jueves, 29 de noviembre de 2018

Orly



Amanece en Orly y no sé bien que hago aquí con la niebla detrás de los ventanales y John Malkovich mirándome con cara de enfado. Leo a Quignard que escribe de amantes que descubren su desnudez o lo imagino, advierto que solo lo entiendo al otro lado de una frontera, quizás mi propio límite. Lo entiendo desde que estuve en ese límite, con el borde de la túnica prendido en la puerta que divide dos mundos, el lenguaje y el silencio, es decir la despedida, el punto sin retorno, la mano que no puede ya asomarse detrás de la pared invisible. 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

La chica del árbol



La chica del árbol me recuerda lo que decía/escribía en otro tiempo, se lo agradezco. 
Fui, hacía, entonces, he sido, recuerdo que, de nada sirve si el ahora contradice lo anterior. Sigo diciendo y siendo, soy mi ahora y nunca llueve al sur de California.

martes, 27 de noviembre de 2018

Cuentista




Recién enviudé de la nostalgia, de mirar hacia atrás, de transportar los archivos con los besos en papel de lonja a lonja, de piso a piso, mirador encristalado que daba al mar, desabrida sensación, imágenes confusas, la vista graduada o la mirada, intensidad de lejos, tan minucioso de cerca, es lo que tiene vivir en provincias, todo pasa en diciembre, mi gran amor no me quiso nunca y envejecemos sin saber si hay tiempo para el milagro, si miente la memoria y el verde era rojo o el azul  gris marengo, ayer oxidado, mohoso, chasquido sobre las hojas secas del parque donde apenas susurraba el sol, el latido de su pecho bajo mi mano trémula cuando abría la puerta del deseo y a su piel entraban mis dedos a tropel, buscando, escarbando, deslizándose, hurgando, tanteando, humedeciéndose hasta quedar dormidos en el borde de las copas de vino que en un tris tras se estrellaban en la chimenea del mercader, gritos de júbilo y en media hora todo había pasado, es decir como ahora, lo mismo, no me cuente usted historias, cuentista. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

Histeria por la Historia



La histeria por la Historia, buscarla sin desmenuzar los recuerdos, lo de ahora, aquello que pasa, utilizarla sin decir nombres, sin citar lugares, suspiros, respiros, ahogos y que haría sin Ella… la conocida como 'Dama de Cádiz' apareció durante unas obras en la antigua calle Ruiz de Alda, en lo que había sido la casa de Pelayo Quintero, arqueólogo y director del Museo de Bellas Artes de Cádiz entre 1918 y 1946, quien precisamente pasó gran parte de su vida convencido de que en el subsuelo de la ciudad, en alguna parte, existía un sarcófago antropoide fenicio femenino. De hecho, dedicó parte de su existencia a buscarlo, pero falleció sin conseguirlo y sin saber que el sarcófago femenino descansaba justamente bajo sus pies vaya usted a saber, que los días son muy cortos en noviembre y releo cartas de otro siglo, de entonces, cuando el amor se escondía entre el musgo y la filatelia, amor encarcelado, dibujos de dragones y excursiones, apuntes al natural y el retorno, como dice Alejandro Dolina… se lo digo yo, que me he rastreado por todas partes y me encontré en el patio de mi casa, cuando ya era demasiado tarde…estoy escarbando en el patio, con las uñas.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Al infierno de cabeza.



Un hombre exhorta desde el atril, tenso, con las venas del cuello hinchadas, gritando con violencia por encima de la tempestad de los días, oteando la tragedia que llega, defendiendo la libertad intelectual por encima del aliento dulce y peligroso de lo fácil, de lo sabido, de lo cómodo. No entienden, no entienden -siente- y su voz se pierde en lo doméstico, en el calor de cocinas, en el rescoldo de tópicos y cantinelas. Quiere rasgar esas sonrisas bobas, golpearles los labios, en las encías, desbaratar el interés del no pasa nada, de todo debe ser como es y así entramos en la luminosa zona erótica mientras una bandada de sardinas transparentes ondula sobre la piel de damas afligidas, señoras poseídas por el mal de vivir -ay, tristeza de la melancolía-, la hechicera tuvo la culpa, hablándole del instinto, del sí pero no, de la voz debajo del caldero, de los dedos buscando en el panal de miel – a pesar de las picaduras de las abejas del remordimiento- , hurgando con insistencia en el mal de las mujeres etíopes, paraíso en la sombra, uno no puede hablar de según qué temas sin una intensa empatía personal, personalizada ¿y cómo? uno carece de, solo tiene, //los jesuitas del siglo XVI utilizaban las descargas del pez raya para expulsar demonios; los samuráis escuchaban los trinos melancólicos de los pájaros, de los lobos, de las rocas húmedas; Aldini aplicó la corriente galvánica en el cráneo pelado de un enfermo de bilis negra; no sé qué diría Freud de las prácticas de la TEC (Terapia Electro-Convulsiva)// sé que yo digo basta, hasta aquí hemos llegado…, (hoy, mañana ya veremos).

sábado, 24 de noviembre de 2018

Búsqueda 324




Un rayo de luz de neón atraviesa a cuatro viandantes, el asno cocea la palmera y un dulce querubín rubio entona himnos de alabanza al Señor. 

Anda, niña, olvídate de J y llámame, es tu oportunidad.

Ya me he cansado, me interno en la noche.

Agur.


viernes, 23 de noviembre de 2018

Búsqueda 3




Verde veneno del áspid, bífida lengua de serpiente, oh, reptiles turbados por el infortunio de la maledicencia de los ancianos, sonidos de flauta y cítaras –no el de su voz- graznidos y barritar de elefantes ensimismados. 

No viene, no viene.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Búsqueda 2



Arañas ebrias corren en el frío de la viña, el halcón se amustia bajo el tilo, los monos juegan en la nieve de febrero, el lunes pasa sin descanso y aún hay tiempo para que ella llame, que envíe una carta, asomarme al balcón y ver su silueta delgada al fondo de la calle.

¿Vendrás?

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Búsqueda 1



Entre los juncos agitados por demonios exhaustos de mal brama el león, ruge el jaguar, se derrama la lluvia sobre la iniquidad del polvo, lame el onagro la sal en las escamas de los peces boqueando en la arena, las ranas esquivan el certero pico de la grulla.

¿Dónde estás?

martes, 20 de noviembre de 2018

Inversamente proporcional.



Me enamore de ella como un perro…

¡Eh, quieto! ¿Qué vas a contar?

Lo de…

Ni se te ocurra.

Es que…

Ni por casualidad, ha pasado poco tiempo, debes dejar madurar la rabia silenciosa, las imágenes confusas, el ácido sabor de la derrota, desterrado del mundo feliz al que nunca perteneciste, los recuerdos que son ya de otro, aquel que fuiste, no de ti, no ahora que  eres laberinto, que eres nuevo, estás solo pero vivo, tú, dueño, de nadie más.

Pues lo estás poniendo bien…  

Destrozaste a mordiscos tu autoestima, a hurtadillas…

Déjalo, me voy a casa.

Hasta mañana.

Agur.

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

7.824 entradas