miércoles, 26 de noviembre de 2025

Florecer

Andre Derain  Madame Matisse 

Florecen los tilos y protejo mi garganta de las fauces de los mastines, rostros difusos en las esquinas donde giran  viento y humo, donde se fragua el rencor escindido, los recuerdos tallados mientras cantan los petirrojos en la alameda. 

6 comments :

María dijo...



Imposible no florecer frente a Amelie, la mujer de Matisse, sus preciosos colores y tus siempre magníficas letras , aunq sea poniéndonos una bufanda para protegernos no sé si de los mastines , pero sí de este frío q ha llegado para quedarse ...un beso PEDRO !

PD
Encargo bufandas tb para los petirrojos ; ).

Beauséant dijo...

Demasiados mastines fiero ahí fuera, es verdad, pero quedan los recuerdos, quedan los tilos... queda Matisse.. no todo está perdido.

Pedro M. Martínez dijo...

María , y yo ¿Qué?, siempre he sido defensor de los petirrojos, incluso de las abubillas, pero en tu generoso regalo omites mi garganta, debilitada por los gritos frente al mar desde los riscos fisterranos, mi boca llena de piedrecillas para mejorar mi dicción, titubeante a veces, inaudible otras, absurda siempre pero ¡mi garganta, oh, mi garganta! Querida María, esto es un ruego, una bufanda de colores para este pobre amanuense que escribe al dictado de una imaginación centrada en flores y pajaritos, es decir nada, es decir hablar por hablar, es decir el frío que día a día va consumiendo la capacidad incluso de contestar a tus gentiles comentarios que, una vez más, agradezco de todo corazón (que es muy grande, en serio).
PD
Me gustan de colores, insisto, las bufandas…

(Muchas gracias, María)

Pedro M. Martínez dijo...

Muy cierto Beauséant, no todo sino nada está perdido. Pondremos bozales a los mastines (y por prudencia omito otras posibilidades para acallar sus ladridos intimidatorios). Viviremos el ahora con intensidad y dejaremos los recuerdos solo para buscar inspiración para no cometer aquellos errores (sin lograrlo, lo sé). Sobre los tilos, no soy capaz de distinguirlos de un abeto (por ejemplo), me guío por su embriagador perfume estacional en la Gran Vía de mi pueblo y los paseos por Unter den Linden (tan bombardeada en la II Guerra Mundial, otro día te contaré de mi fascinación por esta tragedia de la historia reciente). Y Matisse.

Beauséant dijo...

¿Qué tendrá ese gran agujero de la gran guerra que nos fascina tanto? Será que vemos en ella un espejo de las desgracias recientes y de las que están por llegar?

Pedro M. Martínez dijo...


Beauséant
La Gran Guerra, es decir la primera, no me interesa tanto como la II Guerra Mundial de la que no me canso de leer, consultar, informarme, etc. A pesar de ser un pasado lejano, para muchos desconocido, no deja de ser un referente del que no aprendimos demasiado, sobre todo los que tienen la Paz en sus manos. Prefiero no pensar en las desgracias que sin duda llegarán pero ese puente lo cruzaremos cuando toque. Casi en el jueves pienso en el magnífico día que he pasado con amigos de toda la vida (y eso es mucha vida, por fortuna). Saludos.

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