Keigo Nakamura

martes, 10 de abril de 2018

Trivial

La historia la escriben los que ganan. Después la inventan, la modifican a voluntad, por conveniencia, por método, por odio.

¿Conoce usted a Boris Vian?
No, no había nacido.



La historia empieza cuando uno nace al conocimiento, cuando sabe.
De Gabriel García Márquez leí, parece que fue ayer, Cien años de soledad, un inicio, la entrada a la magia de leer lo diferente, el sur también existe.

Le digo que no había nacido.



No importa, léala, lea Conversación en la catedral, léase a sí mismo, conózcase, sepa, escriba su historia.

¿Diga?


Ya que está, lea Rayuela.

¿Mande?


María Zambrano, dice “Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge ...pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aun sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección” y sin transición, en el Perseguidor, Cortázar dice “Lo que pasa es que se creen sabios -dice de golpe-. Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Ésas son las dificultades, las grandes dificultades. Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarte frío durante media hora. Realmente ese tipo no soy yo, en el primer momento he sentido claramente que no era yo, lo agarré de sorpresa, de refilón y supe que no era yo. Eso lo sentía, y cuando algo se siente... Pero es como en Palm Beach, sobre una ola te cae la segunda, y después otra... Apenas has sentido ya viene lo otro, vienen las palabras... No, no son las palabras, son lo que está en las palabras, esa especie de cola de pegar, esa baba. Y la baba viene y te tapa, y te convence de que el del espejo eres tú. Claro, pero cómo no darse cuenta. Pero si soy yo, con mi pelo, esta cicatriz. Y la gente no se da cuenta de que lo único que aceptan es la baba, y por eso les parece tan fácil mirarse al espejo. O cortar un pedazo de pan con un cuchillo. ¿Tú has cortado un pedazo de pan con un cuchillo? y para terminar, GGM escribe “José Arcadio Buendía, sin entender, extendió la mano hacia el témpano, pero el gigante se la apartó. "Cinco reales más para tocarlo", dijo. José Arcadio Buendía los pagó, y entonces puso la mano sobre el hielo, y la mantuvo puesta por varios minutos, mientras el corazón se le hinchaba de temor y de júbilo al contacto del misterio. Sin saber qué decir, pagó otros diez reales para que sus hijos vivieran la prodigiosa experiencia. El pequeño José Arcadio se negó a tocarlo. Aureliano, en cambio, dio un paso hacia adelante, puso la mano y la retiró en el acto. "Está hirviendo", exclamó asustado. Pero su padre no le prestó atención. Embriagado por la evidencia del prodigio, en aquel momento se olvidó de la frustración de sus empresas delirantes y del cuerpo de Melquíades abandonado al apetito de los calamares. Pagó otros cinco reales, y con la mano puesta en el témpano, como expresando un testimonio sobre el texto sagrado, exclamó:-Este es el gran invento de nuestro tiempo. y sin ser lo más significativo, es suficiente para que te/me pregunte, como tantas veces, qué diablos hacemos aquí, con cariño sí, pero la A, ¿sabes?, ¡la A!, Hay que dormirse arriba en la luz., pues eso. Esto. Estamos en el camino ".....triste ser letrado y funcional a la vez......" del poeta Cisneros

lunes, 9 de abril de 2018

Y ya.



... Entendí que soy un estúpido, por mucho que grite desde el mirador nunca vuelve el pasado, los nombres están ocultos bajo las hojas secas de tanto tiempo. La nostalgia es un artilugio absurdo. No hay una manivela que retrase los años. Por muchos espejos que rompa esa cara es la mía y ya... 

domingo, 8 de abril de 2018

Estrellas



…Las estrellas caían a mis pies y marcaban el camino de la huida. Bajo la lengua sentí el sabor de la incoherencia,  salté intentando sortear esto que digo aunque no sé siquiera qué quiero decir, si quiero decir algo o solo juego a juntar palabras que liberen la angustia  del pecho por no saber dónde está la línea, dónde empieza el territorio de lo prohibido o si solo he sido un ingenuo caminante del desierto de voces sin roces...

sábado, 7 de abril de 2018

Fue el destino


…guardé en el cuenco de la mano la luz de la espuma en aquella playa vasca. Volvieron las olas que anegaron  la arena hasta que olvidé al torturador de mi conciencia. Volaron las gaviotas. Fue el destino…

viernes, 6 de abril de 2018

Vino el insomnio



…Vino el insomnio, el reconocimiento de la deuda con la palabra previa, el idilio, las espinas del ramo de rosas, la tarjeta con dos palabras, sin firma, la tentación en el misterio, no en el diálogo, la puerta entreabierta a la isla, la nieve en otoño. Me duele recordarlo…

jueves, 5 de abril de 2018

Seguí sus pasos



…En aquel momento era un animal herido por el deseo, prisionero en la ciudad de agosto, aullando bajo su ventana indiferente mientras esperaba, sol, agobiado por el calor,  al salir sus caderas bailaban al caminar como en la escena final de una película italiana en blanco y negro. Seguí sus pasos…

miércoles, 4 de abril de 2018

Me gustaba.



...Nos gustábamos, quizás no para la eternidad pero sí para aquella noche de luna llena, la piel desnuda, pequeños animales haciendo ruidos fuera, pájaros que alborotaban en la arboleda, la bisagra del sueño chirriando, la atracción de la carne, es decir sexo.
Eso...

martes, 3 de abril de 2018

Como impulsar la creatividad un día cualquiera.

torre Iberdrola-Jesus Carbajo

Palacio de Euskalduna. Con el nudo de la corbata bien derecho presentar la identificación con su código de barras a la sonrisa de las azafatas. Bluup. Hablan las autoridades, tan serios, tan cercanos en su ausencia. La importancia de las personas en el rendimiento de la compañía y la dama se mueve en su elemento por el escenario rubio o quizás ella es rubia y el fotógrafo es amigo y no para de -click, click- inmortalizar nuestra presencia en tan magno acto. Invertir en formación es apostar por aumentar la rentabilidad: equipos mejor formados, equipos más productivos y los primeros bostezos empiezan aquí y allí, de la fila veinte a las del fondo. Digitalizarse o morir.Nadie quiere digitalizarse, ni siquiera afiliarse a un sindicato en esta mañana tan fría, tan temprano, tan azul en la que los Reyes llegarán en helicóptero para inaugurar la Torre Iberdrola, aquí al lado, 200 millones de euros, un símbolo de la energía y justo entonces aparece el elefante, vuela en círculos sobre mi coronilla. No es el típico elefante blando de dibujos animados, no, es un paquidermo fiero, de largos colmillos y orejas pequeñas, barrita con energía aunque los espectadores de alrededor parece no darse cuenta. Todos hablan de la nube, pero esta vez la nube te hablará de cómo potenciar tu negocio y el enorme bicho se ha sentado a mi lado, ocupa varios asientos, espachurra a los vecinos y hablamos de esa nana desgarradora que dejé ayer y que nadie ha escuchado. Normal, es lo que tiene la nube, estar en la nube, creer que dejar un texto cualquiera en esta esquina puede significar otra cosa que mi absurda terapia ya que reinventarse es la clave de cualquier negocio: nuevos tiempos, nuevas soluciones. Es tan iluso como cierto que mañana también estaré*, excepto muerte súbita, virus informático o exceso de inflamación de glándulas, que los bostezos se generalizan y la presunta reunión para Pymes es en realidad una concentración de personajes que quieren vender a Pymes y el elefante acaba de enroscar su trompa alrededor del alcalde con su traje gris que se coloca derecha, bien,  la boina no vaya a salir borroso en las fotos de mi amigo antes músico de rock y ahora fotógrafo que hay que comer, señores, que la vida es dura, señoras, la comunicación, tu mejor aliado, para vender más, multiplicando el beneficio de tu compañía que la cuestión aquí y en Pekín es que todos venden y nadie compra, que todos escribimos y nadie lee, que para una cosa se necesita carnet, ni siquiera producto y para la otra se necesita tiempo y gusto y vista y olfato como el proboscidio que defeca abundantemente sobre las fuerzas vivas y estas no se enteran, acostumbradas al insulto a ellas mismas, a sus santas madres y a su descendencia, que el animal (perdón) no repara en respetos a urnas y democracias orgánicas, que sus propios órganos se revelan y quizástomar las decisiones acertadas en el momento oportuno, clave del éxito empresarial y a estas alturas de las intervenciones solo sabemos que la vida es breve y que con la oscuridad de la sala aproximadamente el 83,78% de los asistentes se ha dormido y cada uno sueña en sus cosas, que suelen ser las mismas, que ya me he acomodado junto a la curva marfileña del coloso gris y le cuento lo de María (no la virgen, no, la morenita que os dije) y de pronto se encienden las luces, muchas gracias por su asistencia  y es hora de ir a comer. Me monto en el elefante y salgo con dificultad por las puertas acristaladas, el Rey ya habrá cortado la cinta, imagino.

lunes, 2 de abril de 2018

Recuento

María María Acha-Kutscher, 365 days day 12, foto-collage


Lo que digo/escribo en estos últimos años  trata de la melancolía pasajera y del erotismo permanente. Del cuerpo humano, desnudo. De la mente vegetal, vestida. De lo absurdo de pasar el tiempo frente a una fría pantalla de colores mientras el río de la vida corre por las calles, pleamar de alcohol y navegantes solitarios, barco encallado en el arenal de un nombre, en la escollera de un tiempo pasado, en todo lo que no sea ahora.

 Y no, no señora.

domingo, 1 de abril de 2018

Hay días que no te entiendo nada.



En la dulce, y no por eso menos dolorosa, transición entre sentimiento idealizado, enquistado y el descubrimiento del ser humano pasó un tiempo de amistad, confidencias, risas y algún leve desencuentro.

Un tiempo hermoso, un bello ejercicio para descifrar que lo real era muchísimo mejor que lo soñado.

Hay días que no te entiendo nada.

Ni yo. 

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