de escritores, poetas, filósofos, científicos, de artistas a los que consideraban peligrosos, antigermánicos.


Esta operación, símbolo de la muerte de la razón, estuvo comandada por Goebbels, el entonces ministro de propaganda. El bibliotecario Wolfgang Hermann elaboró una lista negra en la fue incluyendo a los autores por motivos tan diversos como promover el pacifismo; por sus tendencias políticas, básicamente el comunismo y el socialismo; por un estilo avanzado, revolucionario pero, sobre todo, por ser judíos. Muchos de estos autores fueron arrestados, torturados y asesinados. Los que pudieron se exiliaron. Entre estos escritores estaban, entre otros: Zweig, Arthur Holitscher, Lion Feuchtwanger, Emil Ludwig, Heinrich Mann, Theodor Plevier, Erich Maria Remarque, Heine, Marx, Thomas Mann, Freud o Brecht.






Goebbels proclamó: "Alemania ha comenzado a limpiarse interna y externamente".

Sigmund Freud comentó: "es un gran progreso con respecto a la Edad Media; ahora queman mis libros, y entonces me hubieran quemado a mí".

Philip Roth escribió recientemente: “todos los escritores cuyos libros fueron quemados por el III Reich fueron dignificados por las llamas”.






Hoy, la antigua plaza Opernplatz lleva el nombre del líder socialdemócrata August Bebel. En su centro, como un recuerdo permanente, está un curioso monumento a esta quema de libros. Se trata de una simple losa de cristal a través de la cual se pueden apreciar unas estanterías blancas, vacías. Al lado una placa con una frase premonitoria del poeta Heine que en 1817 escribió: "Eso sólo fue el preludio; ahí donde se queman libros, se termina quemando también a las personas". 



Para hoy escribo lo que no está escrito. Pasan los días, los meses y me asombro que aún alguien entre aquí. Y Aquí. Para los sábados tengo dos teorías. Una, que el personal dedica parte de su jornada laboral semanal a actividades extra laborales. Otra, que el personal dedica los sábados y domingos a una intensiva actividad amorosa y no sale de la cama más que para comprar el pan y el periódico, a veces ni eso. Tú ¿qué opinas?

Estamos en lo que estamos, que se ha terminado el año y nadie sabe cómo ha sido, que empieza el nuevo y nadie sabe cómo será, pero se lo imagina, negro. Vivirán bien los de siempre, es decir esos que no somos nosotros. Lástima, sigo buscando a los Otros pero no encuentro a Nadie que me quiera sobornar, comprarme, involucrarme, pagarme una comisión desorbitada, buscarme un chanchullo, ponerme un piso de soltero, retirarme, dejar un abultado sobre bajo el felpudo a cuenta de mi silencio, o de mis sugerencias, compra aquí, vende eso, invierte en, etc. Tú no opines.

Lo que no quiero es que me quemen los libros. Ni siquiera los presto para que no me arruguen las hojas, para evitarme eso de “oye, chato, aquel de Agatha Christie que te presté en 1957 ¿Qué lo has leído?”(pon tú el acento). Y no es que me importe, me faltan paredes para guardar los que tengo. “¿Los has leído todos?”- preguntan los visitantes de mi castillo. “No, están huecos”- les vacilo. Coño, pues claro que los he leído, para eso es un libro, incluso algunos me han gustado. Además que hace bonito tenerlos. Mi amiga Mary se los compra por metros y por colores. “Me ponga metro y medio de enciclopedia roja. Es para el salón ¿sabe?” Mary tiene otras muchas virtudes, algunas lejos de la virtud. Puestos a elegir prefiero estar con Mary que leer, te lo juro. Somos amigos desde hace tiempo. Eso implica muchas cosas. Saber estar cuando hay que estar. Si es que somos todos bastante parecidos, para tomar copas o reír o ir de fiesta hay gente a patadas, pero, ay majo, si la cosa te va mal miras alrededor y no queda nadie, como después de una batalla. Mary no, Mary no lee pero está cuando hay que estar. Quién lo diría, qué lección…

Oye, tío, ya vale, qué pesado estás hoy, es sábado, calla ya que voy a bajar a comprar el pan. 

Vale, vale, lo siento, hasta mañana.




jueves, 31 de diciembre de 2009

Hola 2010.





Ahí viene, 2010, escondido aún entre la lluvia, disimulando lo que nos espera, haciéndose anhelar, caprichoso hasta las doce, puntual, pinturero, enigmático, no sabe que sabemos.

Aunque nos agobie la crisis, lo que no, será un año mágico, diferente, en el que todos obtendremos nuestros deseos y gozaremos de esa paz que nos falta en los días locos, llenos de prisa y ruido, sin tiempo para mirarnos, para vernos, para escucharnos el corazón, para degustar los amaneceres o la brisa, a los otros.

Este 2010 que casi empieza será un buen año, ya verás.

Así os lo deseo, de todo corazón.






miércoles, 30 de diciembre de 2009

Poemas en la lluvia y un tigre que se come a un belga.

Se miraban, sombríos, pues la lluvia
anunciaba el retorno
de un tiempo cotidiano sembrado de relojes.


(Manuel Rico).




Ya llegó el frío, las borrascas que anunciaban los meteorólogos, lluvia, viento, nieve, nubes negras. Pasaron, todo pasa, ahora tenemos una temperatura inusual para diciembre, “lo más difícil es, pues, sobrevivir/ con escamas de vidrio en las entrañas”.

Debo ser meticuloso, evitar mi proclividad al énfasis, a la algarabía del decir, sujetar mis verbos y el entusiasmo indiscernible, honrado, quizás a destiempo, pero es que no hay otro, tiempo, solo tenemos este y ya es invierno, dicen, y “solamente lo íntimo pervive”.

De pronto otro chaparrón insiste en definir la estación y el viento se lleva las hojas tardías. Pero, mira, aquí al lado, en la plaza del Ensanche, ha florecido un árbol, el primero en Bilbao, desafiando el hielo y la indiferencia de los caminantes ciegos, baluarte de la belleza temprana. Florece, cada año, el primero (ignoro cuando pierde esas flores rosadas) . Ahora me meto dentro de la gabardina, de la sonrisa, del cansancio de enfrentarme con una tarde gris y me vuelvo al trabajo. Ay, señor, señor.



(Pero tengo vacaciones hasta el día 7.)

La responsable francesa contra la piratería afea la actitud del 'Alakrana'


EFE - París - 27/12/2009


La lucha contra la piratería frente a las costas de Somalia "es un éxito" a pesar de que algunos buques asumen "riesgos" y se saltan las normas de seguridad, afirmó ayer en el diario Le Monde Chantal Poiret, encargada por Francia de coordinar la lucha contra la piratería marítima. Preguntada por cuáles son esos buques que, en palabras del periódico, "se dejan piratear", Poiret puso dos ejemplos: el atunero español Alakrana (al que no citó por su nombre), secuestrado el 2 de octubre y liberado el 17 de noviembre tras el pago de un rescate, y un buque chino secuestrado este mes. "Entre el 20% y el 25% de los barcos que navegan en la zona no respeta las reglas de circulación", subrayó.

Y las normas son, principalmente, "navegar frente a las costas somalíes en un corredor protegido", "registrarse en el sitio Atalanta" (la misión de la UE contra la piratería) y "adoptar las prácticas recomendadas por los armadores".

En estos momentos, según la responsable francesa, hay nueve barcos -con un total de 209 rehenes- capturados por piratas en aguas del Índico. Y no hay un comportamiento uniforme en relación con el pago de los rescates. "Francia no paga. Pero no pasa así con todos los Estados. Es difícil dar una cantidad precisa. Ningún país quiere hacer publicidad sobre este tema", afirmó.




martes, 29 de diciembre de 2009

Europa y Galicia.



Un libro ha de ser un peligro. (Cioran)

Uno (1) va y viene por acá y por allá, quizás buscando (se), aprendiendo en los contrastes, en la diversidad, en la riqueza de individuos, paisajes, situaciones, interior de personas y países, quizás intentando aprovechar bonanzas y oportunidades, el momento en que los dioses extienden sus brazos protectores.
Uno (2) no reconoce otras fronteras o banderas que las del amor, la sinceridad, la cultura, la simpatía, ciertas miradas o algunos montes casi imposibles de traspasar (3).

Termina el año y he conseguido ir y venir en realidad, es decir he estado, es decir mi cabeza ha acompañado al resto, es decir he recorrido los diferentes senderos en cuerpo y alma, los ojos acompasando el andar, sin tener el corazón en otro lado, viviendo los momentos desde dentro, no desde el observatorio carcelero de entonces. No reniego de ese entonces, que conste, pero la vida sigue (4) y hay que aprovechar cada momento sin tormenta, cada rayo de sol de la alegría, sólo existe el ahora (5).

Filosofía de manual, elementales normas de supervivencia emocional, pensamientos de buena voluntad en este tiempo navideño con no demasiado frío fuera y la casa llena, nostalgia después del ajetreo. Con tanto recorrido sé que también este año algo muy íntimo (me) encontré en Galicia, una experiencia profunda, gentes, pequeños pueblos, bosques, alturas, emociones a flor de alma, descubrimientos en mi caminar, pertenencia a una corriente invisible pero cierta. Uno (6) que sufre por no creer en casi nada, encontró un extremo del enredado ovillo de la trascendencia, una esperanza, una puerta. Además aventé tantas cosas malas en el fin de la tierra que sigo en el púlpito de la liberación, me baño en suspiros.

Sigamos, nos queda poco para terminar el 2009.


(1) Cuando digo uno digo dos.
(2) Cuando digo uno – a veces- quiero decir algunos.
(3) Sólo hay que verles la cara.
(4) Demasiado rápido.
(5) Repito, sólo hay ahora.
(6) En este caso, yo.


lunes, 28 de diciembre de 2009

Almuerzo absurdo.

¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante.
Clarice Lispector.



Estos días navideños son una delicia de belenes y buenos deseos, mis mejores enemigos se han sentado bajo la ventana y me cantan villancicos –campana sobre campana-. Ahora recuerdo que no tengo enemigos y resulta que son mis amigos disfrazados con bigotes turcos y matasuegras. Qué majos.

Hoy también les envío todo mi cariño y la promesa que para el próximo año este espacio lo llenaré con post de (+) fundamento, encendidas cartas de amor, deprimentes misivas de desamor, gotas de rocío del occipital y comentarios a pie de página como zumo de naranjas en un almuerzo absurdo donde nadie es quién es y todos somos alguien. O así.









  
"Tómame ahora tal como soy
Abrázame fuerte inténtalo
El deseo es hambre duele al respirar
El amor es el agua que me saciará


Buena hora y tiéndeme
Coge mis manos con suavidad
Ellas no hieren y tú lo sabes
No lloverá, no lloverá
No lloverá


La noche es de los que aman
La noche es para el amor
Because the night belongs to lover
Because the night belongs to us


Tengo dudas cuando no estas
El amor es de fuego, juez del sol
Es como un ángel o es infernal
En nuestra cama amanecerá


Ven ahora, entiéndeme
Como se siente bajo mi piel
Yo te deseo y tu lo sabes
No dolerá, no dolerá
No dolerá


La noche es ...


Y no puedo seguir sin ti
Y a donde quema respirar
Es un círculo de ser y de amar
No puede ser real
Me quieres tocar
Me quieres tocar
Me quieres tocar


La noche es ...
La noche es ..." 

Patti Smith -

domingo, 27 de diciembre de 2009

Cuento de Navidad con anzuelos (y 3).



Por cada extremo de la avenida los dos grupos de manifestantes se acercan. En las bocacalles, la policía, agazapada, no sabe a quién debe defender. Por un lado tremolan las banderas amarillas, por el otro las verdes, enfrentadas. Todos gritan, la algarabía impresiona. Justo al llegar al Ayuntamiento los dos grupos se encuentran, se alcanzan, apenas unos metros les separan. Se hace el silencio. Detrás de sus pancartas, detrás de sus ideas, rostros de mujeres y de hombres, se miran con rabia. De pronto, a cada lado de la acera, como en un ensayo, aparecen dos personajes ensimismados. Caminan absortos mirando al suelo, ajenos a la multitud y al rencor. Los dos buscan a aquella que les hirió. De forma inconsciente, a la vez, los dos intentan cruzar la carretera por el único punto posible: la franja que separa las dos formaciones de odio, de miedo, de intolerancia. En la mitad de la calle los dos hombres se tropiezan. Como a una señal, se oye un grito y comienza una batalla, las piedras vuelan por todos los lados. Confusión, golpes, insultos, cuerpos que caen, patadas, disparos, huidas, carreras, mas gritos, fanatismo en dos colores. En ese momento carga la policía, y la confusión es total, todos se golpean entre sí, sin distinguir uniformes ni banderas. Cuando suenan los primeros disparos, los dos bandos se separan. Cada uno se lleva para su lado sus heridos, su rencor, su fracaso.

En el centro de la calle han quedado dos hombres, golpeados, magullados, sentados espalda contra espalda. Curiosamente, ambos tienen una herida similar en la nariz. Comienza a nevar, entre el humo, una mujer con un pájaro negro posado en su hombro se acerca a ellos. Les mira, ríe, se inclina sobre ellos y con saña clava un anzuelo de plata en sus cuellos indefensos. Después se va, indiferente a la mirada atónita de los dos hombres perdidos en su dolor, en sus quejidos. Sus preguntas quedan suspendidas, se pierden detrás de la mujer que se aleja, confundida entre las banderas en retirada, entre la sinrazón y el caos.

Ajenos, alegres, un grupo de niños y niñas cantan villancicos alrededor de una árbol de Navidad iluminado bajo la nieve. Noche de Paz, noche de Dios.


(Eduardo Arroyo)


sábado, 26 de diciembre de 2009

Cuento de Navidad con anzuelos (2).


 La conocía, estoy seguro. Vino a por mí, no fue una elección casual. Lo que más me molesta es no saber el porqué. Nunca he tenido problemas en mis relaciones. Aunque Laura. No tengo enemigos. O no los tenía, hasta ahora. No puedo llamar a la policía, pensarían que estoy loco. ¿Qué puedo contarles? ¿Qué me persigue y ataca una mujer? Me duele la nariz.

El hombre pálido, desnudo, con las nalgas tatuadas, pasea por la habitación. Suena el teléfono. -diga, diga, ¿quién es?- y no hay respuesta al otro lado. Cuelga, enfadado. Vuelve a sonar el teléfono, tampoco nadie le habla ahora. Malhumorado golpea el auricular contra el sofá. Esconde la cabeza entre las manos. Presiente que es la mujer agazapada en el portal. No saber quién es ella, por qué le atacó, para qué le espera, está rompiendo sus nervios.

Por las calles del sur los manifestantes cantan antiguos himnos de lucha mientras ondean sus banderas verdes. Sus pancartas dicen: Patria y Libertad. Algunos jóvenes han volcado automóviles y forman barricadas. Destrozan bancos, papeleras, postes. Golpean el suelo con largas barras de hierro y apilan montones de piedras. En un portal, varios hombres llenan botellas con líquidos inflamables.

Saldré a la calle, a buscarla. No puedo permanecer así, quieto. La próxima vez puede ser peor.

El hombre de las nalgas tatuadas se viste apresuradamente, como por un impulso. Ni siquiera espera al ascensor y baja por las escaleras de tres en tres. (sigue)



(Eduardo Arroyo)

viernes, 25 de diciembre de 2009

Cuento de Navidad con anzuelos (1).



 Aquella mujer me clavó un anzuelo en la nariz y tiró con una fuerza de mil demonios. Después se perdió por la boca del metro con un pájaro de odio posado en su hombro. Me asusté con la sangre, con el brutal dolor. Grité. Lloré. Nadie me ayudó, nadie prestó atención a mi miedo, a mi solitaria humillación, al tormento de no saber porqué me escogió precisamente a mí. Estoy seguro de haberla visto antes.

Sobre las blancas sábanas de una cama, un hombre desnudo, pálido, está tumbado boca abajo. Sus nalgas, y sólo esa parte de su cuerpo, están tatuadas con flores entrelazadas, puñales, un dragón y un nombre. La almohada está manchada con la sangre que mana de su nariz herida. El hombre se levanta, se acerca a la ventana, corre la cortina, mira hacia la calle y ella está ahí abajo, esperando. Ignora quién es esa mujer y está inquieto.



Por las calles del norte se precipitan las multitudes armadas con banderas amarillas, esgrimiendo gritos y consignas. Sus pancartas dicen: Libertad y Patria. Un hombre se ha subido sobre la mesa de un café y arenga a los manifestantes. Suenan sirenas y a lo lejos se escuchan explosiones. Algunas mujeres lloran. Un anciano menea la cabeza y repite como una letanía -no, no, no, no-. (sigue)


(Eduardo Arroyo)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Navidad 2009


 

Nadie sabía que llegaría Navidad.
Mucho menos que el año se acaba.
Pensábamos que esto era eterno.
No lo era y por eso andamos todos celebrándolo, no vaya a ser que.
Si se rompe el mundo que nos encuentre cantando.
Con mala voz, pero enérgica, os deseo

Muchas Felicidades.



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Bilbao, Euskadi
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