Descanso.
Estoy cansado. Julio va, este mes digo, no Cortázar que también va, el mes que dejará a algunos a las puertas de las vacaciones de verano. Y es que aquí es verano. Hay otros aquí en los que es invierno. Todo es tan relativo. Por ejemplo en relación a mis vacaciones, si el tiempo, mi salud física y mental, la económica, si la autoridad competente lo permite el día 31 viajaré a Budapest, de ahí a Viena, de ahí a Praga y vuelta a Bilbao para después seguir hasta el fin de la tierra, es decir Finisterre, es decir Galicia (si me quedan €).
Vale, lo comprendo, también usted está cansado, no sabe si irá a alguna parte, en su aquí hace un frío terrible, ni siquiera sabe donde empieza la tierra, todos los caminos conducen a Roma que es precisamente donde ayer estaba Andrea mientras sigo con un dedo paternalista su trayectoria por los mapas, las rayas amarillas son autopistas, las verdes caminos, las líneas de puntos indican intermitencia, es decir estar y no estar que, aunque sea un contrasentido, es donde estoy ahora mismo, esperando, cansado, con ganas de trazar una raya en el suelo, un círculo, saltar dentro y pensar, soñar, imaginar, sentir, reinventar la vida, la alegría, el deseo, las ganas de ser, sobre todo descansar mirando pasar las nubes, no sé si tendré tiempo.
De toda esta experiencia de agosto escribirla, abandonar los textos con amores imposibles y empezar otra etapa, con fantasía y mentiras, con humor y cariño, algo nuevo. Intentarlo, siempre intentarlo.
Pues eso, que al igual que usted estoy con necesidad de irme de vacaciones.
Quizás coincidamos en algún lugar.
(Creo que he mezclado mi aquí con lo de la página. No es lo mismo. A veces no sé separarlo. O sí. Yo qué sé)











