jueves, 13 de febrero de 2025

Maria Teresa Horta



 LAMENTO DE MUJER

No sé leer
ni escribir

(mi madre decía lo mismo)

No sé lo que es
comer
ni dormir en cama caliente

No sé juntar dos letras
ni escribir mi nombre

(mi madre decía lo mismo)

No sé lo que es
pasar
un día sin trabajar

Traducción de Mijail Lamas

Maria Teresa Horta

 



Muere Maria Teresa Horta, la escritora portuguesa que desafió todas las prohibiciones

Autora de casi 40 libros, su activismo feminista le costó agresiones, censura y cárcel durante la dictadura



MI DESEO

 

Acaricia despacio

mis piernas

Entreabre despacio mis

rodillas

 Muerde despacio lo que es

negado

 Bebe despacio mi

deseo


 






"Extractos do diário de D. Maria Ana, descendente directa de D. Mariana sobrinha de D. Mariana Alcoforado, e nascida por volta de 1800":

[Dejemos a las monjas, que no son caso único. ¿Qué mujer no es monja, ofrecida, abnegada, sin vida propia, alejada del mundo? ¿Qué cambios ha habido en la vida de las mujeres a lo largo de los siglos? En los tiempos de la tía Mariana las mujeres bordaban o tejían o hilaban o cocinaban, se sometían a los derechos de sus maridos, se quedaban embarazadas, tenían abortos o los provocaban, tenían hijos, muertos o vivos, cuidaban a los hijos, morían a veces durante el parto, en sus casas, con muebles, sillas, cortinas; estamos en la época de la civilización y de las Luces, los hombres escriben libros científicos y enciclopedias, las naciones cambian y cambian su política, los oprimidos levantan la voz, un rey de Francia muere decapitado y con él todos sus cortesanos, los Estados Unidos de América del Norte se independizan... ¿Y qué? ¿De qué me sirve a mí relatar toda esta historia? ¿Qué ha cambiado en la vida de las mujeres? Quizás ya no tejen, ya no hilan, porque se han integrado en la industria o el comercio; las mujeres bordan, cocinan, se someten a los derechos de sus maridos, se quedan embarazadas, tienen abortos o los provocan, tienen hijos muertos o vivos, cuidan a sus hijos, mueren a veces durante el parto, en sus casas, donde tan solo ha cambiado el estilo de los muebles, de las sillas y de las cortinas]

(Tomado de Novas Cartas Portuguesas)

miércoles, 12 de febrero de 2025

Es evidente

 


La evidencia, bella palabra. Llegados a este punto de lo cotidiano pienso que no es necesario que explique nada, que detalle nada, ni siquiera que lo que cuente tenga sentido. Lo imprescindible es ser/estar cada día. Ya da igual lo que intente expresar, que esto no tenga ni pies ni cabeza, es lo mismo, siempre tendrá una imagen, música, la constancia, la rutina que proporciona seguridad. Seguimos. Aquí. La evidencia.

martes, 11 de febrero de 2025

A veces llegan cartas.

 


Llegan cartas de aquí y de allá, de ciudades que ni siquiera conozco, de países con fronteras imprecisas de líneas horizontales trazadas como al azar. Traen palabras escritas en georgia, con vida detrás de los visillos, sentimientos envueltos en terciopelo y misterio. Ando tan apresurado que apenas puedo analizar si esto es por esto o eso es por aquello. Así va la cuestión, que no sé, que guardo mis respuestas como un avaro traficante de emociones, que no digo, que me refugio en el silencio y canto para mis adentros, tarareo, me sé todas las canciones, las de amor y las de desconsuelo, las de odio y las de miedo. Vaya usted a saber si tengo un futuro en lo de contestar cartas, en remendar pergaminos, en mi propensión al garabato. Pero dejando aparte el jazz, lo mío es el escapismo, ni yo mismo lo sabía, a buenas horas, pero nunca es tarde. No tengo pruebas pero creedme.

lunes, 10 de febrero de 2025

Juegos de tablero.

George Tice - Hoboken 1972

Todo iba como debía pero de pronto alguien mueve una ficha y se cambia el panorama, el tablero,  incluso el juego. Ya no sé a qué juego.

Me dirás que esto es la vida misma y que no hay que confundir una cosa con otra. Tienes razón, pero llevo tiempo confundido.

Que me he quedado en el yo/mi/me/conmigo y no veo más allá, que el miedo es libre y el bosque se ha llenado de lobos.

Vale, que no sé por dónde me pega el aire, lo sé, pero es que he pasado de brisa a viento fuerza siete y no hay quién soporte el inicio de vendaval. Qué será cuando venga (no es una pregunta, me aviso).  

domingo, 9 de febrero de 2025

18 años y un día, aquí.

 


18 años.

Cada día.

Sin eco.

Disfrutando.

Felicidades.

A veces me da el siroco.

 

Biblioteca Foral de Bizkaia

Universo blog de escritores y/o lectores. No, pequeño mundo de escritores (aquí no lee ni dios). Lo mío es muy interesante, mi blog, mi muro, digo, quizás el tuyo también pero no lo leo, no entro, no tengo tiempo. El Quijote – Cervantes/En busca del tiempo perdido – Proust/Odisea – Homero/El Proceso – Kafka/ La Metamorfosis – Kafka/ Ana Karenina – Tolstoi/ Moby Dick – Melville/Cuentos – Chejov/ Guerra y Paz – Tolstoi/ Ficciones – Borges/Poeta en Nueva York – Lorca/ Los Hermanos Karamazov – Dostoievski/ Crimen y Castigo – Dostoievski/La Biblia/ La Montaña Mágica - Thomas Mann/ Pedro Páramo – Rulfo/ Ulises – Joyce/ El ruido y la furia – Faulkner/Madame Bovary – Flaubert/Las mil y una noches/ Bajo el volcán – Lowry/ La muerte de Virgilio - Hermann Broch/ Ensayos – Montaigne/ Lolita – Nabokov/Rojo y Negro – Stendhal/ Que, la verdad, tal como vamos no hay horizonte detrás de Facebook, de X, Blogger, todo condensado, Selecciones del Reader´s Digest, telegramas, stop, no hay tiempo para tanto input, para el reposo, se acaba el mundo, señores y señoras, arrepiéntanse de sus pecados, conejo blanco de Alicia.   Anna Karenina, León Tolstoi./ Los papeles póstumos del club Pickwick, Charkes Dickens./ El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa./ La Regenta, Leopoldo Alas Clarín./ Una habitación propia, Virgina Woolf./ La casa de la alegría, Edith Wharton./ Música para camaleones, Truman Capote./ Las nieves del Kilimanjaro, Ernest Hemingway./ Mi Antonia, Willa Cather./ Muy bueno lo tuyo, Paco. Qué poema. Me has emocionado. Cinco comentarios. Veinte comentarios. Cincuenta comentarios. Un millón de comentarios, pero ¿qué pasa? no es posible tan poco gusto (el gusto es mío) que alguien se lo crea, no lo concibo, en cualquier caso estamos en un estado de derecho ¿de derechas?, todos tenemos derecho, tengo derecho a escribir un libro, a que me lo lean, todos, a que les guste, a que me digan guapo, guapo y a dar la vuelta al ruedo, pues vaya, faltaría más, con lo bien que escribo, describo, percibo, que mi abuela siempre me ha dicho que era el más guapo de la escalera, cómo sabía, lo soy, un día escribí un poema, bueno, casi, mi mamá me mimaba. /El rey Lear, William Shakespeare./ Fausto, Goethe./ Edipo, Sófocles./ El banquete, Platón./ La divina comedia, Dante./ Ensayos, Montaigne./ El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad./ Pedro Páramo, Juan Rulfo./ Autobiografía, Thomas Bernhard./  Jane Eyre, Charlotte Bronte./ el peor enemigo de un escritor es otro escritor, el peor enemigo de un poeta es otro poeta. Y los editores. En Bilbao se  celebran muchas actividades relacionadas con la poesía. El miércoles presentó su libro una amiga, un cielo de persona, el prólogo lo hizo el editor de su último trabajo, un plomo (el editor) que se tiró el 90% del tiempo hablando de él mismo, parecía que estaba riñendo a mi amiga que sonreía condescendiente. Estábamos unas 12 personas, la media de edad era de unos 80 años. Entrada gratis./ Harri eta Herri (Piedra y pueblo), Gabriel Aresti./ Huesos de sepia, Eugenio Montale./ Confesiones, Jean-Jacques Rousseau./ Las afinidades electivas, Goethe./ Cantos, Giacomo Leopardi./ Tristram Shandy, Laurence Sterne./ Barthes por Barthes, Roland Barthes./ Bronwyn, Eduerdo Cirlot./ El cuaderno gris, Josep Pla./ 1280 almas, Jim Thompson./Es decir escribir, decir, trasladar la percepción de lo que no es, de lo que ocurre en el desierto, del progresivo desmoronamiento del iceberg, de la búsqueda con candil en las oscuridades del alma, los ladridos de los sacristanes, escribir, lo que hace toda esta buena gente que cito, escritores que en el mundo han sido, ya, tú también escribes bien, majo, y sabes leer, sumar, restar y multiplicar y te sale de forma pasable el arroz con leche, un día besaste a una monja, measte detrás de un árbol y diste una patada a un perro (pequeño), mírate al espejo, soso, quema iglesias, bosques, certifica la muerte de los ideales/ Almanaque Agroman 1956./Guillermo el travieso, R. Crompton. /  Los hijos del capitán Aterras, Julio Verne. / Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Espasa Calpe, 1927./ Guía de Teléfonos de Barcelona./ London A to Z./ Paris. Guide Bleu./ Les mots, Jean-Paul Sartre./ Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll./ Poesía completa, Alejandra Pizarnik./ Si esto es un hombre, Primo Levi./ Maus, Spiegelman. Ya lo sé, me dejo muchos, muchísimos pero tú ¿cuántos has leído?, ¿con cuántos has disfrutado?, ¿has quemado alguno?, ¿te has comido alguna hoja?, ¿has tirado alguno por la ventana?, mira, cambio de tercio, me está aburriendo el silencio, me voy de viaje, agur/ El pabellón número 6, Antón Chejov./ Mario y el mago, Thomas Mann./ Vidas minúsculas, Pierre Michon./ El instituto Benjamenta, Robert Walser./La casa inundada, Felisberto Hernández./El zorro de arriba, el zorro de abajo, José María Arguedas./ La traición de Rita Hayworth, Manuel Puig. / La guerra del fin del mundo, Mario Vargas Llosa./ Rayuela, Julio Cortázar./ Manhattan Transfer, John Dos Passos./ Los Herederos, Isaac Bashevis Singer./ Entre selvas y desiertos, Henry Sienkiewictz./ El prisionero de Zenda, Anthony Hope./ El jinete polaco, Antonio Muñoz Molina./ Opiniones de un payaso, Heinrich Böll./ Mi corazón es un cazador solitario, Carson McCullers./ Anagnórisis, Tomás Segovia ./ El mono gramático, Octavio Paz./ Cordelia frente al espejo, Silvina Ocampo./ Altazor, Vicente Huidobro./ Las iluminaciones y Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud./ Espacio, Juan Ramón Jiménez./ ¡Absalón, Absalón!, William Faulkner./ Residencia en  la tierra, Pablo Neruda./ Herzog, Saul Bellow./ El sueño de los héroes, Adolfo Bioy Casares./ El extranjero, Albert Camus./ Maquillaje. Letanía de pómulos y pánicos, Pedro Casariego Córdoba./ El buen soldado, Ford Madox Ford./ No soy Stiller, Max Frisch./ El americano impasible, Graham Green./ La corte de los milagros, Ramón María del Valle-Inclán./ Petersburgo, Andréi Biela./ Seymour: una introducción, J.D. Salinger./ El gran Gatsby, F. Scott Fitgerald./ El legado de Humboldt, Saul Bellow./ Me casé con un comunista, Philip Roth./ Libra, Don DeLillo./ El oficio de poeta, el oficio de vivir, Cesare Pavese./ Trilce, César Vallejo./Anales, Tácito./ Poeta en Nueva York, Federico García Lorca./ Jacques el fatalista, Diderot./ La educación sentimental, Gustave Flaubert./ Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche ./ Los sonámbulos, Hermann Broch./Cuadernos, E.M. Cioran./Longa Noite de Pedra, Celso Emilio Ferreiro./ La caída, Albert Camus./ Mortal y rosa, Francisco Umbral./ Elegías de Duino, Rilke./ En busca de lo Absoluto, Arthur Koestler./ De profundis, Oscar Wilde./ La tierra baldía T.S. Eliot./ Libro del desasosiego, Fernando Pessoa./ Contra viento y marea, vol. I, Mario Vargas Llosa./ Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante./ Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma./ Manifiesto Comunista, Karl Marx./ Derrerum natura, Lucrecia./ Brindas, Benito Pérez Galdós./ La Celestina, Fernando Rojas./ Ensayos, Michel de Montaigne./ Sonetos, Francisco de Quevedo./ Santurio, William Faulkner./ Boccaccio, Pedro Calderón de la Barca./ Viaje al fin de la noche, Louis Ferdinand Celine./ Los siete locos, Roberto Arlt./ El astillero, Juan Carlos Onetti./ El desierto de los tártaros, Dino Buzzati./ Confesiones de un asesino, Joseph Roth./Y con todo esto para leer sigues aquí, ya te vale/El hacedor, Jorge Luis Borges./ Tractatus Logico-Philosophicus, Ludwig Wittgenstein./ Centuria, Giorgio Manganelli./ Las estrategias fatales, Jean Baudrillard./ Construcción, Thomas Bernhard./ Ironía Contingencia y Solidaridad, Richad Rorty./ Exhibición de Atrocidades, J.G. Ballard/Escaladas en Yosemite, Gorge Meyers./ El sentido de la vista, John Berger./ Tao te King, Lao Tse./Cuatro cuartetos, T. S. Eliot./ Las flores del mal, Charles Baudelaire./ El malestar de la cultura, Sigmund Freud./ Meditaciones, Marco Aurelio./ Santuario, William Faulkner./Poemas franceses, Rainer Maria Rilke./ El desierto de los tártaros, Dino Buzzati./ Los vaticinios de la inocencia, William Blake./ ¡Absalón, absalón!, William Faulkner./ Cantos, Giacomo Leopardi./ Los miserables, Víctor Hugo. / Ensayos sobre la condición obrera, Simone Weil./ El proceso, Franz Kafka./ Poèmes, Arthur Rimbaud./ Poesías, Stephan Mallarmé./ Antologie poétique, Nazim Hikmet./ Lord Jim, Joseph Conrad.//cuarteto de Alejandría, Lawrence Durrell./ El juego de los abalorios, Hermann Hesse./ Narraciones extraordinarias, Edgar Allan Poe./ Hotel Savoy, Joseph Roth./Relatos de los mares del sur, Jack London./ Las canciones de Bilitis, Pierre Louys./Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro./ Los signos en rotación, Octavio Paz./ Los nuestros, Luis Harss./Misericordia, Benito Pérez Galdós. / Juan de Mairena, Antonio Machado./ Teoría e historia de la producción ideológica. Las primeras literaturas/burguesas, Juan Carlos Rodríguez./ Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma./ Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé./Palabra sobre palabra, Angel González/ Ya, lo siento, no tengo tiempo de más, me espera Marie (creo que se llama así). Si has leído esto, enhorabuena. Y gracias.



sábado, 8 de febrero de 2025

Flow

Oteiza.



Dicen que hoy lloverá sobre la calle de los carpinteros quizás sobre la de los augures. Hay un mañana de fecundas respiraciones entre los intersticios de las piedras, forman un jeroglífico de calamidades selectas, las de ayer están arrumbadas en una esquina del fecundo invierno en danas con nombres rebuscados. Desobedezco a la nostalgia fiera, a los ruiseñores de placenteras melodías, busco calor entre lo artificial y los semejantes, entre ya te lo dije y la desobediencia de labios y rencores no satisfechos.

Siempre hay un espacio para la melancolía bajo las tejas mojadas de la universidad, los símbolos, el almacén de espejos, los caballos entre la niebla, la ciudad dormida a partir de las nueve de la noche, un espacio importante y austero con ojos que se multiplican y miedo, tungsteno, el cansancio de la adivina, las sierpes, el loco que predica por los callejones de la soledad, el fuego que consumirá todo ello.

Camino sobre insectos que crujen bajo mis pisadas, se orientan en un laberinto de almacenes con botellas de líquidos verdes, destellos de flúor, hay una duda tendida en la mitad del pasillo doce, quizás sea el quince, hay un delirio de voces que elogian el intento pero no el resultado, hay un camino de oídos sordos, hay la ambición de continuar, veloz, sin mirar atrás.

Es decir, la búsqueda en el vacío de Oteiza, otro día de palabras brizando en el cuenco de la mano, hoy, nuestra única fortuna.

 

viernes, 7 de febrero de 2025

Natalia Ginzburg

 


 

“Cuando escribo algo, suelo pensar que es muy importante y que soy una gran escritora. Creo que a todos les ocurre igual. Pero hay un rinconcito de mí donde sé muy bien y siempre lo que soy, es decir, una escritora pequeña, muy pequeña. Juro que lo sé. Pero no me importa mucho.  

 

NATALIA GINZBURG,  

 


Angélica Liddell,

 


“Mamá

Mi madre nunca me ha querido. Y por eso me convirtió en un monstruo de amor. Siempre he deseado más amor del que me podían ofrecer. Siempre he deseado el amor que no encontré en mi madre. Y por eso le pedí a los hombres un amor gigantesco, sin condiciones, sin límites, sin final, como supongo que debe ser el amor de una madre. Los monstruos del amor somos increíblemente ingenuos. Creemos en las cimas y en la vida en las cimas. Y eso es imposible. En la cima te congelas, te comen los buitres, o te mueres de hambre. Recuerdo la historia de una muchacha que subió descalza hasta una cima, en Alicante, el cerro de las Águilas. Antes de marcharse, dijo, me voy porque es el fin del mundo, se tendió tranquilamente, y murió. En las cimas uno siempre está solo. Los alpinistas del amor somos solitarios que llevamos a cuestas la máxima altitud. He llegado a la conclusión de que toda mi vida he buscado el amor de una madre. Y yo he amado con la bestialidad de una madre, de una novia, de una hermana, de la patria y de los ahogados del Sena, todo junto.


Angélica Liddell, 

La casa de la fuerza

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